Sueños lúcidos

Por Javier Paredes

A la edad de 59 años un prelado sueco es recibido en el convento de Santa Brígida, en Roma.  Su título es meramente honorífico, simbólico, pues en Suecia impera la religión de Lutero. Anteriormente, el obispo había participado en el Concilio Tridentino, en premio a sus servicios recibió una pensión papal. Era conocido como Olao Magno y nos legó, entre otras obras, veintidós libros de historia de los pueblos nórdicos y la Carta Marina.

El mapa en cuestión, impreso en 1539, es una luminosa maravilla en nueve paneles de más de dos metros cuadrados cada uno de ellos[1] que contienen numerosos monstruos marinos, algunos enteramente fabulosos, otros simples exageraciones, hiperbólicos ensueños, de animales reales. Cetáceos inmensos y cornudos, serpientes y gusanos de mar forman parte del elenco que adorna la Carta, misteriosos seres que reciben comentario en los libros 21 y 22 de la Historia de Gentibus Septentrionalis.

De este mapa solo existen dos ejemplares conocidos, uno en Austria, el otro en Suecia; se creyó perdido durante muchos años. Prodigiosa como es, la Carta encuentra paralelo en otros mapas que ahora consideramos fantásticos, pero que en otra época se tuvieron por ciertos. El más destacable es el contenido en el Liber Chronicarum, denominado en español Libro de las Crónicas de Núrenberg, que pretende ser una historia exhaustiva del mundo desde su creación.

El mapa de las Crónicas es igualmente precioso en el detalle y nos remite a criaturas como las gorgadas, mujeres cubiertas de pelo y también a hombres con dos caras, una humana por el frente y otra de perro por la espalda. Las Crónicas se imprimieron en alemán y latín en la infancia de la imprenta, son incunables y algo menos raros que la Carta Marina. Se supone la existencia de algunos cientos de ejemplares de sus diversas ediciones.

Ambas obras, la Carta y la Crónica, son comentadas en el Atlas Fantasma, de Edward Brooke- Hitching[2], cuyas páginas encierran anecdóticas reseñas de errores, mitos y falsificaciones geográficas. Aunado al valor textual, las ilustraciones de este libro son de gran fineza y vienen directamente de coloridos mapas antiguos.

Es casi innecesario mencionar que los seres y lugares fantásticos no son exclusivos de la Antigüedad ni de la Edad Media, el Atlas Fantasma describe la expedición del navío mexicano Justo Sierra, en el 2009, hacia la Isla Bermeja, la cual nunca fue encontrada. Hecho que generó conspiranóicas teorías sobre la desaparición de la ínsula, perpetrada por norteamericanos en beneficio de petroleros intereses.

Existen además otras formas de geografía imaginaria que apuntan a creaciones de la literatura y el arte, a los mundos fabulados para nuestro solaz o tortura. Una de ellas, destacable por la belleza de sus ilustraciones es el que nos descubre la obra pictórica de Andrew DeGraff, Trazado, un Atlas Literario[3], editado en 2016.

Trazado es un libro ejemplar, que en escasas 126 páginas incluye el mapa de la isla de Robinson Crusoe, con su brumoso valle y sus verdes peñascos; el croquis del Pequod de Moby Dick; la ruta de Phileas Fogg, en su viaje de ochenta días alrededor del mundo; los pasos de Hamlet en Elsinor y la abismal Biblioteca de Babel, de Jorge Luis Borges.

El autor de Trazado, Andrew DeGraff, nos ha obsequiado con una pluralidad de libros de similar factura y temática, tal es el caso de Cinemaps, en que retrata  la jungla de Depredador, los viajes de Indiana Jones y las montañas de los reinos de Tolkien.

No podríamos concluir esta brevísima relación, sin considerar a la conocida Enciclopedia de las cosas que nunca existieron, de Michael Page[4], que destina su capítulo III al País de las Maravillas,  donde trae a nuestro conocimiento lugares como Vinolandia, la Montaña de las Delicias, el Valhalla y Xanadú, sitios gratamente descritos y extraídos de la leyenda, el folklore y la literatura, con amenas ilustraciones de Robert Ingpen.

Quedan fuera del alcance de esta enumeración las cartas náuticas y portolanas de reyes navegantes, los atlas bizantinos, los mapas islámicos y los del imperio chino. Es —desde luego— labor imposible recrear un mapa de todos los mapas de la fantasía.


[1] 1.25 por 1.70 metros.

[2] De editorial Blume, apócrifamente datada en el año 2018.

[3]El título original es Plotted: A Literary Atlas.

[4] Publicada por editorial Anaya en 1986 y reeditada en 2003.