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“Lejanos guerreros”, primeras páginas

Compartimos las primeras página de Lejanos guerreros la novela más reciente de Héctor Palacios.  Sólo el inicio porque #HistoriasSinSpoilers

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Sobre “Lejanos guerreros” y otras cuestiones

Conversación con Héctor Palacios autor de Lejanos guerreros.


1. Cuentas ya con varias publicaciones, la más reciente Lejanos guerreros. No eres un autor novato, ¿a qué se debe este amor por la escritura?

Dicen la palabra “amor” y me asusto, me hacen pensar en mis relaciones de pareja, que no han durado lo que uno esperaba al inicio de ellas. ¡Qué miedo que eso me pase con la escritura! Me veo escribiendo hasta mis últimos días, prácticamente es mi proyecto de vida, más allá de si soy bueno o malo haciéndolo. Últimamente me han preguntado si no me interesaría dedicarme a la política, y una parte superficial de mí me hace querer decir que sí, pero luego viene una especie de pánico que me hace pensar que eso me alejaría del poco tiempo que de por sí tengo para escribir, entonces mi respuesta es no, ya estoy comprometido.

2. Coméntanos de Lejanos guerreros. ¿De dónde nace la idea de escribirlo? ¿Qué le dejará al lector? ¿Qué encontraste tú al escribir esta novela?

La idea nace a partir de la investigación que hice con la maestra Melba Falck sobre la presencia de japoneses en la Guadalajara del siglo XVII. Hay dos casos muy interesantes: Juan de Páez, que llegó a ser una de las personas más influyentes, económicamente, no sólo en Guadalajara, sino en toda la Nueva Galicia. El otro personaje es Luis de Encío, quien se cree que en Japón fue un samurái llamado Fukuchi Soemón. De él sabemos mucho de su vida en Guadalajara, pero no sabemos casi nada de su vida en Japón, sólo hay sospechas, como aquella de que tal vez nació en Sendai. Tampoco sabemos cómo llegó a la Nueva Galicia. Es a partir de ahí que me planteo escribir sobre Fukuchi Soemón, el samurái en Japón: sí basado en un contexto histórico, pero haciendo principalmente un ejercicio de imaginación.

No sé con exactitud que le pueda dejar al lector, porque cada quien lee a partir de sus propias referencias de vida. Quiero pensar que tal vez el lector detecte los dilemas o planteamientos existenciales que yo confronté al escribir esta novela, que fueron: la soledad, la lejanía, el desprendimiento emocional, la conciencia cotidiana ante la muerte, el cambio, las transformaciones personales que implica la migración. En fin, con eso me encontré yo, es probable que el lector también.

3. ¿Por qué Japón?

Muchos piensan que soy un “japonólogo”, pero en realidad no. Mi acercamiento con Japón fue a raíz de la investigación que les comentaba, pero si leen el resultado final de esa investigación, que fue el libro El japonés que conquistó Guadalajara, se trata más sobre Guadalajara, su historia en el siglo XVII, y la influencia de quienes fueron llegando a esta ciudad. Para escribir Lejanos guerreros, claro que me tuve que echar un clavado a la historia japonesa, a entender un poco su cultura, formas de ser y pensar. Pero este proyecto se trata más de entender por qué Fukuchi Soemón se quedó acá, cómo enfrentó a la lejanía, cómo lidió con la inmensidad del océano Pacífico. La vida de los migrantes asiáticos en México me llama la atención por la manera en cómo salen adelante, y prácticamente se reinventan, sobre todo aquellos de la época colonial y de la primera mitad del siglo XX, e incluso, aunque no nos demos cuenta, cómo llegaron a influir en las sociedades que los recibieron.

Entonces es eso, el interés va más allá de Japón. Aunque confieso que tengo más material para nuevas historias, pero por otra parte sí temo que se me encajone en que sólo escribo e investigo sobre japoneses. Después de Lejanos guerreros vendrá algo totalmente diferente, aunque quizá más adelante retome las historias de migrantes japoneses.

4.  ¿Escritor o historiador?

Me acuerdo mucho de una charla que dio Fernando del Paso hace unos siete años en la Casa Zuno, dónde dijo que la literatura era su esposa y la historia era su amante. Robándome un poco esas palabras, en mi caso es al revés: la historia es mi esposa y la literatura mi amante. Como les comentaba antes, la creación literaria es mi proyecto de vida, pero en el día a día, llevo muchos años comiendo de la historia (aunque no lo crean, sí deja para comer), es lo que estudié a nivel licenciatura, es lo que sé hacer, es lo que me ha abierto muchas puertas, y pues le debo cierta fidelidad, pero ya ven, tengo ese amorío con la literatura. Al final, mi respuesta es que soy ambos, escritor e historiador.

5. Temas de los que te gusta escribir:

Sobre los temas, ahí sí no estoy casado con nada. Aunque tengo dos proyectos que se inspiran en hechos históricos del siglo XVII: La taza de chocolate y otras historias, y Lejanos guerreros, actualmente trabajo en otras inquietudes que se acercan más a la literatura fantástica e incluso a la ciencia ficción, una probada de eso ya se puede leer en  “Arde”, un cuento publicado por Paraíso Perdido en el libro Instantánea. Lo que me gusta es explorar.


El soundtrack de Lejanos guerreros

#LejanosGuerreros #Editorial #ParaísoPerdido #LecturasExtremas #Guerreros #Lejanos #Samurais

Aquí me disculpo. A pesar de que me gusta mucho que los libros tengan soundtrack, Lejanos guerreros no lo tiene. De fondo sólo se oye el viento de otoño, el estallido de arcabuces y cañones, el choque de espadas, los gritos de guerra, el ruido de la tempestad.

Sin embargo, les adelanto que mi próximo proyecto estará lleno de música. Tómenlo como una promesa prácticamente cumplida.


6. ¿Se lee poco en México?

No se lee poco, pero sí se pudiera leer más y mejor. Lo que pasa es que hay distintos tipos de lectores, hay quienes sólo leen periódicos y revistas, por ejemplo; están los consumidores asiduos del libro vaquero y similares, o de novelas rosas que vemos por lo regular en los revisteros de los supermercados. Por otra parte, a pesar de las quejas de las librerías pequeñas y medianas, las grandes cadenas como Gonvill, Gandhi, El Sótano y Porrúa son negocios prósperos, sin entrar en el tema de sus prácticas ventajosas en el mercado, aquí el punto es que la gente entra a estos establecimientos y compra libros. Por otra parte, yo sí espero que llegue el día en que en México se vendan libros en la tiendita de la esquina.

7. ¿Qué libros te han dejado huella? ¿Qué autores consideras cómplices?

Aquí me remito a mis lecturas de adolescencia: El llano en llamas y Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Con el primero descubrí el género del cuento, y con el segundo la posibilidad de crear atmósferas a través de la literatura. Después vendrían las Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe, La feria de Juan José Arreola, y La oveja negra y demás fábulas de Augusto Monterroso. A partir de este último me clavé por un tiempo en escribir minificciones, y pues de ahí surge Palabras de perro. Otras lecturas que me hayan dejado huella (profunda), debo mencionar a 1984 de Orwell y La taberna de Emile Zola.

Sobre los autores cómplices (aún), deberé repetir el nombre de Juan Rulfo, mencionar a Horacio Quiroga, gran maestro del cuento, Francisco Rojas González, por la manera en que mezcla su oficio de antropólogo con la literatura. Ha habido más en el camino, pero actualmente ya no los siento tan cómplices. Sigo buscando.

8. ¿Qué estás leyendo actualmente?

Terminé hace un par de días Los esclavos de Alberto Chimal, antes de eso había leído El cobrador de Rubem Fonseca, y ahora empecé a leer El agujero en la pared, también de Rubem Fonseca. Ah, también acabo de leer Festín de muertos, una antología de cuentos mexicanos sobre zombis, coordinada por Raquel Castro y Rafael Villegas.

 9. ¿Te consideras parte de alguna generación? ¿A cuáles autores vivos recomendarías seguir la pista?

 No. Este es un camino solitario (al menos en la parte de la creación). Creo que eso de etiquetar en generaciones es más cosa de críticos, e incluso de marketing literario. Tal vez para el negocio editorial sirva de algo eso de las generaciones, pero en cuanto a los escritores, no sé si sea prudente irse a etiquetar por cuenta propia dentro de un movimiento o generación.

Sobre las recomendaciones, adelanto que seré muy localista: recomiendo que le sigan la pista a Cecilia Eudave, que exploren la obra de Alberto Chimal; también a un cuentista, que en lo personal en el corto plazo empezaré a leer un poco más: Bernardo Esquinca. Ah, y olvidaba a Ave Barrera, que espero pronto salga algo nuevo de ella después del buen sabor de boca que dejó con Puertas demasiado pequeñas.

Por otra parte, si están en busca de  auténticas novedades, posibles sorpresas o descubrimientos, busquen en los sellos independientes como Almadía, Sexto Piso, Arlequín, Paraíso Perdido y las que se vayan sumando en el camino. Tanto en México como en otros países, este tipo de editoriales son las que toman riesgos con escritores cuyas carreras apenas comienzan, a diferencia de las grandes editoriales comerciales que siempre van a lo seguro con autores ya reconocidos.

10. Una propuesta, consejo o anécdota relacionado con la creación que quisieras contar para cerrar esta serie de preguntas.

Bueno, a aquellos que alguna vez le han dicho a algún escritor o escritora, ya sea en broma o en serio, “¿de cuál fumaste?”, siento desilusionarlos, pero no hay droga que tenga ese efecto. Escribir exige una sobriedad que muchos podrán considerar “aburrida”. A aquellos que alguna vez le han dicho a algún escritor o escritora, “¿dónde encontraste la inspiración?”, siento desilusionarlos, pero ese lugar no existe. Se llama trabajo: horas y horas de estar sentado frente a la pantalla dando teclazos, sin ningún glamour.

“Recuerdos de juventud”. Conservar la memoria social.


Conversación con Alva Lai Shin autora de Recuerdos de juventud y rock and roll. Rescate y difusión de la memoria fílmica femenina en Guadalajara durante la década de los sesenta.


1. Cuéntanos de tu libro. ¿Cómo nació la idea de escribirlo? ¿Qué encontrará el lector “Recuerdos…”? ¿Qué te dejó a ti?

Recuerdos de juventud y rock and roll tiene su origen en un trabajo de investigación académica que inicié mientras estudiaba Historia, en la Universidad de Guadalajara; sin embargo, para explicar la idea de escribirlo tendría que remontarme a mi infancia y al gusto compartido con mi mamá por las idas al cine, las películas, las actrices y actores.

Descubrí que cuando ella y otras tías recordaban pasajes de su juventud, irremediablemente hablaban de la ciudad, el barrio y sus cines. En particular, del cine mexicano de la década de los sesenta, aquél protagonizado por Enrique Guzmán, César Costa, Angélica María, Julissa, entre otros. Esa memoria femenina representa el eje de este libro, construyendo una imagen en contraste de la juventud fílmica y la juventud de carne y hueso de aquellos años.

El lector encontrará la representación mexicana en pantalla —y en los recuerdos de mujeres que fueron asiduas a este cine—, de los rebeldes sin causa, los chicos de cafetería, así como los roles y posibilidades de las jóvenes en estas narraciones fílmicas.

2. ¿Qué otras temáticas te atraen?
Sigo interesada en la historia del cine y las representaciones audiovisuales, en general; aunque actualmente me encuentro enfocada en el manejo y gestión de patrimonio documental y cultural.  Mis temas de interés están bastante entrelazados con la idea del rescate de memoria social.

3. ¿Desde tu punto de vista en un país como el nuestro, este tipo de proyectos qué función tienen?
La función es rescatar, conservar y difundir la memoria; es decir, la producción cultural que ha logrado llegar a nuestros días y sus múltiples reconstrucciones y significaciones en el tiempo.

4. ¿Cómo es trabajar con acervos?
Trabajar con un acervo documental significa tener contacto directo con un pasado remoto o reciente que, si no se topa con una guerra, una plaga de polillas, una lenta digitalización o un político avaricioso, seguramente nos trascenderá. Estoy segura de que todos los bibliotecarios, archivistas, libreros y coleccionistas tenemos un pensamiento romántico similar al entrar a una casa repleta de libros, abrir un cajón lleno de fotos o descubrir en un bazar una primera edición.

No podemos tener ni conservar todo, pero podemos contribuir con el rescate, permanencia y accesibilidad de lo que ha logrado llegar hasta aquí.

5.- ¿En qué proyectos estás involucrada actualmente?
Actualmente trabajo en un servicio de consultoría documental para bibliotecas y archivos públicos y privados, inserto en los proyectos de Industrias Creativas, de la Secretaría de Cultura de Jalisco.

6. ¿Se lee poco en México?
Definitivamente.

7.- ¿Qué libros te dejaron huella? ¿A quiénes consideras tus autores cómplices?
Mi autora más entrañable es Clarice Lispector. Como huella, creo que Bartleby, el escribiente de Herman Melville

 

No soy una autora cómoda

1. ¿Cuál es la rutina para escribir de Cecilia Magaña?
Mi rutina para escribir es, generalmente, de mañana: nada glamorosa, la verdad, porque no tengo ni que peinarme para trabajar. Le doy la medicina del corazón a Moira (la perra), me preparo un café y escucho lo que sería en “soundtrack” de lo que estoy escribiendo. No puedo escribir sin música, pero suelo escuchar lo mismo una y otra y otra vez. Empecé con esta rutina mañanera a partir de una conferencia de Martín Solares en la Feria Municipal del Libro, en la que habló de cómo sacó adelante una novela escribiendo de 5 a 7 de la mañana todos los días. Yo no soy tan disciplinada, pero estoy de acuerdo en que la primera hora de la mañana es la mejor para mí.

2. Platícanos de Todos los ruidos del mundo. ¿Cómo nació la idea de escribirlo? ¿Qué encontrará el lector en él? ¿Qué te dejó a ti?
Acababa de terminar una novela y me sentía vacía. Es algo que me sucede cuando termino un proyecto largo. Pensaba dedicarme un par de meses a leer, a ver series y recargar pilas, cuando surgió la oportunidad de dar un curso en línea sobre cómo escribir un libro de cuentos. Los alumnos que participaron eran particularmente entusiastas y me contagiaron. Comencé a hacer los ejercicios del curso con ellos. Una de las propuestas era partir de un tema que fuera lo suficientemente amplio para generar múltiples interpretaciones y premisas. No sé por qué, no recuerdo exactamente cómo, pero para mí surgió el tema de la voz.

Todos los ruidos del mundo nació como una colección en la que exploraría varias ideas en torno a la voz (como identidad, como sonido, como recuerdo, entre otras cosas) . Le dio cobijo a dos de mis primeros cuentos: “23 escalones” y “Bazar”. Ambos tenían ya, por lo menos, diez años de haberse escrito, no sé cuántas vueltas de corrección y corrección. Al reencontrarlos en un intento por limpiar la compu, volvieron a gustarme y resultó que cabían en la colección de manera muy natural. No solo dejaron de ser huerfanitos, sino que me recordaron lo que me gusta del cuento: la intención y la intensidad.

No sé qué encontrará el lector, espero que algo que Todos los ruidos del mundo lo inquiete (no puedo asegurar que guste). No soy una autora muy cómoda: me gusta que la gente lea entre líneas, escuche esa segunda voz que cuenta otra historia bajo la superficie. Según yo, es un: “llévese el múltiples cuentos con sólo leer uno”. Me gusta que el lector complete el desenlace (aunque mi mamá se queje constantemente de esta maña mía). Pero yo creo que el final del lector es mucho mejor que aquel que yo pueda proponer. También creo que hay finales que no funcionan igual dichos en voz alta.

Todos los ruidos del mundo me permitió encontrar mi voz en un momento en el que pensaba que acababa de quedarme sin ella y me permitió ser un conejillo de indias de mi propio curso. Creo que no me fue tan mal.


El soundtrack de Todos los ruidos del mundo
cuento por cuento

1. Génesis: One, de Aimee Mann (Magnolia soundtrack)
2. De Médiums y poetas: Do I Wanna Know?, de Arctic Monkeys
3. 23 Escalones: That look you give that guy, de Eels.
4. Un palo en la cabeza: Après Moi, de Regina Spektor.
5. ¿Se te olvidó algo?: Quisiera saber, de los Daniels.
6. Síndrome: Soap, de Melanie Martínez.
7. Bazar: Este fue escrito escuchando a Cortázar leyendo “Conducta en los velorios”… que fue medio trampa, jeje. Pero si soy muy honesta, ese es su soundtrack.
8. Mutis: Without me, de Eminem.
9. No es un secreto que te amo: Across the Universe, interpretada por Fionna Apple.
10. ¿Vamos a empezar otra vez?: Sunny Afternoon, de The Kinks


3. ¿En un país como el nuestro, a qué aspira un escritor?
A sobrevivir, primero. Y después, a crear ficción que sirva, al mismo tiempo, de salida de emergencia. La ficción es un refugio, es un micrófono para decir verdades, es un espacio para decirnos lo que no nos atrevemos a decir en voz alta al hacerlo a través de nuestros personajes. Uno no aspira a vivir de la literatura, ni a cambiar el mundo. Pero sí a vivir en la literatura, a habitar otros mundos donde tal vez no pasan cosas mejores, pero sí hay un sentido, al menos. No sé… yo quisiera vivir muchas vidas pero sólo tengo una. Escribir me permite jugar a tener muchas.

4. ¿Se lee poco en México?
No, se lee mucho, muchísimo creo yo, pero en las redes sociales. Y no siempre son chismes o bendiciones de la Señora Católica. También minificciones, artículos, ensayos o entrevistas como esta. Ficción y no ficción. Se lee, de veras, mucho. En cuanto al libro como tal (en versión impresa o electrónica) eso ya es otro boleto. Yo sí veo todavía a gente leyendo en el camión, en las cafeterías, en las bancas de la calle, en parte gracias al bendito boom de la Literatura Juvenil. Pero también ando por los mismo lugares donde hay otros lectores, así que no creo que esta impresión sea muy objetiva. La verdad es que la lectura no es el pasatiempo de todos y no tiene por qué serlo. Hay muchas formas de conocer historias, de entrar en contacto con nuevas ideas, y la lectura es una. Hay otras puertas. Y cada quién elige la suya. En México tal vez la puerta más elegida no sea la lectura, pero sí la cruzamos muchos.

5. ¿Novela o cuento?
Arghhh… novela. Maldita sea. Una vez que uno se acomoda en la novela y goza de la oportunidad de descubrir poco a poco la trama, de detenerse, de dejarse sorprender por los personajes en cada capítulo, volver a la disciplina del cuento y su rigor es muy difícil. Me gusta el cuento, es un reto. Pero los cuentos no se pueden habitar por más de unos días (un mes si la narración es muy exigente, quizá). La novela, en cambio, te hospeda por meses, a veces años. Y si uno lo que busca es vivir es muchas vidas… ¿qué mejor que rindan más?

5. ¿Qué libros han dejado huella? ¿A quienes consideras tus autores cómplices?
William Faulkner, en particular Absalón, Absalón y El ruido y la furia. El señor se daba el lujo de hacer personajes extraordinarios y jugar con la realidad, con nuestra idea de la verdad. El orden y la secuencia con la que enreda sus historias habla de alguien que se divertía muchísimo con cada proyecto de novela. El otro libro que me fascina es City, de Alessandro Baricco: uno más sobre la ficción dentro de la ficción, las historias que no sólo cuenta el autor sino los personajes a sí mismos, sobre el absurdo de la realidad y lo que guardan para cada quien las historias que —hasta en el baño— nos contamos. Una chulada de libro. Finalmente, Raymond Carver, cuentista por excelencia, es el que me inculcó ese pollito de no decir el final en voz alta. Si alguien tiene quejas (como mi mamá), puede ir directamente con este señor y reclamarle. Su forma de encontrar la verdadera naturaleza de los personajes en lo más cotidiano es maravillosa. Ya sé que él se lo aprendió a Chéjov pero Carver es otra cosa.

6. ¿Qué te da más satisfacciones escribir o dar talleres?
Arggghh otra vez… ¿Por qué hacen esas preguntas? Es difícil. En un buen día de escritura, me da más satisfacción escribir: todo parece tener sentido. Cuando voy a una charla o a una lectura y la gente responde a lo que escribí, se siente como que no fue tan loco perder tanto tiempo de la “vida real” sentada frente a una computadora inventando historias. O cuando participo en el taller en el que yo misma soy participante y mis compañeros se emocionan por algo que escribí. Pero dar talleres, para mi es también muy satisfactorio porque acompañar el proceso de otros me permite aprender cosas nuevas, además de que uno no se siente solo en este rollo: no soy la única escapista, hay muchos que se escapan y crean ficción como una forma de vida. No lo sé, supongo que el Alien también sentía muy bien contagiando a los demás. La diferencia, espero, entre el Alien y yo, es que no la van a pasar tan mal y no van a ser pequeños duplicados míos: lo que más tiene sentido en los talleres es que la gente encuentre su voz. Y bueno, escuchar cómo va surgiendo la voz de otros en los talleres también da mucha, mucha satisfacción.

8. Un consejo o anécdota con lo que quisieras cerrar esta serie de preguntas.
Todo sirve para hacer ficción, lo que sucede antes de subirse a la ruta, el sabor de la comida del día de ayer, la vez que te rompieron el corazón o lo rompiste tú a alguien y no sin querer. Los recuerdos, las fantasías, los temores, todos tienen voz. Si quieres escribir no necesitas haber nacido tocado por los dioses, sólo necesitas aprender a escuchar esa voz y descubrir los mejores trucos para traducirla en tu escritura. Escribir cuento, novela, ensayo, cualquier género es un oficio, igual que hacer zapatos. Los primeros quizá te lastimen, pero eso no significa que no puedas ser zapatero y hacerlo cada vez mejor. Lo mismo sucede con la escritura.

 

Ya es más que un rumor: miren, imaginen, lean, escuchen: “Todos los ruidos del mundo”, el nuevo libro de Cecilia Magaña.

Quiero el mío: http://bit.ly/2dbarvq

Llegamos al #miércoles, motivo suficiente para compartir el podcast de Eduardo Limón en el que recomienda y habla de muchos, muchos libros, entre ellos “¡Canta, herida!” de Gabriel Rodriguez Liceaga, de las librerías de “no prestigio” y un poco de nuestra editorial.
 
No lo dejen solo, si no pueden escuchar en este momento, guárdenlo para después, no hay problema, ventajas del formato. Y si tienen #Pasiónporleer los invitamos a seguir su programa, link aquí: http://www.puentes.me/un-libro-para-el-fin

Conspiraciones en la región más transparente

¿No han leído a Eric Uribares? Entonces este cuento, incluido en “Las conspiraciones fallidas“, puede ser la puerta de entrada a un universo narrativo en el que podrán encontrar: “…muchos encapuchados, a muchos esperanzados, bombas por aquí y bombas por allá, planes para salvar al mundo, lectores aguerridos, karatecas retirados, pornoanarquistas, anarcopamboleros y anarconarcos.”

Si les gusta el texto, les recomendamos aprovechar el precio de preventa en nuestra tienda en línea: http://bit.ly/2c3YpGE

Algunos activismos me provocan ternura

10 preguntas para conocer a Eric Uribares

[Eric Uribares es autor de Las conspiraciones fallidas, una de las más recientes títulos de Editorial Paraíso Perdido]

1. Háblanos de “Las conspiraciones fallidas”. ¿Cuál fue el detonante para escribir este libro? ¿Qué encontrará el lector en él?
Hace algunos años comencé a investigar y publicar una serie de artículos sobre los autodenominados “ecoanarquistas”, estos chic@s  cuya bandera ideológica es una mezcla de anarquismo + lucha contra el antropocentrismo + la defensa de los animales.  Por aquel entonces, ponían bombas en cajeros automáticos y rastros. Hoy, sus actividades tienen más presencia y han comenzado a organizarse de mejor manera y a ser más ambiciosos en sus objetivos. Hace apenas algunas semanas, algunos de ellos se adjudicaron el asesinato del jefe de servicios químicos de la UNAM.  Sería una desgracia, pero no una sorpresa, que un día de estos logren llevar a cabo un atentado de magnitudes lamentables.

Esa fue la idea que dinamitó la escritura del libro, pero fue evolucionando hacia la necesidad  de escribir acerca del activismo: la defensa de los animales, los ecologistas, los anticonsumistas, los revolucionarios de facebook, los antitaurinos y demás grupos. La intención literaria fue pasarlos por el filtro de la sátira, la ironía o la parodia, pues aunque pueda estar de acuerdo con algunos de los principios que dan origen a su lucha, algunos de ellos no dejan de provocarme ternura y una lagrimita de Remi.

En el libro encontrarán a muchos encapuchados, a muchos esperanzados, bombas por aquí y bombas por allá, planes para salvar al mundo, lectores aguerridos, karatecas retirados, pornoanarquistas, anarcopamboleros y anarconarcos.

2. ¿En un país como el nuestro ¿para qué escribir?
Escribir ficción en un país de ficción es morderse la cola, y en lo que a mí respecta, hay pocas cosas más divertidas que colocar la punta de la pluma en la herida, y este es un país que comenzó a desangrarse desde antes que nos diéramos cuenta.

3. ¿Cómo fue que decidiste ser escritor?
El día que me lastimé la rodilla y supe que no podía ser futbolista.

4. ¿Desde tu punto de vista cuál es el panorama de la literatura mexicana hoy en día?
Me emociona. Es una literatura plural y vigorosa. Hay propuestas literarias que apestan a Chanel y están coloreadas en los salones de bronceado, otras más que surgen desde la mediana comodidad que otorgan las becas de 30 mil pesos. Pero también hay propuestas que vienen desde la inestabilidad emocional o el desamparo. En ambas podemos encontrar cosas valiosas.

5. Algún libro (o varios) que te marcó y por qué:
Soy de esa generación que leyó Los detectives salvajes recién cumplidos los 20 años. En ese entonces era muy joven e ingenuo como los personajes de la novela. Me emocioné mucho.

Ahora soy igual de ingenuo pero los años han pasado y creo que me han marcado mucho más mis primeras lecturas de Ibargüengoitia o Thomas Bernhard. Ambos tuvieron el tino de criticar a su patria con desfachatez. Nada mejor que hacerle bullyng a las creencias y costumbres vernáculas.

6. ¿Personaje literario favorito (o favoritos)?
El padre Brown
, de Chesterton;  Marietta Karapetiz, de Domar a la divina garza; Julian Sorel de El rojo y el negro.

7. ¿Tienes alguna ceremonia o rutina para escribir?
Al lado de mi computadora tengo un cuadro de Juan Rulfo que, antes de empezar a escribir, coloco de cabeza.

8. ¿Qué estás leyendo en estos días?
Hoy estoy leyendo Los perros negros de Ian McEwan.

9. ¿Qué autores nos invitarías a leer?
Yo leo continuamente a Chesterton y a Patricia Highsmith.  Pero creo que hay que leer a Yuri Herrera y a David Toscana,  ambos son los goleadores de nuestra selección sub 60 que irá al mundial de las letras en la primera parte de este siglo.

10. ¿Algo que quisieras agregar o comentar?
Sí, hoy soñé que Borges participaba en los paralímpicos y ganaba varias medallas. Hubiera sido genial verlo.

#LecturasExtremas #ConspiracionesFallidas

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