Gog (Giovanni Papini).
Una inteligencia y una imaginación prodigiosa, con toques de humor muy fino.

El libro negro (Giovanni Papini).
Una excelente continuación de El Libro negro.

Zen en el arte del tiro con arco (Eugen Herrigel).
Entre un maestro y un alumno, es lo mejor que he leído; es lo que yo entiendo por aprendizaje: no sólo la adquisición de conocimientos o el desarrollo de una habilidad, sino una transmutación interior.

Ecce Homo (Friedrich Nietzsche).
En todo el libro hay una tensión, un estado de ánimo que se siente, es increíblemente subjetivo y eso me encanta.

El amor, las mujeres y la muerte (Arthur Schopenhauer).
Hay filósofos más inteligentes, quizá, pero no conozco a ninguno que haya comprendido mejor la vida, la muerte, el universo, el amor, que Schopenhauer. Este libro es una buena muestra de eso.

Libros imposibles (Vivian Mansour).
Un libro sencillo, imaginativo, con una hermosa edición de Sexto Piso.

50 cosas que hay que saber sobre matemáticas (Tony Crilly).
Ideas, conceptos, saberes que me resultan fascinantes, expuestos de una forma muy didáctica, como la hipótesis de Riemann, la conjetura de Goldbach, el problema de los cuatro colores, los números transfinitos…

La señora rojo (Antonio Ortuño).
Relatos inteligentes, muy divertidos, bien resueltos.

La letra E (Augusto Monterroso).
Un diario ameno, con muchas anécdotas interesantes, donde, sobre todo, se muestra, sin pudor, la pasión por la literatura de su autor.

Palinurode México (Fernando del Paso).
Sólo puedo decir que en más de una ocasión me conmovió, no por ninguna acción narrativa, sino por ser testigo de la perfección en una obra de arte.