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El cine como rescate

Por Rodrigo Chanampe

Otro año complejo en lo personal, pero que me sirve para confirmar que el cine siempre está ahí como un lugar de refugio, eso que tan bien supo mostrar Woody Allen en La rosa púrpura del Cairo. Aquí, las doce películas que más disfruté en este periodo y que fueron estrenadas en las salas de Guadalajara durante 2017.

 

1.- Animales Nocturnos

Dirección y guion: Tom Ford

Relato contundente. Venganza sutil. A través de su narración, Ford nos envuelve en una cinta impactante en lo visual y que apuesta a la estructura de una historia dentro de otra. Amy Adams interpreta a la dueña de una galería de arte que parece tener la vida perfecta. Al recibir la nueva novela de su expareja, se involucra en una narración tan violenta como el amor más desgarrador. Cada elemento de la ficción que ella lee, es el símbolo de una relación rota, de lo que pudo ser. Filme recomendado para escritores, para amantes de la literatura y para aquellos que anhelan la revancha perfecta.

 

2.- La La Land

Dirección y guion: Damien Chazelle

Consagración de un director. A pesar de su juventud, Chazelle demuestra con esta cinta ser un realizador atrevido que deja en claro su pasión por la música. Para muchos es una película sobrevalorada, sin embargo, cuenta con todos los elementos que la colocan en ese escalón de clásico moderno. Abreva de la historia del cine y, a pesar de su simpleza temática, ejemplifica una verdad: los sueños requieren un sacrificio. Ni el canto ni el baile esconden que todo es efímero. Las estrellas solo nos engañan y no brillan por nosotros.

 

3.- Manchester Junto al Mar

Dirección y guion: Kenneth Lonergan

Quizá uno de los mejores dramas en los últimos años. Casey Affleck interpreta con maestría a un hombre marcado por la tragedia que debe hacerse cargo de su sobrino.  El relato nos demuestra, sin recurrir a la exageración, que hay eventos que nos borran la sonrisa para siempre. Los silencios, las palabras justas, diálogos precisos y actuaciones entrañables construyen un filme cruel porque es real, porque no se permite los mecanismos del cine para rescatar a un protagonista desecho.

 

4.- Logan

Dirección y guion: James Mangold

Sorprendente cierre para un personaje que nos ha acompañado por años. Mangold realiza una cinta valiente, con un Wolverine en decadencia pero dispuesto al sacrificio. Un argumento que habla de la vejez, la paternidad y la necesidad de entregarnos a los seres que amamos. En ningún aspecto el relato es condescendiente y Mangold desde un inicio deseaba una pantalla repleta de sangre.  Hacia el final, las lágrimas se encargan de diluir la abundancia del rojo.

 

5.- Voraz

Dirección y guion: Julia Ducournau

Una película que trasciende la historia de una estudiante de veterinaria en su transformación hacia el canibalismo. El relato prefiere obviar la exageración de elementos gore para centrarse en la búsqueda de la identidad. Voraz expone lo doloroso que puede resultar la aceptación de quienes somos. Es un retrato de la constante lucha entre los instintos y la razón. ¿Es posible escapar de nuestro destino, de lo que llevamos en los genes?

 

6.- Yo, Daniel Blake

Dirección: Ken Loach
Guion: Paul Laverty

Es sencillo entender el porqué fue merecedora de la Palma de Oro en 2016. Un filme necesario para nuestros tiempos de injusticia social. Daniel Blake, un carpintero de la tercera edad, nos enseña el valor de respetarnos. Un personaje con el que pronto hacemos empatía ante los obstáculos propuestos por un sistema que le impide trabajar. Loach sigue el camino de su cine comprometido y honesto. Desde el título comprendemos la intención: todos somos Daniel Blake, todos somos víctimas de un sistema que nos desecha y de absurdos procesos burocráticos. Todos somos seres que lo perdemos todo cuando entregamos la dignidad.

 

7.-¡Huye!

Dirección y guion: Jordan Peele

Excelente ópera prima de un director que promete convertirse en un referente. El mayor acierto es la paciencia para la construcción del misterio. Un simple encuentro con los padres de la novia inserta al protagonista afroamericano en una pesadilla. Abordar el tema del racismo eleva a la película a otro nivel.  Peele crea una obra que va más allá de un personaje que desea escapar ante su trágico final. Un relato incómodo porque Estados Unidos aún no huye del fantasma de su pasado, de la esclavitud, de años de dominio que siguen presentes en una sociedad capaz de entregarle el poder a esperpentos como Donald Trump.

 

8.- Dunkerque

Dirección y guion: Christopher Nolan

Si en algo se destaca el director de El caballero de la noche, es por su capacidad de moldear argumentos despojados de la linealidad. Atrevido en la estructura, el filme divide la épica batalla de la Segunda Guerra Mundial en tres tiempos y espacios: aire, mar y tierra. En cada uno de ellos plantea la presencia del terrible miedo cuando solo se desea sobrevivir. Su diseño sonoro y visual la rescata de su tono patriotero. Ejercicio fílmico casi perfecto.

 

9.- Paterson

Dirección y guion: Jim Jarmusch

Una obra hermosa en donde cada cuadro es un verso. La película habla de los pequeños instantes, de hallar la poesía en lo cotidiano. Jarmusch nos muestra que en la mirada atenta a nuestro entorno, está la salvación para comprender que este mundo tiene detalles preciosos dentro de su máscara de crueldad. La interpretación de Adam Driver es deliciosa y aquí se le nota cómodo. Paterson es una de esas cintas en donde aparentemente no pasa nada, pero en realidad transcurre la vida misma.

 

10.- El seductor

Dirección: Sofia Coppola
Guion: Thomas Cullinan

Con cintas como esta, Sofia manifiesta que no requiere de su apellido para demostrar su valía como directora. Un filme de época, pero con la particular visión de la neoyorquina. La historia se centra en la Guerra Civil de los Estados Unidos, mujeres de diferentes edades se enfrentan a un hombre extraño que rompe la calma de una escuela para señoritas. Un enemigo el cual se irá convirtiendo en alguien a quien seducir.  Es un retrato de las diferentes armas con las que cuenta el género femenino para defenderse de una posible amenaza: la experiencia, la empatía, el romance, la sexualidad. Es una belleza por la atención al detalle. Su brevedad, como todo en la vida, nos deja con ganas de más.

 

11.- Blade Runner 2049

Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Hampton Fancher

Más aclamada por la crítica que por la taquilla, esta nueva entrega del mundo de los replicantes mantiene el cuestionamiento esencial sobre lo qué nos hace humanos. Elegante, de fotografía cuidada y un ritmo pausado que es casi un manifiesto: un blockbuster no debe editarse necesariamente como un videojuego y los momentos climáticos pueden ser escasos pero sustanciales. Al tema de la diferenciación entre humanos y máquinas, se agrega la idea de siempre creernos únicos. La ilusión como motor. La necesidad de aferrarnos a un ideal para sostener nuestra existencia.

 

12.-Perfectos desconocidos

Dirección y guion: Alex de la Iglesia

Como en toda su filmografía, la irreverencia y el atrevimiento forman parte de esta cinta del director español. El mayor acierto es introducirnos a la vida de tres parejas y un amigo de las mismas. Una simple cena se convierte en un interesante juego cuando deciden que los mensajes y llamadas recibidos esa noche serán expuestos al resto del grupo. Nos acercamos a un muestrario de vidas ocultas, de prejuicios, de falta de comunicación entre las parejas que nos empuja hacia la desesperanza, a entender que la única certeza en este mundo es la decepción y el engaño. La ignorancia es una bendición,  es la premisa que se asoma tras salir de la sala.


Fotografía: Kosta Bratsos / Unsplash

Las malditas listas que se pasan de ídem.


De principio a film

Por Rodrigo González

Odio las listas. Las listas de lo que sea, hasta las del súper. Y a pesar que reconozco su utilidad y ayuda en momentos inciertos o de flaqueza en la memoria, hay algunas que particularmente me crispan los nervios, sobre todo aquellas que enumeran lo mejor o lo peor de algún tema. Pretender cercar el gusto y el deleite sobre una expresión estética a la miopía de una sola persona o institución —que por inciertos artes o aires se proclama autoridad en el tema—, me parece grosero, fatuo y al mismo tiempo un despliegue de soberbia monumental. Por principio, nadie puede realmente hacer una lista veraz con las cien (o diez) mejores cosas de algo. Ni pinturas, ni películas, ni discos, ni libros, ni canciones, ni vinos, ni conciertos, ni series de tv. Nada. None. Cero.

Primero, porque los parámetros para decir que una cosa es mejor que otra son completamente subjetivos y personales cuando se trata de una expresión artística y segundo, porque todo el tiempo se están creando cosas nuevas que, evidentemente violentan y rompen la naturaleza misma de una lista. Acaso, lo acepto, hay cosas o eventos que pueden clasificarse basadas en ciertos logros (como la cantidad de personas en un concierto), en premisas evidentes (como la altura del los edificios), en artilugios propagandísticos (las canciones más escuchadas del año) o en obviedades (los mejores equipos de la liga española), pero todo esto es, al final del día, un mero ejercicio caza likes que rara vez ofrece una guía o aporta algo sustancial al tema. Por eso las odio. Y es, irremediablemente en la última parte del año cuando afloran los expertos y sus listas.

Yo no me considero un experto en lo absoluto. Hay temas que me apasionan y temas que me conmueven. Hay eventos que sigo con puntualidad y algunos que preferiría no haber atestiguado. Y aunque me gustaría hacer una lista con el top ten de políticos mexicanos deleznables, por ejemplo (¡¿con quién empezarla, caray?!), debo reconocer que la tentación de hablar de lo que más me gusta —el cine— es grande. Durante estos meses que he atendido gustoso la invitación de Paraíso Perdido a colaborar en su blog, he hablado básicamente de películas y de la forma en la que éstas me marcan y me sorprenden. Así que en honor a las fechas, aquí les comparto lo que a mi gusto -estrictamente personal- son algunas de las películas que más disfruté este año.

Rogue One

La mejor película de la saga. Nada de fuerza, nada de poderes telepáticos, nada de elegidos, nada de destinos manifiestos. Una película de acción pura y dura que pone el origen mismo del heroísmo en personas comunes y corrientes. Diego Luna irreconocible y un guión que meticulosamente tejió el puente perfecto entre el pasado y el futuro de la serie. Renovados los mitos, ya que hagan lo que quieran con los demás episodios, total.

The Witch

Cine profundamente emotivo y valiente. Lleno de figuras y referencias actuales sobre la batalla en la equidad de género. Hecha con un toque de neurocirujano y un cuidado por los detalles que disfruté enormemente. La secuencia final aún me da escalofríos.

Coco

Sí, es una película para niños. Sí, es de Disney. Sí, se metieron con algunas de las tradiciones más sagradas de los pueblos mexicanos (aquí nos desgarramos las vestiduras, please) y sí, lo hicieron maravillosamente bien. Lo mejor es tratar de no llorar cuando empieza la rola de Bronco.

John Wick: Chapter II

La primera parte de esta entrega es completamente inesperada. Acción y más acción destilada con un móvil de venganza canina. La segunda parte es absolutamente fantástica. John regresa a… pues a matar gente, obvio. Perdí la cuenta del número de referencias que tiene al cine silente, pero auun sin conocerlas todas es absolutamente disfrutable. Recomiendo subirle al volumen, el soundtrack es una maravilla.

Logan

Yo iba a ver a Wolverine pero salí con el corazón apachurrado y profundamente conmovido. El retrato y reflexión sobre la decadencia, sobre poder inútil, lo inútil del poder en exceso y del peso que cargan las nuevas generaciones, estén preparadas o no para asumir su rol en el mundo.

Jim and Andy. The great beyond.

Sorpresa máxima del año. Netflix se arriesga con un documental que nadie quería distribuir y con justa razón, pues abre la puerta a una confesión honesta sobre la locura y la entrega. Jim Carrey está en otro nivel. Hay momentos en la entrevista que parece un iluminado. Como si a través de la actuación hubiera alcanzado el nirvana o algo. Yo lo sospechaba desde que lo vi en The Truman Show, pero en este documental nos deja todo muy claro. No se lo pierdan.

¿Notan la ausencia de películas mexicanas? Pues eso. Pero ya hablaremos del tema el año que viene. Ahorita es tiempo de celebrar, dicen.


Fotografía: Glenn Carstens-Peters / Unsplash

Logan y la feliz ausencia del final feliz


De principio a film

POR RODRIGO GONZÁLEZ

Desde hace un par de años me resisto como gato boca arriba a las películas de súper héroes. No porque no me gusten si no porque hay algo en mi adulto altanero y bravucón que me dice que debo parar, que debo colocar mis esfuerzos intelectuales en empresas más profundas, en figuras más complejas, en métodos narrativos más innovadores.

X Men siempre ha sido una saga difícil para mi porque no soy fan de la saga, nunca fui (llegué tarde) porque me confunden sus miles de versiones y cientos de miles de vericuetos, y por lo mismo, la he dejado un poco de lado, así como dejo de lado los alegatos internos del PRD o de MORENA o las marchas por la liberación de Burundi, y no porque la liberación de Burundi no sea importante (la verdad es que no se de quién se quieren liberar), es sólo que me siento como el que llega a la fiesta con chelas cuando ya todo el mundo se está yendo al after. Llegas a la marcha pro Burundi, pero la banda ya se está yendo a la protesta por la liberación del Cristo de Iztapalapa. Mierda.

Con mi padre de visita en la ciudad he tenido que extender las alternativas de entretenimiento y ayer miércoles decidimos ir al cine. La idea era ver John Wick 2. El horario dijo Logan.


#Instantánea #HistoriasSinSpoilers

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Después de una semana con mi padre hemos hablado mucho. El contexto no es precisamente un continuo de temas: pasamos de hablar del negocio que estamos haciendo juntos a la mejor versión de menudo que ha probado y dónde, y luego se le ocurre contarme cuando mi abuelo lo sacaba del billar a cachetadas cuando apenas tenía diez años. Cosas de familia, pues.

Llegamos a la función de Logan y lo que pensé que sería no fue. Me prometieron que vería algo que no vi y me dijeron que saldría contento de algo que salí llorando. O casi, pues.

Y entonces resulta que una película me puso en mi lugar. Una película me dijo así te ves, así te ven los demás, así caminas, así hablas, así refunfuñas, así mientas la madre, así te quejas de todo, así te complaces con las cosas más sencillas, así bebes, así manejas, así tienes corazón de pollo.

Ahora bien, quiero aclarar que no me estoy comparando con Logan-Wolverine-HugeJakman-X24, para nada. Se trata de algo más sencillo: en términos del elegante francés que me dejó la preparatoria le llamaré “el gran putazo generacional”.

Sentado al lado de mi padre, que recién cumplió sesenta y ocho años me di cuenta que tengo cuarenta y dos. Me di cuenta que soy la otra generación, la de los rucos. Que ya crucé la mitad de la vida. Que sí me siento fuerte y me siento joven y tengo muchos planes, pero también me di cuenta que tengo un hijo de quince, que las heridas no me sanan tan rápido, que si corro en el bosque me canso, que perseguir la chuleta cada día me preocupa y me cuesta más.

Pero luego veo a mi padre que tiene sesenta y ocho y a mi hijo que tiene quince y pienso que no puedo estar en mejor lugar. Que el afortunado soy yo. Veo al país en el que vivo, en el tiempo en el que lo vivo y no quisiera estar en otro momento tan lleno de promesas, de sueños y de posibilidades de fracasar. Veo a mi padre que tiene sesenta y ocho y a mi hijo que tiene quince y pienso en todos los superpoderes que tenemos juntos.

Veo que como en Logan no hay finales felices. Lo que sí, es que hay una posibilidad latente, real, cierta, de hacer de la vida un viaje lleno de sangre, de logros, de fracasos, y de la promesa que dice que los que vienen pisándonos los pasos son más inteligentes que nosotros, más valientes que nosotros, más rápidos, bellos, divertidos y ambiciosos que nosotros. Y eso, ya hace que el viaje valga la pena.

No vayan a ver Logan con su papá. O sí.