Buscando a Wakefield

Por Cecilia Magaña

No me cabe duda que este 2017 la narrativa visual fue la que me comió la cabeza y me hizo pasar más horas frente al televisor que sumergida en libros. Así es, lo confieso: leí poco este año, y consumí series como enajenada. No creo que la novela haya muerto, en absoluto, ya ha sido masacrada antes y sigue ahí. Al menos eso es lo que me digo además de la clásica: “seguro aprenderé algún truco para crear personajes si tan solo sigo mirando”. Y quiero pensar que sí, carajo. Más me vale, porque tan solo con esta lista son más de 100 horas de mi vida invertidas en estas historias que me hicieron culpablemente feliz este año.

1. Las aventuras de Rick y Morty

Arranca con capítulos autoconclusivos y va tejiendo una trama larga que explota a partir del Capítulo 6 (Rick Potion #9). Puedes usar como excusa para verla que te sirve para pensar cómo una serie de cuentos arma poco a poco una novela o cómo darle sentido a todas esas referencias pop que siempre te han gustado, reinventándolas.

2. Mindhunter

El camino de Holden Ford hacia su propia oscuridad no solo cuenta con una estructura narrativa que combina, en paralelo, el desarrollo de una investigación con famosos asesinos seriales y cómo esta afecta la vida cotidiana de los detectives, sino la actividad de un asesino cuya identidad el espectador puede descubrir si también hace su tarea en internet, juega y suma las pistas. Cada episodio, cada entrevista, es una excelente clase de manejo de diálogo.

 3. Feud: Bette and Joan

Sobre la famosa riña entre Bette Davis y Joan Crawford durante la filmación de Whatever happened to Baby Jane?. Una reflexión sobre las manipulaciones detrás del chismerío en Hollywood, el lugar del talento y la belleza, sobre la vejez y la insatisfacción. Si sumas las múltiples versiones, el onirismo y la suposición como recursos para narrar que no hay una sola verdad, verás que vale la pena robarle algunos desarmadores para tu caja de herramientas.

4. American Crime Story: The people vs. OJ Simpson

Uno de sus grandes aciertos es no apuntar el dedo acusador, sino lograr que el espectador llegue a la conclusión que sus creadores desean. No mentirás si dices que la ves para aprender cómo crear buena ficción a partir de un caso real, sin caer en el panfleto.

5. The Punisher

Si bien tengo mis dudas sobre el episodio 13, se ha ganado su lugar en esta lista gracias a su manejo de la tensión. Las múltiples facetas del personaje de Frank Castle (que no solo la juega de tipo duro sino que logra despertar ternura y franco horror) se logran gracias a su contraste con los personajes secundarios. Su relación con Micro, en particular, es un ejemplo de cómo aprovechar un dúo para dar profundidad a ambos personajes y lograr que se transformen uno al otro de manera orgánica, natural.

6. Big Little Lies

La maternidad, los secretos de alcoba, el pasado y las dudas sobre la influencia de la genética y la crianza en el desarrollo infantil, son tan solo algunos de los temas que se entretejen en la resolución de un crimen cuya víctima es anónima hasta el último capítulo. Si lo que necesitas es ver nuevas formas de tramar un thriller con temas de actualidad esta es una serie que no te debes perder.

7. The Crown

Una buena narración histórica sirve, en realidad, para hablar de preocupaciones contemporáneas: la coronación de la reina Isabel II y su lucha interna por conciliar a la mujer y al símbolo son una excusa para hablar del empoderamiento femenino y cómo afecta a los hombres y mujeres que la rodean. ¿Quieres escribir una buena ficción histórica? Mira esta y toma nota.

8. Glow

Los griegos lo sabían y Shakespeare lo explotó: no hay buena comedia que guarde, en realidad, el revés trágico de los personajes. Si lo que necesitas es escribir una comedia con sentido, esta puede ser una excelente lección de cómo aprovechar el absurdo de la vida cotidiana para contar buenas historias y crear personajes entrañables.

9. Death note

Ya sé que no es novedad, pero apenas la vi. Evita la peli: esta serie es una demostración de que los aspectos culturales no solo dan contexto a la narración, sino que son su raíz y sustento. Si además te interesa crear tramas inspiradas en una constante lucha de argumentos o usar el ensayo para construir tensión dentro de tu novela, esta serie te dará herramientas para hacerlo.

10. The Young Pope

Lo que Breaking Bad logró transformando a un hombre sencillo en un megalómano, aquí se logra mostrando a un megalómano que esconde a un chico vulnerable en su interior. Para mí fue la mejor serie del año. Toca, valientemente, una multitud de temas oscuros relacionados con la Iglesia Católica pero no pierde de foco la humanidad de su protagonista. El tema de la fe, la vanidad y el poder, son apenas la mitad de lo que abarca. Llena de aciertos en su manejo del subtexto y la ironía (resultado de un inteligente soundtrack), tiene momentos que son verdaderas dosis de poesía, un recurso que toda buena novela debe contemplar.


Fotografía: Tim Mossholder / Unsplash