por RODRIGO CHANAMPE

En el transcurso de este año, conté con la oportunidad de asistir alrededor de 30 ocasiones (o un poco más) a las salas cinematográficas. Esto habla un poco de la profunda atracción que ejercen sobre mí las luces apagadas, el aroma a maíz inflado y esa sensación de que la realidad se desvanece cuando la pantalla abraza las señales emitidas por el proyector. Esta lista de fin de periodo les comparte las siete visitas al cine que me resultaron más placenteras.

La entrega
Título original: The Drop
Director: Michael R. Roskam
País: Estados Unidos
Año: 2014

Una excelsa actuación de Tom Hardy, quien da vida a Bob, un introvertido camarero implicado en la mafia de Brooklyn. Lo interesante de la cinta es su tono contenido; la ternura y la violencia manifestada a través del protagonista en cada uno de sus gestos. Conforme transcurren los minutos se genera una incomodidad que prepara el terreno para la explosión final y las últimas secuencias provocan que esta obra cobre una mayor fuerza. Roskam escapa de los clichés y se centra en la mirada de un hombre común ante este universo de traiciones y mentiras. La entrega careció de los grandes reflectores pero no se merece permanecer en el olvido.

Dos días, una noche
Título original: Deux jours, une nuit
Director: Jean Pierre Dardenne, Luc Dardenne
País: Bélgica
Año: 2014

Magnífica. Un excelso trabajo de los hermanos Dardenne para representar la crueldad del capitalismo. De regreso a una gran actuación, Marion Cotillard se despoja del glamour de Hollywood y personifica a Sandra, una madre trabajadora que debe convencer a sus compañeros de empresa para que renuncien a un bono y ella pueda recobrar su empleo. Una carrera contra el tiempo en donde está el juego no sólo el puesto de Sandra, sino la capacidad del ser humano de anteponer sus propias necesidades para apoyar a quien lo requiere. Los Dardenne nos recuerdan que las historias cotidianas, de problemas comunes, también pueden estar cargadas de una gran tensión dramática que nos mantiene expectantes hasta el final.

Pulp: Una película sobre la vida, la muerte y los supermercados
Título original: Pulp: A film about life, death and supermarkets
Director: Florian Habitch
País: Inglaterra
Año: 2014

Desde que me enteré de la existencia de este documental ansié verlo. Le seguí la pista y me enteré de su exhibición en la Cineteca Nacional y supuse que no habría oportunidad de apreciarlo en la pantalla grande en Guadalajara. Por fortuna, Ambulante lo arropó entre su programa. Así, me fue posible encontrarme con una obra confeccionada desde el más profundo amor. Las canciones de Pulp, en su último concierto en Sheffield, casi me arrastran al llanto y a brincar en el cine mientras “Disco 2000” emergía desde las bocinas. Sin embargo, el mayor mérito de Habitch radica no sólo en basarse en el show y en la banda, se encarga de recorrer Sheffield, sus habitantes, la nostalgia de sus ancianos… En cada detalle se revela de dónde abrevó Jarvis Cocker para elaborar los versos de sus canciones: esa gente común que lo rodeaba.

 Mad Max: Furia en la carretera
Título original: Mad Max: Fury road
Director: George Miller
País: Estados Unidos
Año: 2015

No es necesario agregar más palabras a lo que ya se ha dicho de este filme, pero sin duda debía incluirlo en la lista. Mi memoria recordaba sólo algunas escenas de las primeras tres entregas, sólo como para entender su estética y el alto contenido de violencia. Pero al sentarme en la butaca me pareció que Miller había logrado la perfecta película de acción. La mejor. Destila adrenalina en cada fotograma. Una obra eufórica, sin frenos y que sujeta al espectador del cuello para hacerle recorrer un camino decadente; todo esto aderezado con el rock-ópera compuesto por Junkie XL. Por otra parte, momentos de calma (fotografiados con maestría por John Seale) parecen manifestar que en el mundo de las máquinas infernales también cabe la nostalgia; Un tiempo para detenerse, antes de pisar el acelerador y escapar sin descanso de la muerte.

Pride: Orgullo y esperanza
Título original: Pride
Director: Matthew Varcus
País: Inglaterra
Año: 2015

Basada en hechos reales, la cinta narra cómo un grupo activistas gays decidieron apoyar a los mineros británicos en la huelga de 1984. El filme se desenvuelve entre el drama y la comedia con una naturalidad sorprendente. Más que centrarse en la vida de un protagonista, Varcus decide retratar los prejuicios de una sociedad gobernada por Margaret Thatcher. Se nos muestra cómo en ocasiones el orgullo es más fuerte que la necesidad. El mayor logro de la cinta radica en su frescura más que en sus sorpresas. Es potente por su gran carga humana y una vez más el cine británico nos demuestra su capacidad para lograr que el espectador se enamore de los personajes. Aquí, más que alzarse la bandera gay, se eleva el estandarte de la justicia y la lucha social. Todos somos parte de un grupo minoritario ante un sistema sin compasión.

Hagen y yo
Título original: Fehér isten
Director: Kornel Mundruczó
País: Hungría
Año: 2014

Perros asesinos tomando el control de una ciudad. Esta frase sería muy simple para definir el filme de Mundruczó, igual decir que se trata de otra simple película de horror como aparenta su tráiler. En esta cinta nos encontramos con una alegoría a las diferencias raciales. Aquellos dueños de perros mestizos deben pagar un impuesto por conservarlos o si no desterrarlos a la condena. Además, se despliega un viaje de crecimiento de dos personajes: la niña-adolescente Lili y su perro Hagen. Ambos son seres frágiles, desprotegidos ante un mundo hostil. Observamos sus cambios, sus miedos y cómo entre ellos existe una conexión más allá de la diferencia entre las especies. Un enlace que se produce a través del arte, de la música, una flecha que trasciende las palabras y se clava en los corazones de cualquier animal. La escena final es superlativa, conmovedora, una de la mejores de este 2015.

El Principito
Título original: The Little Prince
Director: Mark Osborne
País: Francia
Año: 2015

Cuidadosa en cada detalle. Uno de esos filmes capaces de producir lágrimas sin necesidad de manipular al espectador. Se nota el amplio tiempo dedicado a su factura. Tal vez se trate de la mejor película de animación en los años recientes, superior a muchos trabajos de Pixar. Se conserva aquí el alto contenido filosófico de la obra de Antoine de Saint-Exupéry, pero al mismo tiempo se renueva la historia a través de una niña programada desde pequeña para olvidarse de sus sueños y vivir marcada por las obligaciones. De esta forma, el filme conduce a la protagonista al mismo lugar a donde nos lleva el arte, a esa posibilidad de imaginar, descubrirnos y darle cabida en la oscuridad a una estrella de esperanza. Así, dejaremos que el tiempo transcurra despacio mientras nos enamoramos de las rosas.