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El cine como rescate

Por Rodrigo Chanampe

Otro año complejo en lo personal, pero que me sirve para confirmar que el cine siempre está ahí como un lugar de refugio, eso que tan bien supo mostrar Woody Allen en La rosa púrpura del Cairo. Aquí, las doce películas que más disfruté en este periodo y que fueron estrenadas en las salas de Guadalajara durante 2017.

 

1.- Animales Nocturnos

Dirección y guion: Tom Ford

Relato contundente. Venganza sutil. A través de su narración, Ford nos envuelve en una cinta impactante en lo visual y que apuesta a la estructura de una historia dentro de otra. Amy Adams interpreta a la dueña de una galería de arte que parece tener la vida perfecta. Al recibir la nueva novela de su expareja, se involucra en una narración tan violenta como el amor más desgarrador. Cada elemento de la ficción que ella lee, es el símbolo de una relación rota, de lo que pudo ser. Filme recomendado para escritores, para amantes de la literatura y para aquellos que anhelan la revancha perfecta.

 

2.- La La Land

Dirección y guion: Damien Chazelle

Consagración de un director. A pesar de su juventud, Chazelle demuestra con esta cinta ser un realizador atrevido que deja en claro su pasión por la música. Para muchos es una película sobrevalorada, sin embargo, cuenta con todos los elementos que la colocan en ese escalón de clásico moderno. Abreva de la historia del cine y, a pesar de su simpleza temática, ejemplifica una verdad: los sueños requieren un sacrificio. Ni el canto ni el baile esconden que todo es efímero. Las estrellas solo nos engañan y no brillan por nosotros.

 

3.- Manchester Junto al Mar

Dirección y guion: Kenneth Lonergan

Quizá uno de los mejores dramas en los últimos años. Casey Affleck interpreta con maestría a un hombre marcado por la tragedia que debe hacerse cargo de su sobrino.  El relato nos demuestra, sin recurrir a la exageración, que hay eventos que nos borran la sonrisa para siempre. Los silencios, las palabras justas, diálogos precisos y actuaciones entrañables construyen un filme cruel porque es real, porque no se permite los mecanismos del cine para rescatar a un protagonista desecho.

 

4.- Logan

Dirección y guion: James Mangold

Sorprendente cierre para un personaje que nos ha acompañado por años. Mangold realiza una cinta valiente, con un Wolverine en decadencia pero dispuesto al sacrificio. Un argumento que habla de la vejez, la paternidad y la necesidad de entregarnos a los seres que amamos. En ningún aspecto el relato es condescendiente y Mangold desde un inicio deseaba una pantalla repleta de sangre.  Hacia el final, las lágrimas se encargan de diluir la abundancia del rojo.

 

5.- Voraz

Dirección y guion: Julia Ducournau

Una película que trasciende la historia de una estudiante de veterinaria en su transformación hacia el canibalismo. El relato prefiere obviar la exageración de elementos gore para centrarse en la búsqueda de la identidad. Voraz expone lo doloroso que puede resultar la aceptación de quienes somos. Es un retrato de la constante lucha entre los instintos y la razón. ¿Es posible escapar de nuestro destino, de lo que llevamos en los genes?

 

6.- Yo, Daniel Blake

Dirección: Ken Loach
Guion: Paul Laverty

Es sencillo entender el porqué fue merecedora de la Palma de Oro en 2016. Un filme necesario para nuestros tiempos de injusticia social. Daniel Blake, un carpintero de la tercera edad, nos enseña el valor de respetarnos. Un personaje con el que pronto hacemos empatía ante los obstáculos propuestos por un sistema que le impide trabajar. Loach sigue el camino de su cine comprometido y honesto. Desde el título comprendemos la intención: todos somos Daniel Blake, todos somos víctimas de un sistema que nos desecha y de absurdos procesos burocráticos. Todos somos seres que lo perdemos todo cuando entregamos la dignidad.

 

7.-¡Huye!

Dirección y guion: Jordan Peele

Excelente ópera prima de un director que promete convertirse en un referente. El mayor acierto es la paciencia para la construcción del misterio. Un simple encuentro con los padres de la novia inserta al protagonista afroamericano en una pesadilla. Abordar el tema del racismo eleva a la película a otro nivel.  Peele crea una obra que va más allá de un personaje que desea escapar ante su trágico final. Un relato incómodo porque Estados Unidos aún no huye del fantasma de su pasado, de la esclavitud, de años de dominio que siguen presentes en una sociedad capaz de entregarle el poder a esperpentos como Donald Trump.

 

8.- Dunkerque

Dirección y guion: Christopher Nolan

Si en algo se destaca el director de El caballero de la noche, es por su capacidad de moldear argumentos despojados de la linealidad. Atrevido en la estructura, el filme divide la épica batalla de la Segunda Guerra Mundial en tres tiempos y espacios: aire, mar y tierra. En cada uno de ellos plantea la presencia del terrible miedo cuando solo se desea sobrevivir. Su diseño sonoro y visual la rescata de su tono patriotero. Ejercicio fílmico casi perfecto.

 

9.- Paterson

Dirección y guion: Jim Jarmusch

Una obra hermosa en donde cada cuadro es un verso. La película habla de los pequeños instantes, de hallar la poesía en lo cotidiano. Jarmusch nos muestra que en la mirada atenta a nuestro entorno, está la salvación para comprender que este mundo tiene detalles preciosos dentro de su máscara de crueldad. La interpretación de Adam Driver es deliciosa y aquí se le nota cómodo. Paterson es una de esas cintas en donde aparentemente no pasa nada, pero en realidad transcurre la vida misma.

 

10.- El seductor

Dirección: Sofia Coppola
Guion: Thomas Cullinan

Con cintas como esta, Sofia manifiesta que no requiere de su apellido para demostrar su valía como directora. Un filme de época, pero con la particular visión de la neoyorquina. La historia se centra en la Guerra Civil de los Estados Unidos, mujeres de diferentes edades se enfrentan a un hombre extraño que rompe la calma de una escuela para señoritas. Un enemigo el cual se irá convirtiendo en alguien a quien seducir.  Es un retrato de las diferentes armas con las que cuenta el género femenino para defenderse de una posible amenaza: la experiencia, la empatía, el romance, la sexualidad. Es una belleza por la atención al detalle. Su brevedad, como todo en la vida, nos deja con ganas de más.

 

11.- Blade Runner 2049

Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Hampton Fancher

Más aclamada por la crítica que por la taquilla, esta nueva entrega del mundo de los replicantes mantiene el cuestionamiento esencial sobre lo qué nos hace humanos. Elegante, de fotografía cuidada y un ritmo pausado que es casi un manifiesto: un blockbuster no debe editarse necesariamente como un videojuego y los momentos climáticos pueden ser escasos pero sustanciales. Al tema de la diferenciación entre humanos y máquinas, se agrega la idea de siempre creernos únicos. La ilusión como motor. La necesidad de aferrarnos a un ideal para sostener nuestra existencia.

 

12.-Perfectos desconocidos

Dirección y guion: Alex de la Iglesia

Como en toda su filmografía, la irreverencia y el atrevimiento forman parte de esta cinta del director español. El mayor acierto es introducirnos a la vida de tres parejas y un amigo de las mismas. Una simple cena se convierte en un interesante juego cuando deciden que los mensajes y llamadas recibidos esa noche serán expuestos al resto del grupo. Nos acercamos a un muestrario de vidas ocultas, de prejuicios, de falta de comunicación entre las parejas que nos empuja hacia la desesperanza, a entender que la única certeza en este mundo es la decepción y el engaño. La ignorancia es una bendición,  es la premisa que se asoma tras salir de la sala.


Fotografía: Kosta Bratsos / Unsplash

Lista negra III

La oscuridad de la calle es rota por un farol al fondo del callejón. Son casi las diez de la noche, y en ese paraje solitario se encuentran dos hombres. ¿Detective Castilla? Dice uno de ellos dándole la mano. Agente investigador, responde, recuerde que le dije que en México no existen los detectives. ¿Por qué propuso este lugar, ingeniero, frente al edificio embrujado? Agrega el agente después de un par de minutos de silencio incómodo. Trabajo aquí a unos metros, confiesa, pero usted fue quien me dijo que le urgía verme. Necesito información, responde Castilla. ¿Más? Ya le dije todo lo que sé respecto a los escritores asesinados. Algo me dice, responde el hombre en gabardina, que aún no me lo ha contado todo.

Bien, dice el ingeniero, ¿qué necesita saber? Lo que ha visto u oído, aquello que pueda darnos pistas sobre el asesino, finaliza Castilla esperando que con eso sea suficiente. Bien, dice el ingeniero, en estos meses vi sobre los agentes del FBI que a finales de los setentas acuñaron el término “asesino serial” a través de una serie de entrevistas a psicópatas capturados. Se escucha interesante, dice el agente Nepomuceno. Se llama Mindhunter, es una serie que se estrenó este año en Netflix. Es una historia de ficción basada en las entrevistas reales que hicieron Robert K. Ressler y John E. Douglas. Además de la narrativa original, el ambiente y la interpretación de estos asesinos hacen de esta serie lo mejor que vi este año.

Algo sé de asesinos seriales, le dice el agente investigador, ocultando el hecho que en su carrera ha atrapado ya a dos en la urbe tapatía. El ingeniero no se da por enterado y prosigue su charla. Este año me apliqué, tenía una charla en el Festival Fóbica sobre ese tema, así que me propuse ver toda la serie de Bates Motel de un jalón, las cinco temporadas. Debo decir que me fascinó, aunque al principio fue desconcertante esta especie de adaptación de la historia en un contexto más actual que el de la novela original, la forma en que uno ve evolucionar al personaje principal, pasando de un niño tímido al terrible asesino, hace de esta serie una joya.

Pero no solo me quedé allí, volví a ver la primera temporada de Hannibal. En esta lo que me parece mejor es la estética visual de cada asesinato y la forma en que vemos al doctor Lecter manipular al agente especial Will Graham para llevarlo a la locura.

 

También volví a ver un par de temporadas de Dexter, uno de los pocos casos donde creo que la serie es mucho, pero mucho mejor que los libros de la cual surgió.

¿Y me va a decir que solo ve series de asesinos? Eso lo hace a usted un sospechoso. No, bueno, veo varias de las que la gente va recomendando, o se estrenan, o se ponen de moda. Pero pensé que querría hablar de asesinos solamente. ¿De escritores que puede decirme? Le pregunta el agente Castilla. Pues tengo muy presente la serie The Affair, que empecé a ver casi al final del año pasado. La primera temporada fue brillante, aunque en la segunda cae un poco el ritmo. Pero hacia el final de esta se vuelven a amarrar los distintos hilos narrativos, en un experimento que me parece interesante, incluso como estructura para una novela. Me queda aún ver la tercera.

¿Y a poco se la pasa viendo televisión? Pregunta el agente. Vamos, necesito más información que esa. No, claro que no. Trato de leer de todo, pero tengo una cuota anual de libros policiacos y de género negro que me gusta cumplir. Puedo mencionarle el libro México Noir, antologado y editado por Iván Farías, que se componen de 27 relatos que van desde detectives hasta historias de crímenes. Una buena muestra de lo que se hace actualmente, que además permite hacer un mapa mental de los escritores que en este momento se dedican al género.

También leí el libro Chinola Kid de Hilario Peña. Este es la historia de un matón de Tijuana que termina siendo el sheriff de un pueblo. Tiene de todo: balazos, mujeres fatales, traiciones y narcos.

En mis lecturas del año sobresalió el libro de Juan Pablo Villalobos: No voy a pedirle a nadie que me crea. Me pareció divertido, inteligente y confirma por que hablan todos de él.

Otro libro que me fascinó fue Los atacantes de Alberto Chimal, cuyos cuentos versan sobre la modernidad, los hackers y otras historias cuyos personajes se sienten perseguidos. Lo considero uno de los primeros que se pueden englobar en la “ficción informática”.

No mame, responde el agente Castilla, no empiece con fumadas, siga hablando. Disculpe, como escritor debo de leer lo que me pueda ayudar en lo teórico. Por ejemplo el libro Como dibujar una novela de Martin Solares. No solo expone una novedosa forma de entender la narrativa, sino de plantearse qué es lo que se va a escribir. Es de esos libros que uno debe leer mientras se encuentra escribiendo, no sé, su primera novela.

¿Y ya la acabó? Pregunta Castilla. Ya mero, ya mero, responde el ingeniero, cómo chingan. Más respeto, le dice el agente mostrándole la pistola bajo la gabardina.

Guarde eso, mejor le sigo contando. También me gusta el tema de lo policiaco en la novela gráfica. Hace unas semanas compré El complot Mongol, un libro clásico del policiaco mexicano de Rafael Bernal, adaptado con guión de Luis Humberto Crosswhite e ilustrado por Ricardo Peláez Goycochea.

También adquirí Desde el infierno, con guión de Alan Moore e ilustrado por Eddie Campbell. Ambos son una joya, necesarios en cualquier colección.

¿Pero, ya los leyó? Pregunta el agente. No, aún no. Tengo pilas de libros por leer. ¿Entonces para qué chingados me habla de eso? ¿Qué novela gráfica sí leyó? Bueno, en el año disfruté y me conmovió el libro Mi amigo Dahmer de Derf Backderf, un ilustrador y caricaturista que fue compañero del famoso asesino serial durante la preparatoria y nos cuenta esa otra historia, la del chico ignorado y torturado que un día desató su furia.

No me vaya a salir ahora con que los defiende, le dice el agente. No es eso, responde, pero es interesante ver que algo había de humano, que sufrieron dolor, que sus infancias fueron, en la mayoría de los casos, durísimas.

Me ha hablado mucho de gente de fuera, pero dígame, de su círculo, ¿Hay alguien a quién deba investigar? El ingeniero se queda pensando un momento. Pero ¿y si se enteran que fui el soplón? Será testigo protegido, aseguró el agente. ¿Ubica a Rafael Villegas?, recién publicó dos libros que en realidad son tres, es un amigo y somos miembros del CRUNCH. ¿Del qué? Nada, una agrupación de escritores gordos. Con eso tengo para arrestarlos por asociación delictuosa; pero dígame, qué debo buscar del señor Villegas. Primero el libro de cuentos Apócrifa, el cual es delirante y una propuesta original, está conformado por dos tomos. Pero también su primera novela Animal verdadero, la cual es dinámica, compleja y llena de humor negro, casi acaba de salir al mercado pero no debe dejar pasar el próximo año sin leerla. Se escucha sospechoso, dice el agente investigador, habrá que darle una visita.

Creo que con lo que me ha dicho es suficiente, concluye Castilla. ¿Realmente cree que existan los Novecientos Noventa y Nueve, una sociedad internacional de asesinos de escritores?, pregunta el ingeniero mientras se despide. No estoy seguro, le dice el agente, pero cuídese, no vaya a ser que termine embarrado en el pavimento como el novelista de hace algunas semanas. Mientras se dirigen a sus autos, en medio de la fría noche de diciembre, en un coche estacionado varios metros más allá los observan dos sujetos. En el musculoso brazo del que va al volante sobresale un tatuaje: un recuadro rojo con tres nueves dentro y la inscripción “¿Qué hay detrás de la ventana?”.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Esta lista que ves

Por Abril Posas

A estas alturas del partido, sería una necedad enumerar libros, películas o series para hablar de lo mejor de la cultura popular de este año que nos escupe lejos. ¿Quién no ha mencionado ya todas las de Netflix, las películas francesas, los personajes que nos provocaron convulsiones y las muertes notables (no, nuestros familiares no cuentan para el mundo, ya hay que aceptarlo)?

Pero me han invitado a compartir lo que en el 2017 me hizo ruido y, pues, yo le hago caso al editor, porque si no hay deadline, no escribo. Así que, ahí les va lo que ya me está dando nostalgia del futuro:

Los escritores serios empezaron a hacerle caso a Bojack Horseman

Hasta que estrenaron la cuarta temporada, pero al menos llegaron a ella. De pronto todo mundo estaba hablando del caballo que todos tenemos dentro, y no lo menciono en ánimo hipster-moral-alta (“mi guistibi mís quindi nidi li quinicíi”), sino porque tuvo un efecto como de inundación. En Twitter y Facebook empecé a ver el nombre de Bo por todos lados. ¿Pero es que quién les pagó para comenzar a verla? De cualquier manera, lo celebro, porque así como con la novela gráfica, ya se le da su importancia a esta importante obra del siglo XXI. Gracias, Escritores Serios, solo una cosa: dejen de compararse con él. Se ven mal.

El machismo se nos destapó a todos

Los haters dirán que eso ya estaba desdenantes, pero lo cierto es que este fue el año del “Ahora tooooodo es machismo. Ahora toooooodo lo que hacemos/decimos/pensamos/acosamos/humillamos está mal” y sí me dio gusto ver cómo ese solo comentario me señaló, sin mayores requisitos, al machito junto a mí, prácticamente todos los hombres que quiero. Hasta que yo misma lo repetí mientras leía una noticia en Buzzfeed: ups, nadie se salva. Así que he tenido momentos de vergüenza interna; lo importante es que una aprende, aunque cueste, a replantearse los juicios, y es un diálogo interno bastante interesante. Lo malo es que otros caballeros y damitas se niegan a hacerlo, aunque no sea tan difícil.

El mundo es un lugar horrible en general

No solo tenemos avispas que comen tarántulas, tarántulas Goliat que saltan de árboles a tu cabeza y mariposas negras: estamos inmersos en una marea de bitcoins, presidentes racistas, bombas en centros de adoración y un montón de imbéciles que insisten en que debes indignarte por lo que ellos mismos se indignan. He visto a las mejores mentes de mi generación pelearse por un club cimentado en un licor de señoras copetonas, pero no por una (o dos, o todas) empresa de taxis que decidió no hacerse responsable por los crímenes que cometen sus choferes. Es decir: si se van a enojar, enójense por lo que se les antoje, que tenemos muchas razones para hacerlo. Que nadie les diga qué causa vale la pena.

El mundo es un lugar hermoso en general

He aprendido que el amor es un asunto más complejo del que estaba dispuesta a admitir. Todavía no sé cómo hacerlo, honestamente, y siéntanse libres de distorsionar la última frase como mejor les convenga. Aunque mi odio hacia todo lo que existe ha resurgido con una fuerza que creía disminuida, también es verdad que me he tenido que rendir ante la omnipresencia (ajá, leyeron bien) de la buena voluntad de alguien más. O sea: el amor sí existe y es capaz de abrir y cerrar puertas, sin azotarlas, un asunto que me ha costado abrazar porque me confunde. También veo a los que me rodean, que son los que más importan (soy honesta, no cínica, cuando digo que primero me conmuevo por lo que toca mi vida todos los días, y unos segundos después por lo que sucede dos cuadras más lejos), en su propia lucha para crecer, desprenderse, arrepentirse y regalar todo lo que tienen. Y lo hacen. Aunque sean Escritores Serios. Y  me encanta leer sus listas de lo mejor del 2017 porque me comparten que tuvieron un año que, si no fue perfecto, al menos tuvo suficiente espacio para que pudieran conmoverse, enamorarse, sorprenderse, escaparse y hasta encabronarse con algo que fue creado por otro ser humano.

Siempre me va a encantar la sola idea de que un montón de palabras, de imágenes en movimiento, de unas notas ahí acomodadas entre tantos silencios, puedan plantarse en la vida de alguien más y que sea recibido con alegría. Es lo que más me confunde del hombre: hacemos lo más chido y, al mismo tiempo, lo más horrible. Supongo que por eso tantos insisten en separar al monstruo del creador (“Ni is li mismi”, chillan).

Es lo cómodo, supongo. Quizá algún día estemos dispuestos a reconocer que las dos cosas viven dentro del mismo caparazón: la mierda y lo grandioso.

Como este 2017, pues.

Quizá sea tarea para el 2018.

Feliz año.

P.D. Alexa Savior es de lo mejor que me pasó este año. Escúchenla con la actitud más cool que tengan, y canten conmigo “Shades”:


Fotografía: NordWood Themes / Unsplash

Doce-historias-doce

Por: Alejandro Juárez

Las historias nos rodean, dan sentido a la existencia, proveen guía en momentos difíciles, nos moldean y permiten engañarnos unos a otros. Una buena historia es un descubrimiento, una veta de emociones, un platillo estupendo o una cena de múltiples tiempos, dependiendo de su longitud y trama. Mariana Mota escribió en este blog hace poco el placer que representa sumergirse en una serie o una novela, independientemente de si es reciente o no. En esta breve lista les comparto algunos descubrimientos que me dejaron un gran sabor de boca en 2017, enlistados uno por el mes del año en que tuve el placer de encontrarlos-verlos-leerlos. Unos impresos, otros disponibles en medios electrónicos, otros más en la pantalla, grande o pequeña. Todos estupendos en su propia y peculiar forma.


Enero.

Mushi-shi (animé)

En el Japón de la era feudal, un hombre misterioso viaja de pueblo en pueblo para buscar a criaturas invisibles para la mayoría, los mushi, que al interaccionar con los humanos  provocan efectos en apariencia sobrenaturales: gusanos adictos al licor, que secuestran a viajeros que atraviesan el bosque; pequeñas aves que habitan en conchas marinas y roban la voz de las niñas curiosas, sombras que brotan de manantiales  para intentar apoderarse de la vida de quienes se reflejaron en sus aguas… una caterva de criaturas maravillosas y aterradoras, que Ginko (el maestro Mushi o Mushishi) estudia y analiza. La serie, ganadora de múltiples premios, es una soberbia colección de historias autocontenidas, que al unirse forman un tapiz complejo, digno de admirarse. Disponible en Netflix.

Febrero.

Daughter of the lillies (webcomic).

Daughter of lilies

Ubicada en un mundo de magia, que se insinúa podría ser el nuestro tras recuperarse de una catástrofe brutal, la historia sigue las andanzas de Thistle, una extraña maga con habilidades inusuales y un secreto terrible, cuyo rostro y cuerpo están cubiertos de forma que ni un ápice de su piel pueda verse nunca. La historia (que recién finalizó el Capítulo 7 y se actualiza dos veces por semana) maneja un lenguaje gráfico de alta calidad, una construcción de personajes amplia y compleja, así como una trama central atractiva, complementada por buenas subtramas, hábilmente entretejidas. El guión y el dibujo son obra de Meg Syverud, complementado por los colores de Jessica Weaver. Se puede leer de forma gratuita en www.daughterofthelillies.com

Marzo.

Logan (película).

Pocas veces una historia de superhéroes ha sido presentada de forma tan brutal, a través de la decadencia de Wolverine, el mutante en apariencia indestructible. La ruina no solo de él sino de todo el sueño de coexistencia liderado por los X Men, la mayoría de los cuales fueron asesinados o convertidos en fugitivos. Por si fuera poco durante 25 años no ha nacido ningún otro mutante. Envejecido, lentamente envenenado por el adamatium que contienen sus garras y esqueleto, con su capacidad de regeneración sumamente reducida, Logan se encuentra de súbito con la tarea de proteger a una niña tan salvaje como él. De la casa productora 20th Century Fox, dirigida por James Mangold y estelarizada por Hugh Jackman.

Abril.

Fantásmica (libro).

Carlos Bustos, #HistoriasSinSpoilers

Fruto de la fértil imaginación de Carlos Bustos, autor tapatío, esta novela fragmentada (o compendio de cuentos, según se le mire) nos arroja en su brevedad a un mundo poblado de fantasmas, demonios y enigmas, enfrentados por un cazador designado por la Iglesia para evitar que se manifiesten en toda su malignidad. El personaje central carga con el peso de una mutilación a manos de uno de dichos entes, además de ser acompañado por el fantasma de una niña que, sin hablar, manifiesta ser poseedora de un secreto de vital importancia. Ganador del premio de cuento Gilberto Owen, este libro es una rara perla de la literatura fantástica en español. Publicada por el sello Axial-Colofón.

Mayo.

American gods (serie).

Ser un dios no es fácil. Menos aún cuando tus seguidores se olvidaron de ti y eres solo una memoria lejana, algo que habita las historias para niños, poco más que una página en un libro de mitología. Basado en la novela gráfica de Neil Gaiman, la serie nos deja ver las complejidades de la lucha de una deidad venida a menos, decidida a volver al espacio central aun en contra de los nuevos dioses de la tecnología y los medios de comunicación. Si eso hace correr sangre, aún mejor. 2017 nos trajo la primera temporada, poblada de entes fabulosos y/o escalofriantes: una mujer que devora a sus adoradores en su ansiosa vagina, una dama cuyos principales acólitos son una multitud de Jesucristos (todos auténticos) y un viejo misterioso capaz de sacar de su retiro a expresidiarios y entes sobrenaturales por igual. Disponible en la cadena Starz y en Amazon.

Junio.

We stand on guard/Estamos en guardia (novela gráfica).

we-stand-on-guard

Ubicada 100 años en el futuro, nos muestra un mundo degradado, en el que el Canadá fue invadido con precisa brutalidad por un enemigo de superior poderío tecnológico: los Estados Unidos de América. En medio de enormes campos nevados patrullados por perros mecánicos (tan hábiles para asesinar como para hablar en forma bilingüe) y por robots gigantescos, casi sacados de la Guerra de las Galaxias, la supervivencia de un puñado de guerrilleros resulta una imposibilidad que deben superar todos los días. De la pluma de Brian K. Vaughan y el arte de Steve Skroce, publicada en México por Panini Comics.

Julio.

Tu nombre / Kimi no na wa (película).

A la joven Mitsuha nunca le pasa nada interesante. Hasta que le pasa. Un día no logra reconocerse en el espejo, que le devuelve un rostro masculino. Piensa que se trata de un sueño extraño que debe seguir hasta despertarse. Pero la experiencia se repite hasta que se percata que las sensaciones de ese hombre son reales y que mientras ella ocupa ese cuerpo él hace lo mismo con el suyo. Jugando con las dualidades de la vida rural/urbana, el enfoque masculino/femenino y la flecha temporal del pasado/futuro, esta cinta animada (ganadora de múltiples galardones) es una exquisitez. Dirigida por el talentoso Makoto Shinkai y disponible en Netflix.

Agosto.

Dirk Gently, investigador holístico (serie).

Esta serie de la BBC de Londres representa una alocada vuelta de tuerca a las series de investigación, en la que un personaje resuelve crímenes basado en la “interconectividad de las cosas”. Enfrentado a situaciones extravagantes y enemigos tan peculiares como él, que incluyen a una asesina holística (prácticamente indestructible), una banda de punks extractores de energía y un agente gubernamental ansioso por matar lo que se le ponga enfrente, Dirk es secundado por su reluctante y temeroso auxiliar, interpretado por Elijah Wood. También disponible en Netflix.

Septiembre.

Blacksad, Un lugar entre las sombras (cómic).

Blacksad

“Nadie es perfecto y no existe el amor a la carta”, dice el personaje, una pantera negra que investiga el asesinato de una antigua amante, que dejó en su pecho un agujero capaz de albergar un puño. Moviéndose en una ciudad poblada por animales sospechosamente parecida a Nueva York, Blacksad debe enfrentar asaltos a navaja entre la niebla, amigos que se burlan de su miseria y las manipulaciones de un misterioso personaje que envía en su contra a matones con manos como mazos. Jugando con los cánones de la novela negra, Juan Díaz Canales (escritor) y Juanjo Guarnido (dibujante) entregan un paquete de factura estupenda. Publicado por Norma Editorial.

Octubre.

The Goon, una montaña de ruina (cómic).

The goon

La tercera entrega de The Goon en español es una joyita delirante en la que se mezclan zombies, brujas, pulpos que pilotan aviones y un par de aberraciones cósmicas. Con un sentido del humor retorcido, Eric Powell (guionista y dibujante) reexplora la literatura pulp norteamericana, poniendo como centro a un antihéroe de los bajos fondos, fuerte como un toro, amante de aplastar cabezas, estafador y criminal que sin embargo es capaz de arriesgar el cuello para rescatar a un amigo o detener a un Lagarto-hombre. ¡Ah, y Hell Boy tiene una aparición especial! Publicado por Panini Comics.

Noviembre.

Nunca antes de las cuatro (novela).

Nunca antes de las cuatro

Un triángulo amoroso de esquinas retorcidas, presentado con sensualidad narrativa por Gabriela Torres Cuerva. Dos espacios temporales y físicos son testigos de los devaneos y celos entre un adulto, una adolescente y una niña. La memoria y el deseo se funden, se contraponen y desgarran, nos envuelven en ángulos afilados y esquinas en las que reposa el resentimiento. Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer una obra conforme se va gestando, privilegio que tuve con esta historia, tan atractiva como insidiosa. Publicado por Paraíso Perdido en su colección Taller del Amanuense.

Diciembre.

Dark (serie).

La pregunta no es ¿quién? o ¿cómo? La pregunta es ¿cuándo? De esta forma se introduce esta serie de misterio y ciencia-ficción, en la que los viajes en el tiempo alcanzan nuevos recovecos. Asesinatos y desapariciones trastocan la apacible vida de una localidad alemana, bajo cuya fachada de tranquilidad bullen pasiones, se entretejen engaños y se cocinan traiciones.  ¿Será cierto que los hechos violentos se repiten como 33 años atrás? ¿Quién es el misterioso sacerdote tatuado que parece saberlo todo sobre la vida privada de los habitantes?  ¿Qué pasa si no solo el pasado afecta el presente, sino que el futuro es capaz de alterar lo que ya ocurrió? La primera serie alemana de Netflix no defrauda y mantiene su ritmo casi hasta el final, bajo la firme conducción de Barab bo Odar y Jantje Friese.


Fotografía: Brooke Lark / Unsplash

¿Tiene usted cinco minutos para hablar de cómics ?


Por Dán Lee

1. Cómics no son sinónimo de súper héroe.

2. Cómics no es sinónimo de Marvel o DC.

3. Cómics sí es sinónimo de historieta.

Una vez aclarados los puntos anteriores, puedo iniciar con este conteo de cinco historietas que fueron relevantes en este 2017. La selección es completamente arbitraria y se basa en mi gusto personal, forjado a lo largo de más de 30 años de leer historietas.

1. Providence

(Alan Moore y Jacen Burrows, Avatar Press 2015-2017)

cómics

Alan Moore retoma los mitos de H. P. Lovecraft, los amasa, retuerce y esculpe para generar algo nuevo y hermoso… La mención de semejantes nombres en la misma oración debería ser suficiente para agregar solo un punto final, pero habrá quien necesite más referencias. Veamos…

En el mes de marzo de 2017 se publicó el último número de esta serie de doce capítulos en la que Moore utiliza todos los clichés de la literatura lovecraftiana: el investigador solitario y erudito que por saber más sobre “lo oculto” se mete en un abismo del que solo saldrá loco, muerto, o las dos cosas; el libro que contiene conocimientos arcanos que desquiciará a quien lo lea; la convivencia de la “realidad” normal con otra, terrible, que se mantiene soterrada, en contacto cotidiano con nuestro mundo, y que al descubrirse podría generar el caos, la destrucción total. Seguimos a Robert Black, el aspirante a escritor que recorre la geografía que marcó la vida de H. P. Lovecraft y que plasmó en sus historias más reconocidas (de New York a Providence, pasando por Athol, Salem y Boston). En esos lugares el lector avezado en la obra de Lovecraft y sus discípulos reconocerá escenarios, personajes y centenas de referencias que aluden a los “mitos” y que hacen de cada página un festín de horror (si usted que lee esto no sabe lo que son los “mitos de H. P. Lovecraft” o los “mitos de Cthulhu”, hágase un favor: bote este artículo y vaya de inmediato a conseguir en su biblioteca favorita cualquier libro de H. P. Lovecraft, de preferencia traducido por Alianza o Valdemar, devórelo, pierda algo de cordura y regrese a continuar justo después del siguiente punto y aparte).

Alan Moore no se conformó con los mitos, también estudió aspectos históricos de los lugares en los que se mueve el personaje. Esta investigación, junto con el trabajo de Burrows, dibujante sobrio, nos llevan a contemplar los pueblos y ciudades norteamericanos que visita Robert Black con exactitud histórica.

Mencioné que Moore recurre a los clichés de las historias de Lovecraft, pero no que lo hizo para darle un giro osado y con él proponer una relectura. Para no arruinar las sorpresas, solo diré que de alguna forma explica de dónde extrajo H. P. Lovecraft las ideas de sus escritos posteriores a 1921 (aquellas clasificadas como “los mitos”), y que la hipótesis de Moore acerca del papel del inconsciente como origen del terror se despliega de forma clara, como en pocos libros de teoría de la creación artística he encontrado.

Un aspecto en contra: Providence es al mismo tiempo secuela y precuela de The Courtyard (Moore y Burrows, Avatar Press, 2003) y Neonomicon (Moore y Burrows, Avatar Press, 2010) por lo que es posible que el final quede un tanto oscuro para quienes no han leído dichas publicaciones previas.

(Nota sobre el título: la ciudad natal de H. P. Lovecraft, su amada Providence, es también un juego de palabras en que se invoca a la providencia, la que provee, en este caso ideas, ya lo descubrirá el lector que se anime a adentrase en Providence)

2. Patience

(Daniel Clowes, Fantagraphics, 2016)

cómics

Aunque este volumen fue editado el año pasado, no llegó sino unos meses más tarde a la biblioteca en la que surto mi despensa de cómics (sobre la cual puedes leer en este link http://www.comikaze.net/biblioteca-the-anglo/). Por ello, para la comunidad ñoña a la que pertenezco la fecha de lanzamiento fue enero de 2017.

Como todas las novelas gráficas de Clowes (cuya obra más famosa es la serie Ghost World, por si el dato es útil), Patience es difícil de describir sin meterse en líos y quedarse trabado a media frase… Decía que no es sencillo acercar al profano a ese encanto raro y sutil que emana de las páginas de esta historia. La historia va de los peligros de viajar en el tiempo cuando uno es básicamente un viudo perdedor con miedo crónico al compromiso y al fracaso, pero con ganas de cambiar el pasado para evitar perder a esa esposa que es el origen del miedo; estos riesgos de jugarle al crononauta incluyen equivocarse, llegar muchos años antes de haber conocido a dicha mujer, enterarse de episodios traumáticos del pasado de la fémina y desear modificarlos, ocultarse por años para no alterar las historias personales de los involucrados… y esto solo en la superficie, pues el verdadero viaje se descubre dentro de Jack, el personaje principal. Este hombre empieza como adulto joven, sacudido de terror al saber que será padre; a lo largo del periplo enfrentará desgracias y provocará otras tantas en sus viajes temporales, endureciéndose progresivamente hasta volverse un viejo cabrón capaz de todo por salvar a Patience, su mujer, y con ello darle una oportunidad de felicidad al Jack del presente (o pasado, qué más da).

Aunque el argumento me parece de autor grande, lo que eleva a Patience (y a la mayor parte de la obra de Clowes) son las escenas contenidas, con diálogos tensos, dramáticos sin melodrama; charlas humanas en las que se decidirá el curso de la vida, pero en las que se dice poco, lo indispensable, solo aquello que la historia y los personajes necesitan. Clowes trata al lector como un ente pensante; es por autores como él que esto último sucede cada vez con mayor frecuencia en la historieta moderna.

(Nota sobre el título: “Patience” es el nombre de la esposa del protagonista, y es también la virtud que debe desarrollar Jack, la paciencia, para lograr que sus planes avancen, y para sobrellevar esos lapsos de tiempo perdido en los que solo se tiene a sí mismo)

2. Kill or be killed

(Ed Brubaker y Sean Phillips, Image comics, 2016-actualidad)

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En noviembre de 2017 esta serie alcanzó su tercer arco argumental al llegar al número 14. La premisa es: ¿Mataría usted para mantenerse con vida? Antes de responder, un poco de contexto.

Dylan es un estudiante de literatura, un poco nerd, un mucho solitario y con historial de depresión e inestabilidad. La noche en que Kira, la mujer que le gusta (que por cierto es pareja de su compañero de departamento), lo besa, Dylan termina de aceptar que con ella quiere todo y nada a medias, pero que nunca la tendrá para él. A causa de ese beso y de esa mujer (cuándo no), Dylan llega a la conclusión de que no vale la pena vivir más minutos en este infecto mundo. El muchacho intenta suicidarse sin éxito (¿se puede ser más loser que alguien que intentó suicidarse y falló?; o sea, ya demostraste que no sirves para nada en la vida, y ahora tampoco sirves para la muerte). A partir de ese momento, un demonio se le aparece (o no) a Dylan, le dice que gracias al ente cornudo es que el muchacho acomplejado sigue vivo y que para continuar respirando tendrá que ofrendarle una muerte por cada mes que quiera mantenerse con vida.

¿Valdrá la pena hacer eso para soportar este infecto mundo? (sí, me gusta la expresión y más en tiempos electorales). En caso de que decida obedecer, ¿a quién va a matar?, ¿quién merece morir?, ¿tendrá Dylan las agallas y la inteligencia para asesinar sin ser capturado?, ¿se volverá Dylan el Punisher milenial?.. ¿y si el chisme del demonio es falso y no es necesario ir por allí arrancando vidas? Estas preguntas y otras mejor redactadas encuentran respuesta en los retruécanos argumentales de Kill or be killed; en esta serie pareciera que Brubaker es incapaz de narrar una historia de forma lineal, lo cual se le agradece. Nos va a sumir de narices en el pasado siempre umbroso de los personajes, en una espiral de crimen y desordenes psicológicos. El escritor se las arregla para insertar triángulos amorosos, demonios de revista pulp, la mafia rusa y mucho disparos a quemarropa en una historia en la que el lector termina por no saber quién está peor en ese mundo infecto. El arte, a cargo de Phillips, encaja de manera perfecta en la ambientación realista y oscura que requiere un cómic que vive entre las sombras: la luz es poca, pero ilumina muy bien.

A Kill or be killed se le ha llamado el “Breaking bad” de la historieta, porque el protagonista se mete como sin querer a un mundo oculto al que aparentemente le agarra no solo el modo sino el gusto. La reflexión es qué tan lejos estamos nosotros de ese momento, de ese pretexto que nos lleve a resbalar, a romper los límites y desencadenar el infierno que llevamos dentro. ¿Ah, verdad?

Ahora que usted sabe de qué va, es momento de responder la pregunta que dejamos pendiente hace unos párrafos: ¿mataría usted para mantenerse con vida?

4. Black Hammer

(Jeff Lemire y Dean Ormston, Dark Horse Comics, 2016-actualidad)

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Una serie regular (o sea que aparece cada mes en formato “grapa”) sobre un grupo de héroes con diferentes habilidades. Suena innovador, ¿verdad? Agreguemos que dichos personajes están atrapados en un pueblo estilo Norteamérica casi rural años cincuenta, del que no pueden alejarse, en el que tienen que mantener su identidad civil para no llamar la atención, y que llegaron a esta dimensión alterna como consecuencia de un enfrentamiento contra una amenaza cósmica global, al estilo de “Crisis en las tierras infinitas”. ¿Sigue sonando igual de cliché?

Jeff Lemire es un escritor que sabe sorprender y mostrar el lado tostado del panqueque cuando uno cree que ya lo vio todo esponjoso y terso. En Black Hammer licúa personajes inspirados en los clásicos de la época de oro (Captain Marvel, Martian man hunter, Black Cat, Madame Xanadu y Adam Strange, además de un robot femenino que no se parece nada a Robotina) con esencia de la Dimensión desconocida y crea la granja en la que estos exiliados tienen que convivir mientras buscan la manera de escapar de allí (no todos, al parecer uno de ellos ya le halló el agrado a la rutina del campo).

Hay un balance que se antoja perfecto entre la progresión de la historia y los vistazos al pasado de los personajes, en los que se nos revela que el alcoholismo de una, la homosexualidad de otro, y la aparente esquizofrenia de un tercero no son gratuitos, y que sientan las bases para que el lector entienda por qué las interacciones entre ellos se dan como si fueran pistoleros del Oeste instantes previos al duelo.

En el apartado gráfico, Ormston decidió dar al mundo de Black Hammer un estilo que podría definirse como Mignolesco, en el que por momentos da la impresión de que esta historia fuera parte del universo de Hellboy: el uso de las sombras sólidas y los ángulos duros al perfilar personajes, la perspectiva media en la que rara vez se recurre al close-up (si los nombres Mike Mignola y Hellboy no le dicen nada, no se preocupe, la ignorancia es uno de los pocos defectos que podemos sacudirnos a voluntad). Le viene muy bien ese aire a la ambientación enrarecida, uno quiere salir de allí, o al menos romper un poco la tensión que se respira alrededor de la improvisada familia súper heroica.

En noviembre de 2017 se publicó el número 14 de esta serie, con lo cual culminó el segundo arco dramático; el enigma de cómo llegaron al pueblo quieto y qué tienen que hacer para escapar sigue vivo y parece lejano a resolverse. Qué bueno.

5.The best we could do

(Thi Biu, Abrams Books, 2017)

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Esta novela gráfica es la joya que descubrí en este año. El debut de Biu no pudo ser mejor; desde ya me atrevo a asegurar que rivaliza con obras histórico/biográficas como Maus de Art Spiegelman o Los surcos del azar de Paco Roca.

La historia se centra en la experiencia que la autora y sus padres vivieron al migrar hacia los Estados Unidos de Norteamérica durante la guerra de Vietnam. En la novela se alternan escenas del presente  y el pasado. En el presente la autora está embarazada de su primer hijo, narra las dificultades que tiene para relacionarse con un padre, un hombre duro como al parecer solo los asiáticos pueden serlo y a la vez lleno de una amargura que lejos está del zen oriental; en el pasado acudimos a la infancia del padre, los efectos de la guerra y el destierro en un pequeño alegre, en un joven enamorado, en un ser humano que cada vez que lograba adaptarse a un ambiente progresivamente más cruel, se veía obligado a dejar su vida atrás, a romperse la cara contra las circunstancias para sobrevivir y después para lograr que los suyos lo hicieran también.

El metal se moldea a golpes, y a veces el resultado no es halagüeño. En el caso del padre de Biu, esto es notable en el efecto de los eventos que tuvo que atravesar para que él y su familia subsistieran en Vietnam y lograran escapar hacia los Estados Unidos de Norteamérica, además del proceso de adaptación a esta cultura que no precisamente los recibió con los brazos abiertos. Sin embargo, The best we could do no es un juicio, sino una exploración en la que la autora descubre y comprende los cómos y los porqués de ese hombre a veces lejano, recio como el bambú, a quien ella llama padre. Las decisiones que él ha debido tomar, las mejores en su momento, y el temple para ejecutarlas, no podían pasar por el la piel de un mortal sin dejar cicatrices.

The best we could do se presenta en tonos sepia, un color adecuado para la nostalgia. Con trazo sencillo y seguro, Biu demuestra en sus viñetas una maestría para narrar que sorprende desde un inicio, pero que toma tintes de genialidad al saber que ella nunca antes había dibujado una historieta antes de esta obra.

Para el final de la novela, Biu misma ha dado luz a su hijo, con lo cual el círculo eterno da una vuelta más, la autora encuentra nuevos significados en la relación filial. Al llegar a la última viñeta, dan ganas de iniciar la lectura de nuevo. Eso no lo logra cualquiera.

BONUS: Invincible

(Robert Kirkman y Cori Walker/Ryan Ottley, Image comics, 2003-actualidad)

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Se presume que esta serie terminará en el número 144 en enero de 2018. Con Kirkman nunca se sabe, pero si así es, aún hay tiempo para recetarse en estos días de villancicos la saga completa del mejor cómic de súper héroes de la actualidad (no lo digo yo, lo dice la portada de Invincible). Háganlo, no se arrepentirán. Hay robots malvados, súper genios, batallas en el aire y en el espacio, violencia gratuita, suplantación de personalidades, dinosaurios inteligentes, invasiones alienígenas, masacres (muchas), extraterrestres invencibles, clonación, dimensiones alternas, una niñita que se convierte en monstruo, triángulos amorosos, juniors con poderes, trolls gigantes, copulaciones con insectos de otros mundos, trajes alternos, y mucha acción. Si usted va a leer cómics de súper héroes, invierta su tiempo en este título. Verá lo que es bueno.


Fotografía principal Jon Tyson / Unsplash

El top 3 de textos (que me daba hueva leer en 2017)…


Hipérbole incesante

Por Alejandro Paniagua

…pero que al final me fascinaron


El Palacio de los sueños de Ismail Kadaré

Top 3

En los sueños está contenido todo lo que somos y lo que no seremos nunca, ahí están nuestros vicios y nuestros recatos, la posibilidad y la imposibilidad, nuestros deseos de grandeza o de sometimiento, la figura desnuda de aquellos a quienes deseamos, todo aquello que deseamos que los demás no tengan, aunque lo merezcan; ahí habitan nuestro dios y nuestra nada, allí vive la verdad. En el Palacio de los sueños justamente se analizan y se interpretan los sueños de cada uno de los habitantes de la región.

El imperio que se retrata en la novela es un régimen totalitario tan paranoico e invasivo, que incluso le exige a su población confesar todo aquello que sueñan, con el fin de descubrir si en aquellos sinsentidos hay implícitas conspiraciones o rebeliones para derrocar al Sistema. La novela narra el trayecto de un hombre, Mark-Alem, dentro del Palacio de los sueños, nos cuenta su camino ascendente dentro de la burocracia de la irrealidad, de la ensoñación. Kadaré, el autor, despliega una escritura poderosa y rutilante. Después de todo, Kadaré fue un escritor perseguido, encarcelado, torturado y acusado de traición, pero que, pese a todo, nunca soltó la pluma.

Los restos del día de Kazuo Ishiguro

Top 3

Todos aquellos que desean entender grandes conceptos, como la venganza, la compasión, la desdicha o la devoción, están condenados a vivir prisioneros de sus especulaciones, de su afán obsesivo, de su mente que siempre cree estar a punto de llegar a una conclusión. El personaje de la novela, un mayordomo apellidado Stevens, quiere definir la dignidad, implícita en su trabajo, y en ello se le va el vigor. Stevens es también un hombre que antepone su trabajo a todo lo demás: a la vida, la enfermedad y la muerte de su padre; a la oportunidad de revelarle a su jefe que está a punto de ocasionar la debacle de Europa; y, sobre todo, a la posibilidad de encontrar al amor de su vida.

La pregunta que plantea el libro es muy clara: ¿vale la pena ver solamente hacia el frente, hacia un solo objetivo, como si lleváramos anteojeras; o lo mejor es asomarse al paisaje y descubrir qué hay para nosotros allá donde los caminos no son claros o de plano no existen? En este libro de Ishiguro no hay frases que no planteen preguntas, que no generen misericordia o ganas de salvar a los personajes. Se trata de alta, altísima literatura de principio a fin.

El mar de Jules Michelet

Top 3

Michelet fue un hombre que de joven solo tenía dos actividades predilectas: pasear por el cementerio y visitar el museo, era un muchacho quien descubrió que en aquellos objetos y personas muertas estaba la esencia de la disciplina más importante de la humanidad: la historia. Michelet tardó más de treinta años en escribir diecinueve hermosos tomos que narran la historia de Francia. El autor fue considerado por la Enciclopedia Británica como el mejor historiador del mundo, sí, pero también el menos confiable; ya que su escritura es totalmente poética, subjetiva, abstracta, literaria y personal (adjetivos que, según la ortodoxia, jamás deben aparecer en un libro de historia). El mar es un libro de madurez, uno de sus últimos trabajos ensayísticos que escribió a los sesenta y tres años.

Los ensayos que lo componen fueron creados con absoluta sabiduría y paz. Hablan del mar, pero hablan de nosotros, de Dios, de la vida, de la vehemencia humana. La imagen de una niña que quiere matar al mar a pedradas, o al menos lastimarlo, sirve para recordarnos que somos ridículamente falibles, vulnerables, que todo en la vida está diseñado para matarnos y que algo, sin duda, lo hará. La imagen de una familia de ballenas que deciden morir juntos encallando en la arena sirve para enseñarnos lo fundamental que es la familia, o la falta de ella. Yo solo he llorado una vez con un texto literario, y ese escrito está incluido en El Mar de Michelet. Un libro mayestático que merece reverencias después de cada punto final.

Mad Max o Mad Mex


De principio a film

por Rodrigo González M.

Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015) se presentó en las pantallas como el más temible y posible futuro distópico para la humanidad: el hombre máquina, el todopoderoso conquistador del mundo vuelve a las cavernas víctima de su propia ambición y su irracionalidad. Ahí el maestro Miller nos cuenta cómo una guerra global deja a la raza humana y al planeta entero el borde de la extinción y la manera en la que, de sus propias cenizas, comienzan a florecer vestigios de una nueva civilización, de una nueva era. A pesar de que esta nueva civilización se acerca sobremanera al núcleo más violento de los seres humanos no deja de ser terriblemente familiar a lo que somos ahora: divididos entre aquéllos fanáticos religiosos, soldados de la fe dispuestos a morir por la causa; los que de alguna manera resguardan el conocimiento científico, lo impulsan y lo difunden, y los que atrapados en medio de ellos intentan sobrevivir.

Acá de este lado, fuera de las pantallas, apenas se anunció el “gasolinazo” en diciembre pasado, la mayoría supimos de cierta forma qué iba a suceder. La distopía, el temor de que nuestras peores pesadillas se hicieran realidad empezó a tomar forma: intuimos las marchas, las protestas, los bloqueos en las carreteras, la toma de casetas y, con todo ello, los abusos policiacos, los atracos, los saqueos, los vidrios rotos, nuestra dosis de caos de enero, la manipulación cibernética, las descalificaciones, los dedos acusadores apuntando a todos lados. Seguimos frente a la computadora para ver sin mover una pestaña la desaparición de Syria, la sonrisa de Putin y su intervención en las elecciones de Estados Unidos, los débiles esfuerzos de la ONU para contener a Israel y sus asentamientos ilegales en Palestina. Si acá ya veníamos arrastrando 10 años de violencia virulenta en todo el país, lo que empieza a pasar en la banqueta de enfrente tiene aires de tragedia. Entonces llegó el nombramiento de Videgaray como Canciller, la próxima toma de posesión de Trump como presidente de Estados Unidos, el dólar a 21 pesos, Duarte riéndose de todos nosotros en alguna playa del mar Caribe.

Desde este punto, ya es fácil imaginar las siguientes escenas para el verano de 2017: en medio de un conflicto menor por un gasoducto en Asia central, Trump aprieta el botón equivocado, entonces Putin llama a la calma pero al dar el manotazo en la mesa, aprieta también el botón equivocado y bueno, hasta aquí la historia de civilización occidental.

Hay gente que sólo quiere ver el mundo arder y hay gente que ve el mundo arder y no hace nada. Pero ganan poderosamente mi atención aquellos que, por dar un ejemplo, piden que para resolver nuestros conflictos consumamos únicamente productos mexicanos, como si el tomate, los huevos, la leche, el pan, las tortillas que se producen en México fueran a transportarse en camiones mexicanos, con gasolina mexicana, en carreteras hechas con maquinaria mexicana y los pedidos se fueran a tomar y registrar con computadoras mexicanas, se fueran a recibir las llamadas de los clientes en smartphones mexicanos, o a recibir correos electrónicos en el servicio mexmail, dar nuestra mejor muestra creativa en 140 caracteres en tuitmex, y todos fuéramos parte de la gran red social conocida como mexbook: todo esto, claro, hecho con tecnología mexicana de punta. Pues no, la verdad es que eso no va a pasar. En el mundo interconectado y globalizado en el que decidimos jugar, los gobiernos que escogimos nos pusieron a bailar con la más fea y la más fea es la que no fue al baile. Es decir, nos robaron. Estamos solos, solos en medio de la pista, haciendo el ridículo en la fiesta de las naciones.

En nuestro Mad Mex la lucha también es por la gasolina y por el agua. También queremos salvar a nuestras mujeres y a nuestros niños, también queremos escapar a ese lugar que es verde y que es promesa y es futuro y es prosperidad. Pero también sabemos que ese lugar se fue hace mucho tiempo, que ya no existe y que la única forma de salvarnos es volviendo sobre nuestros pasos, enfrentar el horror de lo que somos, la vergüenza de lo que no hemos hecho y no hemos querido ser, y abrir la llave para todos. La igualdad es, en este momento, lo único que puede apagar la llama de la indignación social, erradicar la tontería política y cambiar la realidad.

Enciclopedias reales y fantásticas

Sueños lúcidos

por Javier Paredes

Crear una enciclopedia, compilar la totalidad del conocimiento humano y ser capaz de escribirlo en una obra monumental nos parece una empresa desaforada y prodigiosa, cuya sola imaginación fatiga ya el entendimiento, por ser figura del infinito como la biblioteca de Babel, la muralla china de Kafka o el océano de Agustín de Hipona.

A este empeño audaz o pueril se consagró la obra de muchos hombres, que han pretendido crear un libro —o un igualmente finito conjunto de libros— que sea el reflejo del saber humano; o mejor aún, el espejo del mundo.

La ilusión de este espejo ha fascinado a las culturas:

Se dice que los hindúes antiguos no conocieron enciclopedias, aunque quizá los Puranas representen un enorme y sugestivo mosaico de la cultura de la India.

La ancestral China puede ofrecernos el T’ai-ping yü-lan, verdadero edificio de amarillento papel y meticulosa caligrafía que fuera erigido bajo la dirección de Li Fang; acreditando la condescendencia del emperador Tai-Zong, quien gozoso recorrió los mil rollos que integran el T’ai-ping, poblados de poesía, de proverbios y de arcaicas estelas cuadrangulares.

Los griegos tuvieron el Corpus Aristotelicum, que abarcaba —entre esotérico y exotérico— la lógica, la física, la astronomía, la biología, la moral y la política, sin olvidarse de la poética, del ser y del motor inmóvil.

Varrón, quien fuera llamado el más erudito de los romanos, escribió las Antiquitatum rerum humanorum et divinarum, que tocó por igual las cosas humanas y divinas.

Sin demérito del lustre y buena fama de Varrón, la más extensa de las enciclopedias de la antigüedad clásica fue indudablemente la Naturalis Historia de Plinio el Viejo. Este cumplido y docto funcionario —a pesar de su vetusto remoquete— fue incansable autor y curioso investigador hasta su postrer y volcánico final.

En su ingente extensión, la Historia Natural de Plinio abarca a los partos monstruosos, los basiliscos, el origen de los anillos, los mármoles alejandrinos y las maravillas del mundo, sin dejar de analizar la finitud del universo.

No puede obviarse en este punto al africano Marciano Capella y sus alegorías didácticas, en prosa y verso, que fueron consagradas en las Nupcias de la Filología con Mercurio: “aparece una anciana, es nativa de Menfis, creció en Atenas y ahora es ciudadana romana, porta una caja de marfil, dentro de ella guarda un escalpelo de bronce y una piedra pómez, son para corregir los defectos de la lengua. La llaman Gramática. Se presenta luego una dama demacrada, en la diestra aprisiona una serpiente y en la siniestra un anzuelo; es la Dialéctica”. (Así pareciera decir el libro).

Soslayando su cuestionable estilo, la división que Capella hace de las letras y las ciencias formaría el canon septenario durante mil años y serviría para ordenar las obras de consulta y los programas de estudio: Gramática, Retórica y Dialéctica (el Trivium); Aritmética, Geometría, Astronomía y Armonía (el Quadrivium).

A partir de Capella, a quien antes referimos, las compilaciones de la Edad Media son como catedrales de conocimiento, donde se analiza, escudriña y documenta lo visible y lo invisible. Así se muestran Las Etimologías de San Isidoro de Sevilla y la Bibliotheca mundi de Vicente Beauvais, sin omitir el De Universo, de Rabano Mauro. Todos ellos son libros claros de la edad oscura, en que se representa con precisión a las jerarquías angélicas y se describe a los serafines como ardientes o inflamados, por ser los ángeles “más cercanos a la claridad que emana la luz divina”.

También existen insignes monumentos islámicos al conocimiento enciclopédico, como la Introducción a la Historia Universal de Ibn Jaldun, donde el autor precisa: “Los hombres de sólida inteligencia jamás han tenido la menor duda respecto a la existencia de la magia”. Con esa fe peculiar, Ibn Jaldun abarcaría la magia, los talismanes y la alquimia, pero también el origen de las mezquitas, la vanidad de la filosofía y las reglas del arte poética.

De signo contrario, en materia de fe, es la Encyclopédie o Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers. Originalmente limitada a ser una traducción al francés de la enciclopedia de Chamberg, la empresa editorial del siglo XVIII fue ampliada en sus alcances por consejo del abate Juan Pablo Gua, para ser a la postre planteada como una nueva obra bajo la dirección de Denis Diderot.

Aunque son de lamentarse los resultados desiguales, el colectivo quehacer de esta empresa fue admirable y a la fecha sus autores gozan de póstumo y merecido reconocimiento. Entre muchos otros, Rousseau que aportó su vasto conocimiento musical y de política economía.

La enciclopedia de la ilustración francesa sufrió los avatares de sus propios autores, se retrasó por el encarcelamiento de Diderot; sus láminas y manuscritos fueron sujeto de una tentativa de aseguramiento policial; el Parlamento de París prohibió su venta y reparto; los suscriptores recibieron orden de entregar los tomos a la policía; el editor —uno prudente— mutiló los ejemplares de sus más polémicos contenidos; fue censurada por jesuitas y jansenistas por igual, y se dice incluso que la edición ginebrina fue sometida a excomunión papal.

Hasta aquí la breve enunciación de los fracasos, de los intentos fallidos del conocimiento universal y por tanto, inalcanzable. De nada han servido los copiosos índices, las bibliografías y los atlas, nos encontramos ante un infinito de segundo orden, pues no sólo nos es imposible compilar el conocimiento del universo entero, sino que ni siquiera podemos enunciar la totalidad de las enciclopedias que existen, que han existido y que existirán.

Por si fuere poco, a las enciclopedias reales se aúnan aquellas que son ficticias, fantásticas creaciones literarias. Como somera muestra, dos de ellas:

La Enciclopedia Galáctica, de Isaac Asimov, que reúne el conocimiento de la Vía Láctea, de todo el tiempo y el espacio explorado, de cien mil millones de planetas, como último gran destello del imperio. Ignoramos el volumen —siquiera virtual— que podría contenerla.

La Primera Enciclopedia de Tlön, propuesta por Jorge Luis Borges, como el fruto de una conspiración y editada secretamente, obra misteriosa que demuestra la sutil inexistencia de la materia y la peregrina conclusión de que somos, mundo y hombres, sólo pensamiento, al que la propia enciclopedia dará forma.