11 preguntas para conocer a Iván Farías

1. ¿Escribir es una profesión, un asunto de vida o muerte, o un hobby?
Es una profesión y una pasión, al mismo tiempo. Debes de amar mucho contar para hacerlo y no abandonar el barco a la primera, pero también debes de ser muy profesional para dar el salto del eterno escritor con un par de plaquetes al autor que le piden un texto con dead line y lo cumple.

2. ¿Para qué escribir?
Desde un punto de vista reduccionista no sirve para nada, pero desde un punto de vista humano, las historias nos alimentan el alma. A la gente le gustan las historias. Siempre he creído que el narrador es el tipo que contaba las mejores anécdotas alrededor del fuego. Luego, con el paso del tiempo se fue perfeccionando hasta llegar a esta era donde una historia puede convertirse en libros, películas, videojuegos o series de televisión. Un mundo sin historias debe ser un mundo muy triste.

3. ¿Cómo fue que decidiste ser escritor?
No creo que lo haya decidido. Siempre fui un gran mentiroso. Me gusta mucho mentir, exagerarlo todo. Mi madre ya lo sabía y por eso muchas veces no me creía, aunque varias de las cosas que me suceden sean increíbles. Creo que tengo suerte. Comencé a escribir porque me gusta mentir y que la gente me escuche. Desde niño lo hacía. Un día supe que, o sería mago, o escritor. Es en serio, sé hacer varios trucos de la que le dicen magia de mesa. Y a ambos les pagan por engañar a la gente. Pero no estudie letras porque sí quiero a la literatura. Así que lo más cercano fue comunicaciones.

4. Libros que te marcaron y por qué:
En casa siempre hubo libros. No de alta literatura, novelas de terror, de ciencia ficción. El primero que acabé fue el de Wells, La guerra de los mundos. Luego llegué a Bloch, leí Psicosis. ¡Fue brutal! Tenía 12 o 13 años. Pero mi encuentro con Stephen King me cambió totalmente. Me hizo saber que podía platicar de sus libros con otras personas sin presunción. Cuando entré a un taller literario fue todo lo contrario. Los libros eran deberes y no diversión.

Pero dos autores me volaron la cabeza. Uno fue Elmore Leonard. Leonard es muy ágil, muy jocoso, muy cool. Casi no usa descripciones. Con los diálogos lo hace todo. Es increíble cómo puede lograr crear escenas memorables con diálogos chispeantes. De él leí Bandidos. La otra fue Patricia Highsmith. Ella va lento, crea una atmósfera enfermiza, personajes llenos de matices, una historia con retruécanos y te voltea el alma humana para que la veas. De ella leí El lamento de la lechuza.

5. ¿Qué escritor o escritores podrías mencionar como una invitación a leer?
Elmore Leonard es una puerta de entrada enorme a la literatura más gozosa. Patricia Highsmith es otra, una gigante. Sus libros son accesibles, en precio y en lenguaje. El inglés Robert Aickman, Graham Green y claro, Chandler. Chandler es un placer que vas paladeando a poco. Sus frases llenas de ácido, su humor demoledor. De México, leer a Haghenbeck, un gran heredero de Chandler; Jorge ibarguengoitia, por supuesto, cualquier cosa; a José Agustín, principalmente Se está haciendo tarde y Ciudades desiertas.

6. ¿Alguna ceremonia o rutina para escribir?
Pues nada, en realidad. Sentarme frente a la computadora con café y piquete de bourbon y a darle. Puedo escribir en cualquier lado. Las historias siempre las estoy trabajando en la cabeza, así que para mí escribir es cómo cuando llega el amante cachondo y se va directo sobre la piel de su pareja porque quiere descargar toda su pasión.

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7. ¿Qué estás leyendo en estos días?
Soy un pinche obseso. Leo mucho policiaco, muchos libros de crímenes y ensayos de diverso tipo. Trato de leer autores mexicanos. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo México armado, pero al mismo tiempo leo Vientos de Santa Ana, de Daniel Salinas Basave.

8. ¿Qué libro no pudiste terminar?
Antes acababa todos por disciplina. Ahora me doy cuenta que si no avanzo, no es para mí. No todos los libros son para uno. La broma infinita me desesperó. No pude con ella. El Ulises de Joyce. Pero a esos grandes libros podemos sumar muchos cuentarios que luego me hacen llegar. Cosas infumables.

9. ¿Personaje literario favorito?
Phillip Marlowe. Es el arquetipo del caballero andante. Inteligente, poco interesado en el dinero, enamoradizo. Alguien que recibe más golpes que los que da, pero que tiene una sed de justicia muy fuerte. Y Tom Ripley, que es lo contario. Un asesino hijodeputa sin escrúpulos que ama la música, la pintura y la comida.

10. ¿Algún lugar o momento favorito para escribir?
En la mañana, muy de mañana. Me levanto a las 4 y me meto al estudio a hacerlo. Durante años escribí en la mesa del comedor. Creo que me ha ido bien.

11. ¿Mezcal, Whisky, Ron, Tequila…? ¿Algún otro?
Cerveza y Bourbon, aunque mis amigos dicen que soy naco. Como José Alfredo, soy hijo del pueblo.