Compartimos el texto ganador de la edición 10 de  #InstantáneaExpress


Fotografía de Cody Davis / Unsplash

Hay quien afirma que la juventud es un filtro, un proceso darwiniano al que solo sobreviven los más fuertes, aquellos que han demostrado su capacidad para convertirse en hombres. Yo prefiero pensar que a todos nos toca pasar una temporada en el infierno, y que todos somos vulnerables al abismo.

Rodolfo JM | Versos de una hora

GANADOR: GABRIEL BENITEZ

Antifiltro

La experiencia ha demostrado que el tiempo es el veneno más poderoso. Así que la infancia, la adolescencia, la adultez no son fases de vida, sino niveles de intoxicación más elevados. Nuestro cuerpo tiende a crecer para asimilar más de ese veneno y contenerlo, pero es inútil: el tiempo es infinito y la carne tiene un límite.

Alguien afirmó en algún lugar que la juventud era solo un filtro al que solo sobreviven los más fuertes, los que acabarán convertidos en hombres. Creo que quien lo dijo no ha visto las oficinas llenas de sobrevivientes grises cuya vida solo languidece mientras comen más y más tiempo. Esos no son hombres, sino muñecos atrapados en lo que erróneamente llaman vida, que no es otra cosa que una matrushka mortal: su país, su ciudad, su edificio de oficinas, su piso, su cubículo, su silla con la computadora. Y un reloj que, como araña, va dando vueltas por las 12 horas de su carátula, tejiendo la red donde todos caerán como moscas.

El reloj y la araña son una misma cosa. No hay sobrevivencia del más apto en esta telaraña que llaman vida.

Pero no será así para mí.

Mira mi traje: Está herméticamente sellado. Nada entra y nada sale de él. Es mi antifiltro. Yo no me volveré joven, ni adulto, ni viejo, porque dentro de él, no existe el tiempo. Adentro, muy adentro, solo estoy yo. ¿Entiendes, doc?