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No soy una autora cómoda

1. ¿Cuál es la rutina para escribir de Cecilia Magaña?
Mi rutina para escribir es, generalmente, de mañana: nada glamorosa, la verdad, porque no tengo ni que peinarme para trabajar. Le doy la medicina del corazón a Moira (la perra), me preparo un café y escucho lo que sería en “soundtrack” de lo que estoy escribiendo. No puedo escribir sin música, pero suelo escuchar lo mismo una y otra y otra vez. Empecé con esta rutina mañanera a partir de una conferencia de Martín Solares en la Feria Municipal del Libro, en la que habló de cómo sacó adelante una novela escribiendo de 5 a 7 de la mañana todos los días. Yo no soy tan disciplinada, pero estoy de acuerdo en que la primera hora de la mañana es la mejor para mí.

2. Platícanos de Todos los ruidos del mundo. ¿Cómo nació la idea de escribirlo? ¿Qué encontrará el lector en él? ¿Qué te dejó a ti?
Acababa de terminar una novela y me sentía vacía. Es algo que me sucede cuando termino un proyecto largo. Pensaba dedicarme un par de meses a leer, a ver series y recargar pilas, cuando surgió la oportunidad de dar un curso en línea sobre cómo escribir un libro de cuentos. Los alumnos que participaron eran particularmente entusiastas y me contagiaron. Comencé a hacer los ejercicios del curso con ellos. Una de las propuestas era partir de un tema que fuera lo suficientemente amplio para generar múltiples interpretaciones y premisas. No sé por qué, no recuerdo exactamente cómo, pero para mí surgió el tema de la voz.

Todos los ruidos del mundo nació como una colección en la que exploraría varias ideas en torno a la voz (como identidad, como sonido, como recuerdo, entre otras cosas) . Le dio cobijo a dos de mis primeros cuentos: “23 escalones” y “Bazar”. Ambos tenían ya, por lo menos, diez años de haberse escrito, no sé cuántas vueltas de corrección y corrección. Al reencontrarlos en un intento por limpiar la compu, volvieron a gustarme y resultó que cabían en la colección de manera muy natural. No solo dejaron de ser huerfanitos, sino que me recordaron lo que me gusta del cuento: la intención y la intensidad.

No sé qué encontrará el lector, espero que algo que Todos los ruidos del mundo lo inquiete (no puedo asegurar que guste). No soy una autora muy cómoda: me gusta que la gente lea entre líneas, escuche esa segunda voz que cuenta otra historia bajo la superficie. Según yo, es un: “llévese el múltiples cuentos con sólo leer uno”. Me gusta que el lector complete el desenlace (aunque mi mamá se queje constantemente de esta maña mía). Pero yo creo que el final del lector es mucho mejor que aquel que yo pueda proponer. También creo que hay finales que no funcionan igual dichos en voz alta.

Todos los ruidos del mundo me permitió encontrar mi voz en un momento en el que pensaba que acababa de quedarme sin ella y me permitió ser un conejillo de indias de mi propio curso. Creo que no me fue tan mal.


El soundtrack de Todos los ruidos del mundo
cuento por cuento

1. Génesis: One, de Aimee Mann (Magnolia soundtrack)
2. De Médiums y poetas: Do I Wanna Know?, de Arctic Monkeys
3. 23 Escalones: That look you give that guy, de Eels.
4. Un palo en la cabeza: Après Moi, de Regina Spektor.
5. ¿Se te olvidó algo?: Quisiera saber, de los Daniels.
6. Síndrome: Soap, de Melanie Martínez.
7. Bazar: Este fue escrito escuchando a Cortázar leyendo “Conducta en los velorios”… que fue medio trampa, jeje. Pero si soy muy honesta, ese es su soundtrack.
8. Mutis: Without me, de Eminem.
9. No es un secreto que te amo: Across the Universe, interpretada por Fionna Apple.
10. ¿Vamos a empezar otra vez?: Sunny Afternoon, de The Kinks


3. ¿En un país como el nuestro, a qué aspira un escritor?
A sobrevivir, primero. Y después, a crear ficción que sirva, al mismo tiempo, de salida de emergencia. La ficción es un refugio, es un micrófono para decir verdades, es un espacio para decirnos lo que no nos atrevemos a decir en voz alta al hacerlo a través de nuestros personajes. Uno no aspira a vivir de la literatura, ni a cambiar el mundo. Pero sí a vivir en la literatura, a habitar otros mundos donde tal vez no pasan cosas mejores, pero sí hay un sentido, al menos. No sé… yo quisiera vivir muchas vidas pero sólo tengo una. Escribir me permite jugar a tener muchas.

4. ¿Se lee poco en México?
No, se lee mucho, muchísimo creo yo, pero en las redes sociales. Y no siempre son chismes o bendiciones de la Señora Católica. También minificciones, artículos, ensayos o entrevistas como esta. Ficción y no ficción. Se lee, de veras, mucho. En cuanto al libro como tal (en versión impresa o electrónica) eso ya es otro boleto. Yo sí veo todavía a gente leyendo en el camión, en las cafeterías, en las bancas de la calle, en parte gracias al bendito boom de la Literatura Juvenil. Pero también ando por los mismo lugares donde hay otros lectores, así que no creo que esta impresión sea muy objetiva. La verdad es que la lectura no es el pasatiempo de todos y no tiene por qué serlo. Hay muchas formas de conocer historias, de entrar en contacto con nuevas ideas, y la lectura es una. Hay otras puertas. Y cada quién elige la suya. En México tal vez la puerta más elegida no sea la lectura, pero sí la cruzamos muchos.

5. ¿Novela o cuento?
Arghhh… novela. Maldita sea. Una vez que uno se acomoda en la novela y goza de la oportunidad de descubrir poco a poco la trama, de detenerse, de dejarse sorprender por los personajes en cada capítulo, volver a la disciplina del cuento y su rigor es muy difícil. Me gusta el cuento, es un reto. Pero los cuentos no se pueden habitar por más de unos días (un mes si la narración es muy exigente, quizá). La novela, en cambio, te hospeda por meses, a veces años. Y si uno lo que busca es vivir es muchas vidas… ¿qué mejor que rindan más?

5. ¿Qué libros han dejado huella? ¿A quienes consideras tus autores cómplices?
William Faulkner, en particular Absalón, Absalón y El ruido y la furia. El señor se daba el lujo de hacer personajes extraordinarios y jugar con la realidad, con nuestra idea de la verdad. El orden y la secuencia con la que enreda sus historias habla de alguien que se divertía muchísimo con cada proyecto de novela. El otro libro que me fascina es City, de Alessandro Baricco: uno más sobre la ficción dentro de la ficción, las historias que no sólo cuenta el autor sino los personajes a sí mismos, sobre el absurdo de la realidad y lo que guardan para cada quien las historias que —hasta en el baño— nos contamos. Una chulada de libro. Finalmente, Raymond Carver, cuentista por excelencia, es el que me inculcó ese pollito de no decir el final en voz alta. Si alguien tiene quejas (como mi mamá), puede ir directamente con este señor y reclamarle. Su forma de encontrar la verdadera naturaleza de los personajes en lo más cotidiano es maravillosa. Ya sé que él se lo aprendió a Chéjov pero Carver es otra cosa.

6. ¿Qué te da más satisfacciones escribir o dar talleres?
Arggghh otra vez… ¿Por qué hacen esas preguntas? Es difícil. En un buen día de escritura, me da más satisfacción escribir: todo parece tener sentido. Cuando voy a una charla o a una lectura y la gente responde a lo que escribí, se siente como que no fue tan loco perder tanto tiempo de la “vida real” sentada frente a una computadora inventando historias. O cuando participo en el taller en el que yo misma soy participante y mis compañeros se emocionan por algo que escribí. Pero dar talleres, para mi es también muy satisfactorio porque acompañar el proceso de otros me permite aprender cosas nuevas, además de que uno no se siente solo en este rollo: no soy la única escapista, hay muchos que se escapan y crean ficción como una forma de vida. No lo sé, supongo que el Alien también sentía muy bien contagiando a los demás. La diferencia, espero, entre el Alien y yo, es que no la van a pasar tan mal y no van a ser pequeños duplicados míos: lo que más tiene sentido en los talleres es que la gente encuentre su voz. Y bueno, escuchar cómo va surgiendo la voz de otros en los talleres también da mucha, mucha satisfacción.

8. Un consejo o anécdota con lo que quisieras cerrar esta serie de preguntas.
Todo sirve para hacer ficción, lo que sucede antes de subirse a la ruta, el sabor de la comida del día de ayer, la vez que te rompieron el corazón o lo rompiste tú a alguien y no sin querer. Los recuerdos, las fantasías, los temores, todos tienen voz. Si quieres escribir no necesitas haber nacido tocado por los dioses, sólo necesitas aprender a escuchar esa voz y descubrir los mejores trucos para traducirla en tu escritura. Escribir cuento, novela, ensayo, cualquier género es un oficio, igual que hacer zapatos. Los primeros quizá te lastimen, pero eso no significa que no puedas ser zapatero y hacerlo cada vez mejor. Lo mismo sucede con la escritura.

 

Llegamos al #miércoles, motivo suficiente para compartir el podcast de Eduardo Limón en el que recomienda y habla de muchos, muchos libros, entre ellos “¡Canta, herida!” de Gabriel Rodriguez Liceaga, de las librerías de “no prestigio” y un poco de nuestra editorial.
 
No lo dejen solo, si no pueden escuchar en este momento, guárdenlo para después, no hay problema, ventajas del formato. Y si tienen #Pasiónporleer los invitamos a seguir su programa, link aquí: http://www.puentes.me/un-libro-para-el-fin

Presentación de “¡Canta, herida”, programa “Elementos” de C7. Video.

La semana pasada Berenice Castillo y Marco Islas Espinosa presentaron ¡Canta, herida! de Gabriel Rodríguez Liceaga. Esta fue la nota del programa “Elementos” de C7.

Con ustedes, la “Biblioteca instantánea”

Primeros títulos: Pedazos de Sergio Vicencio, Bartolomé de Luis Miguel Estrada Orozco y Amniótico de Alfredo Carrera

 

La colección Instantánea surgió en 2013 como una serie de plaquettes de narrativa cuyo objetivo principal era presentar, de manera breve, contundente y atractiva, el trabajo de los narradores jaliscienses contemporáneos. El pasado abril presentamos los números 26 a 30, con los cuales cerramos una primera etapa de la colección, pues consideramos que su propósito se había alcanzado.

Sin embargo, la serie fue exitosa y causó impacto en otras latitudes del país, tanto que seguimos recibiendo obra de nuevos autores y los lectores preguntaban regularmente si habría novedades. Es por eso que presentaremos los primeros números de Biblioteca Instantánea: una segunda época más ambiciosa con un nuevo enfoque y diseño que buscará difundir el trabajo de narradores e ilustradores de todo el país. La cita en Guadalajara es el jueves 30 de junio a las 19:00 horas en la librería del Fondo de Cultura Económica (Avenida Chapultepec Sur 198), y en Morelia el viernes 1 de julio a las 19:00 horas en el Jardín de las rosas. Los tres primeros títulos son los siguientes:

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #SergioVicencio #ErnestoSaavedra

Pedazos

Hay lugares en los que deambula la muerte: sitios como el Chat Malheureaux donde ocurren sucesos que sólo tienen lugar en los recovecos de nuestra imaginación: perversiones, fantasías extremas y deliciosas pesadillas; o en un avión a diez mil metros de altura, mientras se habla con un extraño de las posibilidades latentes en un vuelo. En este par de Pedazos, Sergio Vicencio nos adentra en una vorágine de miedos y deseos tumultuosos, con personajes e historias que nos hacen preguntarnos si estamos preparados para enfrentar nuestro destino. Ilustración de portada: Ernesto Saavedra.

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #LuisMiguelEstrada #EfrénJiménez

Bartolomé

Lo que debía ser un típica escapada a la playa para un grupo de jóvenes amigos, se complica cuando deciden ir a Bartolomé, lugar que cuenta con una obscuray mortal leyenda. Cuando uno de ellos apuesta todo el dinero que tienen con los misteriosos lugareños, la aventura se sale de control. A partir de este momento los días parecen conspirar para que ninguno regrese a casa, pues el precio que deben pagar será más alto de lo que imaginaban. Ilustración de portada: Efrén Jiménez.

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #AlfredoCarrera #ElenaMacías

Amniótico

El despertar con la sal del recuerdo ahogándote, el encierro intentando escapar de tu propio odio; un viaje que busca desesperadamente el olvido, el fuego que marca, la guerra que arrebata, una bala que no llega, una promesa que se carga hasta el final. Con una prosa inteligente y relatos memorables, los cuentos de Alfredo Carrera nos sumergen en historias densas y asfixiantes, cuyos personajes se hunden en el abismo arrastrándonos con ellos. Ilustración de portada: Elena Macías.

 

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #LecturasExtremas

En este enlace pueden leer nuestro boletín con las novedades e información correspondientes al mes de abril de 2016.

Leer Boletín — Abril 2016

“La plaga” un cuento de Édgar Velasco

Seguramente más de alguno de ustedes es lector de los cuentos de Édgar Velasco. Compartimos La plaga, cuento del libro Ciudad y otros relatos, que se publicó también en el periódico Más por Más en la edición correspondiente a la ciudad de Guadalajara.

La plaga

Reír y pensar la ciudad

En este enlace podrán leer un breve comentario del libro Ciudad y otros relatos de Édgar Velasco.

Para reír y pensar la Ciudad

Vamos a empezar otra vez

Otro cuento de Río entre las piedras apareció en días pasados en Máspormás Guadalajara, se trata de “Vamos a empezar otra vez” de Cecilia Magaña. Lo pueden leer enseguida.

Vamos a empezar otra vez

Manuel Fons: cuentos, mente y materia

Mariana Recamier entrevista a Manuel Fons.

Cuentos, mente y materia

Como si hubieras muerto

Compartimos la versión impresa del cuento de Nydia Pando, incluido en Río entre las piedras,  publicado en el periódico MásporMás edición Guadalajara. Si quieren leerlo completo pueden dar click aquí.

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