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El cine como rescate

Por Rodrigo Chanampe

Otro año complejo en lo personal, pero que me sirve para confirmar que el cine siempre está ahí como un lugar de refugio, eso que tan bien supo mostrar Woody Allen en La rosa púrpura del Cairo. Aquí, las doce películas que más disfruté en este periodo y que fueron estrenadas en las salas de Guadalajara durante 2017.

 

1.- Animales Nocturnos

Dirección y guion: Tom Ford

Relato contundente. Venganza sutil. A través de su narración, Ford nos envuelve en una cinta impactante en lo visual y que apuesta a la estructura de una historia dentro de otra. Amy Adams interpreta a la dueña de una galería de arte que parece tener la vida perfecta. Al recibir la nueva novela de su expareja, se involucra en una narración tan violenta como el amor más desgarrador. Cada elemento de la ficción que ella lee, es el símbolo de una relación rota, de lo que pudo ser. Filme recomendado para escritores, para amantes de la literatura y para aquellos que anhelan la revancha perfecta.

 

2.- La La Land

Dirección y guion: Damien Chazelle

Consagración de un director. A pesar de su juventud, Chazelle demuestra con esta cinta ser un realizador atrevido que deja en claro su pasión por la música. Para muchos es una película sobrevalorada, sin embargo, cuenta con todos los elementos que la colocan en ese escalón de clásico moderno. Abreva de la historia del cine y, a pesar de su simpleza temática, ejemplifica una verdad: los sueños requieren un sacrificio. Ni el canto ni el baile esconden que todo es efímero. Las estrellas solo nos engañan y no brillan por nosotros.

 

3.- Manchester Junto al Mar

Dirección y guion: Kenneth Lonergan

Quizá uno de los mejores dramas en los últimos años. Casey Affleck interpreta con maestría a un hombre marcado por la tragedia que debe hacerse cargo de su sobrino.  El relato nos demuestra, sin recurrir a la exageración, que hay eventos que nos borran la sonrisa para siempre. Los silencios, las palabras justas, diálogos precisos y actuaciones entrañables construyen un filme cruel porque es real, porque no se permite los mecanismos del cine para rescatar a un protagonista desecho.

 

4.- Logan

Dirección y guion: James Mangold

Sorprendente cierre para un personaje que nos ha acompañado por años. Mangold realiza una cinta valiente, con un Wolverine en decadencia pero dispuesto al sacrificio. Un argumento que habla de la vejez, la paternidad y la necesidad de entregarnos a los seres que amamos. En ningún aspecto el relato es condescendiente y Mangold desde un inicio deseaba una pantalla repleta de sangre.  Hacia el final, las lágrimas se encargan de diluir la abundancia del rojo.

 

5.- Voraz

Dirección y guion: Julia Ducournau

Una película que trasciende la historia de una estudiante de veterinaria en su transformación hacia el canibalismo. El relato prefiere obviar la exageración de elementos gore para centrarse en la búsqueda de la identidad. Voraz expone lo doloroso que puede resultar la aceptación de quienes somos. Es un retrato de la constante lucha entre los instintos y la razón. ¿Es posible escapar de nuestro destino, de lo que llevamos en los genes?

 

6.- Yo, Daniel Blake

Dirección: Ken Loach
Guion: Paul Laverty

Es sencillo entender el porqué fue merecedora de la Palma de Oro en 2016. Un filme necesario para nuestros tiempos de injusticia social. Daniel Blake, un carpintero de la tercera edad, nos enseña el valor de respetarnos. Un personaje con el que pronto hacemos empatía ante los obstáculos propuestos por un sistema que le impide trabajar. Loach sigue el camino de su cine comprometido y honesto. Desde el título comprendemos la intención: todos somos Daniel Blake, todos somos víctimas de un sistema que nos desecha y de absurdos procesos burocráticos. Todos somos seres que lo perdemos todo cuando entregamos la dignidad.

 

7.-¡Huye!

Dirección y guion: Jordan Peele

Excelente ópera prima de un director que promete convertirse en un referente. El mayor acierto es la paciencia para la construcción del misterio. Un simple encuentro con los padres de la novia inserta al protagonista afroamericano en una pesadilla. Abordar el tema del racismo eleva a la película a otro nivel.  Peele crea una obra que va más allá de un personaje que desea escapar ante su trágico final. Un relato incómodo porque Estados Unidos aún no huye del fantasma de su pasado, de la esclavitud, de años de dominio que siguen presentes en una sociedad capaz de entregarle el poder a esperpentos como Donald Trump.

 

8.- Dunkerque

Dirección y guion: Christopher Nolan

Si en algo se destaca el director de El caballero de la noche, es por su capacidad de moldear argumentos despojados de la linealidad. Atrevido en la estructura, el filme divide la épica batalla de la Segunda Guerra Mundial en tres tiempos y espacios: aire, mar y tierra. En cada uno de ellos plantea la presencia del terrible miedo cuando solo se desea sobrevivir. Su diseño sonoro y visual la rescata de su tono patriotero. Ejercicio fílmico casi perfecto.

 

9.- Paterson

Dirección y guion: Jim Jarmusch

Una obra hermosa en donde cada cuadro es un verso. La película habla de los pequeños instantes, de hallar la poesía en lo cotidiano. Jarmusch nos muestra que en la mirada atenta a nuestro entorno, está la salvación para comprender que este mundo tiene detalles preciosos dentro de su máscara de crueldad. La interpretación de Adam Driver es deliciosa y aquí se le nota cómodo. Paterson es una de esas cintas en donde aparentemente no pasa nada, pero en realidad transcurre la vida misma.

 

10.- El seductor

Dirección: Sofia Coppola
Guion: Thomas Cullinan

Con cintas como esta, Sofia manifiesta que no requiere de su apellido para demostrar su valía como directora. Un filme de época, pero con la particular visión de la neoyorquina. La historia se centra en la Guerra Civil de los Estados Unidos, mujeres de diferentes edades se enfrentan a un hombre extraño que rompe la calma de una escuela para señoritas. Un enemigo el cual se irá convirtiendo en alguien a quien seducir.  Es un retrato de las diferentes armas con las que cuenta el género femenino para defenderse de una posible amenaza: la experiencia, la empatía, el romance, la sexualidad. Es una belleza por la atención al detalle. Su brevedad, como todo en la vida, nos deja con ganas de más.

 

11.- Blade Runner 2049

Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Hampton Fancher

Más aclamada por la crítica que por la taquilla, esta nueva entrega del mundo de los replicantes mantiene el cuestionamiento esencial sobre lo qué nos hace humanos. Elegante, de fotografía cuidada y un ritmo pausado que es casi un manifiesto: un blockbuster no debe editarse necesariamente como un videojuego y los momentos climáticos pueden ser escasos pero sustanciales. Al tema de la diferenciación entre humanos y máquinas, se agrega la idea de siempre creernos únicos. La ilusión como motor. La necesidad de aferrarnos a un ideal para sostener nuestra existencia.

 

12.-Perfectos desconocidos

Dirección y guion: Alex de la Iglesia

Como en toda su filmografía, la irreverencia y el atrevimiento forman parte de esta cinta del director español. El mayor acierto es introducirnos a la vida de tres parejas y un amigo de las mismas. Una simple cena se convierte en un interesante juego cuando deciden que los mensajes y llamadas recibidos esa noche serán expuestos al resto del grupo. Nos acercamos a un muestrario de vidas ocultas, de prejuicios, de falta de comunicación entre las parejas que nos empuja hacia la desesperanza, a entender que la única certeza en este mundo es la decepción y el engaño. La ignorancia es una bendición,  es la premisa que se asoma tras salir de la sala.


Fotografía: Kosta Bratsos / Unsplash

Lista negra III

La oscuridad de la calle es rota por un farol al fondo del callejón. Son casi las diez de la noche, y en ese paraje solitario se encuentran dos hombres. ¿Detective Castilla? Dice uno de ellos dándole la mano. Agente investigador, responde, recuerde que le dije que en México no existen los detectives. ¿Por qué propuso este lugar, ingeniero, frente al edificio embrujado? Agrega el agente después de un par de minutos de silencio incómodo. Trabajo aquí a unos metros, confiesa, pero usted fue quien me dijo que le urgía verme. Necesito información, responde Castilla. ¿Más? Ya le dije todo lo que sé respecto a los escritores asesinados. Algo me dice, responde el hombre en gabardina, que aún no me lo ha contado todo.

Bien, dice el ingeniero, ¿qué necesita saber? Lo que ha visto u oído, aquello que pueda darnos pistas sobre el asesino, finaliza Castilla esperando que con eso sea suficiente. Bien, dice el ingeniero, en estos meses vi sobre los agentes del FBI que a finales de los setentas acuñaron el término “asesino serial” a través de una serie de entrevistas a psicópatas capturados. Se escucha interesante, dice el agente Nepomuceno. Se llama Mindhunter, es una serie que se estrenó este año en Netflix. Es una historia de ficción basada en las entrevistas reales que hicieron Robert K. Ressler y John E. Douglas. Además de la narrativa original, el ambiente y la interpretación de estos asesinos hacen de esta serie lo mejor que vi este año.

Algo sé de asesinos seriales, le dice el agente investigador, ocultando el hecho que en su carrera ha atrapado ya a dos en la urbe tapatía. El ingeniero no se da por enterado y prosigue su charla. Este año me apliqué, tenía una charla en el Festival Fóbica sobre ese tema, así que me propuse ver toda la serie de Bates Motel de un jalón, las cinco temporadas. Debo decir que me fascinó, aunque al principio fue desconcertante esta especie de adaptación de la historia en un contexto más actual que el de la novela original, la forma en que uno ve evolucionar al personaje principal, pasando de un niño tímido al terrible asesino, hace de esta serie una joya.

Pero no solo me quedé allí, volví a ver la primera temporada de Hannibal. En esta lo que me parece mejor es la estética visual de cada asesinato y la forma en que vemos al doctor Lecter manipular al agente especial Will Graham para llevarlo a la locura.

 

También volví a ver un par de temporadas de Dexter, uno de los pocos casos donde creo que la serie es mucho, pero mucho mejor que los libros de la cual surgió.

¿Y me va a decir que solo ve series de asesinos? Eso lo hace a usted un sospechoso. No, bueno, veo varias de las que la gente va recomendando, o se estrenan, o se ponen de moda. Pero pensé que querría hablar de asesinos solamente. ¿De escritores que puede decirme? Le pregunta el agente Castilla. Pues tengo muy presente la serie The Affair, que empecé a ver casi al final del año pasado. La primera temporada fue brillante, aunque en la segunda cae un poco el ritmo. Pero hacia el final de esta se vuelven a amarrar los distintos hilos narrativos, en un experimento que me parece interesante, incluso como estructura para una novela. Me queda aún ver la tercera.

¿Y a poco se la pasa viendo televisión? Pregunta el agente. Vamos, necesito más información que esa. No, claro que no. Trato de leer de todo, pero tengo una cuota anual de libros policiacos y de género negro que me gusta cumplir. Puedo mencionarle el libro México Noir, antologado y editado por Iván Farías, que se componen de 27 relatos que van desde detectives hasta historias de crímenes. Una buena muestra de lo que se hace actualmente, que además permite hacer un mapa mental de los escritores que en este momento se dedican al género.

También leí el libro Chinola Kid de Hilario Peña. Este es la historia de un matón de Tijuana que termina siendo el sheriff de un pueblo. Tiene de todo: balazos, mujeres fatales, traiciones y narcos.

En mis lecturas del año sobresalió el libro de Juan Pablo Villalobos: No voy a pedirle a nadie que me crea. Me pareció divertido, inteligente y confirma por que hablan todos de él.

Otro libro que me fascinó fue Los atacantes de Alberto Chimal, cuyos cuentos versan sobre la modernidad, los hackers y otras historias cuyos personajes se sienten perseguidos. Lo considero uno de los primeros que se pueden englobar en la “ficción informática”.

No mame, responde el agente Castilla, no empiece con fumadas, siga hablando. Disculpe, como escritor debo de leer lo que me pueda ayudar en lo teórico. Por ejemplo el libro Como dibujar una novela de Martin Solares. No solo expone una novedosa forma de entender la narrativa, sino de plantearse qué es lo que se va a escribir. Es de esos libros que uno debe leer mientras se encuentra escribiendo, no sé, su primera novela.

¿Y ya la acabó? Pregunta Castilla. Ya mero, ya mero, responde el ingeniero, cómo chingan. Más respeto, le dice el agente mostrándole la pistola bajo la gabardina.

Guarde eso, mejor le sigo contando. También me gusta el tema de lo policiaco en la novela gráfica. Hace unas semanas compré El complot Mongol, un libro clásico del policiaco mexicano de Rafael Bernal, adaptado con guión de Luis Humberto Crosswhite e ilustrado por Ricardo Peláez Goycochea.

También adquirí Desde el infierno, con guión de Alan Moore e ilustrado por Eddie Campbell. Ambos son una joya, necesarios en cualquier colección.

¿Pero, ya los leyó? Pregunta el agente. No, aún no. Tengo pilas de libros por leer. ¿Entonces para qué chingados me habla de eso? ¿Qué novela gráfica sí leyó? Bueno, en el año disfruté y me conmovió el libro Mi amigo Dahmer de Derf Backderf, un ilustrador y caricaturista que fue compañero del famoso asesino serial durante la preparatoria y nos cuenta esa otra historia, la del chico ignorado y torturado que un día desató su furia.

No me vaya a salir ahora con que los defiende, le dice el agente. No es eso, responde, pero es interesante ver que algo había de humano, que sufrieron dolor, que sus infancias fueron, en la mayoría de los casos, durísimas.

Me ha hablado mucho de gente de fuera, pero dígame, de su círculo, ¿Hay alguien a quién deba investigar? El ingeniero se queda pensando un momento. Pero ¿y si se enteran que fui el soplón? Será testigo protegido, aseguró el agente. ¿Ubica a Rafael Villegas?, recién publicó dos libros que en realidad son tres, es un amigo y somos miembros del CRUNCH. ¿Del qué? Nada, una agrupación de escritores gordos. Con eso tengo para arrestarlos por asociación delictuosa; pero dígame, qué debo buscar del señor Villegas. Primero el libro de cuentos Apócrifa, el cual es delirante y una propuesta original, está conformado por dos tomos. Pero también su primera novela Animal verdadero, la cual es dinámica, compleja y llena de humor negro, casi acaba de salir al mercado pero no debe dejar pasar el próximo año sin leerla. Se escucha sospechoso, dice el agente investigador, habrá que darle una visita.

Creo que con lo que me ha dicho es suficiente, concluye Castilla. ¿Realmente cree que existan los Novecientos Noventa y Nueve, una sociedad internacional de asesinos de escritores?, pregunta el ingeniero mientras se despide. No estoy seguro, le dice el agente, pero cuídese, no vaya a ser que termine embarrado en el pavimento como el novelista de hace algunas semanas. Mientras se dirigen a sus autos, en medio de la fría noche de diciembre, en un coche estacionado varios metros más allá los observan dos sujetos. En el musculoso brazo del que va al volante sobresale un tatuaje: un recuadro rojo con tres nueves dentro y la inscripción “¿Qué hay detrás de la ventana?”.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Esta lista que ves

Por Abril Posas

A estas alturas del partido, sería una necedad enumerar libros, películas o series para hablar de lo mejor de la cultura popular de este año que nos escupe lejos. ¿Quién no ha mencionado ya todas las de Netflix, las películas francesas, los personajes que nos provocaron convulsiones y las muertes notables (no, nuestros familiares no cuentan para el mundo, ya hay que aceptarlo)?

Pero me han invitado a compartir lo que en el 2017 me hizo ruido y, pues, yo le hago caso al editor, porque si no hay deadline, no escribo. Así que, ahí les va lo que ya me está dando nostalgia del futuro:

Los escritores serios empezaron a hacerle caso a Bojack Horseman

Hasta que estrenaron la cuarta temporada, pero al menos llegaron a ella. De pronto todo mundo estaba hablando del caballo que todos tenemos dentro, y no lo menciono en ánimo hipster-moral-alta (“mi guistibi mís quindi nidi li quinicíi”), sino porque tuvo un efecto como de inundación. En Twitter y Facebook empecé a ver el nombre de Bo por todos lados. ¿Pero es que quién les pagó para comenzar a verla? De cualquier manera, lo celebro, porque así como con la novela gráfica, ya se le da su importancia a esta importante obra del siglo XXI. Gracias, Escritores Serios, solo una cosa: dejen de compararse con él. Se ven mal.

El machismo se nos destapó a todos

Los haters dirán que eso ya estaba desdenantes, pero lo cierto es que este fue el año del “Ahora tooooodo es machismo. Ahora toooooodo lo que hacemos/decimos/pensamos/acosamos/humillamos está mal” y sí me dio gusto ver cómo ese solo comentario me señaló, sin mayores requisitos, al machito junto a mí, prácticamente todos los hombres que quiero. Hasta que yo misma lo repetí mientras leía una noticia en Buzzfeed: ups, nadie se salva. Así que he tenido momentos de vergüenza interna; lo importante es que una aprende, aunque cueste, a replantearse los juicios, y es un diálogo interno bastante interesante. Lo malo es que otros caballeros y damitas se niegan a hacerlo, aunque no sea tan difícil.

El mundo es un lugar horrible en general

No solo tenemos avispas que comen tarántulas, tarántulas Goliat que saltan de árboles a tu cabeza y mariposas negras: estamos inmersos en una marea de bitcoins, presidentes racistas, bombas en centros de adoración y un montón de imbéciles que insisten en que debes indignarte por lo que ellos mismos se indignan. He visto a las mejores mentes de mi generación pelearse por un club cimentado en un licor de señoras copetonas, pero no por una (o dos, o todas) empresa de taxis que decidió no hacerse responsable por los crímenes que cometen sus choferes. Es decir: si se van a enojar, enójense por lo que se les antoje, que tenemos muchas razones para hacerlo. Que nadie les diga qué causa vale la pena.

El mundo es un lugar hermoso en general

He aprendido que el amor es un asunto más complejo del que estaba dispuesta a admitir. Todavía no sé cómo hacerlo, honestamente, y siéntanse libres de distorsionar la última frase como mejor les convenga. Aunque mi odio hacia todo lo que existe ha resurgido con una fuerza que creía disminuida, también es verdad que me he tenido que rendir ante la omnipresencia (ajá, leyeron bien) de la buena voluntad de alguien más. O sea: el amor sí existe y es capaz de abrir y cerrar puertas, sin azotarlas, un asunto que me ha costado abrazar porque me confunde. También veo a los que me rodean, que son los que más importan (soy honesta, no cínica, cuando digo que primero me conmuevo por lo que toca mi vida todos los días, y unos segundos después por lo que sucede dos cuadras más lejos), en su propia lucha para crecer, desprenderse, arrepentirse y regalar todo lo que tienen. Y lo hacen. Aunque sean Escritores Serios. Y  me encanta leer sus listas de lo mejor del 2017 porque me comparten que tuvieron un año que, si no fue perfecto, al menos tuvo suficiente espacio para que pudieran conmoverse, enamorarse, sorprenderse, escaparse y hasta encabronarse con algo que fue creado por otro ser humano.

Siempre me va a encantar la sola idea de que un montón de palabras, de imágenes en movimiento, de unas notas ahí acomodadas entre tantos silencios, puedan plantarse en la vida de alguien más y que sea recibido con alegría. Es lo que más me confunde del hombre: hacemos lo más chido y, al mismo tiempo, lo más horrible. Supongo que por eso tantos insisten en separar al monstruo del creador (“Ni is li mismi”, chillan).

Es lo cómodo, supongo. Quizá algún día estemos dispuestos a reconocer que las dos cosas viven dentro del mismo caparazón: la mierda y lo grandioso.

Como este 2017, pues.

Quizá sea tarea para el 2018.

Feliz año.

P.D. Alexa Savior es de lo mejor que me pasó este año. Escúchenla con la actitud más cool que tengan, y canten conmigo “Shades”:


Fotografía: NordWood Themes / Unsplash

Doce-historias-doce

Por: Alejandro Juárez

Las historias nos rodean, dan sentido a la existencia, proveen guía en momentos difíciles, nos moldean y permiten engañarnos unos a otros. Una buena historia es un descubrimiento, una veta de emociones, un platillo estupendo o una cena de múltiples tiempos, dependiendo de su longitud y trama. Mariana Mota escribió en este blog hace poco el placer que representa sumergirse en una serie o una novela, independientemente de si es reciente o no. En esta breve lista les comparto algunos descubrimientos que me dejaron un gran sabor de boca en 2017, enlistados uno por el mes del año en que tuve el placer de encontrarlos-verlos-leerlos. Unos impresos, otros disponibles en medios electrónicos, otros más en la pantalla, grande o pequeña. Todos estupendos en su propia y peculiar forma.


Enero.

Mushi-shi (animé)

En el Japón de la era feudal, un hombre misterioso viaja de pueblo en pueblo para buscar a criaturas invisibles para la mayoría, los mushi, que al interaccionar con los humanos  provocan efectos en apariencia sobrenaturales: gusanos adictos al licor, que secuestran a viajeros que atraviesan el bosque; pequeñas aves que habitan en conchas marinas y roban la voz de las niñas curiosas, sombras que brotan de manantiales  para intentar apoderarse de la vida de quienes se reflejaron en sus aguas… una caterva de criaturas maravillosas y aterradoras, que Ginko (el maestro Mushi o Mushishi) estudia y analiza. La serie, ganadora de múltiples premios, es una soberbia colección de historias autocontenidas, que al unirse forman un tapiz complejo, digno de admirarse. Disponible en Netflix.

Febrero.

Daughter of the lillies (webcomic).

Daughter of lilies

Ubicada en un mundo de magia, que se insinúa podría ser el nuestro tras recuperarse de una catástrofe brutal, la historia sigue las andanzas de Thistle, una extraña maga con habilidades inusuales y un secreto terrible, cuyo rostro y cuerpo están cubiertos de forma que ni un ápice de su piel pueda verse nunca. La historia (que recién finalizó el Capítulo 7 y se actualiza dos veces por semana) maneja un lenguaje gráfico de alta calidad, una construcción de personajes amplia y compleja, así como una trama central atractiva, complementada por buenas subtramas, hábilmente entretejidas. El guión y el dibujo son obra de Meg Syverud, complementado por los colores de Jessica Weaver. Se puede leer de forma gratuita en www.daughterofthelillies.com

Marzo.

Logan (película).

Pocas veces una historia de superhéroes ha sido presentada de forma tan brutal, a través de la decadencia de Wolverine, el mutante en apariencia indestructible. La ruina no solo de él sino de todo el sueño de coexistencia liderado por los X Men, la mayoría de los cuales fueron asesinados o convertidos en fugitivos. Por si fuera poco durante 25 años no ha nacido ningún otro mutante. Envejecido, lentamente envenenado por el adamatium que contienen sus garras y esqueleto, con su capacidad de regeneración sumamente reducida, Logan se encuentra de súbito con la tarea de proteger a una niña tan salvaje como él. De la casa productora 20th Century Fox, dirigida por James Mangold y estelarizada por Hugh Jackman.

Abril.

Fantásmica (libro).

Carlos Bustos, #HistoriasSinSpoilers

Fruto de la fértil imaginación de Carlos Bustos, autor tapatío, esta novela fragmentada (o compendio de cuentos, según se le mire) nos arroja en su brevedad a un mundo poblado de fantasmas, demonios y enigmas, enfrentados por un cazador designado por la Iglesia para evitar que se manifiesten en toda su malignidad. El personaje central carga con el peso de una mutilación a manos de uno de dichos entes, además de ser acompañado por el fantasma de una niña que, sin hablar, manifiesta ser poseedora de un secreto de vital importancia. Ganador del premio de cuento Gilberto Owen, este libro es una rara perla de la literatura fantástica en español. Publicada por el sello Axial-Colofón.

Mayo.

American gods (serie).

Ser un dios no es fácil. Menos aún cuando tus seguidores se olvidaron de ti y eres solo una memoria lejana, algo que habita las historias para niños, poco más que una página en un libro de mitología. Basado en la novela gráfica de Neil Gaiman, la serie nos deja ver las complejidades de la lucha de una deidad venida a menos, decidida a volver al espacio central aun en contra de los nuevos dioses de la tecnología y los medios de comunicación. Si eso hace correr sangre, aún mejor. 2017 nos trajo la primera temporada, poblada de entes fabulosos y/o escalofriantes: una mujer que devora a sus adoradores en su ansiosa vagina, una dama cuyos principales acólitos son una multitud de Jesucristos (todos auténticos) y un viejo misterioso capaz de sacar de su retiro a expresidiarios y entes sobrenaturales por igual. Disponible en la cadena Starz y en Amazon.

Junio.

We stand on guard/Estamos en guardia (novela gráfica).

we-stand-on-guard

Ubicada 100 años en el futuro, nos muestra un mundo degradado, en el que el Canadá fue invadido con precisa brutalidad por un enemigo de superior poderío tecnológico: los Estados Unidos de América. En medio de enormes campos nevados patrullados por perros mecánicos (tan hábiles para asesinar como para hablar en forma bilingüe) y por robots gigantescos, casi sacados de la Guerra de las Galaxias, la supervivencia de un puñado de guerrilleros resulta una imposibilidad que deben superar todos los días. De la pluma de Brian K. Vaughan y el arte de Steve Skroce, publicada en México por Panini Comics.

Julio.

Tu nombre / Kimi no na wa (película).

A la joven Mitsuha nunca le pasa nada interesante. Hasta que le pasa. Un día no logra reconocerse en el espejo, que le devuelve un rostro masculino. Piensa que se trata de un sueño extraño que debe seguir hasta despertarse. Pero la experiencia se repite hasta que se percata que las sensaciones de ese hombre son reales y que mientras ella ocupa ese cuerpo él hace lo mismo con el suyo. Jugando con las dualidades de la vida rural/urbana, el enfoque masculino/femenino y la flecha temporal del pasado/futuro, esta cinta animada (ganadora de múltiples galardones) es una exquisitez. Dirigida por el talentoso Makoto Shinkai y disponible en Netflix.

Agosto.

Dirk Gently, investigador holístico (serie).

Esta serie de la BBC de Londres representa una alocada vuelta de tuerca a las series de investigación, en la que un personaje resuelve crímenes basado en la “interconectividad de las cosas”. Enfrentado a situaciones extravagantes y enemigos tan peculiares como él, que incluyen a una asesina holística (prácticamente indestructible), una banda de punks extractores de energía y un agente gubernamental ansioso por matar lo que se le ponga enfrente, Dirk es secundado por su reluctante y temeroso auxiliar, interpretado por Elijah Wood. También disponible en Netflix.

Septiembre.

Blacksad, Un lugar entre las sombras (cómic).

Blacksad

“Nadie es perfecto y no existe el amor a la carta”, dice el personaje, una pantera negra que investiga el asesinato de una antigua amante, que dejó en su pecho un agujero capaz de albergar un puño. Moviéndose en una ciudad poblada por animales sospechosamente parecida a Nueva York, Blacksad debe enfrentar asaltos a navaja entre la niebla, amigos que se burlan de su miseria y las manipulaciones de un misterioso personaje que envía en su contra a matones con manos como mazos. Jugando con los cánones de la novela negra, Juan Díaz Canales (escritor) y Juanjo Guarnido (dibujante) entregan un paquete de factura estupenda. Publicado por Norma Editorial.

Octubre.

The Goon, una montaña de ruina (cómic).

The goon

La tercera entrega de The Goon en español es una joyita delirante en la que se mezclan zombies, brujas, pulpos que pilotan aviones y un par de aberraciones cósmicas. Con un sentido del humor retorcido, Eric Powell (guionista y dibujante) reexplora la literatura pulp norteamericana, poniendo como centro a un antihéroe de los bajos fondos, fuerte como un toro, amante de aplastar cabezas, estafador y criminal que sin embargo es capaz de arriesgar el cuello para rescatar a un amigo o detener a un Lagarto-hombre. ¡Ah, y Hell Boy tiene una aparición especial! Publicado por Panini Comics.

Noviembre.

Nunca antes de las cuatro (novela).

Nunca antes de las cuatro

Un triángulo amoroso de esquinas retorcidas, presentado con sensualidad narrativa por Gabriela Torres Cuerva. Dos espacios temporales y físicos son testigos de los devaneos y celos entre un adulto, una adolescente y una niña. La memoria y el deseo se funden, se contraponen y desgarran, nos envuelven en ángulos afilados y esquinas en las que reposa el resentimiento. Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer una obra conforme se va gestando, privilegio que tuve con esta historia, tan atractiva como insidiosa. Publicado por Paraíso Perdido en su colección Taller del Amanuense.

Diciembre.

Dark (serie).

La pregunta no es ¿quién? o ¿cómo? La pregunta es ¿cuándo? De esta forma se introduce esta serie de misterio y ciencia-ficción, en la que los viajes en el tiempo alcanzan nuevos recovecos. Asesinatos y desapariciones trastocan la apacible vida de una localidad alemana, bajo cuya fachada de tranquilidad bullen pasiones, se entretejen engaños y se cocinan traiciones.  ¿Será cierto que los hechos violentos se repiten como 33 años atrás? ¿Quién es el misterioso sacerdote tatuado que parece saberlo todo sobre la vida privada de los habitantes?  ¿Qué pasa si no solo el pasado afecta el presente, sino que el futuro es capaz de alterar lo que ya ocurrió? La primera serie alemana de Netflix no defrauda y mantiene su ritmo casi hasta el final, bajo la firme conducción de Barab bo Odar y Jantje Friese.


Fotografía: Brooke Lark / Unsplash

¿Tiene usted cinco minutos para hablar de cómics ?


Por Dán Lee

1. Cómics no son sinónimo de súper héroe.

2. Cómics no es sinónimo de Marvel o DC.

3. Cómics sí es sinónimo de historieta.

Una vez aclarados los puntos anteriores, puedo iniciar con este conteo de cinco historietas que fueron relevantes en este 2017. La selección es completamente arbitraria y se basa en mi gusto personal, forjado a lo largo de más de 30 años de leer historietas.

1. Providence

(Alan Moore y Jacen Burrows, Avatar Press 2015-2017)

cómics

Alan Moore retoma los mitos de H. P. Lovecraft, los amasa, retuerce y esculpe para generar algo nuevo y hermoso… La mención de semejantes nombres en la misma oración debería ser suficiente para agregar solo un punto final, pero habrá quien necesite más referencias. Veamos…

En el mes de marzo de 2017 se publicó el último número de esta serie de doce capítulos en la que Moore utiliza todos los clichés de la literatura lovecraftiana: el investigador solitario y erudito que por saber más sobre “lo oculto” se mete en un abismo del que solo saldrá loco, muerto, o las dos cosas; el libro que contiene conocimientos arcanos que desquiciará a quien lo lea; la convivencia de la “realidad” normal con otra, terrible, que se mantiene soterrada, en contacto cotidiano con nuestro mundo, y que al descubrirse podría generar el caos, la destrucción total. Seguimos a Robert Black, el aspirante a escritor que recorre la geografía que marcó la vida de H. P. Lovecraft y que plasmó en sus historias más reconocidas (de New York a Providence, pasando por Athol, Salem y Boston). En esos lugares el lector avezado en la obra de Lovecraft y sus discípulos reconocerá escenarios, personajes y centenas de referencias que aluden a los “mitos” y que hacen de cada página un festín de horror (si usted que lee esto no sabe lo que son los “mitos de H. P. Lovecraft” o los “mitos de Cthulhu”, hágase un favor: bote este artículo y vaya de inmediato a conseguir en su biblioteca favorita cualquier libro de H. P. Lovecraft, de preferencia traducido por Alianza o Valdemar, devórelo, pierda algo de cordura y regrese a continuar justo después del siguiente punto y aparte).

Alan Moore no se conformó con los mitos, también estudió aspectos históricos de los lugares en los que se mueve el personaje. Esta investigación, junto con el trabajo de Burrows, dibujante sobrio, nos llevan a contemplar los pueblos y ciudades norteamericanos que visita Robert Black con exactitud histórica.

Mencioné que Moore recurre a los clichés de las historias de Lovecraft, pero no que lo hizo para darle un giro osado y con él proponer una relectura. Para no arruinar las sorpresas, solo diré que de alguna forma explica de dónde extrajo H. P. Lovecraft las ideas de sus escritos posteriores a 1921 (aquellas clasificadas como “los mitos”), y que la hipótesis de Moore acerca del papel del inconsciente como origen del terror se despliega de forma clara, como en pocos libros de teoría de la creación artística he encontrado.

Un aspecto en contra: Providence es al mismo tiempo secuela y precuela de The Courtyard (Moore y Burrows, Avatar Press, 2003) y Neonomicon (Moore y Burrows, Avatar Press, 2010) por lo que es posible que el final quede un tanto oscuro para quienes no han leído dichas publicaciones previas.

(Nota sobre el título: la ciudad natal de H. P. Lovecraft, su amada Providence, es también un juego de palabras en que se invoca a la providencia, la que provee, en este caso ideas, ya lo descubrirá el lector que se anime a adentrase en Providence)

2. Patience

(Daniel Clowes, Fantagraphics, 2016)

cómics

Aunque este volumen fue editado el año pasado, no llegó sino unos meses más tarde a la biblioteca en la que surto mi despensa de cómics (sobre la cual puedes leer en este link http://www.comikaze.net/biblioteca-the-anglo/). Por ello, para la comunidad ñoña a la que pertenezco la fecha de lanzamiento fue enero de 2017.

Como todas las novelas gráficas de Clowes (cuya obra más famosa es la serie Ghost World, por si el dato es útil), Patience es difícil de describir sin meterse en líos y quedarse trabado a media frase… Decía que no es sencillo acercar al profano a ese encanto raro y sutil que emana de las páginas de esta historia. La historia va de los peligros de viajar en el tiempo cuando uno es básicamente un viudo perdedor con miedo crónico al compromiso y al fracaso, pero con ganas de cambiar el pasado para evitar perder a esa esposa que es el origen del miedo; estos riesgos de jugarle al crononauta incluyen equivocarse, llegar muchos años antes de haber conocido a dicha mujer, enterarse de episodios traumáticos del pasado de la fémina y desear modificarlos, ocultarse por años para no alterar las historias personales de los involucrados… y esto solo en la superficie, pues el verdadero viaje se descubre dentro de Jack, el personaje principal. Este hombre empieza como adulto joven, sacudido de terror al saber que será padre; a lo largo del periplo enfrentará desgracias y provocará otras tantas en sus viajes temporales, endureciéndose progresivamente hasta volverse un viejo cabrón capaz de todo por salvar a Patience, su mujer, y con ello darle una oportunidad de felicidad al Jack del presente (o pasado, qué más da).

Aunque el argumento me parece de autor grande, lo que eleva a Patience (y a la mayor parte de la obra de Clowes) son las escenas contenidas, con diálogos tensos, dramáticos sin melodrama; charlas humanas en las que se decidirá el curso de la vida, pero en las que se dice poco, lo indispensable, solo aquello que la historia y los personajes necesitan. Clowes trata al lector como un ente pensante; es por autores como él que esto último sucede cada vez con mayor frecuencia en la historieta moderna.

(Nota sobre el título: “Patience” es el nombre de la esposa del protagonista, y es también la virtud que debe desarrollar Jack, la paciencia, para lograr que sus planes avancen, y para sobrellevar esos lapsos de tiempo perdido en los que solo se tiene a sí mismo)

2. Kill or be killed

(Ed Brubaker y Sean Phillips, Image comics, 2016-actualidad)

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En noviembre de 2017 esta serie alcanzó su tercer arco argumental al llegar al número 14. La premisa es: ¿Mataría usted para mantenerse con vida? Antes de responder, un poco de contexto.

Dylan es un estudiante de literatura, un poco nerd, un mucho solitario y con historial de depresión e inestabilidad. La noche en que Kira, la mujer que le gusta (que por cierto es pareja de su compañero de departamento), lo besa, Dylan termina de aceptar que con ella quiere todo y nada a medias, pero que nunca la tendrá para él. A causa de ese beso y de esa mujer (cuándo no), Dylan llega a la conclusión de que no vale la pena vivir más minutos en este infecto mundo. El muchacho intenta suicidarse sin éxito (¿se puede ser más loser que alguien que intentó suicidarse y falló?; o sea, ya demostraste que no sirves para nada en la vida, y ahora tampoco sirves para la muerte). A partir de ese momento, un demonio se le aparece (o no) a Dylan, le dice que gracias al ente cornudo es que el muchacho acomplejado sigue vivo y que para continuar respirando tendrá que ofrendarle una muerte por cada mes que quiera mantenerse con vida.

¿Valdrá la pena hacer eso para soportar este infecto mundo? (sí, me gusta la expresión y más en tiempos electorales). En caso de que decida obedecer, ¿a quién va a matar?, ¿quién merece morir?, ¿tendrá Dylan las agallas y la inteligencia para asesinar sin ser capturado?, ¿se volverá Dylan el Punisher milenial?.. ¿y si el chisme del demonio es falso y no es necesario ir por allí arrancando vidas? Estas preguntas y otras mejor redactadas encuentran respuesta en los retruécanos argumentales de Kill or be killed; en esta serie pareciera que Brubaker es incapaz de narrar una historia de forma lineal, lo cual se le agradece. Nos va a sumir de narices en el pasado siempre umbroso de los personajes, en una espiral de crimen y desordenes psicológicos. El escritor se las arregla para insertar triángulos amorosos, demonios de revista pulp, la mafia rusa y mucho disparos a quemarropa en una historia en la que el lector termina por no saber quién está peor en ese mundo infecto. El arte, a cargo de Phillips, encaja de manera perfecta en la ambientación realista y oscura que requiere un cómic que vive entre las sombras: la luz es poca, pero ilumina muy bien.

A Kill or be killed se le ha llamado el “Breaking bad” de la historieta, porque el protagonista se mete como sin querer a un mundo oculto al que aparentemente le agarra no solo el modo sino el gusto. La reflexión es qué tan lejos estamos nosotros de ese momento, de ese pretexto que nos lleve a resbalar, a romper los límites y desencadenar el infierno que llevamos dentro. ¿Ah, verdad?

Ahora que usted sabe de qué va, es momento de responder la pregunta que dejamos pendiente hace unos párrafos: ¿mataría usted para mantenerse con vida?

4. Black Hammer

(Jeff Lemire y Dean Ormston, Dark Horse Comics, 2016-actualidad)

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Una serie regular (o sea que aparece cada mes en formato “grapa”) sobre un grupo de héroes con diferentes habilidades. Suena innovador, ¿verdad? Agreguemos que dichos personajes están atrapados en un pueblo estilo Norteamérica casi rural años cincuenta, del que no pueden alejarse, en el que tienen que mantener su identidad civil para no llamar la atención, y que llegaron a esta dimensión alterna como consecuencia de un enfrentamiento contra una amenaza cósmica global, al estilo de “Crisis en las tierras infinitas”. ¿Sigue sonando igual de cliché?

Jeff Lemire es un escritor que sabe sorprender y mostrar el lado tostado del panqueque cuando uno cree que ya lo vio todo esponjoso y terso. En Black Hammer licúa personajes inspirados en los clásicos de la época de oro (Captain Marvel, Martian man hunter, Black Cat, Madame Xanadu y Adam Strange, además de un robot femenino que no se parece nada a Robotina) con esencia de la Dimensión desconocida y crea la granja en la que estos exiliados tienen que convivir mientras buscan la manera de escapar de allí (no todos, al parecer uno de ellos ya le halló el agrado a la rutina del campo).

Hay un balance que se antoja perfecto entre la progresión de la historia y los vistazos al pasado de los personajes, en los que se nos revela que el alcoholismo de una, la homosexualidad de otro, y la aparente esquizofrenia de un tercero no son gratuitos, y que sientan las bases para que el lector entienda por qué las interacciones entre ellos se dan como si fueran pistoleros del Oeste instantes previos al duelo.

En el apartado gráfico, Ormston decidió dar al mundo de Black Hammer un estilo que podría definirse como Mignolesco, en el que por momentos da la impresión de que esta historia fuera parte del universo de Hellboy: el uso de las sombras sólidas y los ángulos duros al perfilar personajes, la perspectiva media en la que rara vez se recurre al close-up (si los nombres Mike Mignola y Hellboy no le dicen nada, no se preocupe, la ignorancia es uno de los pocos defectos que podemos sacudirnos a voluntad). Le viene muy bien ese aire a la ambientación enrarecida, uno quiere salir de allí, o al menos romper un poco la tensión que se respira alrededor de la improvisada familia súper heroica.

En noviembre de 2017 se publicó el número 14 de esta serie, con lo cual culminó el segundo arco dramático; el enigma de cómo llegaron al pueblo quieto y qué tienen que hacer para escapar sigue vivo y parece lejano a resolverse. Qué bueno.

5.The best we could do

(Thi Biu, Abrams Books, 2017)

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Esta novela gráfica es la joya que descubrí en este año. El debut de Biu no pudo ser mejor; desde ya me atrevo a asegurar que rivaliza con obras histórico/biográficas como Maus de Art Spiegelman o Los surcos del azar de Paco Roca.

La historia se centra en la experiencia que la autora y sus padres vivieron al migrar hacia los Estados Unidos de Norteamérica durante la guerra de Vietnam. En la novela se alternan escenas del presente  y el pasado. En el presente la autora está embarazada de su primer hijo, narra las dificultades que tiene para relacionarse con un padre, un hombre duro como al parecer solo los asiáticos pueden serlo y a la vez lleno de una amargura que lejos está del zen oriental; en el pasado acudimos a la infancia del padre, los efectos de la guerra y el destierro en un pequeño alegre, en un joven enamorado, en un ser humano que cada vez que lograba adaptarse a un ambiente progresivamente más cruel, se veía obligado a dejar su vida atrás, a romperse la cara contra las circunstancias para sobrevivir y después para lograr que los suyos lo hicieran también.

El metal se moldea a golpes, y a veces el resultado no es halagüeño. En el caso del padre de Biu, esto es notable en el efecto de los eventos que tuvo que atravesar para que él y su familia subsistieran en Vietnam y lograran escapar hacia los Estados Unidos de Norteamérica, además del proceso de adaptación a esta cultura que no precisamente los recibió con los brazos abiertos. Sin embargo, The best we could do no es un juicio, sino una exploración en la que la autora descubre y comprende los cómos y los porqués de ese hombre a veces lejano, recio como el bambú, a quien ella llama padre. Las decisiones que él ha debido tomar, las mejores en su momento, y el temple para ejecutarlas, no podían pasar por el la piel de un mortal sin dejar cicatrices.

The best we could do se presenta en tonos sepia, un color adecuado para la nostalgia. Con trazo sencillo y seguro, Biu demuestra en sus viñetas una maestría para narrar que sorprende desde un inicio, pero que toma tintes de genialidad al saber que ella nunca antes había dibujado una historieta antes de esta obra.

Para el final de la novela, Biu misma ha dado luz a su hijo, con lo cual el círculo eterno da una vuelta más, la autora encuentra nuevos significados en la relación filial. Al llegar a la última viñeta, dan ganas de iniciar la lectura de nuevo. Eso no lo logra cualquiera.

BONUS: Invincible

(Robert Kirkman y Cori Walker/Ryan Ottley, Image comics, 2003-actualidad)

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Se presume que esta serie terminará en el número 144 en enero de 2018. Con Kirkman nunca se sabe, pero si así es, aún hay tiempo para recetarse en estos días de villancicos la saga completa del mejor cómic de súper héroes de la actualidad (no lo digo yo, lo dice la portada de Invincible). Háganlo, no se arrepentirán. Hay robots malvados, súper genios, batallas en el aire y en el espacio, violencia gratuita, suplantación de personalidades, dinosaurios inteligentes, invasiones alienígenas, masacres (muchas), extraterrestres invencibles, clonación, dimensiones alternas, una niñita que se convierte en monstruo, triángulos amorosos, juniors con poderes, trolls gigantes, copulaciones con insectos de otros mundos, trajes alternos, y mucha acción. Si usted va a leer cómics de súper héroes, invierta su tiempo en este título. Verá lo que es bueno.


Fotografía principal Jon Tyson / Unsplash

Alejandro Juárez: Héroes a pesar de todo

En el mundo se erige una oleada de fundamentalismos, que insisten en descalificar cualquier cosa que no encaje con su visión, desde el terrorismo de ISIS a las demostraciones de xenofobia de Trump contra los mexicanos y de LePen contra los inmigrantes. Si a esto le agregamos la larga lista de corruptelas de los gobernantes de nuestro país, el panorama luce sombrío. Aún así el planeta gira, el sol sigue saliendo y millones de personas se esfuerzan cada día para hacer su pedazo de mundo un lugar mejor. Leí a fines de 2016 una frase de Antonio Gramsci que me impresionó: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Pareciera que la dijo ayer en lugar de hace 100 años.

En todos las épocas la humanidad ha enfrentado dificultades terribles y han surgido héroes, personas acrecentadas por su capacidad para sobreponerse a la adversidad. Les comparto una breve lista de historias (unas basadas en hechos reales y otras hijas de la pura ficción) en las que, a pesar de la acechante oscuridad, siempre quedan resquicios para la esperanza. Los héroes luchan, son heridos, tienen pérdidas. Pero se sobreponen. Inspiran, siguen adelante.


Maus: Relato de un superviviente

Novela gráfica.

Creado por Art Spiegelman, narra la historia real del padre del protagonista, un judío polaco que sobrevivió a un campo de concentración nazi. La historia se publicó entre 1980 y 1991 en una revista estadounidense, para luego integrarse como un único volumen, ahora disponible en español (llegó a mis manos tras ser adquirido en el Museo de la Tolerancia, en la Ciudad de México).  Las personas en la historia son presentadas como animales (los judíos aparecen como ratones, de ahí el nombre del libro: maus significa ratón en alemán; por su parte los nazis son personificados como gatos terribles) lo que le da una pátina de fábula antigua que no reduce la crudeza de los actos de tortura y homicidio que pueblan las páginas en blanco y negro. La obra ha recibido diversos premios, siendo la primera novela gráfica en ganar el Pulitzer

Ajin

Animé

Una serie en dos temporadas (la primera estrenada en enero de 2016) que se centra en los Ajin, humanos incapaces de morir, que son encarcelados para ser asesinados una y otra vez como parte de experimentos para descubrir nuevos medicamentos. El protagonista, Kei Nagai, es un chico que descubre su capacidad de resurrección al ser aplastado por un camión, tras lo cual debe escapar y/o enfrentarse con la policía, agencias de gobierno, guardias privados, soldados, caza-recompensas y otros ajin, que desean imponer un orden en el que ellos dominen la vida pública. La paranoia y la hostilidad de los medios de comunicación y la población general completan un cerco brutal del que parece no logrará escapar. Dirigido por Hiroyuki Seshita. Disponible en Netflix (temporada 1).

Los usurpadores

Novela

Jorge Zepeda construye un thriller político efectivo, que mueve al lector a pasar las páginas con rapidez capítulo tras capítulo, para develar el trasfondo de un asesinato masivo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Nada de spoilers en esto: la masacre ocurre en las primeras páginas, como detonador de la trama, por la que desfilan una prostituta reformada, políticos corruptos (aunque suene a pleonasmo), un tenista en el declive de su carrera, un trío de violentos ex agentes de la CIA, un sicario con arranques de cursilería, Salma Hayek, el cadáver de un premio Nobel, una banda de narcos y Los Azules, un cuarteto de amigos que intentan cambiar el derrotero de México desde sus respectivas trincheras: un periódico, una publicación en línea, una cátedra universitaria y una agencia de inteligencia privada. A pesar de la obvia ficción, el país que el autor (director de varios medios de comunicación y conocedor del entramado político mexicano) dibuja es, por momentos, estremecedor. Difícil salir vivo de ese pantano, o al menos con el plumaje sin manchas.

The walking dead

Cómic

A pesar de la popularidad de la serie del mismo nombre, transmitida por AMC, el cómic posee cualidades inigualables, al retratar la metamorfosis de un agente de policía (que comienza como el típico bueno-buenazo) que debe sobrevivir y proteger a su familia en un mundo dominado por muertos que caminan. No sólo eso: muerden y destrozan, son capaces de unirse en manadas inacabables, que a pesar de su lentitud no descansan nunca, a diferencia de los humanos a los que cazan. Varios sucesos de la historieta son tan fuertes que fueron suprimidos de la serie de televisión, tanto en lo relativo al infame Gobernador como al asalto a la cárcel y la muerte de varios personajes. Robert Kirkman (escritor) y Charlie Adlard (dibujante) nos entregan un mundo terrible, en el que cada día requiere un enorme esfuerzo para sobrevivir sin perder la esencia del ser humano. ¿Lo conseguirán Rick Grimes y su grupo?

El código Enigma (The imitation game)

Película

Un soberbio film de suspense del 2014, centrado en la figura de Alan Turing, un genio criptógrafo que junto con un reducido grupo logró descifrar los códigos de la máquina Enigma, utilizada por los nazis (sí, otra historia que transcurre durante la II Guerra Mundial). El artilugio alemán llegó a considerarse infranqueable durante años. El filme retrata las tensiones al interior del grupo, las presiones del gobierno inglés, los engaños dentro del propio sector de aliados y los dilemas morales que representó el rompimiento de los ansiados códigos secretos. Narrado en tres líneas temporales diferentes, somos testigos de las luchas internas de Turing, un genio hermético y en apariencia arrogante, que esconde secretos inconfesables para la época. La actuación de Benedict Cumberbatch es espléndida (nada que ver con su desempeño en Doctor Strange) aunque el final de la historia nos deja un sabor ambivalente, entre la tristeza y el gozo.

Prague race

Webcomic

http://www.praguerace.com/comic

Para los que gustan de mundos extraños, plagados de trolls que se disfrazan de humanos, tiburones terrestres que crecen a voluntad, mujeres-lobo que cuentan chistes malísimos, muchachos que hacen brotar esculturas del suelo con su canto, magia embotellada y una ciudad que flota por lo cielos, albergando fiestas espléndidas. Los tres jóvenes protagonistas son arrancados de cuajo de sus vidas al interactuar con seres de esa otra realidad, en una carrera contra el tiempo para evitar que un monstruo parásito drene la vida de Leona, una chica de impulsos enormes, inabarcables. El arte de Petra Erika Nordlund es fenomenal, lo mismo que su guión. www.praguerace.com/comic

Capitán Fantástico

Película

Para cerrar con una nota luminosa, este filme dirigido por Matt Ross con Vigo Mortensen en el papel de un padre como quisiéramos ser: atento, retador, impulsor de la vida al aire libre y de la independencia económica y de espíritu, al grado de vivir con sus cinco retoños en el bosque, alejados de la vida moderna, a la que deben retornar para cumplir la última voluntad de su esposa recién fallecida. Para hacerlo deberá enfrentar, junto con sus hijos, un conjunto de prejuicios sociales, el más fuerte proveniente de los familiares, que reprueban la forma en que los chicos son educados. Un interesante contraste entre dos formas de percibir el mundo: a través de las posesiones materiales o mediante el desarrollo personal. Sin poses moralistas y con mucho humor negro, la cinta se desenvuelve con facilidad y sin finales fáciles. Muy recomendable.

 

 

 

Cástulo Aceves: Lista negra 2016

Dentro de una pecera, el rostro de un sujeto lucha por no aspirar el agua. La cortina de burbujas se pasea por su rostro al tiempo que sus ojos se abren demasiado, incapaces de enfocar a las carpas que se alejan a las esquinas intentando escapar inútilmente. El interrogador, un hombre de barba entrecana, saca su rostro del agua de un tirón. El sujeto no sabe el tiempo que ha pasado desde que iba caminando por la calle, rumbo a una farmacia de una cadena tapatía, cuando se le cerró un auto. Pensó que no volvería a verlos, pero allí estaban los dos interrogadores barbados esperándole. Sube, le dijo el más joven, de barba oscura y completamente pelón, apuntándole con un arma. Que rápido se pasó el año, fue lo único que atinó a decir antes de que le cubrieran la cabeza y le dieran un par de cachazos.

Ya conoces la rutina, le dice el interrogador, empieza a hablar. ¡Animal! Grita el sujeto antes de una nueva inmersión. Al volver a sacar su rostro, agrega: No, espere. Quise decir: “El miedo a los animales”, de Enrique Serna. Una novela policiaca llena de humor negro, que deja muy mal parado tanto al mundo policiaco como al cultural. A pesar de haber sido escrita hace veinte años, sigue tan vigente que uno es capaz de casi reconocer a los escritores en quienes basa sus personajes. Es tan divertida e inteligente, que no solo me pareció un gran libro, sino que probablemente se convertirá en uno de cabecera para un proyecto que tengo entre manos. ¡Confiesa entonces! Le grita el interrogador antes de volver a sumergirlo en el agua.

Después de escupir una carpa koi, el sujeto sigue dando nombres y obras, esperando así lo dejen ir. Esta “El niño 44” de Tom Rob Smith. Una novela que trata de un agente de inteligencia en la Unión Soviética, que presionado por los líderes para encontrar enemigos del estado, topa con el dilema moral de acusar a un inocente. A partir de allí todo se va volviendo en su contra, hasta que da con un asesino serial y se propone como misión personal detenerlo, a pesar de haber perdido rango, casa y credibilidad. Es una novela interesante, que atrapa al lector, a pesar de su tamaño y aparente lentitud al inició, la trama se acelera hasta llevarnos a un final insospechado.

¡Espere! Grita el sujeto ante el empujón del interrogador para volverlo a sumergir. También está “Las Fauces del Abismo” de Ignacio Padilla. Un libro de cuentos que funciona como bestiario fantástico. Por ejemplo están las “kaní”, una especie de tortuga que habita las cloacas de Murano y cuya concha tiene el secreto para los espejos y vidrios más cristalinos del mundo. O la influencia de los simios en la historia del arte. O de arañas capaces de inyectar los recuerdos de una persona en otra, hacerte olvidar o recordar demasiado. Pero también cuentos que nos llevan a sitios enigmáticos. Un libro interesante y divertido, escrito con imaginación y mostrando su maestría en  recursos narrativos.

Sigue hablando, le indican después de unos minutos de silencio. Puedo hablar de lo que vi. Por ejemplo “Luther”. Trata de un detective obsesivo, que a pesar de que su vida se desmorona no deja de cumplir con su deber:  resolver el caso. Un programa inteligente, de apenas dieciséis capítulos entre cuatro temporadas, que es un gran referente en cuanto a historias policiacas actuales.

También esta “Black Mirror”, una serie que recuerda a “La dimensión desconocida”, donde cada programa es una historia diferente, lo que la acerca más a un libro de cuentos que a una novela. Esta serie es de ciencia ficción inmediata, tratando temas como redes sociales, viralización de contenidos, almacenamiento de recuerdos, manipulación mediática e inteligencia artificial. No había visto ninguna temporada, pero debido a que son apenas trece capítulos entre tres temporadas se es capaz de verla en poco tiempo. Si bien su humor y contenido pueden no atraer a todos, es una de las propuestas más profundas y perturbadoras que he visto.

No olvido a “Westworld”, una serie de ciencia ficción en la cual vemos un “parque de diversiones” ambientado en el viejo oeste, que es habitado por robots, que llegan a demostrar más humanidad que los visitantes. ¿No había una película llamada así? Pregunta uno de los interrogadores. Si, de los ochentas, y en ella también se basa un capítulo de Los Simpsons, donde los animatrónicos de una isla enloquecen. La serie me pareció muy entretenida, estéticamente bella, con un buen ritmo y casi imprescindible en la lista de programas por ver.

Hablando de escritores esta la serie “The Affair”, que nos cuenta del romance de un escritor con una mujer que conoce en Montauk, ciudad turística a donde él viaja con su familia en verano. Contada en dos hilos narrativos, con versiones y puntos de vista a veces confrontados y cambiados en detalles, nos permite saber de una historia dramática, vertiginosa y angustiante. Pero además de la relación sentimental, la serie nos aproxima a la resolución de un crimen, que es el motor que nos mueve por cada capítulo manteniendo el interés. Solo vi la primer temporada, pero espero ansioso la segunda.

Otra serie de escritores que me impacto fue la última temporada de “Californication“. Esta serie sigue la vida del novelista Hank Moody poco tiempo después de que se mudó a California debido a que hicieron una película basada en su primer novela. Su vida en Los Ángeles cae en una espiral de auto destrucción, que siembre está al borde del abismo, pero se mantiene a flote gracias a su concepto de la vida, el  cariño a su hija y, a pesar de rompimientos, infidelidades y accidentes, el amor a la que él considera su alma gemela. La serie, que empezó en el 2007, me acompaño en mis primeros años de matrimonio, pero me quede en la sexta temporada. No solo es tremendamente divertida, sino que está llena de guiños a novelas, canciones de rock y situaciones que reconocerán quienes se han propuesto la idílica misión de “Escribir”. Hace unas cuantas semanas me di cuenta que estaba en Netflix y debo confesar que la séptima temporada me conmovió al final, cuando él finalmente… ¡#HistoriasSinSpoilers!, le gritan los interrogadores al tiempo que vuelven a sumergir su rostro en la pecera.

Has hablado mucho, pero queremos nombres cercanos. , dice tosiendo el sujeto, les daré nombres. Esta el libro Afecciones desordenadas de la cachanilla Nylsa Martínez. Un libro de cuentos de género negro. Los dos primeros nos hablan de los jóvenes en la ciudad de Mexicalli, en historias donde vemos como su vida cotidiana se ve invadida por la violencia del narcotráfico. Con el cuento “Hojas de taquigrafía verdes” nos encontramos con una detective poco convencional, que se da a la tarea de investigar la misteriosa muerte del dueño de un bolerama. Sigue con la historia de una arqueóloga con miedo a las alturas que está a punto de un gran descubrimiento. Termina con la historia de un crimen que es secreto familiar.  Con cuentos amenos, interesantes y bien escritos, la autora nos lleva, inmersos en su lenguaje muy particular de frontera, a ese punto que es Mexicalli. Pero no habría que hablar solo de este libro, sino decir que es parte de una colección llamada “En la mira”, de Editorial Artificios, que se dio a la tarea de publicar libros de género negro. Algunos de los autores son Omar Delgado, Iván Farias, Daniel Salinas Basave, José Manuel Di Bella, José Salvador Ruiz, José Juan Aboytia y Gabriel Trujillo Muñoz. Los recomiendo todos.

Muy bien, dice con sorna uno de los interrogadores, pero queremos saber de tus secuaces. Después de que sumergen el rostro del sujeto varias veces en la pecera, indica que empezará a hablar. Puedo hablar del libro “¡Canta, herida!” de Gabriel Rodríguez Liceaga, un bello libro de cuentos con el que ganó el concurso Agustín Yañez en el 2015, en el cual explora distintos lugares, formas de hablar y de entender el mundo de la ciudad de México. “Las conspiraciones fallidas” de Eric Uribares, libro de cuentos con el que ganó el premio Sonora en el 2015, que con humor negrísimo e hilarante nos habla de conspiraciones, revolucionarios postmodernos, guerrillas urbanas y traficantes. Con eso tenemos para encerrarte por décadas, dice uno de los interrogadores, asociación delictuosa con tremendo sujeto. Mañana mismo lo agarramos, dice el barbado más joven. Si lo encuentran, dice el sujeto interrogado, nadie sabe si está en Ciudad de México o Tlaquepaque. También “Todos las ruidos del mundo” de Cecilia Magaña, con cuentos que exploran el sonido en la vida cotidiana, que navegan en los detalles y nos llevan a la profundidad de sus personajes. O la novela “Lejanos Guerreros”, de Héctor Palacios, que nos habla de un samurái llegado a la Nueva España, la cual sobresale por su temática y ritmo trepidante, su capacidad para hacernos imaginar una historia que nos será cercana. También la novela “Los demonios de la sangre”, de Alejandro Paniagua, historia sobrecogedora de una familia cuyo negocio familiar, un rastro, parece permear con su aroma a sangre y muerte a todos los miembros. Novela profunda, escrita con estilo descarnado y que nos lleva al abismo que es alma de cada personaje. Incluso esta “Los no muertos“, novela moderna y divertida que habla sobre las crisis de edad y la vida rutinaria, contraponiéndola a una peligrosa plaga que se extiende por el país, de la cual solo se tienen rumores urbanos. Esta última escrita por James Nuño… No bien pronuncia el apellido, el interrogador de barba oscura y pelón le sumerge la cabeza en el agua. ¡Ya! ¿No? Ya me mareaste con tanto nombre.

Ahora el problema es callarlo, comenta uno de los interrogadores a su compañero. El sujeto sigue hablando de libros, instantáneas, cuentos, encuentros, películas y series. Deciden dejarlo allí amarrado, mareando a las carpas que nadan vertiginosas dentro de su pecera. Ya volverán a buscarlo en un año.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío o pez carpa koi fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

James Nuño: El combustible para calmar a la bestia

Voy por el tercer Jack mientras veo el mar ir y venir en espuma. Por fin me decido. Recorro el timeline de Facebook en busca de los hitos del 2016, pues tengo la peor memoria de mi generación. Rescato algunas frases y fotografías, pero me doy cuenta de algo: fue un año de encierro y de enfoque en el trabajo. Fui sólo un puñado de veces al cine, descubrí poca música nueva y los estrenos editoriales prácticamente se limitaron a los de casa. Eso, aunado a los terribles acontecimientos políticos y sociales acaecidos durante todo el año, dificulta la elaboración de un listado de lo mejor de lo mejor. Sin embargo, acá va un ejercicio de reflexión sobre aquellos productos, lugares o tendencias (no necesariamente estrenados en 2016) que influyeron de manera positiva durante el transcurso de 365 días.

 


1. El combustible. Parte I.

Tiendas como Vinísfera y  La Contra, e incluso Vinos Américas con su selección de vinos del mes, han dado un impulso a los vinos mexicanos. Juguete, los Madera 5, los Monte Xanic o las variedades de Santo Tomás y Casa Madero fueron para mí este año un gran descubrimiento por su apuesta de varietales y diseño. Con ellos he comenzado una rutina de ir a la tienda de vinos y, como en la librería, recorrer los estantes para probar algo nuevo.

2. Para calmar a la bestia.

Quien me conoce sabe que mis gustos musicales son por demás eclécticos: desde Metallica y Tool hasta Emmanuel y Raphael, de Pedro Infante y Los Ángeles Negros hasta David Bowie y Jungle. Sin embargo, lo que más me impresionó este año fue Valentina Lisitsa y sus monstruosas manos. Digo «monstruosas» por impresionantes, por surreales. Verla tocar el piano es un deleite audiovisual: el sonido, su rostro apasionado, los dedos que se mueven de manera independiente, como con vida propia… todo ello hace pensar que hay personas que son más que humanas.

3. La interweb.

A pesar de la gran y terrible impresión que me causó el tercer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror, las series que más me gustaron fueron Better Call Saul, Rick and Morty, Gravity Falls y Don’t Hug Me I’m Scared. La primera, por la continuación de un gran relato bien construido con personajes entrañables, y la excelente actuación de Bob Odenkirk. Las dos siguientes por tomar referentes culturales icónicos y transformarlos en animaciones con tramas divertidas e inteligentes. La última, finalmente, por mantenerme durante semanas consternado acerca de lo que acababa de ver.

4. La pantallota.

Creo que fui al cine un total de cinco veces en el año. De esas destaco, primero, por fanboy, Rogue One, y después The Witch, una película de terror excelentemente construida, con un manejo del lenguaje (oral y visual) efectivo.

5. La pantallita.

Tengo años sin ver televisión, salvo para ver los partidos de la NFL. De lo que sucede ahí me entero por la maravilla del YouTube. Este año quedé maravillado con Jimmy Kimmel, su sidekick Guillermo y su equipo de guionistas. No sólo el tipo es hilarante, sino que además sus gags y productos audiovisuales, es decir, todo aquello que no son las entrevistas a las celebridades, son sumamente inteligentes, al grado de llevar el humor a la experimentación social. Para ello baste ver videos como Hey Jimmy Kimmel I told my kid i ate all their halloween candy, Judge James o las bromas del primo Sal.

6. El combustible. Parte II.

Tengo mi cantina mágica de preferencia, Paco’s, en Santa Tere, en la cual hay que ir a comer por lo menos una vez a la semana, particularmente los viernes que se sirve ya sea chamorro o birria, según indique el calendario. Ahí se puede echar buen trago y buena charla con los parroquianos o César, el dueño. Es como la segunda casa. La otra opción, de por lo menos una vez al mes, es Sudestada: un asado argentino con cortes deliciosos y un servicio de primera. El descubrimiento fue Filipo: restaurante italiano en el que, en palabras del dueño, se vive la experiencia toscana. Pocos platillos pero no se necesitan más.

7. Lo obligado.

Al dedicarse a la escribida, se espera que uno haga su top 10 de lecturas del año, ejercicio que encuentro sesgado, tedioso y chapucero. No pienso hablar de grandes libros como ¡Canta, herida!, Las conspiraciones fallidas o Los demonios de la sangre porque sería igual de tendencioso que aquellos que hacen sus listas exclusivamente con el material que les pasan sus amigos o las editoriales que les mandan libros cada inicio de mes. Por el contrario, hablaré de dos que leí a principios de año y que, curiosamente, no son ficción: La fábrica del lenguaje y 101 experiencias de filosofía cotidiana. El primero, escrito por Pablo Raphael y finalista del Premio Herralde de ensayo 2011, hace un gran trabajo de exposición sobre los movimientos literarios y editoriales de Hispanoamérica de este siglo. El segundo, de Roger-Pol Droit, fue merecedor del primer premio al libro mejor editado en 2015. Y con razón. No sólo es bellísimo por su edición y las ilustraciones hechas por Olga Capdevila, sino que cada una de estas lecciones, desde comer una manzana hasta el acto de orinar, son una reflexión sobre lo cotidiano, aludiendo a aquella frase que dicta que todo acto humano tiene significado.

 


Termino el cuarto Jack y me quedo sin palabras. El sol cae y yo estoy convencido de que no tengo nada más que decir. Por ahora. Es momento de abrir la botella de tinto y brindar por un año mejor: por un buen vino, por grandes lecturas, por historias memorables.

¡Salud!

Edna Montes: Algunas buenas historias que me dejó 2016

Es un clásico que los autores recomienden libros. A menudo asumimos que como lectores voraces y “base del oficio” esa es la zona en la que somos “expertos” o cuando menos, algo sabemos.  Yo creo que más allá de la continua batalla contra el bloqueo, la búsqueda de la idea genial o de la palabra precisa somos, ante todo, contadores de historias. Por eso les traigo esta lista de todo menos libros per sé. En 2016 hubo varias narrativas que me hicieron llorar, reír, sentir inquietud y sobre todo desear continuar a la caza de nuevas historias y formas de contarlas. Sin más preámbulo he aquí mis consentidos ( elegidos de forma totalmente arbitraria y visceral; sin orden específico):


Nimona

Cómic

Esta novela gráfica surgió como un web cómic de la mano de su autora: Noelle Stevenson. Comencé a leerlo nada más comprarlo y ya no pude soltarlo hasta terminar. En buena parte porque es una lectura muy ágil pero más que nada porque me atrapó desde el principio. No sólo cuenta con una heroína la cual rompe con muchos de los estereotipos del género (que tampoco está muy definido porque es una mezcla de fantasía y ciencia ficción bastante peculiar), también rompe con la forma en que normalmente percibimos a los villanos de ficción. Esta combinación de aventura, acción y humor es ideal si están buscando giros de trama inesperados, así como una forma fresca de contar historias.

Orange

Anime

Este anime adaptado del manga de Ichigo Takano comienza cuando la protagonista, Naho Takamiya, de 16 años recibe una carta  de sí misma desde el futuro. La Naho de 26 años le pide a la joven cambiar todos los hechos por los que vive arrepentida, en especial lo ligado al misterioso Naruse Kakeru a quien acaba de conocer. La historia se va construyendo con pedazos del futuro y presente del grupo de amigos de Naho, cada pequeña pista encaja como en el mejor de los thrillers. Además, nos recuerda las emociones con las que nos enfrentamos al crecer, cambiar e ir dejando atrás cosas. Esta historia me encanta por lo fácil que es identificarse con los conflictos de los protagonistas a la vez que invita a la reflexión de temas complejos y nos hace cuestionarnos nuestras elecciones de vida.

Penny Dreadful

Serie

Aquí hice un poco de trampa, esta serie inició en 2014 pero emitió su última temporada en 2016. El título hace referencia a la publicaciones de terror que vendían en Inglaterra durante el siglo XIX, el precio por fascículo era de un penique. En esta historia confluyeron muchos de los monstruos clásicos victorianos como los vampiros, hombres lobo y brujas. También personajes literarios como el doctor Frankenstein y su criatura, Drácula o el mismísimo Dorian Gray. No tengo más que elogios para esta serie: el vestuario es perfecto, la ambientación también y las actuaciones supremas. Si uno está en busca de algo aterrador pero que explore la humanidad, el miedo y la complejidad de los personajes al mismo tiempo que rinde honores al terror del siglo XIX, Penny Dreadful es la serie indicada.

Dramaworld

Dorama  (o algo así)

Este original de Netflix es protagonizada por Claire Duncan, una universitaria obsesionada con los dramas coreanos. Claire se ve transportada a Dramaworld, un universo donde existe un “facilitador”, un personaje externo que debe observar que todas las reglas (cof, cof clichés, cof, cof) de la historia se cumplan hasta llegar al esperado final feliz. El resultado es un uso de las meta referencias que puede ser verdaderamente hilarante sumado a la torpeza de la protagonista. Esta serie es ideal para pasar un buen rato, reírse mucho y admitir tu placer culposo por los dramas asiáticos.

Final Fantasy XV

Videojuego

Esta es la entrada más visceral de mi lista. No cabe duda de que Square Enix cada vez pule más y más su joya de la corona: los Final Fantasy. Esta entrega no es la excepción, desde los gráficos hasta la música, cada detalle de la producción está bien cuidado. Esta vez, los creadores nos meten en la piel de Noctis, heredero al trono del Lucis, que se ve involucrado en una repentina guerra entre su país y el reino adversario de Niflheim. Cuando al príncipe se le da por muerto este debe embarcarse en una misión no sólo para salvar su reino sino para evitar “La Plaga de la Estrella”, un fenómeno que causa que el mundo quede sumido en la oscuridad. Lo sé, suena a cliché de fantasía y me importa un pepino 😉 Es hora de tomar la aventura en nuestras propias manos para disfrutar de la narrativa que esta entrega de Final Fantasy nos ofrece.

Rodrigo Chanampe: Pantallas para iluminar la realidad

Fue un año complicado. En 2016 la muerte volvió a mostrarme su capacidad para colmarnos de ausencia. Pero ahora es tiempo de listas y recordar que el arte también nos acompaña en las estaciones dolorosas. En cuanto al cine, comparto a continuación las doce películas que más disfruté en las salas cinematográficas.


1. Spotlight

Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Tom McCarthy

En ocasiones el Óscar reconoce películas de calidad cuestionable, Argo es un ejemplo reciente. Sin embargo, con el filme de McCarthy existió una sensación de entregar el premio como Mejor Película a las manos correctas. Destaca el trabajo actoral de todo el elenco. Cinta que denuncia las atrocidades de los sacerdotes pederastas, así como la mafia existente en la Iglesia Católica. Tras verla se nos permite creer, aunque sea por un instante, que la justicia es posible.

2. The hateful eigth

Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Quentin Tarantino

Amo a Tarantino a pesar de que no todas sus obras se encuentren al mismo nivel para la crítica. En este caso no logra la maestría de Pulp Fiction o Inglorious Bastards, pero mantiene lo importante en un autor: el estilo. Lo genial de The hateful…es el movimiento de cámara para brindar amplitud y suspenso en espacios reducidos. Un western violento y de guión seductor. Para Quentin la muerte siempre debe ser endulzada con risas.

3. Deadpool

Año: 2016
País: Estados Unidos
Director: Tim Miller

No me avergüenzo de colocarla en esta lista. Me reí sin frenos. Valoro la honestidad y la cinta puede presumir de esta característica. Desde la secuencia de créditos nos avisa que no se tomará en serio. Dirigirse al espectador, las referencias a otros superhéroes y el atrevimiento le brindan personalidad. Deadpool demuestra que los millones no siempre son suficientes para sobresalir; en ocasiones basta con amor a un proyecto.

4. Room

Año: 2015
País: Varios
Director: Lenny Abrahamson

Una historia que pondera la fuerza de la imaginación. Tal vez se puede ser feliz en un espacio limitado si nos habituamos a él y nos dedicamos a quererlo. El verdadero conflicto de dos personajes encerrados, una madre y un niño, no reside en escapar sino en adaptarse a la libertad, al terror de lo desconocido. Al final de cuentas nuestro planeta es otra diminuta habitación con sus propias paredes y monstruos. La cinta transmite lo anterior gracias a un guión preciso, sin prisas, preocupado por construir momentos poéticos más que intensidad argumental.

5. Le nouveau

Año: 2015
País: Francia
Director: Rudi Rosenberg

 

Siempre es difícil ser el nuevo en una escuela. La encrucijada de Benoit radica en tratar de convertirse en un chico popular, conseguir la aceptación o ser relegado al grupo de aquellos que son considerados perdedores. La obra se goza gracias a la naturalidad con la que fluye el guión y el encanto de personajes destinados a unirse porque ser uno mismo es lo único que nos resta en la sociedad de la pretensión.

6. Truman

Año: 2015
País: España/Argentina
Director: Cesc Gay

Supongo que vi esta película en el momento correcto. Cuando la palabra cáncer no me era tan común. Ahora me costaría mucho más enfrentarme a ella. Pero independientemente de la situación por la que se atraviese, la obra logra conmovernos sin necesidad de manipular. Un viaje de dos amigos (interpretados por Ricardo Darín y Javier Cámara) que se despiden del pasado e intentan resolver los asuntos pendientes. Entre tanto pesar, Truman cuenta con un lugar para las sonrisas. Hay ocasiones que es mejor dar la batalla perdida y disfrutar de los últimos minutos en el terreno de combate.

7. Youth

Año: 2015
País: Italia
Director: Paolo Sorrentino

No se trata de una obra a la que sólo le interese narrar un argumento. La película de Sorrentino no habla exclusivamente de sus personajes, se centra en la vida misma. Un filme que busca comunicar su discurso a través del lenguaje que le es exclusivo al cine. Más allá de los diálogos o el conflicto narrativo, la sinfonía de imágenes pretende acariciar la reflexión sobre lo realizado a lo largo del camino, lo que aún se puede hacer, así como las alegrías y arrepentimientos que coleccionamos en nuestra existencia.

8. The Witch

Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Robert Eggers

Un filme que rompe con lo acostumbrado en el cine de terror de los últimos años; no se preocupa por asustar y conmocionar al público con sonidos estridentes y apariciones inesperadas para el espectador. La obra es incómoda por su mundo narrativo, por su historia acerca de una familia desterrada, siendo presa de la ignorancia, de una religión, de ese Dios castigador… No es necesariamente el Diablo quien provoca las tragedias, sino creer en él. Una cinta que por momentos parece estar guiada por el susurro de Bergman en el oído de Eggers.

9. Hail, Caesar!

Año: 2016
País: Estados Unidos
Director: Ethan y Joel Coen

Delicioso homenaje al cine de los años cincuenta. El western, la comedia romántica, los musicales, las películas épicas, el mismo cine negro. A esta obra de los Coen, quizá la crítica no la considere una de las mejores, pero en ella se demuestra la pasión por el séptimo arte. Una reflexión sobre la industria, los críticos, Hollywood como un debate de ideologías. Otra joya en la filmografía de los Coen que los reafirman dentro de los clásicos del cine norteamericano.

10. The neon demon

Año: 2016
País: Estados Unidos
Director: Nicolas Winding Refn

La película es un juego de espejos. Encontrarse en un reflejo para existir. El mundo del modelaje es desnudado para mostrar su lado más cruel. La belleza es algo que se consume y al hacerlo se desgasta. La inocencia no tiene escape, es una especie en extinción. Winding Refn se apoya en otra genial banda sonora, en silencios y en atmósferas que recuerdan a Lynch para expresar lo efímero de aquello considerado hermoso.

11. Café Society

Año: 2016
País: Estados Unidos
Director: Woody Allen

Allen es uno de los directores y guionistas más brillantes en la historia del cine. Prolífico y capaz de seducirnos con sus recurrentes preocupaciones. Aquí, instalado en el Hollywood de los treinta y mediante una fotografía cálida, retrata la oposición entre Nueva York y California. Dos soñadores orbitando el glamour, en especial un joven impactado por una chica a la que considerada la mujer de su vida. Allen construye un triángulo amoroso para salpicarlo con su humor acerca de las relaciones, Dios y los judíos; pero en especial intenta demostrarnos que a veces es imposible lograr los sueños y sólo nos resta convertirnos en lo que alguna vez odiamos.

12. Arrival

Año: 2016
País: Estados Unidos
Director: Denis Villeneuve

Con este filme se confirma la maestría del director canadiense. Una obra en donde más allá de la llegada de extraterrestres, el verdadero conflicto se centra en el entendimiento de los demás. La capacidad de comprender al otro como único medio de salvación. Por otra parte, visualmente la película nos deslumbra con su elegancia y sutileza. No hay elementos que sobren y Villeneuve huye minuto a minuto de lo que se cree necesario para complacer al gran público. Defiende la estructura de su historia sin simplificarla. A lo igual que en Enemy, impacta alejado de los artificios.

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