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Septiembre negro es el mes de la patria


Omnifón

Por Profesor Roque
Twitter @mambosatan

Mes de la patria

Septiembre es el mes de la patria, o por lo menos ese es el slogan que el gobierno nos repite cada año a través de la propaganda oficial. Podrá ser el mes de la patria pero para el rock mexicano ha sido el mes que ha marcado un par de sucesos que le ha costado superar.

El primero de ellos fue en 1971 y es el siempre mencionado Avándaro, o dicho de manera oficial: El Festival de Rock y Ruedas en Avándaro. Para poner en contexto el festival, recordemos que ya desde finales de los años 60’s se estaban realizando festivales masivos tanto en EEUU como en el Reino Unido. Algunos de los mas celebres son el Monterey Pop Festival de 1967, donde Jimmy Hendrix pasaría a la historia al quemar su guitarra en el escenario. En 1969, Woodstock sería la cúspide del movimiento hippie, y la línea de agua que definiría los festivales masivos, y mas cercano a Avándaro en tiempo (1970), el Festival de la Isla de Wight en el Reino Unido, donde se hizo oficial el nacimiento del trio progresivo Emerson, Lake and Palmer.

Inicialmente el Festival de Avándaro no estaba planeado como un festival masivo. Se trataba de un acto adicional a una carrera de autos que se llevaba en esa localidad del Estado de México, y que estaba enmarcado en las celebraciones de septiembre, el mes patrio. Los organizadores vieron la posibilidad de agregar un concierto de rock, en ese entonces un sonido moderno, la noche anterior a la carrera y la idea fue bien recibida entre los organizadores y se aceptó. De ahí el nombre de “Festival de Rock y Ruedas en Avándaro”.

La idea original era tener dos bandas tocando, las más populares en ese momento, Javier Batíz, de Tijuana, y La Revolución de Emiliano Zapata, de Guadalajara. Estas bandas tocaban en inglés, ya que era un momento donde el rock mexicano estaba pasando de la etapa de los covers (o refritos como se les llamaba en esos días) a la composición de temas originales pero cantados en dicho idioma. Había un cuestionamiento sobre si el rock “puro” debía ser cantado en su idioma original y por eso se puso de moda en muchas bandas cantar en dicho idioma. Ese movimiento llevó el nombre de “La Onda Chicana”, por su naturaleza híbrida, semejante a la de los mexicanos nacidos en EEUU y el uso del espanglish como lengua, como se verá más adelante.

Estar en “Onda” significaba para los jóvenes de esos años, el uso de cierto lenguaje y su gusto por la música pop (a las bandas de rock les llamaban bandas de Pop). De especial atención era el uso de un lenguaje que incorporaba palabras del caló mexicano de las clases populares, y el espanglish que en los años 40 habían traído los mexicanos participantes en el programa Bracero, y que  incorporaban en el habla los jóvenes clasemedieros, en un entorno cada vez mas urbano y que dejaba atrás la imagen oficial con un México rural y revolucionario. De esa forma los viejos eran llamados “La momiza”, si algo te gustaba entonces “te pasaba un resto, Ernesto”, si te debías tranquilizar, entonces “calmantes montes alicantes pintos”, entre otros ejemplos. Aún hoy en día quedan en uso algunas palabras como “la neta”, “las rolas”, “que buena onda”, los “fresas”.

Los escritores jóvenes que escribían de esos ambientes urbanos, y hacían uso de ese lenguaje fueron llamados despectivamente “escritores de la Onda”, (Carlos Monsiváis en su obra Días de guardar dice de ellos fueron el primer grupo en divulgar el slang en la literatura mexicana). Aunque el adjetivo no les gustó, con el tiempo se les quedó. Los mas conocidos posiblemente sean José Agustín, Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña. El involucramiento de estos escritores en el mundo del rock era inseparable, ya sea escribiendo sobre las bandas mexicanas en la publicaciones de la época como la revista “Pop”, y sobre todo en una que sería vital para aumentar la leyenda de Avándaro, me refiero a la Revista “Piedra Rodante”, que era la versión mexica de la entonces contracultural “Rolling Stone”.

Parménides personalmente era un gran fan declarado de una de las bandas que participo en el festival de Avándaro, Three Souls in my Mind, y un gran detractor de la Revolución de Emiliano Zapata, a los que tachaba de “fresas”. Si bien esto no fue motivo para que estos últimos no tocaran en el festival, ya que por motivos contractuales en esa misma fecha tenían un contrato para tocar en Monterrey. El rock mexicano y la onda chicana estaban en boga, y la banda de mas éxito eran esos tapatíos con el clásico “Nasty Sex”.

El otro elegido para el festival, Javier Batíz, declino participar aludiendo que el dinero que se destinaba para el evento era muy poco (40 mil pesos de la época). El encargado de conseguir a los grupos que tocarían, Armando Molina, que además de ser el cantante de La Maquina del Sonido, era el manager de varias bandas, optó por Peace and Love, y El Ritual, bandas que él manejaba. Cuando se propagó el rumor de que se haría un festival de rock más bandas decidieron sumarse, quedando al final las siguientes: Los Dug Dug’s, El Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace and Love, El Ritual, Bandido, Los Yaki con Mayita Campos, Tinta Blanca, El Amor, Three Souls in my Mind y Love Army. Cabe aclarar que estos últimos no pudieron llegar al festival por la cantidad de gente que colapso los caminos, y su camión con ellos a bordo y el equipo nunca logró arribar al festival, de igual forma, la carrera nunca se realizó.

Previo al concierto, a las 11 de la mañana hubo una sesión de yoga, no olvidemos que estaban de moda los llamados “Jipitecas”, que era la versión mexicana de los hippies donde sobresalían por el uso del misticismo prehispánico junto con otras corrientes espirituales como el yoga, sobre todo popularizado por los Beatles. La moda jipiteca impero en el festival, ya que era fácil reconocerlos pues el usos de ropa elaborada por indígenas como huipiles, sarapes, ropa de manta, además de muchas veces calzar huaraches y usar pulseras y collares con motivos indígenas.

Después del yoga siguió una presentación de la opera rock Tommy de The Who por parte del grupo de teatro experimental de la UNAM, para después comenzar con bandas que no estaban en la lista oficial de Avándaro: La Ley de Herodes (con Sergio Arau, a la postre miembro fundador de Botellita de Jerez), Zafiro, La Sociedad Anónima, Soul Masters y la Fachada de Piedra, tapatíos que contaron con el cantante de 39.4 en un palomazo.

A decir de los asistentes se esperaban unas 70 mil personas pero al final, en los dos días del festival se congregaron mas de 100 mil personas (hubo quien dice que hasta medio millón de personas, pero eso es parte de la leyenda). A pesar de la cantidad de gente, se puede decir que el festival concluyo con tranquilidad, ya que no hubo ninguna perdida humana y tal vez lo mas “alarmante” fue la famosa “Encuerada de Avándaro”, una chica que en el éxtasis de la música se desvistió y fue motivo de que se le tomaran infinidad de fotografías y que serviría de alimento para la prensa amarillista que no dejo de criticar al evento. La revista “Piedra Rodante” publico una entrevista muy hilarante con ella, aunque años mas tarde se descubrió que había sido falsa y era una broma de algunos escritores de la onda que escribían ahí.

Muchos de los intelectuales también se sumaron al ataque al festival, calificándolo de alguna manera de “antipatriótico”, y no bajándolo de una orgía llena de drogas. Algunos otros lo defendieron, pero el saldo en el imaginario colectivo fue de que el festival había sido un “degenere” no acorde a las “buenas costumbres” nacionales. La única banda que hizo un llamado a no olvidar a los estudiantes muertos fue Three Souls in My Mind.

Teorías de la conspiración hay muchas, unas dicen que la satanización del festival fue un ataque a las aspiraciones presidenciales al entonces gobernador del Estado de México, Carlos Hank González, que había dado los permisos, otros dicen que cuando el gobierno se dio cuenta de la capacidad de convocatoria que tenían los jóvenes a través del rock, básicamente se prohibieron las manifestaciones juveniles que no fueran acordes al concepto estatal. De ahí que mientras el rock se marginaba, otras expresiones que daban la imagen de una aparente apertura revolucionaria del régimen, tales como el canto nuevo o la llamada “música folklórica latinoamericana” florecieran a través de las famosas “peñas”.

Básicamente después del festival de forma lenta pero gradual se fueron cerrando las puertas al rock mexicano, y la programación radial básicamente dejo de existir para los grupos nacionales, así como los lugares de conciertos, por lo que la alternativa para las bandas sobrevivientes fue refugiarse en los llamados “Hoyos Fonquis” —termino, por cierto, acuñado por Parménides García Saldaña—, lugares improvisados que iban desde un lote baldío hasta auditorios con sonido terrible, donde las bandas tocaban ante un publico cada vez mas marginado y mas lejano de la clase media, habitual escucha del rock mexicano. Los chavos de onda ahora eran marginales y mal vistos.

Septiembre negro

El segundo suceso trágico se da 14 años después, un fatídico 19 de Septiembre, cuando la Ciudad de México fue sacudida por un terremoto, que además de dejar en escombros una buena parte de la ciudad, también se cargó con la vida de Rockdrigo González, el Profeta del Nopal.

Al inicios de los ochenta, con el cambio generacional que acompañaba a la nueva década, se le comenzó a dar mayor espacio al rock. Auditorios de universidades se abrían a estas manifestaciones culturales y, de manera lenta, la clase media volvía a acercarse al rock mexicano. Se organizan algunos concursos de rock apoyados por el museo del Chopo, (o sea la UNAM), y se editan discos grabados con cierta calidad, destacando “Nadie en Especial” de Chac-Mool, quienes logran ser firmados por una trasnacional y sacar su disco con funda doble. El cambio generacional también se refleja en los sonidos de las bandas, que lentamente van dejando atrás el acostumbrado R&B de los Hoyos Fonquis para acercarse a propuestas nuevas como el punk, new wave y post-punk de Los Pijamas a Go-Go, Size, Dangerous Rhythm o The Casuals.

No solo en la Ciudad de México pasa esto, Guadalajara aporta más bandas y ofrece mas apertura de espacios donde bandas como Sombrero Verde y Los Clips tocan junto a leyendas de la década pasada:  Toncho Pilatos y Spiders, entre otros. Aún con esto los espacios eran limitados y se sumaba la dificultad de conseguir instrumentos y equipo musical, los precios eran exorbitantes y México vivía una de sus peores crisis económicas. La devaluación constante del peso frente al dólar hacía imposible para muchos músicos comprar incluso una guitarra eléctrica. Muchas veces se rentaba equipo, lo cual incluía instrumentos musicales, para poder tocar.

Entre los resabios de los años 70’s aún se contaba con un animado circuito de peñas que para sobrevivir estaban dando espacio a cantautores, mas cercanos al rock que a la música folklórica, los cuales tocaban acompañados por su guitarra acústica. Uno de esos músicos era Rodrigo González, o Rockdrigo para los compas. Procedente de Tamaulipas de forma lenta se había forjado cierto nombre en el modesto circuito de la capital mexicana. Rockdrigo, junto con Rafael Catana y Fausto Arellín, se reúnen bajo el apelativo de Tríptico Rupestre para presentarse junto a Jaime López en la presentación de un libro sobre rock. De esta idea inicial se desembocaría en lo que se llamo “Movimiento Rupestre”, que contó incluso con un “manifiesto” que, un poco en broma y un poco en serio, hacia un llamado a los músicos para que sin necesidad de parafernalia sofisticada, básicamente acompañados por sus guitarras acústicas y unas buenas letras, se manifestaran al tocar.

Rockdrigo y los rupestres van ganando espacios donde presentarse, desde los culturales oficiales hasta pequeños sitios que presentaban bandas de rock. Los Rupestres podían moverse bien con esa característica dual, ser cantautores muy cercanos al folk y al rock. En 1984 Rodrigo González graba el único casete que editó en vida, Hurbanistorias.  Es precisamente en el terremoto de 1985 cuando la muerte lo alcanza en su departamento. Ese último año, González había estado muy activo, incluso había hecho algunos programas especiales de TV que salieron al aire de forma posterior al terremoto. La noche anterior había dado un concierto, y como en muchas tragedias, estaba a punto de irse a Europa a buscar nuevos aires. Parafraseando un poco la letra de una de sus canciones, Rockdrigo no tuvo tiempo de cambiar su vida. Podríamos decir que es la figura trágica más célebre en el panteón del rock mexicano.

Por cierto, Parménides García Saldaña, el único escritor de la onda que sí acepto ser llamado así, también murió un 19 de septiembre. Solitario en un cuarto de azotea que rentaba, supuestamente de neumonía y tan solo tres años antes que Rockdrigo.


Nota: Cuando comencé a escribir el texto aún no sucedía el terremoto del 19 de Septiembre del 2017, nunca imaginé las coincidencias. Le dedico el texto a todos los que han ayudado a las víctimas de este suceso trágico.


Fotografía: Pedro Meyer

Del bajo o porque las moscas zumban en FA


Omnifón

Por Profesor Roque
Twitter: @mambosatan

De la tradición

Pueden decirme anticuado, nostálgico o simplemente un romántico ridículo, pero a pesar de que cada día se leen menos periódicos en papel he de confesar que aún disfruto el olor de la tinta sobre el papel al leer las noticias impresas. Mi sección favorita son las tiras cómicas. Mi día comienza al leer las aventuras y desventuras de esos personajes salidos de otros épocas. Mutt y Jeff, conocidos aquí como Benitín y Eneas, tienen apareciendo desde 1907 (bueno, primero fue Mutt, o Eneas, y luego Jeff o Benitín). A veces comienzo con las “divertidas” en las que incluyo a Popeye, Lorenzo y Pepita (Blondie su nombre original, y de donde surgió el nombre de la banda new wave homónima), Periquita y Archie. Otras veces las primeras que leo son las “serias”, donde Mandrake el Mago, El Fantasma, o El Hombre Araña nos dejan “picados” por saber que sucederá en su próxima aventura.

Lo que invariablemente dejo al final es el pequeño recuadro que pertenece a la sección de Ripley, esa de “Aunque Usted no lo crea..”. Fue precisamente ahí que hace unos días me enteré que las moscas al volar suenan en la nota Fa (o F en el sistema gringo)[1]. La noticia me pareció curiosa y compartí ese dato en mis redes sociales, agregando la frase “Las moscas son bajistas ”. Inmediatamente un amigo me dejo el comentario “con razón nadie quiere a los bajistas¨. Yo, que soy un bajista frustrado, no pude mas que sonreír amargamente y solo pensar que es un estigma que debemos soportar hasta el final de nuestros días, en espera de tiempos mejores para el gremio.

La tradición dice que los bajistas somos guitarristas fracasados; que el bajo por tener solo cuatro cuerdas es mas fácil y se opta por tocar ese instrumento y no la guitarra. A mi favor tengo que mi instrumento favorito es el bajo, fue el primero que agarré para tocar, nunca la guitarra. Si uno busca en Internet encontrará infinidad de memes haciendo mofa de los bajistas, concluyendo que nadie les extrañará si llegan a faltar en algún grupo musical. No hay nada mas falso que eso, estudios científicos han demostrado que los bajistas son (¿somos?) el elemento mas importante de una banda. La Universidad McMaster, de Canadá demuestra que las frecuencias bajas, las cuales son detectadas de manera mas fácil por los escuchas y detectaban cuando esos tonos no estaban. El bajista, además de ser parte de la sección rítmica, también debe estar acorde con la armonía musical de la banda. Si no me creen pueden checar el articulo de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU[2].

Un poco de historia

El bajo no siempre formó parte de los combos de música pop, pero como se ve, los sonidos graves son esenciales en la música, incluso en la música electrónica, por lo que siempre se buscó una forma de tener esos tonos bajos. Kraftwerk sustituía las líneas de bajeo con un sintetizador, de la misma forma que Depeche Mode usaba al inicio de su carrera un Moog Podigy exclusivamente como bajo. Otros pioneros como Cabaret Voltaire, en sus primeros años hacían una gran combinación de cajas de ritmos, guitarra junto a la voz y bajo de Stephen Mallinder, para finalmente dejarle todo el papel de los tonos graves a un sintetizador.

Antes del bajo eléctrico estuvo el Contrabajo, un enorme armatoste de madera, tan enorme que incluso su ejecutante podía montarlo como si fuera un caballo. Chequen este video de los primeros años del rock and roll donde Al Rex, de Bill Halley & His Comets cabalga su contrabajo:

o a Lee Rocker de los Stray Cats

El escritor Patrick Süskind, famoso por su novela El Perfume, tiene un monologo titulado “El Contrabajo”, donde su personaje va contando de manera agridulce las desventuras de su condición de contrabajista de una orquesta sinfónica. Explica por que es importante el bajo cuando expone que a pesar de que los tonos graves parecen no percibirse cuando se tocan en una obra, ya que aparentemente sobresalen los agudos, si uno se aleja es cuando la magia sucede: los agudos se pierden y lo que mejor se escucha son los graves. Recuerden el momento de llegar a un concierto que ya inició y como efectivamente el sonido del bajo es el que mas se nota.

El personaje de Süskind habla también de lo difícil que es viajar con el contrabajo en un taxi, o en el avión, siempre molestando a los pasajeros en el metro. Me viene la anécdota que escuche en el programa de Ronnie Wood, guitarrista de los Rolling Stones, donde Paul McCartney, bajista de ya saben quien, hablaba acerca de sus influencias, dándole importancia a Bill Black, contrabajista de Elvis. Cuando Elvis y su banda comenzaban a tener éxito viajaban por EU en esos enorme autos de los años cincuenta, donde el contrabajo siempre iba amarrado en el techo del auto. Tiempo después Bill Black fue de los primeros contrabajistas en cambiar su instrumento por el recientemente creado bajo eléctrico, en su caso un Fender Precision bass, mejor conocido como P-Bass. Fue precisamente este el primer bajo eléctrico de la historia. Inventado gracias a la necesidad de que esos sonidos graves pudieran escucharse, ya que la guitarra y la batería los nulificaban y se tenía que usar un instrumento algo grande como el contrabajo. Por cierto Paul tiene el contrabajo de Bill Black, y cuenta que nunca lo ha podido tocar bien. Sobre el icónico bajo eléctrico en forma de violín de Macca, es un Hofner alemán y a pesar de la idea que se tiene de ser barato, es un instrumento muy bien hecho.

De casos a casos

Casi todos comenzamos a tocar un instrumento al llegar a la adolescencia, muchas veces con la idea de tener una banda. La mayoría quieren ser cantantes o guitarristas. Es común que por cuestiones prácticas los ensayos se hagan en la casa del baterista, por lo difícil que es armar y desarmar la batería y moverla, además de la vocación masoquista de los padres para soportar tremendos tamborazos (¿quien en su sano juicio compra una batería para el chamaco?). Pocos son los que optan por ser bajistas. Por otro lado, ejemplos de guitarristas convertidos en bajistas existen varios, incluyendo al mismísimo McCartney, porque cuando Stutcliffe decide dedicarse a la pintura y abandonar la posición de bajista en la primera alineación de The Beatles, Sir Paul, mas a fuerza que por gusto, paso a ocupar la vacante.

Muchos bajistas, curiosamente, han sido ejecutantes de instrumentos de aliento, como en el caso de John Entwistle, de The Who. Inicialmente comenzó tocando la trompeta, como no se escuchaba en sus primeras bandas optó por intentar con la guitarra pero sus dedos eran tan largos que terminó cambiando al bajo y reinventó su sonido dentro del rock.

Un músico que comenzó como flautista fue Mick Karn, el peculiar bajista de Japan, que solía aparecer con las cejas completamente rasuradas y los ojos llenos de sombras. Parecía un Nosferatu post punk, además de ser rara avis por tocar un bajo fretless (sin trastes), Karn usaba mucho la melodía en sus líneas de bajo, incluso ocupando con su instrumento la voz principal en las canciones de Japan. Lo más admirable es que él mismo se enseñó a tocar el bajo, lo que da esperanza de tocar decentemente a muchos autodidactas. En una entrevista decía que a veces dejaba de tocar hasta por seis meses, y al preguntarle si eso no provocaba que sus habilidades disminuyeran, respondió que sí, pero que le gustaba tener esa sensación de tocar el bajo como si fuera la primera vez. Aquí hay una muestra de su maestría.

David J es otro bajista que hace uso de un fretless, a pesar de que posiblemente muchos no lo consideren un gran bajista, su sonido es elegante y sobrio. Su bajo Fender precision suena potente pero sin quitarle preponderancia a la guitarra tanto en Bauhaus como posteriormente en Love & Rockets. Fue gracias a él que me interese en ese instrumento y no en la guitarra como la mayor parte de los adolescentes del mundo. David J es enigmático: siempre de traje y con lentes de sol, leí recientemente que tiene mas de 35 años con el mismo estilo de corte de cabello. Por mi parte yo siempre seré un gordo con el cabello desaliñado. Sobre su equipo, prefiere las cuerdas de su bajo de entorchado liso, lo que le da un sonido mas brillante. Ya desde Love and Rockets David J ha estado tocando con un bajo fretless, o sin trastes, lo que hace su sonido sea más cercano a los antiguos contrabajos, o tololoches como les decimos en México. Tuve la gran suerte de encontrarme a Mr. J en la desaparecida tienda de discos “Tower Records” de la Ciudad de México, lo único que pude decir fue “hi”, me quedé sin palabras. No había aún teléfonos celulares y no todo mundo traía una cámara por si se cruzaba algún “famoso” y atestiguar su encuentro. Iba acompañado de su hermano, Kevin Haskins, baterista en ambas agrupaciones, y los dos me respondieron muy amables el saludo.

Cosas de hermanos

Las bandas que cuentan con hermanos a veces se enfrentan a dilemas cuando los dos son guitarristas. Colin Greenwood de Radiohead pertenece a esa categoría. Su hermano menor Johnny Greenwood, es el guitarrista y a falta de bajista no le quedó de otra a Colin que ser el bajista. Eso hace que sus líneas de bajo tengan mucha melodía. Últimamente la banda esta más enfocada al atasque sonoro, y ahí sus líneas sobresalen fácilmente.

En Café Tacvba sucedió lo mismo, Kike Rangel, que en un principio era guitarrista, terminó como bajista ya que su hermano Joselo sabía tocar la guitarra y además había fundado la banda junto a Rubén Albarrán. En ambos casos la ecuación es simple: sobraba un guitarrista, faltaba un bajista. Cosas de hermanos supongo.

Self made bajistas

Casi todos los bajistas menores de 60 años iniciaron sus aventuras musicales con el punk. Este genero logró lo que muchos profesores no pueden hacer: que los jóvenes se interesen y estudien algo. Sin importar sus nulos conocimientos musicales, el punk invitaba a tocar. A pesar de que siempre habrá algún Sid Vicious, más famoso por subir al escenario y cortarse el pecho, que por sus líneas de bajo, el deseo de imitación generó bajistas como Steve Severin de Siouxie and The Banshees, Simon Gallup de The Cure, y sobre todo Jah Wobble, fundador junto con Johnny Lydon (conocido como Rotten en los Sex Pistols) de Public Image Ltd. Wobble, 100% autodidacta, consiguió que su gusto por los ritmos de Jamaica, en especial el sonido del Dub, se fusionara al Post-Punk influyendo a infinidad de bandas.

Los músicos también comen y pagan renta

Los músicos de sesión son héroes anónimos presentes en muchos discos y canciones que disfrutamos. Incluso bandas que “carecen” de bajistas, como The Doors, donde el bajo lo “llevaba” el teclado de Manzarek, han tenido que recurrir a ellos, al menos en los discos. En sus grabaciones contaron con una serie de músicos de sesión tales como Jerry Scheff, Lonnie Mack, y Douglass Lubahn.

Podemos incluir en esas listas a Sabo Romo, que además de con Caifanes ha sido bajista en casi 200 discos, grabando cosas que él mismo no quiere decir ya que estrictamente lo hizo por dinero.  Abraham Laboriel es otro mexicano afamado como bajista de sesión, sus bajeos están en mas de 4000 discos. Los músicos también tienen que comer y pagar renta.

Mención aparte es el caso de la mítica Carol Kaye, nacida en 1935 y que a la fecha sigue tocando y dando clases de música. Carol es una multi-instrumentista que ha sido músico de sesión, incluso formó parte del Wrecking Crew, una imponente banda conformada por músicos de sesión que han participado en discos de diversos cantantes. Kaye calcula que ha sido bajista en alrededor de 10,000 álbumes. Uno de sus bajeos mas reconocibles y que al momento de leerlo lo vas a tararear es el tema de Misión Imposible.

Las mujeres y el bajo

Es muy frecuente asociar la figura de bajista a mujeres, y ejemplos tenemos muchos, desde la guapísima Suzy Quatro, que en los años setenta estaba presente en infinidad de posters de adolescentes, pasando por Tina Waymouth de The Talking Heads hasta llegar a dos Kims, Kim Deal de The Pixies y posiblemente la Km más conocida: Kim Gordon de los extintos Sonic Youth. El hecho de ver al bajo como un instrumento que muchas mujeres escogen tal vez explique las bromas que se les hacen a los bajistas respecto a que no consiguen chicas pero sí ligar chicos, o estar más solos que nadie.

Los sonidos graves son entonces la medula espinal de una canción, su presencia es indispensable en todo tipo de música. Uno no puede imaginar una boda sin los ritmos machacones de la cumbia haciendo a todos bailar. Sin ese elemento es como comer un taco sin salsa picante: No tiene sabor, o peor aún, como sexo sin orgasmo. Nadie quiere a las moscas, pero sin ellas el mundo sería un horrible paisaje lleno de cadáveres. Igual que una canción sin el bajo, así que ahora ¿quién se ríe de quien?


[1] Las notas para el bajo se leen en clave de Fa en el pentagrama, donde la nota de Fa esta en la cuarta línea del pentagrama. Otros instrumentos graves como el contrabajo, el violonchelo, la tuba, y las partes graves de un piano, por citar ejemplos)

[2] http://www.pnas.org/content/111/28/10383


Fotografía de portada Kari Shea / Unsplash

Todos los sonidos


Omnifón

Por Profesor Roque
Twitter: @mambosatan

En esta mi primera colaboración para este blog, inauguro esta columna bautizada con el nombre de probablemente el primer sintetizador hecho en México: Omnifón, que se podría traducir como “todos los sonidos”. Este artefacto fue inventado en los años sesenta por el ingeniero Raúl Pavón, antecediendo al famoso sintetizador Moog. El nombre de Omnifón y su implicación de “todos los sonidos” sirve de pretexto para que en esta columna se hable de música y las muchas aristas que tiene en nuestra vida. No se trata solo de rock, ya que se pretende abordar otros ritmos, cercanos o alejados, de esa música. En esta ocasión me permito escribir sobre los sellos discográficos.

Generalmente cuando se habla de sellos discográficos en la mayoría de sitios Web o revistas especializadas se contemplan los sellos “legendarios” que han sido semillero de bandas pop o jazz, a saber: 4AD, Chess, Motown, Rough Trade, WARP y otros tan sobados y repetidos en diferentes publicaciones ya sea online o físicas. Siempre se dejan atrás otros géneros porque no encajan dentro del perfil “moderno” de la mayoría de las publicaciones que tienen que ver con la música y, si acaso, mencionan Blue Note por el Jazz y la Deutsche Grammophon como ejemplo de música clásica; pero como este asunto se trata precisamente de música, les pondré algunos sellos que considero interesantes o “curiosos” por la historia detrás de ellos y lo que editaron, siendo posibles santos griales para coleccionistas de cosas raras o melómanos puros.


Choson Raekodoen

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Comenzaré con la Compañía Fonográfica de Corea del Norte, o Choson Raekodoen su nombre en coreano. Aunque me hubiese gustado mas que se llamara “Compañía del Pueblo Trabajador de Corea del Norte” o algo así que tanto les gusta a los regímenes comunistas.

Entre lo poco que he podido investigar acerca del origen de la empresa, dado el carácter cerrado del llamado “País ermitaño”, solo he podido encontrar que posiblemente se fundó en los años 1950s, probablemente después de la Guerra de Corea (1950-1953). Esta difunta empresa probablemente sirvió como vehículo de propaganda política del país asiático a través de canciones tradicionales del folclor coreano y de loas a los dictadores en turno (básicamente solo fueron para el Gran Líder, y el Amado Líder, o sea al fundador de la República Democrática de Corea y su hijo, respectivamente).

Esta idea me parece nada desdeñable dada la inclusión de los títulos de las canciones traducidos al inglés, el idioma del odiado enemigo del pueblo, con lo que fundamento mi hipótesis de que eran más que nada un arma de propaganda, ya que nos vamos a encontrar con encantadores títulos como: “Buenos días al amado líder”, “Las mujeres soldados difunden la semilla de la felicidad”, “Deseándole al líder que tenga buena salud”, y otras linduras por el mismo estilo, además de incluir las ediciones especiales para los festivales de los estudiantes y de la juventud internacional con números musicales tan llegadores, los cuales cito a continuación: “Pyongyang les da la bienvenida”, “El futuro será de los jóvenes y de los estudiantes”. Atención, el conseguir estos discos es más una labor de coleccionistas enfermos que otra cosa, pues el tenerlos sirven más como anécdota que de disfrute auditivo, porque difícilmente creo que alguien goce de los varios volúmenes de la banda del ejercito popular Norcoreano, con joyas encantadoras tales como la “Canción del General Kim Il Sung”, “La canción del General Kim Jong Il” (para que no se quejen de que no existe igualdad), la “Canción del querido camarada Kim Kong Il”.

Entre el cambio de tecnologías y el abandono paulatino del vinil dejando paso al Disco Compacto, sumando las locuras de los amados líderes de la dinastía Kim y su maravillosa idea de probar armas atómicas, lograron que el mundo prestara oídos no a sus canciones pero sí a la amenaza de una guerra nuclear y consiguiendo que fueran bloqueados comercialmente, y con la crisis económica y la hambruna provocada por el bloqueo comercial al gobierno de norcoreano se hizo evidente que mantener una disquera con música que pocos estén dispuestos a comprar no era viable comercialmente y desapareció en los años noventa como manufacturera de vinil y se transformo en fabricante de CDs, ahí es donde dejaron de interesarme. Aunque con el nuevo auge del disco en vinil, no creo descabellado mandar a maquilar vinilos a Pyongyang, si es que sus maquinas aún existen.

Jugoton

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Es 1947, tan solo dos años después de liberar Yugoslavia de la bota nazi, es fundada la que se convertiría en la empresa fonográfica mas grande de la extinta Federación Socialista. Podríamos pensar que por tratarse de un sello derivado de un régimen rojo lo más factible es que fuera otro caso de vehículo de propaganda política, igual que en el caso anterior con Norcorea. Pero Yugoslavia se desmarcó en 1948 de las políticas de Moscú y fue uno de los principales impulsores del llamado movimiento de países no alineados, por lo que gozó de cierta independencia y libertad dentro de sus fronteras. Precisamente por romper con la Unión Soviética en tiempo de la guerra fría es que esta disquera puede resultar interesante a los lectores por dos cosas:

Primero, al no tener acceso al financiamiento soviético se vio obligada a buscar otros mercados, lo que abrió la posibilidad de hacer negocios con el llamado “mundo libre” y el virus del rock que se gestó en EU en los años de la posguerra, junto con otros ritmos “decadentes” pudo entrar a las ondas hertzianas del país balcánico.

Comencemos con el acceso al rock, ese engendro de mal que infectaba a la juventud del mundo y los hacia bailar como posesos. Ni los mas férreos guardianes de la moral pudieron evitar su propagación hacia las fronteras donde el proletariado era el rey, y a finales de los años setenta y principios de los ochenta la juventud yugoslava también bailaba con los compilados de post-punk y new wave que Jugoton editaba, tales como Paket aranžman (Paquete tour) y Artistička radna akcija (Trabajo de Acción Artístico), que mostraban una selección de bandas nacionales que tenían un potencial comercial entre los jóvenes. El primero es considerado el segundo mejor disco de rock de Yugoslavia, además de convertirse en un clásico instantáneo, y aún es influencia para las bandas que han surgido después de la desintegración del país balcánico. La idea era tener bandas de jóvenes en sus veintes, representativas de la escena punk y new wave del país, entre las que sobresale Električni Orgazam, agrupación que hasta la fecha sigue en activo. El segundo disco es una joya a buscar entre los coleccionistas de discos en el mundo.

 

Otro de las grupos musicales que Jugoton editó y vale la pena mencionar fue Bijelo Dugme (botón blanco), posiblemente el conjunto más famoso en Yugoslavia y que además fue la banda donde Goran Bregovic comenzó sus andanzas en el mundo de la música. Aunque inicialmente fueron una banda más de hard rock, lentamente fueron virando hacia las raíces balcánicas ,lo que impactaría sobre todo en la música de Bregovic.

 

La segunda característica curiosa del sello fue que, al no tener el apoyo propagandístico de Stalin, Tito y sus seguidores tuvieron que buscar otra fuente de propaganda para su revolución social, y qué mejor que la Revolución Mexicana, generadora de infinidad de canciones y de películas que reflejaban esa lucha de pueblo sufrido levantándose hacia el burgués opresor.

Un ejemplo palpable fue la edición del llamado Yu-Mex, una serie de discos de cantantes locales que interpretaban canciones mexicanas de la revolución, gracias al impacto del cine mexicano de la época de oro que les llegó al corazón. Un poco de información acerca de esta serie de discos, que no fue única de Jugoton, ya que muchas otras discográficas yugoslavas se dedicaron a sacar discos de canciones mexicanas, puede ser vista en la pagina http://www.mihamazzini.com/ovitki/default.html que menciona algo de la música mexicana que se escuchó en los años cincuenta en esa parte de Europa Oriental. La aceptación de la música mexicana en Yugoslavia o los estados que nacieron a la posterior desaparición del país no debe resultar extraña, ya que si han escuchado a Goran Bregovic podrán notar que son músicas muy afines.

Con la desaparición de Yugoslavia se vino el ocaso de la disquera que terminó convertida en Croatia Records, y de alguna manera ha continuado editando música rock y algo de Turbo, ese engendro de electrónica, balkan beat y onda grupera: lo juro, ya que tuve la ¿suerte? de ir en un taxi por las calles de Belgrado cuyo conductor tenia su USB llena de Turbo cuando de repente apareció “Su Majestad Mi banda El Mexicano” con su Baile de Caballito mezclado a la perfección con los ritmosfrenéticos del Balkan Beat.

Falcon Records

Falcon records, #HistoriasSinSpoilers

Ya que estamos mencionando la música mexicana y su influencia en otra música no podemos dejar de lado a una leyenda en cuanto a música norteña se refiere, y más cuando se trata del legendario sello texano (Tejano and proud! como dice la raza que vive cruzando el Río Bravo) Falcon Records, fundada en 1948 en McAllen por Don Arnaldo Ramírez (Mr. Falcon). Se trata uno de los dos sellos más influyentes en cuanto a música norteña se refiere, junto con Ideal Records.

Los grupos que grabaron y fueron editados por el sello incluyen tanto mexicanos como texanos, con leyendas mexicanas como Los Alegres de Terán, Carlos y José y el gran Luis Pérez Meza, cuya música y ritmos norteños hacen que imagináramos el norte de México como si de una película del Piporro se tratara. De allende la frontera se editaron discos de verdaderas diosas musicales, como la verdadera reina del Tex Mex: Lydia Mendoza, mejor conocida como La Alondra de la frontera, cantante texana que puso en alto la música mexicana y que logró ser inmortalizada en una estampilla postal de EU, además de serle otorgada la medalla de las artes por el congreso yanqui. Otra reina que tuvo su música en este sello fue Doña Chelo Silva, la reina del arrabal, que empequeñece a Paquita la del Barrio con su música y actitud. Básicamente estamos hablando de un sello de verdadera sangre azul con tantas reinas en su catálogo.

 

Falcon también impulsa de cierta manera la naciente escena chicana, ya que de los años  sesenta y setenta graba a uno de los grupos pioneros de Texas, con un nombre de campeonato: Tortilla Factory, que por desgracia hoy en día están olvidados.

Si uno busca entre los discos editados por este peculiar sello se encontrará sorpresas como Los Chapala Beach Boys, que además de composiciones propias también tocaban covers de los Beatles. La cosecha de rock no se quedo solo ahí, ya que editaron algunos sencillos de los Teen Tops para el mercado estadounidense.

La evolución de la música norteña es bien documentada en la ediciones del virtuoso  del acordeón, el muy añorado Steve Jordan, alias “El Parche”, que incursionó en otros terrenos no tan ajenos a la polka como lo fue el rock. Una de sus actuaciones puede verse en la película que dirigió David Byrne —sí, el cantante de Talking Heads— en True Stories, donde comparte el escenario con Tito Larriva, pionero del punk en EU y mexicano inquieto que ha forjado nombre en el país vecino y su escena independiente.

No puede faltar la nota de leyenda en este sello, ya que así como Factory Records firmó a todas las bandas importantes de Manchester menos a The Smiths, el caso se repite con Falcon Records, a cuyo roster le hicieron falta Mingo Saldívar y el legendario Flaco Jiménez para de esa manera tener a los tres texanos que cambiaron la forma de tocar el acordeón.


Podcast y transmisión en vivo

Algunas canciones del genero chicano pueden ser escuchadas en el podcast del programa Omnifón:

https://www.mixcloud.com/profesor…/omnifon-12-de-junio-2017/

Cada lunes por www.psiconauta.net estaré programando de las 22:00 a las 00:00 horas diferentes géneros musicales que puedes acompañar con la lectura de esta columna.

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