Compartimos el texto ganador de la edición 03 de #InstantáneaExpress.


#InstantaneaExpress #HistoriasSinSpoilers

Fotografía: Redd Angelo / vía #Unsplash

Todo está en la práctica. Crecer haciendo algo de tal forma que no recuerdas cuándo fue la primera vez que lo hiciste. Así como caminar o respirar, algo se hace en automático, como subirse al metro, dormirse y abrir los ojos en la estación correcta por puro instinto.

Eric Uribares | Las conspiraciones fallidas

 

GANADOR: ADRIANA HARO

Primer día de trabajo

Una voz robótica anuncia la siguiente estación. Eso quiere decir que dentro de dos más, seré un asesino. Limpio el vapor de mis anteojos, reviso la hora. Estoy listo, tengo que estarlo.

El vagón frena, puerta abierta, grupo Godínez baja, estudiantes suben, puerta cerrada.

Consulto el reloj. A veces tengo la sensación de que el segundero está parado, pero en cuanto lo miro, se da cuenta y avanza. Me he hecho la costumbre de mirar dos veces, por si mi Rolex de imitación estuviera jugando conmigo.

Las palabras de la terapeuta hacen eco en mi cabeza: No lo veas como un retiro, sino como cambio de trabajo. Eso es, como cualquier otro primer día de trabajo, de cartero a matón por encargo.

Ahí viene, justo a la hora indicada y en el último coche del metro. Se ve más delgada en persona, frágil. Ni siquiera sé su nombre. Nos detenemos, ella sube sin esperar a que nadie baje. Dice un buenos días general. Solo yo respondo.

Me sudan las manos, doy gracias a Dios por los guantes.

No escucho el disparo. Su hombro se salpica de rojo. No estuvo tan mal. La adrenalina me llena el cuerpo. La gente grita. La chica gira a una velocidad extraña, muy lenta. Me mira como si me conociera.

A lo mejor es amiga de mi hija.

A lo mejor vio la muerte en mí.

Doy tres pasos hacia atrás. La puerta se cierra. Ella se desploma. El metro avanza.

Soy un criminal.