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Doce-historias-doce

Por: Alejandro Juárez

Las historias nos rodean, dan sentido a la existencia, proveen guía en momentos difíciles, nos moldean y permiten engañarnos unos a otros. Una buena historia es un descubrimiento, una veta de emociones, un platillo estupendo o una cena de múltiples tiempos, dependiendo de su longitud y trama. Mariana Mota escribió en este blog hace poco el placer que representa sumergirse en una serie o una novela, independientemente de si es reciente o no. En esta breve lista les comparto algunos descubrimientos que me dejaron un gran sabor de boca en 2017, enlistados uno por el mes del año en que tuve el placer de encontrarlos-verlos-leerlos. Unos impresos, otros disponibles en medios electrónicos, otros más en la pantalla, grande o pequeña. Todos estupendos en su propia y peculiar forma.


Enero.

Mushi-shi (animé)

En el Japón de la era feudal, un hombre misterioso viaja de pueblo en pueblo para buscar a criaturas invisibles para la mayoría, los mushi, que al interaccionar con los humanos  provocan efectos en apariencia sobrenaturales: gusanos adictos al licor, que secuestran a viajeros que atraviesan el bosque; pequeñas aves que habitan en conchas marinas y roban la voz de las niñas curiosas, sombras que brotan de manantiales  para intentar apoderarse de la vida de quienes se reflejaron en sus aguas… una caterva de criaturas maravillosas y aterradoras, que Ginko (el maestro Mushi o Mushishi) estudia y analiza. La serie, ganadora de múltiples premios, es una soberbia colección de historias autocontenidas, que al unirse forman un tapiz complejo, digno de admirarse. Disponible en Netflix.

Febrero.

Daughter of the lillies (webcomic).

Daughter of lilies

Ubicada en un mundo de magia, que se insinúa podría ser el nuestro tras recuperarse de una catástrofe brutal, la historia sigue las andanzas de Thistle, una extraña maga con habilidades inusuales y un secreto terrible, cuyo rostro y cuerpo están cubiertos de forma que ni un ápice de su piel pueda verse nunca. La historia (que recién finalizó el Capítulo 7 y se actualiza dos veces por semana) maneja un lenguaje gráfico de alta calidad, una construcción de personajes amplia y compleja, así como una trama central atractiva, complementada por buenas subtramas, hábilmente entretejidas. El guión y el dibujo son obra de Meg Syverud, complementado por los colores de Jessica Weaver. Se puede leer de forma gratuita en www.daughterofthelillies.com

Marzo.

Logan (película).

Pocas veces una historia de superhéroes ha sido presentada de forma tan brutal, a través de la decadencia de Wolverine, el mutante en apariencia indestructible. La ruina no solo de él sino de todo el sueño de coexistencia liderado por los X Men, la mayoría de los cuales fueron asesinados o convertidos en fugitivos. Por si fuera poco durante 25 años no ha nacido ningún otro mutante. Envejecido, lentamente envenenado por el adamatium que contienen sus garras y esqueleto, con su capacidad de regeneración sumamente reducida, Logan se encuentra de súbito con la tarea de proteger a una niña tan salvaje como él. De la casa productora 20th Century Fox, dirigida por James Mangold y estelarizada por Hugh Jackman.

Abril.

Fantásmica (libro).

Carlos Bustos, #HistoriasSinSpoilers

Fruto de la fértil imaginación de Carlos Bustos, autor tapatío, esta novela fragmentada (o compendio de cuentos, según se le mire) nos arroja en su brevedad a un mundo poblado de fantasmas, demonios y enigmas, enfrentados por un cazador designado por la Iglesia para evitar que se manifiesten en toda su malignidad. El personaje central carga con el peso de una mutilación a manos de uno de dichos entes, además de ser acompañado por el fantasma de una niña que, sin hablar, manifiesta ser poseedora de un secreto de vital importancia. Ganador del premio de cuento Gilberto Owen, este libro es una rara perla de la literatura fantástica en español. Publicada por el sello Axial-Colofón.

Mayo.

American gods (serie).

Ser un dios no es fácil. Menos aún cuando tus seguidores se olvidaron de ti y eres solo una memoria lejana, algo que habita las historias para niños, poco más que una página en un libro de mitología. Basado en la novela gráfica de Neil Gaiman, la serie nos deja ver las complejidades de la lucha de una deidad venida a menos, decidida a volver al espacio central aun en contra de los nuevos dioses de la tecnología y los medios de comunicación. Si eso hace correr sangre, aún mejor. 2017 nos trajo la primera temporada, poblada de entes fabulosos y/o escalofriantes: una mujer que devora a sus adoradores en su ansiosa vagina, una dama cuyos principales acólitos son una multitud de Jesucristos (todos auténticos) y un viejo misterioso capaz de sacar de su retiro a expresidiarios y entes sobrenaturales por igual. Disponible en la cadena Starz y en Amazon.

Junio.

We stand on guard/Estamos en guardia (novela gráfica).

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Ubicada 100 años en el futuro, nos muestra un mundo degradado, en el que el Canadá fue invadido con precisa brutalidad por un enemigo de superior poderío tecnológico: los Estados Unidos de América. En medio de enormes campos nevados patrullados por perros mecánicos (tan hábiles para asesinar como para hablar en forma bilingüe) y por robots gigantescos, casi sacados de la Guerra de las Galaxias, la supervivencia de un puñado de guerrilleros resulta una imposibilidad que deben superar todos los días. De la pluma de Brian K. Vaughan y el arte de Steve Skroce, publicada en México por Panini Comics.

Julio.

Tu nombre / Kimi no na wa (película).

A la joven Mitsuha nunca le pasa nada interesante. Hasta que le pasa. Un día no logra reconocerse en el espejo, que le devuelve un rostro masculino. Piensa que se trata de un sueño extraño que debe seguir hasta despertarse. Pero la experiencia se repite hasta que se percata que las sensaciones de ese hombre son reales y que mientras ella ocupa ese cuerpo él hace lo mismo con el suyo. Jugando con las dualidades de la vida rural/urbana, el enfoque masculino/femenino y la flecha temporal del pasado/futuro, esta cinta animada (ganadora de múltiples galardones) es una exquisitez. Dirigida por el talentoso Makoto Shinkai y disponible en Netflix.

Agosto.

Dirk Gently, investigador holístico (serie).

Esta serie de la BBC de Londres representa una alocada vuelta de tuerca a las series de investigación, en la que un personaje resuelve crímenes basado en la “interconectividad de las cosas”. Enfrentado a situaciones extravagantes y enemigos tan peculiares como él, que incluyen a una asesina holística (prácticamente indestructible), una banda de punks extractores de energía y un agente gubernamental ansioso por matar lo que se le ponga enfrente, Dirk es secundado por su reluctante y temeroso auxiliar, interpretado por Elijah Wood. También disponible en Netflix.

Septiembre.

Blacksad, Un lugar entre las sombras (cómic).

Blacksad

“Nadie es perfecto y no existe el amor a la carta”, dice el personaje, una pantera negra que investiga el asesinato de una antigua amante, que dejó en su pecho un agujero capaz de albergar un puño. Moviéndose en una ciudad poblada por animales sospechosamente parecida a Nueva York, Blacksad debe enfrentar asaltos a navaja entre la niebla, amigos que se burlan de su miseria y las manipulaciones de un misterioso personaje que envía en su contra a matones con manos como mazos. Jugando con los cánones de la novela negra, Juan Díaz Canales (escritor) y Juanjo Guarnido (dibujante) entregan un paquete de factura estupenda. Publicado por Norma Editorial.

Octubre.

The Goon, una montaña de ruina (cómic).

The goon

La tercera entrega de The Goon en español es una joyita delirante en la que se mezclan zombies, brujas, pulpos que pilotan aviones y un par de aberraciones cósmicas. Con un sentido del humor retorcido, Eric Powell (guionista y dibujante) reexplora la literatura pulp norteamericana, poniendo como centro a un antihéroe de los bajos fondos, fuerte como un toro, amante de aplastar cabezas, estafador y criminal que sin embargo es capaz de arriesgar el cuello para rescatar a un amigo o detener a un Lagarto-hombre. ¡Ah, y Hell Boy tiene una aparición especial! Publicado por Panini Comics.

Noviembre.

Nunca antes de las cuatro (novela).

Nunca antes de las cuatro

Un triángulo amoroso de esquinas retorcidas, presentado con sensualidad narrativa por Gabriela Torres Cuerva. Dos espacios temporales y físicos son testigos de los devaneos y celos entre un adulto, una adolescente y una niña. La memoria y el deseo se funden, se contraponen y desgarran, nos envuelven en ángulos afilados y esquinas en las que reposa el resentimiento. Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer una obra conforme se va gestando, privilegio que tuve con esta historia, tan atractiva como insidiosa. Publicado por Paraíso Perdido en su colección Taller del Amanuense.

Diciembre.

Dark (serie).

La pregunta no es ¿quién? o ¿cómo? La pregunta es ¿cuándo? De esta forma se introduce esta serie de misterio y ciencia-ficción, en la que los viajes en el tiempo alcanzan nuevos recovecos. Asesinatos y desapariciones trastocan la apacible vida de una localidad alemana, bajo cuya fachada de tranquilidad bullen pasiones, se entretejen engaños y se cocinan traiciones.  ¿Será cierto que los hechos violentos se repiten como 33 años atrás? ¿Quién es el misterioso sacerdote tatuado que parece saberlo todo sobre la vida privada de los habitantes?  ¿Qué pasa si no solo el pasado afecta el presente, sino que el futuro es capaz de alterar lo que ya ocurrió? La primera serie alemana de Netflix no defrauda y mantiene su ritmo casi hasta el final, bajo la firme conducción de Barab bo Odar y Jantje Friese.


Fotografía: Brooke Lark / Unsplash

Tres momentos de oscuridad


De la música y sus asuntos

Por Luis Martín Ulloa

1. Hace unos días, junio 2017

Estoy leyendo acostado en mi cama, la noche nublada me ha hecho sacar por fin el cobertor. También traigo puestos los audífonos oyendo una lista del Spotify, porque quería dormir pronto y la música me arrulla. Y además porque el libro no amerita tanta atención. Ya es tarde, siento que estoy a punto de cabecear, pero el ruido repentino de la lluvia me despabila. Empieza suave, con un preámbulo de relativa calma, pero va subiendo poco a poco de intensidad hasta ser una tormenta, con el viento cimbrando la puerta de mi balcón. Apenas estoy diciendo “ojalá no se vaya la…”, cuando tras un estruendo en la calle, se apaga el foco y me quedo en completa oscuridad, en suspenso, con el libro en las manos. El instante coincide con el fin de una canción y los breves segundos antes iniciar otra. Y enseguida se escucha la voz grave, profunda, de Antony (hoy Anohni) cantando Hope there’s someone who’ll take care of me, when I die, will I go. Me da un escalofrío, aunque esté bien abrigado.

 

2. Algún día de abril de 2003

Entro al Museo Tamayo, pocos minutos antes de que cierren. Está la exposición de Douglas Gordon. Paso rápido (pero no tanto) por las salas, para alcanzar a ver todo antes de que me saquen. Avanzo por una y otra, y no me encuentro a nadie. Creo que soy el único visitante en ese momento. De pronto en una vuelta, hay un salón cuya entrada está cubierta por una cortina oscura. Me asomo y enseguida se prende una luz: una flecha me indica avanzar hasta el fondo el salón donde está pegada a la pared una hoja que es, supongo, la ficha de la pieza que estará en algún rincón por allí. Pero no hay nada. Empiezo a leer el párrafo, que se llama precisamente “30 seconds text”. Explica que un doctor en 1905 hizo un experimento donde trató de hablar con las cabezas de algunos hombres que habían muerto en la guillotina. Después de varios intentos, concluyó que después de separar la cabeza del cuerpo, ésta podía abrir de nuevo los ojos y mirarlo efectivamente por un lapso de 25 a 30 segundos. Justo cuando leo que ése es el lapso en que espera el artista sea leído el texto presente, se apaga la luz en el salón. Busco a tientas, con los brazos extendidos hacia adelante, la salida. Siento que se me erizan los vellos de los brazos.

 

3. Algún día de agosto de 1994

Como nadie de su familia quiso acompañarlo, yo voy con un amigo a la exhumación de su padre. Hay un problema, una confusión de cuerpos o fechas, o con la propiedad del terreno donde está, y es indispensable desenterrar el ataúd. Llegamos a la oficina del panteón, donde ya están listos los dos trabajadores que se encargarán de la tarea. Nos preguntan repetidamente si nomás vamos nosotros. Por fin llegamos a la fosa, que ya tiene toda la tierra retirada y sólo se ven las lozas. Pero ellos realizan su labor en varias etapas, no sé si realmente por las razones que arguyen (“no es bueno que salgan así de repente todos los humores”) o porque no quieren fatigarse. Desde el momento en que empiezan a retirar las lozas, el corazón se me acelera. La verdad es que no sé si pueda soportar el proceso completo. Pero sí, en parte por solidaridad con mi amigo y en parte, claro, por el morbo tremendo que me da presenciarlo todo. Aguanto cuando sacan el ataúd y lo colocan así sobre el pasto, en la superficie. “Ahorita volvemos”. Nosotros nos quedamos en completo silencio, sin poder apartar la vista de la caja metálica oxidada, descarapelada. Aguanto cuando regresan los panteoneros y por fin lo abren. No nos quitan la vista de encima, “no, pues la gente no aguanta todo esto, hasta se desmayan”, nos dicen admirados. Aguanto cuando vemos el cráneo descubierto, desnudo, totalmente negro, como si fuera de carbón o de obsidiana. Cuando seguimos la línea del cuerpo y descubrimos que parece que se va blanqueando, que en algunas partes de lo que eran las piernas aún hay pedazos de algo adherido a la tela húmeda. Cuando (el culmen de la osadía) deben comprobar que esté allí el aparato que sustituyó en vida su rodilla. Pero cuando retiran la tela empapada y dejan al aire los restos, llega una ráfaga que arranca y esparce un olor que no puedo describir (aún ahora). Y entonces sí me retiro algunos metros.