Orilla de letras

Por Rodrigo Chanampe

Te entiendo, Elliot. No porque en alguna ocasión haya sido infiel, en verdad nunca lo he considerado y  me costaría formar parte de un juego en donde se traiciona la confianza de otro en pos del placer. Pero es comprensible que al ver a Lee (la hermana de tu esposa), se encienda tu pasión, disfrutes de esa mujer llena de vida y joven. Es un deseo que se va tornando perfecto. Lo distante posee esa cualidad.

Lo sé, amas a Hannah, sin duda es la mujer de tu vida. No te será sencillo dejarla atrás. Te preguntas cómo escapar del desgaste de la convivencia. A tu lado habita una mujer exitosa, apasionada, pero te resulta difícil seguirle el paso. Tú eres más propenso a fallar y enamorarte de Lee, es el más bello de los errores que estás por cometer.

Son tus pensamientos los que escuchamos al iniciar esta historia. En la primera página sabemos de tu fascinación por Lee, pero también que no eres el protagonista. El título nos ha dicho que este es un relato de tres hermanas actrices que buscan un lugar en esta vida, brindarle un poco de orden al caos de sus días y hallar la felicidad si es que existe la posibilidad de alcanzarla.

Elliot, estás ahí para hacernos descubrir las diferencias entre la triunfadora Hannah y una Lee estancada en un matrimonio con un hombre mayor. Tu idea de vivir una aventura, no es más que un pretexto para adentrarnos en esta familia que traslada el melodrama a sus vidas. Allí, donde también está Holly, esa tercera hermana que se parece a un remolino adicto a la cocaína, una mujer sin rumbo y alejada de la suerte.

Sí, Elliot, es una tortura la situación en la que te ha colocado Woody Allen. Un gran dilema, una encrucijada en donde parece nunca lo tendrás todo.

Al menos, a lo largo de este guión, no sufrirás como Mickey, el antiguo esposo de Hannah. Un hipocondriaco al extremo y quien cree que un tumor crece en su cerebro. Alguien que al sentirse tan cerca de la muerte empezará a cuestionarse el sentido de cada acción, el porqué de esta vida, la creencia en los dioses. Un ateo que buscará en las religiones una forma de sujetarse a la realidad.

 

Woody Allen

Cualquier día la muerte puede golpearnos, distanciarnos de los seres queridos, borrar nuestros planes. Más allá de que logremos salvarnos del diagnóstico desalentador, el contacto con los médicos nos conduce a darnos cuenta que en algún punto sólo nos restará el consuelo de permanecer en la memoria de alguien más.

En esta historia conoceremos a tres mujeres distintas. Allen nos conduce al complejo universo femenino, sin embargo tampoco intenta desentrañarlo en su totalidad. Hannah y sus hermanas, la historia en la que estás Elliot, no es oscura como esos guiones de Allen que se asemejaban a las películas de Bergman. Aquí hay espacio para la comedia, para sonrisas y eso demuestra la capacidad de su autor. Allen, un filósofo del cine, es consciente de la necesidad de la comedia. Reír no es opcional.

Leer Hannah y sus hermanas, permite descubrir en el guión detalles como el manejo de la cámara, la construcción del plano desde el momento de la escritura, el recurso de introducirse a los pensamientos y un gran número de escenas en donde los personajes que hablan no aparecen a cuadro, porque al autor le importa más centrarse en la reacción de quien escucha. Atravesar este guión, permite confirmar la maestría de Allen, su inteligencia para crear personajes con más de una dimensión y que lo colocan como uno de los mejores directores y escritores en la historia del cine.

Entonces, Elliot, no nos serás ajeno, conoceremos lo que hay en ti. Estaremos esperando tu romance prohibido, cómo se complica la trama con tus decisiones y las bromas que el destino prepara para esta familia, para cada uno de nosotros. ¿Permanecerás con Hannah? ¿Tu fantasía con Lee se podrá materializar? ¿Holly tiene permitido el triunfo? Y Mickey, arrastrado por sus dudas, aún con recuerdos de Hannah, con la muerte mordiéndole los hombros, ¿podrá encontrar respuestas en las religiones? ¿Se dará cuenta que un sentimiento verdadero nos permite avanzar, mantenernos firmes? Tal vez, después de todo, el amor sea la única respuesta y el arma más poderosa para luchar contra las hambrientas bestias del absurdo.