por GABRIELA TORRES CUERVA

Primero, el libro entre los libros

Al hablar de libros, siempre tengo la tentación de confirmar que muchas lecturas se podrían haber ahorrado con tan solo leer uno. Cada año reivindico este pensamiento y fortalezco mi admiración por Auto de fe de Elías Canetti. El libro supremo entre los libros vivos y los muertos. Porque los libros también mueren: unos caen vencidos al paso del tiempo; otros, dejan su marca de hoja seca en el pavimento; algunos más, ni siquiera levantan el vuelo. Mi mayor ofrenda desde siempre es para Auto de fe, la única novela de este autor alemán, publicada por primera vez en Viena en 1935. Hablar de los personajes es un lujo, pues el sinólogo Kien y la sirvienta Teresa están tan poderosamente configurados que deberían ser enaltecidos en el mundo literario. La fuerza narrativa es extraordinaria: no intenta solo dar cuenta de una tragedia histórica (en paralelo, que para decirlo directamente están los periodistas), sino que perfila con calidad ingenieril la odiosa pero necesaria jerarquización entre los sabios y los tontos, además de hacer juegos alternos con otros niveles de poder. Es una lectura que desacomoda, y no hay mayor delicia para un lector: mascar la paradoja de lo detestable y lo admirado, de lo mejor y lo peor de la especie humana. Lo declaro de nuevo: mi amor incondicional por el genuinamente odioso Elías Canetti seguirá vivo y latiendo, como esta obra maestra.

De este año


He tenido felices encuentros, de los que destaco Las solidaridades misteriosas de Pascal Quignard, Háblame de amores de Pedro Lemebel, Nombre de perro de Élmer Mendoza  y Méjico de Antonio Ortuño, entre un montón de buenas experiencias.

Que siga el viaje, lectores

La vida que se va
Vicente Leñero

Los saltos de tiempo son un recurso poderoso en Leñero. Nunca falla. Me gusta el ajedrez. Lo leí y se lo regalé a don Enrique, mi padre. Lo leyó tres veces y se aprendió las jugadas de memoria, con las que me ganó en los siguientes partidos. Allí se potenció el poder de la lectura.

El matrimonio de los peces rojos
Guadalupe Nettel

Realidades intramuros bien logradas. Situaciones al límite. devorando los elementos vivos en una relación.

Y una película

Only lovers left alive

 

Después de ver esta película, considero que la literatura y la cinematografía con la temática del vampiro es un juego obsoleto. “Escritores: si no pueden superar esto, ¡ya no escriban de vampiros”.