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Power tropical o la vida del virus Paola


Inspirado en hechos reales

Por Édgar Adrián Mora

Paola Andrea Gaviria Silguero es el nombre completo. Se lo pusieron su padre, sacerdote frustrado con complejo edípico, y su madre, adivina de futuros venturosos por necesidad. Esa Paola Andrea fue un caso médico raro. Su madre se había ligado las trompas para no tener más hijos cuando, un día, le comenzó a crecer la panza. Los médicos no sabían qué era. Vivían en Ecuador y los diagnósticos eran variados: embarazo psicológico, retención de líquidos, subida repentina de peso, castigo divino porque su madre se había casado con un sacerdote. Un diagnóstico coincidió en más de un médico: era una inflamación producto de un virus ecuatorial. Un virus tropical.

Así es precisamente como se llama el libro autobiográfico, Virus tropical (Madriguera, 2014), en donde ya no Paola Andrea, sino PowerPaola cuenta su historia. Hay en este libro una muestra de la posibilidad que la narratográfica ofrece para contar historias desde la primera persona. Esta posibilidad ya ha sido explorada en textos como Maus de Art Spiegelman, American Splendor de Harvey Pekar y algunos otros. Rafael Villegas dedica una buena parte de su investigación doctoral, La narrativa gráfica de la memoria, a este tipo de cómics (y cómix) en donde el yo autobiográfico se convierte en voz y trama de lo contado.

virus tropical, #HistoriasSinspoilers

Virus tropical, en ese sentido, está más cerca de lo propuesto por Marjane Satrapi en su maravillosa Persépolis. Hay varias cosas que hermanan la perspectiva de PowerPaola con la de la iraní: la descripción de la infancia y la adolescencia desde una mirada infantil que no pierde verosimilitud por serlo; la cuestión migratoria reflejada en el tránsito de Medio Oriente al Occidente europeo en un caso, y en el otro la migración que transcurre dentro de los países limítrofes de América Latina, Ecuador a Colombia; pero, sobre todo, lo que hay en ambas propuestas es una visión femenina de lo que implica vivir esas realidades siendo mujer.

En la autobiografía de PowerPaola, muchas veces queda clara esa perspectiva cultural que refleja mucho de lo que en América Latina persiste: la ilusión del padre quien espera que, después de haber engendrado dos niñas, la tercera sea un varón; la represión ejercida por los padres hacia las mujeres sólo por el hecho de serlo; la reclusión en colegios exclusivos de niñas; la visión religiosa que se impone sobre toda posibilidad de equidad; el orgullo de las familias colombianas por tener un sacerdote en la familia; y la oposición casi automática al hecho de que las mujeres ejerzan su libertad de las maneras en cómo la cotidianidad lo impone: laboral, profesional, sexualmente.

Hay también una mirada a las familias de clase media alta que de repente son degradadas por las malas jugadas del sistema y el mercado; la forma en cómo se deben mantener las apariencias para no perder la dignidad que se asume como parte de la jerarquía; la facilidad que se tiene para encontrar formas de ocupación si el tono de piel tiende hacia el blanco (las dos hermanas de Paola consiguen trabajar un tiempo como modelos). En términos de contexto social y refiriéndose sobre todo a Colombia, hay un reflejo de lo que esta sociedad era durante los años noventa: la criminalidad extendida y normalizada en todos los niveles socioeconómicos, la violencia como una forma de ser y estar en el mundo, el consumo de drogas como una forma de identidad no sólo generacional sino incluso nacional, la existencia de exiliados extranjeros por la violencia desatada por las dictaduras en sus países de origen.

Más allá de ese collage de referencias sociales, resalta la sensibilidad de PowerPaola para contar su historia: su crecimiento en una familia disfuncional, sus primeros miedos, los iniciales escarceos eróticos, la relación con sus padres, la complicidad con su segunda hermana, las primeras (terribles) experiencias amorosas y sexuales, la pugna constante con una madre exótica y en neurosis continua, la ausencia práctica de un padre despreocupado e irresponsable, la mala leche de una abuela rencorosa por haber perdido la potestad sobre el hijo consentido, el dolor que implica crecer en un contexto donde todos parecen ignorarte.

Virus tropical es un buen producto que abona a la comprensión de lo que somos los latinoamericanos a partir de la historia de una de sus habitantes. PowerPaola ha emigrado a lugares distintos después de las experiencias retratadas en esta novela gráfica. De hecho, su pseudónimo/nombre artístico proviene de la incomprensión: un negro francés le preguntó en el metro, después de que ella abandonara una fiesta en donde tuvo una experiencia romántica terrible, cuál era su nombre: ella dijo “Paola”, él preguntó “¿Power?”, ella intentó corregirlo varias veces, pero después se dio cuenta de que había encontrado algo más: el nombre tras del cual se dedicaría a intentar contar su historia. O la historia de alguien que es como a ella le hubiera gustado ser: poderosa, fuerte, tremenda. En lo que corresponde a la calidad de su propuesta, cumple con esas.

Oesterheld: la vida en guion


Inspirado en hechos reales

Por Édgar Adrián Mora 

Uno de los abordajes que la narratográfica ha hecho con respecto de las historias que cuenta tiene que ver, sin duda alguna, con la cuestión de la autobiografía. Esa posibilidad de contar cosas desde el yo y la manera en cómo éste se refleja en el mundo ha dado una gran cantidad de viñetas. Es imposible no pensar, al abordar este tópico, en Maus, la obra cumbre de Art Spiegelman que se constituye, a la vez que voz de la biografía de su padre, exploración de sus propias manías y construcción de su personalidad. En derivas parecidas se inscribe el trabajo de Joe Sacco y, en Latinoamérica, de Power Paola y su Virus tropical.

 Todos los autores mencionados son artistas completos. Es decir, guionan sus historias y las escriben. Algo que se hizo muy popular sobre todo a raíz de la explosión de los comix contraculturales en la década de los sesenta en los Estados Unidos. American Splendor y los comix de Robert Crumb son una muestra esperpéntica, pero revolucionaria, de cómo el medio se adaptaba a la realidad que lo circundaba, incluso careciendo de una técnica refinada en lo que se refería al arte del dibujo.

Sin embargo, para un guionista de historietas la problemática es distinta. Acá, en caso de lanzarse a la aventura de guionar la propia vida, se corre el riesgo de que el resultado final no sea aquel que el autor imaginó en un primer instante. Por estas razones me pareció interesante el descubrimiento de una serie de documentos que funcionan como una voz autobiográfica para el caso de uno de mis héroes y obsesiones personales: Héctor Germán Oesterheld. Para quien haya llegado acá por azares del azar, le informo que mi novela Continuum trata sobre la vida de este autor.

Pues bien, que entre las páginas de Oesterheld en primera persona (Buenos Aires, La bañandera del cómic, 2005), encontramos una serie de entrevistas y artículos que el guionista escribió en primera persona mientras pudo hacerlo, que es decir, antes de que la dictadura militar lo desapareciera en el año 1977. Lo que más me llama la atención de ese conjunto de documentos tiene que ver con un guion que Oesterheld escribe como si fuera su autobiografía. Narra en primera persona y describe qué es lo que llevarían las viñetas de esa historia de su vida que cuenta en 41 cuadros. Hace uso, además, de un sentido del humor que se filtra a su trabajo historietístico pero que aquí es la intención de los textos. Hacer reír y reírse de sí mismo. Narra, por ejemplo, sus primeras aventuras como autor.

[…] 7. MPP del héroe, tapado por un compañero, escribiendo un diario medio escondido debajo del banco. Expresión arrebatada, exaltada, de tremenda energía.

         RECORDATORIA INFERIOR: En el quinto año del Nacional hace sus primeras armas en el periodismo: dirige, escribe y distribuye un diario de nombre irreproducible, copia única, circulación gratuita.

  1. Medio primer plano del héroe, con facineroso, pegándole, siendo mordido, recibe golpe bajo, aplica tremendo impacto al mentón, sangra de la nariz, el otro tiene el ojo en compota. Dar sensación de violencia. Evitando, desde luego, los detalles truculentos, caen pelos, gotas de sangre, dientes. Algún trozo de oreja.

         RECORDATORIA INFERIOR: El diario encuentra la oposición de un diario rival: la lucha es violenta, cruel, aunque el héroe nunca pierde la altura en sus escritos (“¡Las ideas no se matan, bruto!”, “¡Más burro serás vos!”, “¡Animal!”). […]

Y así sigue por 40 viñetas. Relata lo que ha sido su devenir hasta ese año ’58 en que su vida estaba llena de optimismo. Había decidido dejar un trabajo como geólogo de pruebas para un banco e integrarse de lleno al trabajo creativo de la industria del cómic de la Argentina de aquellos años. Es por eso que la descripción de las viñetas 40 y 41 resultan agridulces. El lector avezado en la biografía de Oesterheld sabe que ese optimismo confiado del autor mudará, en el futuro en incertidumbre, crisis y tragedia. Dice en 1958, cuando la editorial Frontera está en auge y los hermanos Oesterheld sueñan con construir una gran empresa:

         […] 40. Cuadro compuesto como si fuera un montaje: O. [Oesterheld] cambiando tiros con Randall y Leonero; O. hablando con Ernie Pike en tienda de campaña; O. regalándole tractor a Joe Zonda; O. en traje aislante junto a El eternauta; O. en la luna con Rolo; O. fumando una pipa con Sherlock Time; … O. escribiendo este guión para Enrique Lipszyc.

         RECORDATORIA INFERIOR: El héroe está trabajando cada vez más… ¿Qué le deparará…

  1. Vertical:

…el futuro? ¿Qué trampas le tenderá la mala suerte? ¿Qué sonrisas, qué caídas de ojos le hará la Fortuna? Si quiere saberlo, amigo lector, ¡no se pierda el próximo episodio!

El amigo lector, al leerlo a la distancia de los años y de la muerte, sabe lo que deparó la Fortuna para él y la mayor parte de los suyos. Cautiverio, tortura física y psicológica, desaparición, ignominia, muerte. Sin embargo, fue siempre un hombre de principios. Un hombre ético que escribía, ha dicho de él Juan Sasturáin. En la entrevista hecha por Carlos Trillo y Guillermo Saccomano en 1975, esto es, en las vísperas del golpe militar y todo lo que trajo posteriormente consigo, Oesterheld habla sobre el ejercicio de la escritura y lo que representa no ser un autor de literatura, lo que otros llamarían, un “autor serio”.

La tentación y el hambre de prestigio los tenemos todos. Cuando pienso en mi familia que me insiste para que haga “la novela”… Da más estatus, completamente diferente. Para mi mujer o mis hijas es distinto decir soy la mujer o la hija de Borges o Sábato y no la mujer o la hija de un argumentista de historietas. Personalmente me siento más satisfecho escribiendo para una masa de lectores de historietas y no escribiendo novelas para una selecta minoría. Hay un libro que escribiría. Mis ganas son terminar la historia de La guerra de los Antartes, como dudo que alguna vez se pueda publicar o dibujar todas esas páginas… Escribiría entonces una novela, para redondear toda esa idea.

Y más adelante, desarrolla sobre las dificultades de dedicarse a la escritura:

Pongamos un poco los pies en la Tierra. Casi ninguno de los grandes escritores, escribió en las condiciones ideales. Creo que el libro viene cuando tiene que venir. Si uno no lo ha escrito es porque la condición de uno no estaba para eso. Si ahora nos da el cuero a los tres, los tres nos dedicamos cada uno a su obra, sacaríamos tiempo de cualquier parte. Estoy convencido de que un José Hernández cuando hizo el Martín Fierro, no tenía toda la guita del mundo, ni estaba feliz en su circunstancia. Al contrario, ustedes saben cómo lo hizo… Ahora voy a decir algo que no lo podrán poner en el reportaje. Si me hubieran preguntado cuál es el mejor escritor argentino… Para mí es el Che. Es uno de los intelectuales que más defiendo. El tipo más leído en Argentina y el autor más tradicional. El más comentado y el más estudiado. Claro, algunos podrán objetarme que lo que él escribió no era ficción. Sin embargo, Churchill recibió el Premio Nobel de Literatura por la Historia de la Segunda Guerra Mundial. Con ese mismo criterio, el Che merece en la Argentina todos los premios habidos y por haber. El Diario del Che en Bolivia es una pieza única. Todavía estamos reeditándola. ¿Por qué será? Porque tiene ese valor a nota periodística y también a cosa vivida. Y otro de nuestros grandes autores es Rodolfo Walsh. Un autor de gran éxito popular. Con obras publicadas en diarios y semanarios políticos. Con Walsh estamos hablando de otro de nuestros grandes. Cuando se habla del boom, de nuestro boom, y se habla de Cortázar y de Sábato… Para mí Walsh está muy por encima de los otros…

Esa misma fe que pone en la literatura que tiene una deriva política, la pondrá en el futuro de los cómics. Para Oesterheld no hay disyuntiva; no hay que elegir entre literatura seria y literatura dibujada. Ambos tienen el mismo valor, pero se encontraban (¿se encuentran?) en momentos distintos de su evolución. El futuro de los cómics, decía HGO en 1965, consistía en convertirse en manifestación importante, quizá dominante, de la cultura popular. Hoy estaría orgulloso de haber lanzado presagios como este hace más de medio siglo:

La historieta se ha quedado frenada, autolimitada, resignada a ser un género para chicos, para adolescentes, para adultos que no abandonaron del todo la adolescencia. Esta situación está cambiando. La historieta, por el empuje de algunos creadores que no se conforman con lo antiguo, que quieren lograr algo más, está poniéndose de nuevo en marcha, está avanzando, reanuda la evolución que tarde o temprano, hará de ella un género tan maduro como el cine o el teatro.

 Más de uno, al escucharme, se estará preguntando: ¿por qué la historieta debe evolucionar?, ¿qué necesidad hay de ella? ¿A qué responde la inquietud de esos creadores que he mencionado, que justificación tiene tratar de darle trascendencia a un género que hasta ahora no ha tenido prácticamente ninguna?

La respuesta es simple: la historieta debe reanudar su evolución porque potencialmente representa un medio fabuloso de difusión cultural; porque debidamente desarrollada, puede enriquecer la vida espiritual de muchos seres prácticamente ciegos hasta ahora a todo lo que sea cultura. Y más aún; cuando se sepa aprovechar todas sus potencialidades, la historieta puede llegar a ser un elemento importante aún en la vida espiritual del más culto de los individuos.

Palabra de profeta. Yo soy la confirmación de muchos de sus augurios.

Lupe Vélez: la fastuosa muerte


Sueños Lúcidos

Por Javier Paredes

Un pensamiento ocioso que eventualmente me acecha es considerar mi muerte como un hecho ya determinado, con todos sus detalles. Brotan entonces las preguntas previsibles: ¿estará ahora circulando el autobús que me encontrará en la esquina rutinaria? ¿alcanzaré a vislumbrarlo? ¿la emoción postrera será de angustia o de liberación?

Y surgen también los múltiples escenarios: ¿se habrá armado hoy la pistola que me podrá apuntar en un futuro lejano? ¿o quizá ya se esté cocinando el platillo que será ocasión de la fatal asfixia?

Esta estéril fabulación desde luego no me es particular (como es probable que nada lo sea entre nosotros) por el contrario, me precedieron egregios imaginantes.

El ficticio historiador Lampridio relata —no sin reticencia— el vaticinio de la muerte del emperador Heliogábalo, profetizada por paganos sacerdotes de Siria. Así lo refiere la Historia Augusta:

«Por ello, había preparado cuerdas trenzadas con hilo de seda y de púrpura oscura y escarlata para hacer con ellas un lazo… espadas de oro para suicidarse… [y] también veneno en piedras preciosas, jacintos y esmeraldas…Y había hecho levantar una torre muy alta con tablados incrustados en oro y pedrería, para precipitarse desde ella, porque decía que su muerte debía ser valiosa y como una especie de lujo, hasta el punto que no se pudiera decir que nadie había muerto como él».

Es quizá sentencioso decir que el emperador fue asesinado en unas letrinas y que su cuerpo, al no encontrar cabida en las cloacas, fue arrojado al Tíber.

La preocupación por una muerte distinguida fue compartida, a su tiempo, por Henri I de Haití, el poco verosímil soberano de tal Isla. Su reinado impopular se extendió por casi una década, de la que no se puede presumir algún logro. No obstante ello —o tal vez gracias a ello— el monarca consiguió los propósitos de Heliogábalo al suicidarse con una bala de oro[1].

Si —según reza el Quoelet— todo es vanidad de vanidades; la muerte glamorosa es acaso la última y la máxima de las banalidades, mas no por ello la menos añorada.

Incluso en una época más reciente (en 1944 si deseamos ser precisos) la Mexican spitfire; Lupe Vélez, es descrita buscando esa intrascendente forma de trascendencia, preparándose una “buena muerte”[2].

La leyenda negra de esta actriz, como se conoce en la cultura popular, es narrada en un cómic algo truculento que se suele atribuir a Jim Osborne. El título: Hollywood Tragedy, the Suicide of Lupe Velez, historia gráfica publicada en Snatch Sampler, en 1977[3].

Debe decirse —para aquellos a quienes su juventud requiere tales aclaraciones— que Lupe fue una acreditada artista del cine mudo y del parlante,  que es una de las escasas ejecutantes mexicanas con estrella en el paseo de la fama, que fue amante de Gary Cooper y la indócil esposa de Johnny Weissmüller, (el campeón olímpico de natación que se fingía Tarzán en las películas del género, pero también fuera de ellas).

Dejando de lado los datos curriculares de la suicida, el comic underground de Lupe Velez nos narra los imaginarios preparativos de su muerte: el banquete de platillos mexicanos, su desnudez entre lúbrica y ritual, el carmesí maquillaje de sus pezones y su pubis rasurado en forma de corazón, los ramilletes de flores desbordando su lecho, las veladoras de la mansión y su final anticlimático.

Según la difundida leyenda, Lupe Vélez no murió en el escenario que montó tan prolija como inútilmente, sino ahogada, en su vómito o en el inodoro, o quizá ambas cosas a la vez[4].

La historia no tiene moraleja, sólo nos habla de la naturaleza del mundo, aterrador y confuso, impredecible y fugaz.


[1] No omito mencionar que algunos —cicateros— atribuyen el oro a la exageración y proponen una bala de plata, con todas sus lupinas implicaciones.

[2] Es singular en su coincidencia la preocupación del creyente y del impío por ese tránsito final, unos buscarán aderezar el alma; los otros, el cuerpo y sus circunstancias.

[3] Una versión aparentemente completa del comic es visible en: http://phantomspitter.blogspot.mx/2009/03/four-comic-stories-by-jim-osborne.html

[4]La evidencia es discordante, testimonios aluden a su lecho, las pruebas técnicas (fotografías) apuntan a que murió en el piso sobre un almohadón, la imaginación popular y la literatura de kiosko imaginan la sordidez de un excusado.

Alejandro Juárez: Héroes a pesar de todo

En el mundo se erige una oleada de fundamentalismos, que insisten en descalificar cualquier cosa que no encaje con su visión, desde el terrorismo de ISIS a las demostraciones de xenofobia de Trump contra los mexicanos y de LePen contra los inmigrantes. Si a esto le agregamos la larga lista de corruptelas de los gobernantes de nuestro país, el panorama luce sombrío. Aún así el planeta gira, el sol sigue saliendo y millones de personas se esfuerzan cada día para hacer su pedazo de mundo un lugar mejor. Leí a fines de 2016 una frase de Antonio Gramsci que me impresionó: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Pareciera que la dijo ayer en lugar de hace 100 años.

En todos las épocas la humanidad ha enfrentado dificultades terribles y han surgido héroes, personas acrecentadas por su capacidad para sobreponerse a la adversidad. Les comparto una breve lista de historias (unas basadas en hechos reales y otras hijas de la pura ficción) en las que, a pesar de la acechante oscuridad, siempre quedan resquicios para la esperanza. Los héroes luchan, son heridos, tienen pérdidas. Pero se sobreponen. Inspiran, siguen adelante.


Maus: Relato de un superviviente

Novela gráfica.

Creado por Art Spiegelman, narra la historia real del padre del protagonista, un judío polaco que sobrevivió a un campo de concentración nazi. La historia se publicó entre 1980 y 1991 en una revista estadounidense, para luego integrarse como un único volumen, ahora disponible en español (llegó a mis manos tras ser adquirido en el Museo de la Tolerancia, en la Ciudad de México).  Las personas en la historia son presentadas como animales (los judíos aparecen como ratones, de ahí el nombre del libro: maus significa ratón en alemán; por su parte los nazis son personificados como gatos terribles) lo que le da una pátina de fábula antigua que no reduce la crudeza de los actos de tortura y homicidio que pueblan las páginas en blanco y negro. La obra ha recibido diversos premios, siendo la primera novela gráfica en ganar el Pulitzer

Ajin

Animé

Una serie en dos temporadas (la primera estrenada en enero de 2016) que se centra en los Ajin, humanos incapaces de morir, que son encarcelados para ser asesinados una y otra vez como parte de experimentos para descubrir nuevos medicamentos. El protagonista, Kei Nagai, es un chico que descubre su capacidad de resurrección al ser aplastado por un camión, tras lo cual debe escapar y/o enfrentarse con la policía, agencias de gobierno, guardias privados, soldados, caza-recompensas y otros ajin, que desean imponer un orden en el que ellos dominen la vida pública. La paranoia y la hostilidad de los medios de comunicación y la población general completan un cerco brutal del que parece no logrará escapar. Dirigido por Hiroyuki Seshita. Disponible en Netflix (temporada 1).

Los usurpadores

Novela

Jorge Zepeda construye un thriller político efectivo, que mueve al lector a pasar las páginas con rapidez capítulo tras capítulo, para develar el trasfondo de un asesinato masivo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Nada de spoilers en esto: la masacre ocurre en las primeras páginas, como detonador de la trama, por la que desfilan una prostituta reformada, políticos corruptos (aunque suene a pleonasmo), un tenista en el declive de su carrera, un trío de violentos ex agentes de la CIA, un sicario con arranques de cursilería, Salma Hayek, el cadáver de un premio Nobel, una banda de narcos y Los Azules, un cuarteto de amigos que intentan cambiar el derrotero de México desde sus respectivas trincheras: un periódico, una publicación en línea, una cátedra universitaria y una agencia de inteligencia privada. A pesar de la obvia ficción, el país que el autor (director de varios medios de comunicación y conocedor del entramado político mexicano) dibuja es, por momentos, estremecedor. Difícil salir vivo de ese pantano, o al menos con el plumaje sin manchas.

The walking dead

Cómic

A pesar de la popularidad de la serie del mismo nombre, transmitida por AMC, el cómic posee cualidades inigualables, al retratar la metamorfosis de un agente de policía (que comienza como el típico bueno-buenazo) que debe sobrevivir y proteger a su familia en un mundo dominado por muertos que caminan. No sólo eso: muerden y destrozan, son capaces de unirse en manadas inacabables, que a pesar de su lentitud no descansan nunca, a diferencia de los humanos a los que cazan. Varios sucesos de la historieta son tan fuertes que fueron suprimidos de la serie de televisión, tanto en lo relativo al infame Gobernador como al asalto a la cárcel y la muerte de varios personajes. Robert Kirkman (escritor) y Charlie Adlard (dibujante) nos entregan un mundo terrible, en el que cada día requiere un enorme esfuerzo para sobrevivir sin perder la esencia del ser humano. ¿Lo conseguirán Rick Grimes y su grupo?

El código Enigma (The imitation game)

Película

Un soberbio film de suspense del 2014, centrado en la figura de Alan Turing, un genio criptógrafo que junto con un reducido grupo logró descifrar los códigos de la máquina Enigma, utilizada por los nazis (sí, otra historia que transcurre durante la II Guerra Mundial). El artilugio alemán llegó a considerarse infranqueable durante años. El filme retrata las tensiones al interior del grupo, las presiones del gobierno inglés, los engaños dentro del propio sector de aliados y los dilemas morales que representó el rompimiento de los ansiados códigos secretos. Narrado en tres líneas temporales diferentes, somos testigos de las luchas internas de Turing, un genio hermético y en apariencia arrogante, que esconde secretos inconfesables para la época. La actuación de Benedict Cumberbatch es espléndida (nada que ver con su desempeño en Doctor Strange) aunque el final de la historia nos deja un sabor ambivalente, entre la tristeza y el gozo.

Prague race

Webcomic

http://www.praguerace.com/comic

Para los que gustan de mundos extraños, plagados de trolls que se disfrazan de humanos, tiburones terrestres que crecen a voluntad, mujeres-lobo que cuentan chistes malísimos, muchachos que hacen brotar esculturas del suelo con su canto, magia embotellada y una ciudad que flota por lo cielos, albergando fiestas espléndidas. Los tres jóvenes protagonistas son arrancados de cuajo de sus vidas al interactuar con seres de esa otra realidad, en una carrera contra el tiempo para evitar que un monstruo parásito drene la vida de Leona, una chica de impulsos enormes, inabarcables. El arte de Petra Erika Nordlund es fenomenal, lo mismo que su guión. www.praguerace.com/comic

Capitán Fantástico

Película

Para cerrar con una nota luminosa, este filme dirigido por Matt Ross con Vigo Mortensen en el papel de un padre como quisiéramos ser: atento, retador, impulsor de la vida al aire libre y de la independencia económica y de espíritu, al grado de vivir con sus cinco retoños en el bosque, alejados de la vida moderna, a la que deben retornar para cumplir la última voluntad de su esposa recién fallecida. Para hacerlo deberá enfrentar, junto con sus hijos, un conjunto de prejuicios sociales, el más fuerte proveniente de los familiares, que reprueban la forma en que los chicos son educados. Un interesante contraste entre dos formas de percibir el mundo: a través de las posesiones materiales o mediante el desarrollo personal. Sin poses moralistas y con mucho humor negro, la cinta se desenvuelve con facilidad y sin finales fáciles. Muy recomendable.

 

 

 

Edna Montes: Algunas buenas historias que me dejó 2016

Es un clásico que los autores recomienden libros. A menudo asumimos que como lectores voraces y “base del oficio” esa es la zona en la que somos “expertos” o cuando menos, algo sabemos.  Yo creo que más allá de la continua batalla contra el bloqueo, la búsqueda de la idea genial o de la palabra precisa somos, ante todo, contadores de historias. Por eso les traigo esta lista de todo menos libros per sé. En 2016 hubo varias narrativas que me hicieron llorar, reír, sentir inquietud y sobre todo desear continuar a la caza de nuevas historias y formas de contarlas. Sin más preámbulo he aquí mis consentidos ( elegidos de forma totalmente arbitraria y visceral; sin orden específico):


Nimona

Cómic

Esta novela gráfica surgió como un web cómic de la mano de su autora: Noelle Stevenson. Comencé a leerlo nada más comprarlo y ya no pude soltarlo hasta terminar. En buena parte porque es una lectura muy ágil pero más que nada porque me atrapó desde el principio. No sólo cuenta con una heroína la cual rompe con muchos de los estereotipos del género (que tampoco está muy definido porque es una mezcla de fantasía y ciencia ficción bastante peculiar), también rompe con la forma en que normalmente percibimos a los villanos de ficción. Esta combinación de aventura, acción y humor es ideal si están buscando giros de trama inesperados, así como una forma fresca de contar historias.

Orange

Anime

Este anime adaptado del manga de Ichigo Takano comienza cuando la protagonista, Naho Takamiya, de 16 años recibe una carta  de sí misma desde el futuro. La Naho de 26 años le pide a la joven cambiar todos los hechos por los que vive arrepentida, en especial lo ligado al misterioso Naruse Kakeru a quien acaba de conocer. La historia se va construyendo con pedazos del futuro y presente del grupo de amigos de Naho, cada pequeña pista encaja como en el mejor de los thrillers. Además, nos recuerda las emociones con las que nos enfrentamos al crecer, cambiar e ir dejando atrás cosas. Esta historia me encanta por lo fácil que es identificarse con los conflictos de los protagonistas a la vez que invita a la reflexión de temas complejos y nos hace cuestionarnos nuestras elecciones de vida.

Penny Dreadful

Serie

Aquí hice un poco de trampa, esta serie inició en 2014 pero emitió su última temporada en 2016. El título hace referencia a la publicaciones de terror que vendían en Inglaterra durante el siglo XIX, el precio por fascículo era de un penique. En esta historia confluyeron muchos de los monstruos clásicos victorianos como los vampiros, hombres lobo y brujas. También personajes literarios como el doctor Frankenstein y su criatura, Drácula o el mismísimo Dorian Gray. No tengo más que elogios para esta serie: el vestuario es perfecto, la ambientación también y las actuaciones supremas. Si uno está en busca de algo aterrador pero que explore la humanidad, el miedo y la complejidad de los personajes al mismo tiempo que rinde honores al terror del siglo XIX, Penny Dreadful es la serie indicada.

Dramaworld

Dorama  (o algo así)

Este original de Netflix es protagonizada por Claire Duncan, una universitaria obsesionada con los dramas coreanos. Claire se ve transportada a Dramaworld, un universo donde existe un “facilitador”, un personaje externo que debe observar que todas las reglas (cof, cof clichés, cof, cof) de la historia se cumplan hasta llegar al esperado final feliz. El resultado es un uso de las meta referencias que puede ser verdaderamente hilarante sumado a la torpeza de la protagonista. Esta serie es ideal para pasar un buen rato, reírse mucho y admitir tu placer culposo por los dramas asiáticos.

Final Fantasy XV

Videojuego

Esta es la entrada más visceral de mi lista. No cabe duda de que Square Enix cada vez pule más y más su joya de la corona: los Final Fantasy. Esta entrega no es la excepción, desde los gráficos hasta la música, cada detalle de la producción está bien cuidado. Esta vez, los creadores nos meten en la piel de Noctis, heredero al trono del Lucis, que se ve involucrado en una repentina guerra entre su país y el reino adversario de Niflheim. Cuando al príncipe se le da por muerto este debe embarcarse en una misión no sólo para salvar su reino sino para evitar “La Plaga de la Estrella”, un fenómeno que causa que el mundo quede sumido en la oscuridad. Lo sé, suena a cliché de fantasía y me importa un pepino 😉 Es hora de tomar la aventura en nuestras propias manos para disfrutar de la narrativa que esta entrega de Final Fantasy nos ofrece.

Mi mayor miedo es el olvido después de la muerte.

Sergio Vicencio responde el cuestionario Proust

1. ¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
A menudo termino aborreciendo cada cosa que hago. Mido mis creaciones con la regla más recta y las encuentro inevitablemente deficientes. Uno podría pensar que soy un tipo autocrítico y que eso mejora mi criterio, pero, ¿qué trabajo ve luz cuando nada vale la pena? Las mejoras, los ajustes y las correcciones nunca terminan. Un conflicto, de verdad. También tiendo a idealizar el mundo. Sigo esperando un arte que pague, un gobierno que no robe, un amor que nunca se apague (este último todavía no prueba ser ilusorio), pero sé bien que casi todos son engaños para vivir más contento.

2. ¿Cuál es el defecto que usted deplora más en otros?
La celebración de la ignorancia y la alegría de ignorar algo porque es popular. Me causa verdadera lástima esta nueva idea de que es bueno jactarse de aquello que gusta a las masas sin formarse un criterio propio de las cosas nuevas. También me resulta terrible el generalizar; el literalmente, poner las cosas de antemano en un género sin dar un valor individual a cada idea.

3. ¿Cuál es su estado mental más común?
Estoy siempre a la espera de ser sorprendido, de ser conmovido, de ser gratamente abordado y de que sucedan cosas improbables. A veces espero se reproduzcan en mi realidad escenas magníficas de una película para ver o saborear lo inalcanzable. Eso provoca en mi un constante estado de decepción.

4. ¿Cómo le gustaría morir?
Me gustaría no morir. Dicen por ahí que por qué pedimos eternidad si no sabemos que hacer hoy en la tarde, pero yo sí sabía qué hacer hoy en la tarde y el tiempo y el sol no me alcanzaron, el fin de semana entero. De hecho, no me alcanzó. Necesito días de 36 horas, fines de semana de 7 días, años en forma lustro para leer, comer, hacer y ver todas las cosas que deseo, así que quisiera se respetara mi infantil anhelo de vivir por siempre, por favor. Ahora que si tengo que morir, me gustaría fuera de viejo y contento a medias de hacer algo cotidiano, así nomás, sin darme cuenta. Me encantaría no escuchar el claxon del carro que me pegue y sólo sentir por medio segundo el golpe en la cabeza; quedarme ahí tirado en la banqueta, sonriendo por reflejo, pensando en mis últimos momentos en qué pan iba a comprar.

5. Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
Sería ideal volver como yo mismo, con todas mis memorias y pensamientos, pero en un cuerpo de mejor calidad que el que me tocó la primera vez. Menos malo, enfermo y endeble. Quizá uno femenino para experimentar el otro lado de la cuestión (sí, de esa cuestión), y tener la experiencia completa. En esa forma alterna me gustaría visitar a viejos amigos, amantes y familia, para verlos verme como un extraño que entra en sus vidas. Saber, pues, como son mis amistades cercanas con aquello que odian o desean de verdad.

6. Y si pudiera elegir un personaje de ficción, ¿cuál escogería?
¿Un personaje de ficción para volver a vivir? A todos les va terrible al final, ¿o que no por eso son parte de un arco dramático? El único personaje que no es un idiota prepotente a pesar de tener todo lo mejor del mundo en sus manos, y de no terminar mal, es Goku. Piénselo, es como Súperman sin el palo metido en el culo. Es un dios en la Tierra, está casado, tiene hijos, ha probado la vida y la muerte y ha salido victorioso y sonriente de ambas, incluso más de una vez. Vamos, seamos honestos, ¿quién no querría ser Kakaroto?

7. ¿Cuál es su mayor extravagancia?
Me gusta comprar zapatos raros en tonos chillones que luego no uso.

8. ¿En qué ocasiones miente?
Cuando me preguntan sobre mis extravagancias, como en la pregunta 7, y sólo se me ocurren cosas personales que no tienen nada que ver lo que se me está preguntando. Entonces miento, por lo general inclinado hacia lo banal.

9. ¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Cualquiera que se refugie en sus creencias personales sobrenaturales para denigrar lo humano, escudado bajo la concha de que aquello que cree es una libertad personal religiosa, que tiene una base antigua, y que se puede considerar parte de un constructo cultural. Probablemente odiar eso me convierta a mí en la persona viva que más desprecias.

10. ¿A qué persona viva admira?
A Neil Gaiman. ¿Debo explicar por qué? No sé si debo. Es Neil Gaiman, punto. Si lo entiendes, me parece perfecto, si no, es porque no lo has leído o escuchado hablar. James Randy y Richard Dawkins podrían estar en esta respuesta, pero es más un profundo respeto lo que siento por ellos que en sí admiración, quizá porque me es más fácil admirar a alguien con una habilidad creativa.

11. ¿Qué palabras o frases usa más?
“De hecho”, “por cierto”, “no necesariamente”, “sí, pero”; frases vinculadas con porcentajes, paráfrasis de citas que no recuerdo bien, cualquier otro artilugio argumentativo. Y la palabra awesome, pero la escribo “osom”.

12. ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Alguien me paga adelantos de regalías por escribir narrativa desde mi casa, con deadlines relajados, sin demasiados temas impuestos (y sin pagar demasiados impuestos, para el caso), con periodos de descanso de un par de meses al año donde puedo viajar con mi excedente de efectivo por el mundo. Además de eso mi mujer sugiere que tengamos una relación abierta, mis gatos se cuidan solos y rara vez los veo, soy infértil sin riesgo a que eso cambie e inmune al cáncer. Nada más me faltó pedir súper poderes y un pito de 30 cm, pero no, eso sería demasiado fácil, demasiado común, demasiado aburrido a la larga (como de 30 cm de larga).

13. ¿Cuál es su mayor miedo?
Como he expresado en otras ocasiones, mi mayor miedo es el olvido después de la muerte. No el propio, pues a mí no me afecta ni me importa ser olvidado, sino el olvidarme de todos ustedes, que son seres humanos increíbles, y que me han enseñado tanto. Eso me aterra y me entristece. Y es que me esfuerzo tanto por saber, por leer, por escuchar y recordar, que lamento dejar que todo se pierda en las fauces de gusanos.

14. ¿Cuál es su mayor remordimiento?
Haber tratado peor a gente que alguna vez me trató mal, haber lastimado a gente para que se fuera de mi vida y ya no tener que lastimarla más, haber excluido o discriminado a alguien sin darme cuenta. Haber hecho algunas llamadas terribles, no haber hecho otras tantas maravillosas. Haber amado a medias, haber odiado por completo. No haber hecho todas las cosas que no haré por tener que conseguir dinero o por tener miedo.

15. ¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
La moral religiosa, que por cierto no es una virtud.

16. ¿Qué le disgusta más de su apariencia?
Solía odiar mi cuerpo tras ser una persona gorda que después fue muy delgada. Esos cambios abruptos tienen consecuencias terribles en la piel y hacen que todo lo normal en la anatomía devenga extraño. Ahora me doy cuenta de que ese resentimiento viene de una incompleción de años. He estado viviendo a sabiendas de ser algo 100% físico, únicamente alimentando una mente que viaja encima de un auto de segunda. Ahora me entretengo odiando menos mi cuerpo y más arreglando de vez en cuando el chasis, no sólo el motor, incluso cuando es para reforzar soldaduras viejas.

17. ¿Cuáles son sus nombres favoritos?
Nombres… hay tantos. Eric, Clavda, Martha, Mabelle, Ana, Antonio, Lucas. Pero un nombre por sí sólo no dice nada. Con la gente he aprendido a odiar o a amar el nombre dependiendo de la persona que lo porta. Es ingenuo y ridículo pensar que un nombre implica un destino. Es más correcto pensar que un gran camino siempre engrandece al nombre de quien lo recorre.

18. ¿Qué talento desearía tener?
El talento de saber hacer dinero con el arte. Mi padre lo tiene, mi hermana lo tiene, pero lamentablemente sólo heredé la capacidad de hacer arte, sin poder venderlo o cobrarlo de manera correcta. Una lástima.

19. ¿Qué le desagrada más?
Lo intocable que piensa la gente que deben ser la religión y la espiritualidad, todo lo que se considera sagrado, lo que por convicción personal elimina lo individual, la idea de la tortura, el sufrimiento de un animal aterrado que no entiende por qué tiene que sufrir, y en esa categoría incluyo a todos los Hombres.

20. ¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
Viajando con la persona que amo, lejos de todo lo laboral, en un lugar pequeño, sin muchas posesiones, sin preocuparme por continuar adelante, estando nada más, siendo nada más, viviendo al día sin pensar en casas, dinero y pérdida. Hablando con extraños que devienen muy pronto nuevos amigos. Usando gerundios a destajo sin preocuparme porque esto lo lean escritores pomposos, o porque la gente no guste de los gerundios así nomás, aprendiendo idiomas, aprendiendo cualquier cosa nueva y útil.

21. Si pudiera, ¿qué cambiaría de su familia?
Me gustaría cambiarlos de polo magnético, para que supieran estar cerca los unos de los otros. Yo con ellos funciono por diferente, pero entre ellos no se pueden por iguales.

22. ¿Cuál es su mayor logro?
Todavía no me conformo ni me rindo y aún creo que muchas de las cosas que ya sé imposibles están por llegar. Cuando me conforme con un estándar de vida, cuando deje de crear para ganar, cuando deje de hacer por convicción y empiece sólo a hacer las cosas por ahorrar y comprar, entonces lo habré perdido todo, pero de momento sigo luchando contra lo que se debe ser: Ese es el logro.

23. ¿Cuál es su posesión más atesorada?
El conocimiento acumulado. No me gustaría perderlo o dejarlo por ahí, pero es fácil irlo olvidando encima de las mesas de los cafés…

24. ¿Cuál es la manifestación más clara de la miseria?
40 años trabajando para alguien más, ganando menos que él, haciendo algo que odias, ahorrando para conseguir una vida que no quieres, instalado en un estado de mediocridad constante que apaciguas con vacaciones, escapes, huidas y compras para luego darte cuenta de que no has hecho nada con tiempo y, finalmente, continuar igual. No, no estoy parafraseando a Chuck palahniuk o a David Fincher, pero es la idea, sólo con menos anarquía y explosivos.

25. ¿Dónde desearía vivir?
Desearía ser un poco más nomádico. Tener una estancia distinta una vez al mes, una vista distinta en mi ventana cada cierto número de mañanas; un poco más de tierra en las uñas y menos en las estanterías. Lástima de la vida moderna, que nos enseña que sólo vale la pena quedarnos quietos.

26. ¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Si nos olvidamos de lo vital que era jugar cuando éramos niños y podemos ahora, en nuestra vida adulta, considerar los juegos un mero pasatiempo, es a ese al que me avoco. Jugar, sólo, con amigos, en mesa, con dados, cartas, o en una consola, es una experiencia que siempre agradezco. Además, con centenares de estudios triple A haciendo videojuegos con historias increíbles todos los días, cómo no explotar esta vertiente nueva y exquisita de consumir relatos interactivos. Escuchen cuando les digo que el escritor que no juega se pierde de muy buenos cuentos que nunca serán libros.

27. ¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
Una no, como menos pido tres en paquete, deseo, inteligencia e independencia. Me gusta que lo sepan todo, que lo quieran todo y que no se detengan por uno para obtener lo que les haga falta. Me gustan las mujeres avorazadas con la vida, con su trabajo y con sus hombres. Para los santos las monjas y las beatas, para los tontos las nobles, las fieles y las cocineras perfectas; a mí, dénmelas libres, hambrientas de vida, putas si quieren, pero que no se queden quietas cuando las otras ya se estancaron.

28. ¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
La honestidad, aunque también podría decir que la congruencia. Si un hombre no va a ser honesto (que es lo menos que se espera de los verdaderos amigos y de los verdaderos enemigos), por lo menos que sea honesto para que sepamos que siempre miente, y que ama mentir. Que no nos quede duda de que su vida entera es una falacia. Si no miente, aprecio que sea honesto al grado de lastimarte, pues precisamente porque sé que es honesto, comprendo que no busca hacerlo voluntariamente.

29. ¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Uf, no sé. ¿Batman? No, la verdad es que no, porque Batman sólo vale por sus villanos. De lo contrario sería un niño rico con un complejo suicida y con la peor vida sexual de un millonario. ¿Entonces quién? ¿Lanzarote, Perceval, Jimmy Corrigan, Night Owl, Ang, de nuevo Gokú? El quijote vale verga y quien lo ponga pamba china. Frodo era un imbécil en papel y en celuloide. ¿Alguien de la Liga Extraordinaria? ¿Harry Potter? ¿Luke Skywalker, Max Rockatansky, Aquiles, Héctor? ¿Indiana Jones o Wolverine? ¿Se valen también heroínas…? Mierda, mejor ya vámonos, o si no vamos a estar aquí toda la noche.

30. ¿Cuáles son sus héroes de la vida real?
Nombres no doy, aunque se me vienen muchos a la cabeza. Pero los héroes de verdad en este mundo son quienes vencen su propia apatía y hacen algo con el fin de resolver un verdadero problema humano. La otorrino que opera niños sordos, el ingeniero que trabaja en un problema de eficiencia de energía, la escritora que dona todos los años a la misma fundación, el único policía que hace bien su trabajo, el científico que dona sus patentes, el artista de circo que luego de cobrar un show se sale a la calle gratis a hacer reír a los amargados. Héroes son los útiles, los prácticos, los filántropos, lo que ponen su inteligencia a trabajar en pro de algo real. Todo ellos son putos héroes.

En esta breve entrevista Kolbe Santana, autor de la novela Un yo más joven, nos habla de cómo surgió la historia de “Clemente”, incluida en el colectivo de cómic GDL474 y opina respecto a la industria de la historieta y el entretenimiento en nuestro país.

Kolbe Santana habla de “Clemente” de Editorial Paraíso Perdido en Vimeo.

Continuum. Una novela sobre Héctor G. Oesterheld

Adelanto de las primeras páginas de la novela de Édgar Adrián Mora “Continuum. Una novela sobre Héctor G. Oesterheld”.

Construía una bomba con palabras. Lo sabía. Aún más: lo deseaba. Siempre había creído en el poder transformador del arte. En la subversión que venía de las palabras. En cómo las historias nos decían qué hacer y cómo hacerlo. Se lo dijo a los periodistas que lo entrevistaban y que, maliciosamente, deslizaban comentarios sobre la historieta como una hija bastarda de la literatura. «Tengo más lectores que Borges», decía y pasaba a otro tema. Y era verdad.

¿Dónde está Oesterheld?, se preguntan Ernie Pike, Sherlock Time, Sargento Kirk, Mort Cinder, Juan Salvo El Eternauta y el resto de esa multitud de entrañables personajes creados por el escritor de historietas más prolífico e influyente de América Latina. En esta novela, Édgar Adrián Mora cuenta la trágica historia de Héctor Germán Oesterheld, desaparecido durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura militar de Videla, Massera y Agosti de 1976 a 1983 en Argentina. A la manera de Juan Salvo, la narrativa de Mora da hábiles saltos a través del continuum espacio-temporal de la existencia de Oesterheld; la historia, la memoria y la ficción conforman el entramado de este continuum. Una novela esencial sobre la libertad creativa en tiempos de censura y violencia.

Rafael Villegas

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PREVENTA “Río entre las piedras” / GDL 474

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