Por ALEJANDRO JUÁREZ

Hay historias que te brincan encima para revolverte mente y entrañas: nunca serás el mismo después de encontrarte con ellas. Algunas llegan envueltas en ropajes elegantes, bajo las que se esconden manos descarnadas. Otras sonríen con dientes afilados antes de lanzarse a tu garganta para morder con ferocidad. Otras más te roban el aliento para devolvértelo en la última línea o imagen. Les comparto algunas de las que disfruté durante 2015 (por primera ocasión, o en plena y deliciosa revisitación), en diversos formatos, de distintos géneros y de todo el planeta.

The chained coffin and others. De Mike Mignola (escritor y dibujante). Con un estilo tan sobrio como elegante, Mignola nos presenta una colección de historias ilustradas sobre Hellboy, su peculiar héroe, destinado a conquistar la Tierra y convertirse en rey del infierno (nada menos) tras asumir el manto de Bestia del Apocalipsis. Sin embargo, él rechaza este destino, lo que da pie a un sinfín de aventuras. En medio de un desfile de fantasmas, homúnculos decididos a trascender su vida artificial, una bruja de cuya vida depende el destino de Rusia, lobos inmortales y vengativos,  se desvela parte del origen del misterioso niño-infernal. Una de las historias, “A Christmas underground” tiene el plus relativo a la temporada, pues transcurre en la últimas horas de Nochebuena. Ahí aprendemos que no todos los príncipes son benévolos ni todos los conejos blancos te llevan a la tierra de las maravillas.

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. De entre la amplia creación del maestro colombiano destaca esta breve joya, publicada en 1981, que anuncia desde la primera página el asesinato de un hombre a manos de sus rivales, los gemelos Vicario.  A lo largo de la trama, narrada en estilo casi periodístico, resalta la fatalidad que se confabula para que los asesinos, que parecen desear que alguien los detenga, estén obligados a concretar el crimen: debido a un cúmulo de casualidades, todos los que podrían cambiar el destino de la víctima y sus verdugos están impedidos de actuar y la sangre llega, como se anticipó. Al cerrar el libro casi puede escucharse el martilleo implacable de la vida, que a veces, se haga lo que se haga, desemboca en el abismo de la muerte.

No habrá final feliz, de Paco Ignacio Taibo II. Un soldado romano aparece muerto en el baño de un edificio del Distrito Federal, en el cual tiene su despacho un personaje casi imposible: Belascoaran Shayne, detective mexicano. A partir de este hecho, el protagonista debe desenredar una madeja que incluye a un escapista que entrena grupos paramilitares, el fantasma de la corrupción que se las arregla para subsidiar ataques contra disidentes, utilizando la infraestructura del metro capitalino; rencores personales convertidos en sangre entre el miedo y la indiferencia de la ciudadanía. La historia vivisecciona a la Ciudad de México, convertida en personaje contradictorio y descarnado, hasta llegar a su conclusión, amarga y brutal, como se anuncia desde el título. Imperdible.

Las siete víctimas de un pájaro, cuentos policiacos chinos. Peculiar compendio de historias que combina la narración criminal con un lenguaje casi poético, que describe acciones violentas, motivadas por la lujuria, la codicia y el miedo, todas ambientadas  en la antigua China.  El cuento que da título al volumen es peculiar y fascinante: demuestra que la cosas más sencilla y hermosa puede ser causal de destrucción, al agitar las bajas pasiones, latentes bajo la piel humana. Destaca en varias de las historias el papel de las fuerzas gubernamentales, cuya forma más común de construir un caso es torturar a los sospechosos, a veces hasta matarlos.  Cosas de la ficción, seguramente. Originalmente publicado por el Fondo de Cultura Económica, también está disponible en Google books.

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The Sandman (en español). Volumen IV, “Estación de niebla”, de Nel Gaiman. Hay eventos que son bien recibidos, aún si llegan con  24 años de retraso. La publicación de Sandman en México es una de ellas. El cómic, que convirtió en leyenda a su autor, narra las pericias de Sueño, uno de los Eternos del universo, encargado de regir el reino onírico para todos los seres pensantes. Su labor conlleva retos y dificultades, pero pocas tan complicadas como retar al mismo Lucifer para rescatar el alma de una antigua amante, entregada al castigo infinito por Sueño en un momento de rabia. Porque si hay algo que distingue a este Eterno (hermano menor de la Muerte), además de su inteligencia, es su enorme orgullo. Las fuentes de las que bebe el autor son tan variadas como la mitología griega y judeo-cristiana,  las leyendas celtas, los cuentos de hadas (los originales, con toda su carga de oscuridad y seres tan extravagantes como peligrosos) y la cultura underground de Inglaterra y los EUA. Bienvenidos sean todos. Lean y duerman bien, si pueden.

Canciones que cantan los muertos, de George R. R. Martin. Ahora que este autor se ha vuelto tan popular, merced al impresionante éxito televisivo de Juego de Tronos, muchos olvidan la alta calidad de sus textos previos. Esta colección de cuentos, cuyo eje rector es la sensación de terror que son capaces de provocar, es muestra fehaciente de su rica imaginación y de la solidez y cohesión de los universos que recrea. A mi gusto, destaca la narración “Los reyes de la arena”, una bien lograda mezcla de ciencia ficción y narrativa de horror, que refleja el hastío de un apostador aficionado, que lo lleva a adquirir una colonia de insectos extraterrestres, los cuales resultan ser mucho más de lo que parecían en un principio. Los giros de la historia, bien dosificados y contundentes, conducen al lector a un desenlace tan terrible como creíble.

The evil whitin.  Desarrollado por Tango Gameworks bajo la dirección de Shinji Takami. Este juego de video del género survival horror cumple lo que promete: mucha acción, una historia sólida y macabra, monstruos horripilantes y una atmósfera densa y oscura, de la que se tiene la sensación de que no será posible escapar. Los escenarios del juego pueden ser tan sencillos como un bosque en el crepúsculo o una vieja construcción, o tan alucinantes como el interior de un cerebro que palpita y reacciona ante los impulsos de las drogas. No apto para corazones débiles ni amantes de los finales felices.

Dulces sueños mamá (título original: Ich seh, Ich seh).  Esta cinta austríaca, dirigida por Veronika Franz y Severin Fiala, muestra que hasta detrás de lo más sencillo e inocente acecha la locura y, por supuesto, la muerte. Dos gemelos de unos once años habitan una hermosa pero aislada casa en el bosque, en la que esperan la llegada de su madre, quien aparece vendada del rostro como si hubiera recibido una intervención médica. La mujer, fría y distante, por momentos es dura hasta la crueldad y los niños, sorprendentemente autónomos, no tienen  manera de conseguir apoyo de otros adultos. A través del áspero contacto cotidiano y las revelaciones de los sueños de los hijos, se construye la sospecha de la que la recién llegada es una extraña que intenta suplantar a su verdadera madre.  Pero si es así ¿dónde está ella y que fue lo que le pasó? ¿vive aún? La violencia de la cinta llega en pequeñas dosis, administradas de forma revulsiva por los tres personajes. La verdad se revela hasta el final, de forma que difícilmente será olvidada por el espectador. La cinta tuvo una exhibición limitada en 2015, pero se anunció su corrida comercial en 2016. Corra a verla o búsquela en video.