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El esquivo pez patria


La pecera secreta

Por Cástulo Acéves

Decir que los lunes son terribles es caer en un cliché, pero lo son. El fin de semana nunca alcanza. La rutina suele ser la misma, me levanto a las seis treinta porque apagué la alarma de las seis quince, aún me quedo algunos minutos mirando hacia el techo, o viendo las notificaciones de mi teléfono, o pensando en cuando será el día que tenga energías para levantarme fresco y alegre. No, no creo que llegue eso último. Mientras mi esposa arregla a los niños, yo me visto, luego hacemos su desayuno y almuerzo. El primer día de la semana ellos están más renuentes y yo suelo estar ralentizado, moviéndome cómo a través de un líquido viscoso.

El camino a la escuela se complica aún más debido a que en lunes se pone un tianguis por la que es la ruta más directa. Durante algunas cuadras los carriles de un lado de la avenida deben volverse calle de doble sentido. Por supuesto la histeria está en todos los conductores, los claxonazos se dan a la primera provocación y no faltan quienes se meten a la brava o dan vuelta donde no está permitido. Llegar a la escuela no suele ser muy distinto, a pesar de haber un carril exclusivo para bajar niños, en el cual todos vamos haciendo cola con paciencia, no faltan los padres que se ponen en doble fila o tapan alguna cochera de un vecino con el pretexto de bajarse a acompañar a sus criaturas hasta la puerta tomados de la mano. Debo ser un padre terrible, yo desde pequeños les enseñe a que deben bajarse solos, a ponerse la mochila en la banqueta y cerrar la puerta del auto, todo lo más rápido posible. Solo me falta darles una patada para que se bajen, suelo pensar cuando veo a esos padres tan amorosos, que sin embargo en el nombre de esa atención no les importa perjudicar el orden o a alguien más.

Hace unas semanas, a inicios de septiembre, repetíamos esta rutina semanal y, mientras bajaba a mi hija, mi niño de cuatro años vio a uno de los autos estacionados en una cochera con un par de banderas tricolor sujetas al marco de la puerta. Me preguntó con su voz inocente que si podíamos comprar unas iguales para mi coche. Sonreí y respondí que ya veríamos, mi forma sutil de decirles que no a alguna petición.

Con el inicio de Septiembre suelen venir los repasos de temas cívicos, de historia, las tareas donde hay que hacer una maqueta o una bandera, incluso el mandarlos disfrazados a la escuela. Por estos días me surge una cuestión que tiene ya algunos años: ¿Cómo les inculco a mis hijos los valores “patrios” si yo mismo estoy desencantado de ese concepto?

El fin de semana del grito en las redes se encontraban dos posturas: mientras que unos señalaban que no había nada que celebrar, otros repetían las virtudes que tiene el país, la cultura, su gente. Yo no me expresé por ninguna. Si bien entiendo el valor que tenemos como sociedad, el sentido de pertenencia que inculca la cultura e historia común, tengo años, décadas, apático hacia esta necesidad de alegrarse por haber nacido en cualquier lado. A ese respecto creo me identifico con el poema “Alta Traición” de José Emilio Pacheco, para mí también el fulgor abstracto de la patria es inasible. Sin embargo, después del sismo del 19 de septiembre fui testigo, como muchísimos otros, de cómo la gente se unió, de cómo emergió lo mejor de las personas ante el desastre. Al igual que todos, me conmoví con las imágenes y me asombré ante la fuerza mostrada en la adversidad.

Es curioso, pero desde que recuerdo, mis padres siempre nos dijeron que ellos trabajaban para darnos lo que no tuvieron. Sin dejar de agradecerlo, y tal vez estando yo equivocado, mi esperanza ha sido más bien que logre educar a mis hijos para que sean mejores que yo. Hace unos años, en una junta, nos preguntaron a los padres que virtudes esperábamos inculcar a nuestros hijos. Mientras muchos hablaron de amor, civismo y agradecimiento, yo mencioné inteligencia, pasión y empatía. Ahora me explico, porque aquel día no tuve oportunidad: Más inteligentes, no en las notas sino en sus decisiones, que tengan pasión ante la vida, que sigan sus sueños y cada día tenga un sentido, y sobre todo más empáticos, que se pongan en la piel del otro y desde allí intenten entender el mundo. A ese respecto, procurare que durante los años que vengan vean las imágenes de estos días, que se conmuevan como yo y descubran esa otra “patria”, la que no es oficial, la que surgió espontánea. Me queda, nos queda, también enseñar con el ejemplo: serán meses para seguir ayudando.

En esta semana he visto a las personas manejar con más calma, a los padres ser más ordenados, abrazar con más cariño a sus hijos cuando los dejan en la escuela. Si bien este lunes fue igual el cansancio y la prisa, algo hay diferente. Espero no olvidemos pronto, espero yo no olvidar. Hoy volví a dejar que se bajaran solos, les repetí que los amo antes de que cerraran la puerta.

El vértigo del cuento

Estrenamos mes y estrenamos curso-taller de narrativa con Cástulo Aceves
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Cástulo Aceves: Lista negra 2016

Dentro de una pecera, el rostro de un sujeto lucha por no aspirar el agua. La cortina de burbujas se pasea por su rostro al tiempo que sus ojos se abren demasiado, incapaces de enfocar a las carpas que se alejan a las esquinas intentando escapar inútilmente. El interrogador, un hombre de barba entrecana, saca su rostro del agua de un tirón. El sujeto no sabe el tiempo que ha pasado desde que iba caminando por la calle, rumbo a una farmacia de una cadena tapatía, cuando se le cerró un auto. Pensó que no volvería a verlos, pero allí estaban los dos interrogadores barbados esperándole. Sube, le dijo el más joven, de barba oscura y completamente pelón, apuntándole con un arma. Que rápido se pasó el año, fue lo único que atinó a decir antes de que le cubrieran la cabeza y le dieran un par de cachazos.

Ya conoces la rutina, le dice el interrogador, empieza a hablar. ¡Animal! Grita el sujeto antes de una nueva inmersión. Al volver a sacar su rostro, agrega: No, espere. Quise decir: “El miedo a los animales”, de Enrique Serna. Una novela policiaca llena de humor negro, que deja muy mal parado tanto al mundo policiaco como al cultural. A pesar de haber sido escrita hace veinte años, sigue tan vigente que uno es capaz de casi reconocer a los escritores en quienes basa sus personajes. Es tan divertida e inteligente, que no solo me pareció un gran libro, sino que probablemente se convertirá en uno de cabecera para un proyecto que tengo entre manos. ¡Confiesa entonces! Le grita el interrogador antes de volver a sumergirlo en el agua.

Después de escupir una carpa koi, el sujeto sigue dando nombres y obras, esperando así lo dejen ir. Esta “El niño 44” de Tom Rob Smith. Una novela que trata de un agente de inteligencia en la Unión Soviética, que presionado por los líderes para encontrar enemigos del estado, topa con el dilema moral de acusar a un inocente. A partir de allí todo se va volviendo en su contra, hasta que da con un asesino serial y se propone como misión personal detenerlo, a pesar de haber perdido rango, casa y credibilidad. Es una novela interesante, que atrapa al lector, a pesar de su tamaño y aparente lentitud al inició, la trama se acelera hasta llevarnos a un final insospechado.

¡Espere! Grita el sujeto ante el empujón del interrogador para volverlo a sumergir. También está “Las Fauces del Abismo” de Ignacio Padilla. Un libro de cuentos que funciona como bestiario fantástico. Por ejemplo están las “kaní”, una especie de tortuga que habita las cloacas de Murano y cuya concha tiene el secreto para los espejos y vidrios más cristalinos del mundo. O la influencia de los simios en la historia del arte. O de arañas capaces de inyectar los recuerdos de una persona en otra, hacerte olvidar o recordar demasiado. Pero también cuentos que nos llevan a sitios enigmáticos. Un libro interesante y divertido, escrito con imaginación y mostrando su maestría en  recursos narrativos.

Sigue hablando, le indican después de unos minutos de silencio. Puedo hablar de lo que vi. Por ejemplo “Luther”. Trata de un detective obsesivo, que a pesar de que su vida se desmorona no deja de cumplir con su deber:  resolver el caso. Un programa inteligente, de apenas dieciséis capítulos entre cuatro temporadas, que es un gran referente en cuanto a historias policiacas actuales.

También esta “Black Mirror”, una serie que recuerda a “La dimensión desconocida”, donde cada programa es una historia diferente, lo que la acerca más a un libro de cuentos que a una novela. Esta serie es de ciencia ficción inmediata, tratando temas como redes sociales, viralización de contenidos, almacenamiento de recuerdos, manipulación mediática e inteligencia artificial. No había visto ninguna temporada, pero debido a que son apenas trece capítulos entre tres temporadas se es capaz de verla en poco tiempo. Si bien su humor y contenido pueden no atraer a todos, es una de las propuestas más profundas y perturbadoras que he visto.

No olvido a “Westworld”, una serie de ciencia ficción en la cual vemos un “parque de diversiones” ambientado en el viejo oeste, que es habitado por robots, que llegan a demostrar más humanidad que los visitantes. ¿No había una película llamada así? Pregunta uno de los interrogadores. Si, de los ochentas, y en ella también se basa un capítulo de Los Simpsons, donde los animatrónicos de una isla enloquecen. La serie me pareció muy entretenida, estéticamente bella, con un buen ritmo y casi imprescindible en la lista de programas por ver.

Hablando de escritores esta la serie “The Affair”, que nos cuenta del romance de un escritor con una mujer que conoce en Montauk, ciudad turística a donde él viaja con su familia en verano. Contada en dos hilos narrativos, con versiones y puntos de vista a veces confrontados y cambiados en detalles, nos permite saber de una historia dramática, vertiginosa y angustiante. Pero además de la relación sentimental, la serie nos aproxima a la resolución de un crimen, que es el motor que nos mueve por cada capítulo manteniendo el interés. Solo vi la primer temporada, pero espero ansioso la segunda.

Otra serie de escritores que me impacto fue la última temporada de “Californication“. Esta serie sigue la vida del novelista Hank Moody poco tiempo después de que se mudó a California debido a que hicieron una película basada en su primer novela. Su vida en Los Ángeles cae en una espiral de auto destrucción, que siembre está al borde del abismo, pero se mantiene a flote gracias a su concepto de la vida, el  cariño a su hija y, a pesar de rompimientos, infidelidades y accidentes, el amor a la que él considera su alma gemela. La serie, que empezó en el 2007, me acompaño en mis primeros años de matrimonio, pero me quede en la sexta temporada. No solo es tremendamente divertida, sino que está llena de guiños a novelas, canciones de rock y situaciones que reconocerán quienes se han propuesto la idílica misión de “Escribir”. Hace unas cuantas semanas me di cuenta que estaba en Netflix y debo confesar que la séptima temporada me conmovió al final, cuando él finalmente… ¡#HistoriasSinSpoilers!, le gritan los interrogadores al tiempo que vuelven a sumergir su rostro en la pecera.

Has hablado mucho, pero queremos nombres cercanos. , dice tosiendo el sujeto, les daré nombres. Esta el libro Afecciones desordenadas de la cachanilla Nylsa Martínez. Un libro de cuentos de género negro. Los dos primeros nos hablan de los jóvenes en la ciudad de Mexicalli, en historias donde vemos como su vida cotidiana se ve invadida por la violencia del narcotráfico. Con el cuento “Hojas de taquigrafía verdes” nos encontramos con una detective poco convencional, que se da a la tarea de investigar la misteriosa muerte del dueño de un bolerama. Sigue con la historia de una arqueóloga con miedo a las alturas que está a punto de un gran descubrimiento. Termina con la historia de un crimen que es secreto familiar.  Con cuentos amenos, interesantes y bien escritos, la autora nos lleva, inmersos en su lenguaje muy particular de frontera, a ese punto que es Mexicalli. Pero no habría que hablar solo de este libro, sino decir que es parte de una colección llamada “En la mira”, de Editorial Artificios, que se dio a la tarea de publicar libros de género negro. Algunos de los autores son Omar Delgado, Iván Farias, Daniel Salinas Basave, José Manuel Di Bella, José Salvador Ruiz, José Juan Aboytia y Gabriel Trujillo Muñoz. Los recomiendo todos.

Muy bien, dice con sorna uno de los interrogadores, pero queremos saber de tus secuaces. Después de que sumergen el rostro del sujeto varias veces en la pecera, indica que empezará a hablar. Puedo hablar del libro “¡Canta, herida!” de Gabriel Rodríguez Liceaga, un bello libro de cuentos con el que ganó el concurso Agustín Yañez en el 2015, en el cual explora distintos lugares, formas de hablar y de entender el mundo de la ciudad de México. “Las conspiraciones fallidas” de Eric Uribares, libro de cuentos con el que ganó el premio Sonora en el 2015, que con humor negrísimo e hilarante nos habla de conspiraciones, revolucionarios postmodernos, guerrillas urbanas y traficantes. Con eso tenemos para encerrarte por décadas, dice uno de los interrogadores, asociación delictuosa con tremendo sujeto. Mañana mismo lo agarramos, dice el barbado más joven. Si lo encuentran, dice el sujeto interrogado, nadie sabe si está en Ciudad de México o Tlaquepaque. También “Todos las ruidos del mundo” de Cecilia Magaña, con cuentos que exploran el sonido en la vida cotidiana, que navegan en los detalles y nos llevan a la profundidad de sus personajes. O la novela “Lejanos Guerreros”, de Héctor Palacios, que nos habla de un samurái llegado a la Nueva España, la cual sobresale por su temática y ritmo trepidante, su capacidad para hacernos imaginar una historia que nos será cercana. También la novela “Los demonios de la sangre”, de Alejandro Paniagua, historia sobrecogedora de una familia cuyo negocio familiar, un rastro, parece permear con su aroma a sangre y muerte a todos los miembros. Novela profunda, escrita con estilo descarnado y que nos lleva al abismo que es alma de cada personaje. Incluso esta “Los no muertos“, novela moderna y divertida que habla sobre las crisis de edad y la vida rutinaria, contraponiéndola a una peligrosa plaga que se extiende por el país, de la cual solo se tienen rumores urbanos. Esta última escrita por James Nuño… No bien pronuncia el apellido, el interrogador de barba oscura y pelón le sumerge la cabeza en el agua. ¡Ya! ¿No? Ya me mareaste con tanto nombre.

Ahora el problema es callarlo, comenta uno de los interrogadores a su compañero. El sujeto sigue hablando de libros, instantáneas, cuentos, encuentros, películas y series. Deciden dejarlo allí amarrado, mareando a las carpas que nadan vertiginosas dentro de su pecera. Ya volverán a buscarlo en un año.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío o pez carpa koi fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Lecturas instantáneas

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar Louisiana de Rafael Villegas.

Para descargar Eutanasia de Édgar Velasco.

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar Acteón de Cástulo Aceves.

Para descargar Florecimiento de Rogelio Vega

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar El apocalipsis llama a la puerta de Carlos Bustos.

Para descargar Bombones de Samuel Íñiguez Chávez.


Suelo estar siempre en estado neurótico

Cástulo Aceves responde el cuestionario Proust

1. ¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
El no ser una persona asertiva. Tengo una tendencia a ser conciliador y evitar conflictos que en más de una ocasión me ha causado problemas. Ahora mismo, y por adelantado, pido disculpa si alguna de mis respuestas le ofende.

2. ¿Cuál es el defecto que usted deplora más en otros?
El egoísmo. Y sin embargo vivimos una época tremendamente egoísta.

3. ¿Cuál es su estado mental más común?
Suelo estar siempre en estado neurótico, acelerado, pensando en las cosas que aun tengo que hacer o que no estoy haciendo en ese momento. Me es sumamente difícil mantener mi foco de atención en una sola cosa.

4. ¿Cómo le gustaría morir?
Estadísticamente es casi un hecho que moriré, o de un infarto o en un accidente de tránsito. Me gustaría morir con una sobredosis de cafeína. Ese relámpago donde las ideas se conectan y eres capaz de entender, de imaginar, de crear.

5. Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
Como un ave o como un virus mortal. Lo primero por mi idea de la felicidad, lo segundo por mi idea de la infelicidad. Aunque, si existe una próxima vida basada en una especie de justicia, tal vez regrese como pez betta, sería la última de las ironías.

6. Y si pudiera elegir un personaje de ficción, ¿cuál escogería?
Más que convertirme en un personaje de ficción, me gustaría navegar el mundo de Terramar, recorrer la Tierra Media, manejar un varitech, conversar acerca de poetas perdidos con Arturo Belano, ver a Rorschach someter a un criminal, acompañar a Phillip Marlowe a un casino, salir de pesca con Dexter Morgan o pasar toda una noche de baile medieval con Lufia.

7. ¿Cuál es su mayor extravagancia?

Tengo la tendencia a soñar despierto, en el sentido real de la frase. Pierdo la conexión con la realidad y cuando recobro la conciencia me dicen los testigos que estuve hablando con ruidos y frases extrañas, que no tenía control de mis manos o gestos. He asustado a más de alguno.

8. ¿En qué ocasiones miente?
Sobre todo cuando vendo. Puedo hablar durante horas convenciendo a un cliente sobre las virtudes, posibilidades o características de algo, usando la poca información que tengo de él, sentido común e imaginación. También lo hacía cuando daba estimados de tiempo en mis proyectos de programación. A veces cuando algún escritor me pregunta si me gusto su escrito. Incluso cuando mi editor me pregunta si ya pronto termino mi próximo libro.

9. ¿Qué persona viva le inspira más desprecio?

Invoco mi derecho al silencio, cualquier respuesta podría ser usada en mi contra.

10. ¿A qué persona viva admira?
Admiro a los que son capaces de sonreír en medio de una tragedia, pero aun más a los que son capaces de provocar una sonrisa a los que están sufriendo.

11. ¿Qué palabras o frases usa más?

Más que frases, tiendo a hablar mucho, demasiado, explayarme sin sentido y extender la conversación más allá de lo conveniente. A veces aun en contra de mi voluntad. Sería un pésimo espía, pero debe ser mi educación en una familia de comerciantes. Nada como crear un dialogo para ganarse a un cliente. Sufro de varias muletillas y del mal del tapatío, tiendo a usar diminutivitos. Por ejemplo: soy de los que ocupa, no de los que necesita. ¿Ya dije que hablo demasiado?

12. ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
No creo en la felicidad perfecta. Vamos, creo que la felicidad es una operación algebraica: Creo en las alegrías cotidianas, en las sorpresivas, en las que vienen tras un largo esfuerzo. Creo en la ternura, en los momentos de pasión, en la tranquilidad de una noche con la persona que se ama, en los proyectos por los cuales dar todo, en los hijos por los cuales dar todo, en los sueños que sirven de horizonte. Si al conjunto matemático de todos esos momentos precisos de la vida se le puede llamar felicidad, supongo que tienes la respuesta a la ecuación.

13. ¿Cuál es su mayor miedo?
Precisamente que al llegar el final me de cuenta de que nada valió la pena.

14. ¿Cuál es su mayor remordimiento?

Más que remordimiento, tengo curiosidad por varios momentos de decisiones cruciales. Imagino los “hubiera” en universos paralelos intentando descubrir como soy en otra realidad. Qué hubiera pasado si me hubiera ido a la Tarahumara, o de sacerdote, después de la preparatoria. Qué si me hubiera salido de la ingeniería y entrado a Letras. Cómo es el yo que si se fue a aquella maestría al extranjero. Qué le acontece a aquel que no dejo la ingeniería. Incluso saber cómo pasa sus noches el que jamás se casó, o el que nunca fue padre. Asumo que si todos ellos existen, de vez en cuando tienen curiosidad por mi vida.

15. ¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
La vida saludable. La condición física, la tranquilidad, los alimentos sanos, el equilibrio del alma, son leyendas urbanas peligrosas con un incrementar número de seguidores.

16. ¿Qué le disgusta más de su apariencia?

Mis dientes, pero he tenido demasiadas malas experiencias con dentistas, anécdotas terribles que me hacen no desear hacer algo al respecto. Platican que un bisabuelo un buen día se quito todos los dientes de una sola vez, desconozco si es una especie de karma o herencia maldita en la familia.

17. ¿Cuáles son sus nombres favoritos?
Cástulo (por supuesto bromeo, aquí es donde sueltan la carcajada).

18. ¿Qué talento desearía tener?

Creo que si fuera capaz de no dormir, probablemente ya tendría dos o tres libros más, tendría más solvencia económica o seria una erudito de lecturas y películas, o me hubiera vuelto loco, o todas las anteriores.

19. ¿Qué le desagrada más?

El hígado. De niños mi padre nos llevaba a su criadero de peces de ornato. El alimento se hacía licuando hígado crudo con harina para bebe. Algunas veces me encargó a mi prepararlo, la imagen de la carne oscura revolviéndose a gran velocidad con la sangre y el trigo aún acompañan mi inconsciente. Ese aroma de inmediato me da indigestión.

20. ¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
La paternidad y matrimonio me han traído momentos completamente alegres, tiernos, de paz tremenda, pero también otros de gran preocupación. La universidad fue una época en que me sentí completamente contento y optimista, aunque sé que he desechado de mis recuerdos las noches de angustia. De mi adolescencia e infancia he procurado borrar casi todas las memorias, encapsulando solo viajes familiares, juegos con mis hermanos, noches con mis padres y veladas con mis mejores amigos. Prefiero no darles prioridad a todos esos momentos, los atesoro por igual, algún día se olvidaran como gotas en la lluvia.

21. Si pudiera, ¿qué cambiaría de su familia?
A mi familia paterna la desunión. La mayoría de ellos me son, en realidad, desconocidos. A la materna la muerte de mi abuela en la infancia de mi madre, otro universo paralelo donde seguramente todo es distinto.

22. ¿Cuál es su mayor logro?
Graduarme con mención de honor en la universidad. Sí, soy un ñoñazo.

23. ¿Cuál es su posesión más atesorada?

Mis libros, especialmente los firmados. También tengo un par de pinturas de mi hermana menor, de sus primeras, creo que un día valdrán mucho. Conservo, además, mi computadora Atari XT de 1986 y mi primer nintendo. Dudo que un día vayan a valer realmente algo, pero alimentan mi melancolía.

24. ¿Cuál es la manifestación más clara de la miseria?

La desesperanza.

25. ¿Dónde desearía vivir?
En Dubrovnic, tal vez en Nueva York, tal vez en Barcelona.

26. ¿Cuál es su pasatiempo favorito?

Fui un entusiasta de los videojuegos hasta que me volví padre. Antes era un lector incansable, ahora soy uno nocturno. Soy fiel fanático de algunas series. También soy un ávido coleccionista de medicamentos para la migraña.

27. ¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
La fuerza. Siempre he estado rodeado de mujeres fuertes, aun en contra de mi voluntad.

28. ¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
El humor, sobre todo para reírse de sí mismo. Me es imposible relacionarme con alguien que se toma la vida demasiado en serio, o que me toma a mi demasiado en serio.

29. ¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Aunque ahora están de moda, por alguna extraña razón siempre me han atraído más los anti-héroes. Son casi los mismos de la respuesta a la pregunta 6.

30. ¿Cuáles son sus héroes de la vida real?
Entendiendo héroe como alguien que me ayudado en la vida, agradezco a mi padre por su perseverancia y sacrificio, a mi madre por su alegría y cariño, al Doctor Luis Martin Ulloa por su paciencia para guiarme en este camino que es la literatura. Entendiendo héroe como alguien a quien admiro o uno modelo a seguir, deseo un día escribir con la pasión de Bolaño o con la levedad de Calvino o con el coraje de Fonseca o con la pericia de Auster o con la profundidad de Dostoyevski o con la paciencia de Tolkien o con un poco de todos o de menos intentarlo.

Lista negra

por CÁSTULO ACEVES

El cono de luz cae sobre el sujeto amarrado a una silla, el interrogatorio aún no termina. Dos hombres rondan la zona iluminada, ambos barbados, intentado obtener la información. ¡Nombres, necesitamos nombres! Dice el más joven de ambos. Se acerca, tira un puñetazo al estomago, un golpe de revés al rostro. Un líquido oscuro vuela emergiendo de la boca. Está bien, dice el interrogado mientras hace gárgaras de sangre, les daré la información.

Una confesión, suelta exhausto el sujeto. Confiesa entonces, dice el mayor de los interrogadores, cuya barba entrecana empieza a parecer un código de barras. Confieso que no había leído a Rafael Bernal. ¿Confiesas? Respondió el joven tomándolo del cuello. Si, resopla el interrogado, quienquiera escribir género negro debe, por lo menos, haberlo leído. Si es posible, recitarlo.

Leí El Complot Mongol, una novela que no solo es considerada la primera novela negra en México, sino una piedra fundacional. El detective Filiberto García es un hombre rudo, matón a sueldo, ya en el ocaso de su vida. Se ve arrojado a un caso que implica un conflicto de intereses entre Estados Unidos y Rusia en plena guerra fría. Es una historia vertiginosa que se resuelve con inteligencia, humor y acción. Es capaz de reflejarnos, a manera de caricatura, una sociedad corrupta gobernada por políticos sin escrúpulos. ¿Entonces? Preguntan los barbados. Nada, concluye el hombre amarrado a la silla, es pura ficción.

También leí El Hombre Ilustrado. ¿Por qué lo hiciste? Porque leer a Ray Bradbury siempre es un placer. ¡No creo que sólo por eso! Interpela el joven barbado haciendo un amague de golpe. Porque quería escribir un cuento, y en ella aparece una mujer cuyos tatuajes son premoniciones del futuro. Supuse que si iba a tocar ese tema, necesitaba leer el libro. Es un libro de cuentos integrados bajo una premisa, que un primer personaje conoce a un hombre completamente tatuado, cada imagen tiene vida propia y relata una historia. Los interrogadores lo observan en silencio, él sabe que debe continuar. No hay forma de equivocarse con un libro de Bradbury, pero me parecieron memorables varios cuentos: “La lluvia”, sobre una expedición en un mundo donde nunca deja de llover; “Los desterrados”, donde Poe, Bierce, Blackwood, Dickens, y muchos otros escritores conviven en Marte; “Calidoscopio”, sobre un astronauta perdido en el espacio, cayendo hacia la tierra; y “El cohete”, un conmovedor cuento sobre lo que es capaz de hacer un padre por mantener la ilusión y alegría de sus hijos.

No necesitan golpearlo de nuevo. Los Evangelios de la Rabia, del escritor Rafael Medina. Es un libro de cuentos cuyo tema central es la religión, o más bien, sobre sus símbolos. Un hombre que revive su crucifixión con cada alto en una esquina de la ciudad, un niño en cuyas rabietas invoca plagas terribles, una niña que esconde sus estigmas, una mujer acosada por una virgen que la quiere de mensajera, etcétera. Todos desbordan humor negro, escritos con un estilo fugaz, preciso y delirante. Los interrogadores barbados sonríen complacidos.

¿Pero es que no viste nada? Arremete de nuevo uno de los interrogadores, ¡habla!  El hombre en la silla levanta el rostro, ya cansado: Gotham.

 

¿Las precuelas de Batman? No son precuelas, corrige el interrogado, solo es una serie de detectives con personajes sacados del universo del hombre murciélago. Es cierto, es divertido ver a la que pudiera ser la versión infantil de Gatúbela, Hiedra Venenosa o Bruce. Pero más allá de estos guiños, los crímenes están bien llevados, los diálogos son inteligentes y la forma en que esta armada la historia es interesante.

¿Qué más? Insiste el barbado joven. Daredevil es imprescindible.

Queda poco por decir de esta magnífica serie: sus personajes profundos, su forma de relatar dinámica, su gran fotografía, sus escenas de pelea memorables. En fin, suspira el interrogado, es el mejor ejemplo de cómo debe hacerse un programa o película de superhéroes. Después de ella, lo que viene tiene la vara muy alta.

¿Puedo hablar de música? Pregunta el interrogado. Los barbados se miran entre ellos. Si mencionas un disco o autor de trova no amanecerás vivo. “Solo Noir”, de la Francia Jazzline Orchestra, un grupo con poco más de una década de creación, que tocan desde jazz suave a música lounge.


En este álbum todas las piezas están inspiradas en las películas de detectives del siglo pasado. Son perfectas para acompañar la lectura, para escribir una noche, para ir tras una mujer acusada de un delito, para buscar venganza en un sórdido bar lleno de matones, para encontrar al culpable del último crimen de la última ciudad del mundo. Uno de los hombres lo abofetea. El sujeto agradece: Me deje llevar.

Aun falta algo, le dice uno de los barbados, algo que no nos has querido decir. ¿La nueva temporada de True Detective?

Contesta, sin pensarlo mucho, el sujeto amarrado. De inmediato empieza a recibir todo tipo de golpes. ¡Esperen! No estoy diciendo que la recomiendo, aclara en medio de quejidos. Sé que muchos la odiaron, que después de la historia entre policiaca y de horror de la primera temporada esperaban otra cosa. Yo también me sentí así al inicio, pero es interesante. Es otro tipo de historia negra: policías caídos en el vacío existencial, mafiosos duros pero carismáticos, un misterio que se rebela poco a poco, la violencia inclemente en una ciudad gobernada por criminales. Solo hay perdonar el final, esos últimos minutos, o pretender que no existieron, que fueron un mal sueño. El mismo Nic Pizzolato habla sobre el final de la primera temporada en una entrevista, menciona el arco de aprendizaje de vida de los personajes, él cree en los finales optimistas.  ¿En cuál libro? ¡Dinos nombres! True Detective, antología de lecturas no obligatorias.

¿Lo leíste? No, responde el interrogado, lo estoy leyendo apenas, por eso no lo había mencionado. Esta muy interesante, habla sobre la influencia en el programa de varios autores, incluyendo un texto de cada uno. Menciona a Bierce, Lovecraft y Chambers como bases para la parte del horror. En lo filosófico mencina a Nietzsche y Schopenhauer. Por lo policiaco incluye a Hammet, Ligotti, Barron y Bolaño. ¿Roberto Bolaño? Insiste el mayor de los barbados. Así es, contesta el sujeto amarrado a la silla, sabiendo que ese último nombre es el explica porque compró el libro.

Con eso será suficiente, dice uno de los interrogadores al tiempo que ambos se ponen de pie. ¿Y piensan dejarme así? Claro que no, dice uno de ellos. Justo antes de salir presiona el apagador. Tenemos que ahorrar luz, alcanza a escuchar el sujeto amarrado en una silla antes de que se cierre la puerta.

Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Nostalgia de la música, los videojuegos y el Pop

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8 recomendaciones para iniciar 2015 / Cástulo Aceves

Anochecer de James Salter

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James Salter fue militar y piloto. Tal vez a esto deba el rigor y disciplina en los cuentos de este libro. Relatos todos con una factura donde se ve la madurez del autor. Sobretodo recomiendo los cuentos American Express y Am Strande von Tanger, en los que el relato nos lleva, precisamente, a volar por encima de los protagonistas, a movernos a gran velocidad por sus vidas.

https://www.goodreads.com/book/show/16110108-anochecer

Negras intenciones compilado por Rodolfo J.M.

Negras-intenciones

Una excelente antología de cuentos del género negro. Textos todos tan variados como oscuros, divertidos e intrigantes. Sería injusto hablar de uno o dos cuentos en particular, todos son una gran muestra de la capacidad y trabajo de sus autores. Sin embargo, confieso que el cuento El último grito de Tarzán de Benito Taibo es tal vez uno de los mejores que he leído.

https://www.goodreads.com/book/show/9869249-negras-intenciones

Hic Svnt Dracones (Aquí hay dragones) compilado por Rodolfo J.M.

hic-svnt

Libro gratuito y descargable, esta compilación se divide en dos partes: primero una serie de ensayos sobre la literatura de la imaginación (llamada erróneamente “Fantastica”) y después un ejemplo de cuentos de diversos autores. En la primera mitad podemos saber a qué se refiere este género, su historia, sus exponentes actuales, y hasta una defensa contra aquellos críticos y lectores que intentan hacerla menos. En la segunda parte nos encontramos con diversos textos en su temática y acercamiento al tema, pero todos de gran calidad.

http://www.tierraadentro.conaculta.gob.mx/revista/hic-svnt-dracones-aqui-hay-dragones/

 Ojos llenos de sombra de Raquel Castro

Ojos-llenos-de-sombra

Novela que nos lleva a seguir la vida de la chica llamada Atari, tecladista en un grupo dark en el Distrito Federal, proveniente de una familia disfuncional que la ha llevado a vivir como natural la vida del rock. Divertida y ágil, pero también inteligente y conmovedora. Contra lo que temía, no necesitan saber de este género musical para disfrutarla, aunque sé de buenas fuentes que los que saben encontraran una gran cantidad de guiños y lecciones del conocimiento de esta escritora experta en el tema.

https://www.goodreads.com/book/show/16055639-ojos-llenos-de-sombra

En el principio fue la sangre de José Luis Zarate

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“No un asesino cualquiera: uno serial. No un motivo idiota para morir: la cartera, el reloj, sino un hambre secreta llena de ponzoña”, dice el maestro Zarate en el primer capítulo. Un libro que a través de ensayos amenos y fugaces es capaz de explicar todo un universo mediante unas pocas palabras. En él se hablan de monstruos y figuras de terror, reales y no reales, que rondan nuestra imaginación, y tal vez, solo tal vez, están detrás de ti en este mismo momento.

https://www.goodreads.com/book/show/1806181.En_El_Principio_Fue_La_Sangre

 Zombie de Joyce Carol Oates

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Joyce Carol Oates es una de los mejores escritoras actuales de Norteamérica. Basta decir que es de las postuladas recurrentes al premio nobel. En este libro me sorprendió por su increíble capacidad de narrar una historia desde los ojos del asesino. Es tal su logro que uno llega a sentir esa furia desatada de Jeffrey Dammer, asesino serial que asoló Wisconsin en los años ochenta, y casi sentir, que no justificar ni aprobar, esa maldad desmedida.

https://www.goodreads.com/book/show/11785.Zombie

 Corazón enfermo de Chelsea Cain

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Su libro resultó una agradable y refrescante sorpresa en el género de los asesinos seriales. Con un humor negro hilarante nos presenta una premisa interesante: Un detective es secuestrado y martirizado por una de las peores psicópatas conocidas. Logra salir vivo, solo para ver su vida despedazarse, como consecuencia de sus heridas y de un síndrome de Estocolmo que no quiere aceptar. Esto es solo el inicio, la novela trata de un segundo asesino a quien debe atrapar muchos años después de su traumática experiencia, que de alguna forma tiene relación con Gretchen Lowell, la terrible asesina.

https://www.goodreads.com/book/show/657034.Heartsick

 El dragón rojo de Thomas Harris

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Relectura obligada este año. Ahora pude disfrutar con mayor énfasis, entendiendo mejor el funcionamiento del cazador y del asesino, la investigación del agente Will Graham. La novela trata sobre la búsqueda de un psicópata que lleva aniquiladas a dos familias completas, con el tiempo encima, intentando evitar que la tragedia se vuelva a repetir.

https://www.goodreads.com/book/show/17256717-el-drag-n-rojo

 

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