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Lista negra III

La oscuridad de la calle es rota por un farol al fondo del callejón. Son casi las diez de la noche, y en ese paraje solitario se encuentran dos hombres. ¿Detective Castilla? Dice uno de ellos dándole la mano. Agente investigador, responde, recuerde que le dije que en México no existen los detectives. ¿Por qué propuso este lugar, ingeniero, frente al edificio embrujado? Agrega el agente después de un par de minutos de silencio incómodo. Trabajo aquí a unos metros, confiesa, pero usted fue quien me dijo que le urgía verme. Necesito información, responde Castilla. ¿Más? Ya le dije todo lo que sé respecto a los escritores asesinados. Algo me dice, responde el hombre en gabardina, que aún no me lo ha contado todo.

Bien, dice el ingeniero, ¿qué necesita saber? Lo que ha visto u oído, aquello que pueda darnos pistas sobre el asesino, finaliza Castilla esperando que con eso sea suficiente. Bien, dice el ingeniero, en estos meses vi sobre los agentes del FBI que a finales de los setentas acuñaron el término “asesino serial” a través de una serie de entrevistas a psicópatas capturados. Se escucha interesante, dice el agente Nepomuceno. Se llama Mindhunter, es una serie que se estrenó este año en Netflix. Es una historia de ficción basada en las entrevistas reales que hicieron Robert K. Ressler y John E. Douglas. Además de la narrativa original, el ambiente y la interpretación de estos asesinos hacen de esta serie lo mejor que vi este año.

Algo sé de asesinos seriales, le dice el agente investigador, ocultando el hecho que en su carrera ha atrapado ya a dos en la urbe tapatía. El ingeniero no se da por enterado y prosigue su charla. Este año me apliqué, tenía una charla en el Festival Fóbica sobre ese tema, así que me propuse ver toda la serie de Bates Motel de un jalón, las cinco temporadas. Debo decir que me fascinó, aunque al principio fue desconcertante esta especie de adaptación de la historia en un contexto más actual que el de la novela original, la forma en que uno ve evolucionar al personaje principal, pasando de un niño tímido al terrible asesino, hace de esta serie una joya.

Pero no solo me quedé allí, volví a ver la primera temporada de Hannibal. En esta lo que me parece mejor es la estética visual de cada asesinato y la forma en que vemos al doctor Lecter manipular al agente especial Will Graham para llevarlo a la locura.

 

También volví a ver un par de temporadas de Dexter, uno de los pocos casos donde creo que la serie es mucho, pero mucho mejor que los libros de la cual surgió.

¿Y me va a decir que solo ve series de asesinos? Eso lo hace a usted un sospechoso. No, bueno, veo varias de las que la gente va recomendando, o se estrenan, o se ponen de moda. Pero pensé que querría hablar de asesinos solamente. ¿De escritores que puede decirme? Le pregunta el agente Castilla. Pues tengo muy presente la serie The Affair, que empecé a ver casi al final del año pasado. La primera temporada fue brillante, aunque en la segunda cae un poco el ritmo. Pero hacia el final de esta se vuelven a amarrar los distintos hilos narrativos, en un experimento que me parece interesante, incluso como estructura para una novela. Me queda aún ver la tercera.

¿Y a poco se la pasa viendo televisión? Pregunta el agente. Vamos, necesito más información que esa. No, claro que no. Trato de leer de todo, pero tengo una cuota anual de libros policiacos y de género negro que me gusta cumplir. Puedo mencionarle el libro México Noir, antologado y editado por Iván Farías, que se componen de 27 relatos que van desde detectives hasta historias de crímenes. Una buena muestra de lo que se hace actualmente, que además permite hacer un mapa mental de los escritores que en este momento se dedican al género.

También leí el libro Chinola Kid de Hilario Peña. Este es la historia de un matón de Tijuana que termina siendo el sheriff de un pueblo. Tiene de todo: balazos, mujeres fatales, traiciones y narcos.

En mis lecturas del año sobresalió el libro de Juan Pablo Villalobos: No voy a pedirle a nadie que me crea. Me pareció divertido, inteligente y confirma por que hablan todos de él.

Otro libro que me fascinó fue Los atacantes de Alberto Chimal, cuyos cuentos versan sobre la modernidad, los hackers y otras historias cuyos personajes se sienten perseguidos. Lo considero uno de los primeros que se pueden englobar en la “ficción informática”.

No mame, responde el agente Castilla, no empiece con fumadas, siga hablando. Disculpe, como escritor debo de leer lo que me pueda ayudar en lo teórico. Por ejemplo el libro Como dibujar una novela de Martin Solares. No solo expone una novedosa forma de entender la narrativa, sino de plantearse qué es lo que se va a escribir. Es de esos libros que uno debe leer mientras se encuentra escribiendo, no sé, su primera novela.

¿Y ya la acabó? Pregunta Castilla. Ya mero, ya mero, responde el ingeniero, cómo chingan. Más respeto, le dice el agente mostrándole la pistola bajo la gabardina.

Guarde eso, mejor le sigo contando. También me gusta el tema de lo policiaco en la novela gráfica. Hace unas semanas compré El complot Mongol, un libro clásico del policiaco mexicano de Rafael Bernal, adaptado con guión de Luis Humberto Crosswhite e ilustrado por Ricardo Peláez Goycochea.

También adquirí Desde el infierno, con guión de Alan Moore e ilustrado por Eddie Campbell. Ambos son una joya, necesarios en cualquier colección.

¿Pero, ya los leyó? Pregunta el agente. No, aún no. Tengo pilas de libros por leer. ¿Entonces para qué chingados me habla de eso? ¿Qué novela gráfica sí leyó? Bueno, en el año disfruté y me conmovió el libro Mi amigo Dahmer de Derf Backderf, un ilustrador y caricaturista que fue compañero del famoso asesino serial durante la preparatoria y nos cuenta esa otra historia, la del chico ignorado y torturado que un día desató su furia.

No me vaya a salir ahora con que los defiende, le dice el agente. No es eso, responde, pero es interesante ver que algo había de humano, que sufrieron dolor, que sus infancias fueron, en la mayoría de los casos, durísimas.

Me ha hablado mucho de gente de fuera, pero dígame, de su círculo, ¿Hay alguien a quién deba investigar? El ingeniero se queda pensando un momento. Pero ¿y si se enteran que fui el soplón? Será testigo protegido, aseguró el agente. ¿Ubica a Rafael Villegas?, recién publicó dos libros que en realidad son tres, es un amigo y somos miembros del CRUNCH. ¿Del qué? Nada, una agrupación de escritores gordos. Con eso tengo para arrestarlos por asociación delictuosa; pero dígame, qué debo buscar del señor Villegas. Primero el libro de cuentos Apócrifa, el cual es delirante y una propuesta original, está conformado por dos tomos. Pero también su primera novela Animal verdadero, la cual es dinámica, compleja y llena de humor negro, casi acaba de salir al mercado pero no debe dejar pasar el próximo año sin leerla. Se escucha sospechoso, dice el agente investigador, habrá que darle una visita.

Creo que con lo que me ha dicho es suficiente, concluye Castilla. ¿Realmente cree que existan los Novecientos Noventa y Nueve, una sociedad internacional de asesinos de escritores?, pregunta el ingeniero mientras se despide. No estoy seguro, le dice el agente, pero cuídese, no vaya a ser que termine embarrado en el pavimento como el novelista de hace algunas semanas. Mientras se dirigen a sus autos, en medio de la fría noche de diciembre, en un coche estacionado varios metros más allá los observan dos sujetos. En el musculoso brazo del que va al volante sobresale un tatuaje: un recuadro rojo con tres nueves dentro y la inscripción “¿Qué hay detrás de la ventana?”.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Doce-historias-doce

Por: Alejandro Juárez

Las historias nos rodean, dan sentido a la existencia, proveen guía en momentos difíciles, nos moldean y permiten engañarnos unos a otros. Una buena historia es un descubrimiento, una veta de emociones, un platillo estupendo o una cena de múltiples tiempos, dependiendo de su longitud y trama. Mariana Mota escribió en este blog hace poco el placer que representa sumergirse en una serie o una novela, independientemente de si es reciente o no. En esta breve lista les comparto algunos descubrimientos que me dejaron un gran sabor de boca en 2017, enlistados uno por el mes del año en que tuve el placer de encontrarlos-verlos-leerlos. Unos impresos, otros disponibles en medios electrónicos, otros más en la pantalla, grande o pequeña. Todos estupendos en su propia y peculiar forma.


Enero.

Mushi-shi (animé)

En el Japón de la era feudal, un hombre misterioso viaja de pueblo en pueblo para buscar a criaturas invisibles para la mayoría, los mushi, que al interaccionar con los humanos  provocan efectos en apariencia sobrenaturales: gusanos adictos al licor, que secuestran a viajeros que atraviesan el bosque; pequeñas aves que habitan en conchas marinas y roban la voz de las niñas curiosas, sombras que brotan de manantiales  para intentar apoderarse de la vida de quienes se reflejaron en sus aguas… una caterva de criaturas maravillosas y aterradoras, que Ginko (el maestro Mushi o Mushishi) estudia y analiza. La serie, ganadora de múltiples premios, es una soberbia colección de historias autocontenidas, que al unirse forman un tapiz complejo, digno de admirarse. Disponible en Netflix.

Febrero.

Daughter of the lillies (webcomic).

Daughter of lilies

Ubicada en un mundo de magia, que se insinúa podría ser el nuestro tras recuperarse de una catástrofe brutal, la historia sigue las andanzas de Thistle, una extraña maga con habilidades inusuales y un secreto terrible, cuyo rostro y cuerpo están cubiertos de forma que ni un ápice de su piel pueda verse nunca. La historia (que recién finalizó el Capítulo 7 y se actualiza dos veces por semana) maneja un lenguaje gráfico de alta calidad, una construcción de personajes amplia y compleja, así como una trama central atractiva, complementada por buenas subtramas, hábilmente entretejidas. El guión y el dibujo son obra de Meg Syverud, complementado por los colores de Jessica Weaver. Se puede leer de forma gratuita en www.daughterofthelillies.com

Marzo.

Logan (película).

Pocas veces una historia de superhéroes ha sido presentada de forma tan brutal, a través de la decadencia de Wolverine, el mutante en apariencia indestructible. La ruina no solo de él sino de todo el sueño de coexistencia liderado por los X Men, la mayoría de los cuales fueron asesinados o convertidos en fugitivos. Por si fuera poco durante 25 años no ha nacido ningún otro mutante. Envejecido, lentamente envenenado por el adamatium que contienen sus garras y esqueleto, con su capacidad de regeneración sumamente reducida, Logan se encuentra de súbito con la tarea de proteger a una niña tan salvaje como él. De la casa productora 20th Century Fox, dirigida por James Mangold y estelarizada por Hugh Jackman.

Abril.

Fantásmica (libro).

Carlos Bustos, #HistoriasSinSpoilers

Fruto de la fértil imaginación de Carlos Bustos, autor tapatío, esta novela fragmentada (o compendio de cuentos, según se le mire) nos arroja en su brevedad a un mundo poblado de fantasmas, demonios y enigmas, enfrentados por un cazador designado por la Iglesia para evitar que se manifiesten en toda su malignidad. El personaje central carga con el peso de una mutilación a manos de uno de dichos entes, además de ser acompañado por el fantasma de una niña que, sin hablar, manifiesta ser poseedora de un secreto de vital importancia. Ganador del premio de cuento Gilberto Owen, este libro es una rara perla de la literatura fantástica en español. Publicada por el sello Axial-Colofón.

Mayo.

American gods (serie).

Ser un dios no es fácil. Menos aún cuando tus seguidores se olvidaron de ti y eres solo una memoria lejana, algo que habita las historias para niños, poco más que una página en un libro de mitología. Basado en la novela gráfica de Neil Gaiman, la serie nos deja ver las complejidades de la lucha de una deidad venida a menos, decidida a volver al espacio central aun en contra de los nuevos dioses de la tecnología y los medios de comunicación. Si eso hace correr sangre, aún mejor. 2017 nos trajo la primera temporada, poblada de entes fabulosos y/o escalofriantes: una mujer que devora a sus adoradores en su ansiosa vagina, una dama cuyos principales acólitos son una multitud de Jesucristos (todos auténticos) y un viejo misterioso capaz de sacar de su retiro a expresidiarios y entes sobrenaturales por igual. Disponible en la cadena Starz y en Amazon.

Junio.

We stand on guard/Estamos en guardia (novela gráfica).

we-stand-on-guard

Ubicada 100 años en el futuro, nos muestra un mundo degradado, en el que el Canadá fue invadido con precisa brutalidad por un enemigo de superior poderío tecnológico: los Estados Unidos de América. En medio de enormes campos nevados patrullados por perros mecánicos (tan hábiles para asesinar como para hablar en forma bilingüe) y por robots gigantescos, casi sacados de la Guerra de las Galaxias, la supervivencia de un puñado de guerrilleros resulta una imposibilidad que deben superar todos los días. De la pluma de Brian K. Vaughan y el arte de Steve Skroce, publicada en México por Panini Comics.

Julio.

Tu nombre / Kimi no na wa (película).

A la joven Mitsuha nunca le pasa nada interesante. Hasta que le pasa. Un día no logra reconocerse en el espejo, que le devuelve un rostro masculino. Piensa que se trata de un sueño extraño que debe seguir hasta despertarse. Pero la experiencia se repite hasta que se percata que las sensaciones de ese hombre son reales y que mientras ella ocupa ese cuerpo él hace lo mismo con el suyo. Jugando con las dualidades de la vida rural/urbana, el enfoque masculino/femenino y la flecha temporal del pasado/futuro, esta cinta animada (ganadora de múltiples galardones) es una exquisitez. Dirigida por el talentoso Makoto Shinkai y disponible en Netflix.

Agosto.

Dirk Gently, investigador holístico (serie).

Esta serie de la BBC de Londres representa una alocada vuelta de tuerca a las series de investigación, en la que un personaje resuelve crímenes basado en la “interconectividad de las cosas”. Enfrentado a situaciones extravagantes y enemigos tan peculiares como él, que incluyen a una asesina holística (prácticamente indestructible), una banda de punks extractores de energía y un agente gubernamental ansioso por matar lo que se le ponga enfrente, Dirk es secundado por su reluctante y temeroso auxiliar, interpretado por Elijah Wood. También disponible en Netflix.

Septiembre.

Blacksad, Un lugar entre las sombras (cómic).

Blacksad

“Nadie es perfecto y no existe el amor a la carta”, dice el personaje, una pantera negra que investiga el asesinato de una antigua amante, que dejó en su pecho un agujero capaz de albergar un puño. Moviéndose en una ciudad poblada por animales sospechosamente parecida a Nueva York, Blacksad debe enfrentar asaltos a navaja entre la niebla, amigos que se burlan de su miseria y las manipulaciones de un misterioso personaje que envía en su contra a matones con manos como mazos. Jugando con los cánones de la novela negra, Juan Díaz Canales (escritor) y Juanjo Guarnido (dibujante) entregan un paquete de factura estupenda. Publicado por Norma Editorial.

Octubre.

The Goon, una montaña de ruina (cómic).

The goon

La tercera entrega de The Goon en español es una joyita delirante en la que se mezclan zombies, brujas, pulpos que pilotan aviones y un par de aberraciones cósmicas. Con un sentido del humor retorcido, Eric Powell (guionista y dibujante) reexplora la literatura pulp norteamericana, poniendo como centro a un antihéroe de los bajos fondos, fuerte como un toro, amante de aplastar cabezas, estafador y criminal que sin embargo es capaz de arriesgar el cuello para rescatar a un amigo o detener a un Lagarto-hombre. ¡Ah, y Hell Boy tiene una aparición especial! Publicado por Panini Comics.

Noviembre.

Nunca antes de las cuatro (novela).

Nunca antes de las cuatro

Un triángulo amoroso de esquinas retorcidas, presentado con sensualidad narrativa por Gabriela Torres Cuerva. Dos espacios temporales y físicos son testigos de los devaneos y celos entre un adulto, una adolescente y una niña. La memoria y el deseo se funden, se contraponen y desgarran, nos envuelven en ángulos afilados y esquinas en las que reposa el resentimiento. Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer una obra conforme se va gestando, privilegio que tuve con esta historia, tan atractiva como insidiosa. Publicado por Paraíso Perdido en su colección Taller del Amanuense.

Diciembre.

Dark (serie).

La pregunta no es ¿quién? o ¿cómo? La pregunta es ¿cuándo? De esta forma se introduce esta serie de misterio y ciencia-ficción, en la que los viajes en el tiempo alcanzan nuevos recovecos. Asesinatos y desapariciones trastocan la apacible vida de una localidad alemana, bajo cuya fachada de tranquilidad bullen pasiones, se entretejen engaños y se cocinan traiciones.  ¿Será cierto que los hechos violentos se repiten como 33 años atrás? ¿Quién es el misterioso sacerdote tatuado que parece saberlo todo sobre la vida privada de los habitantes?  ¿Qué pasa si no solo el pasado afecta el presente, sino que el futuro es capaz de alterar lo que ya ocurrió? La primera serie alemana de Netflix no defrauda y mantiene su ritmo casi hasta el final, bajo la firme conducción de Barab bo Odar y Jantje Friese.


Fotografía: Brooke Lark / Unsplash

Narrativa visual: 10 series de 2017 que me comieron la cabeza


Buscando a Wakefield

Por Cecilia Magaña

No me cabe duda que este 2017 la narrativa visual fue la que me comió la cabeza y me hizo pasar más horas frente al televisor que sumergida en libros. Así es, lo confieso: leí poco este año, y consumí series como enajenada. No creo que la novela haya muerto, en absoluto, ya ha sido masacrada antes y sigue ahí. Al menos eso es lo que me digo además de la clásica: “seguro aprenderé algún truco para crear personajes si tan solo sigo mirando”. Y quiero pensar que sí, carajo. Más me vale, porque tan solo con esta lista son más de 100 horas de mi vida invertidas en estas historias que me hicieron culpablemente feliz este año.

1. Las aventuras de Rick y Morty

Arranca con capítulos autoconclusivos y va tejiendo una trama larga que explota a partir del Capítulo 6 (Rick Potion #9). Puedes usar como excusa para verla que te sirve para pensar cómo una serie de cuentos arma poco a poco una novela o cómo darle sentido a todas esas referencias pop que siempre te han gustado, reinventándolas.

2. Mindhunter

El camino de Holden Ford hacia su propia oscuridad no solo cuenta con una estructura narrativa que combina, en paralelo, el desarrollo de una investigación con famosos asesinos seriales y cómo esta afecta la vida cotidiana de los detectives, sino la actividad de un asesino cuya identidad el espectador puede descubrir si también hace su tarea en internet, juega y suma las pistas. Cada episodio, cada entrevista, es una excelente clase de manejo de diálogo.

 3. Feud: Bette and Joan

Sobre la famosa riña entre Bette Davis y Joan Crawford durante la filmación de Whatever happened to Baby Jane?. Una reflexión sobre las manipulaciones detrás del chismerío en Hollywood, el lugar del talento y la belleza, sobre la vejez y la insatisfacción. Si sumas las múltiples versiones, el onirismo y la suposición como recursos para narrar que no hay una sola verdad, verás que vale la pena robarle algunos desarmadores para tu caja de herramientas.

4. American Crime Story: The people vs. OJ Simpson

Uno de sus grandes aciertos es no apuntar el dedo acusador, sino lograr que el espectador llegue a la conclusión que sus creadores desean. No mentirás si dices que la ves para aprender cómo crear buena ficción a partir de un caso real, sin caer en el panfleto.

5. The Punisher

Si bien tengo mis dudas sobre el episodio 13, se ha ganado su lugar en esta lista gracias a su manejo de la tensión. Las múltiples facetas del personaje de Frank Castle (que no solo la juega de tipo duro sino que logra despertar ternura y franco horror) se logran gracias a su contraste con los personajes secundarios. Su relación con Micro, en particular, es un ejemplo de cómo aprovechar un dúo para dar profundidad a ambos personajes y lograr que se transformen uno al otro de manera orgánica, natural.

6. Big Little Lies

La maternidad, los secretos de alcoba, el pasado y las dudas sobre la influencia de la genética y la crianza en el desarrollo infantil, son tan solo algunos de los temas que se entretejen en la resolución de un crimen cuya víctima es anónima hasta el último capítulo. Si lo que necesitas es ver nuevas formas de tramar un thriller con temas de actualidad esta es una serie que no te debes perder.

7. The Crown

Una buena narración histórica sirve, en realidad, para hablar de preocupaciones contemporáneas: la coronación de la reina Isabel II y su lucha interna por conciliar a la mujer y al símbolo son una excusa para hablar del empoderamiento femenino y cómo afecta a los hombres y mujeres que la rodean. ¿Quieres escribir una buena ficción histórica? Mira esta y toma nota.

8. Glow

Los griegos lo sabían y Shakespeare lo explotó: no hay buena comedia que guarde, en realidad, el revés trágico de los personajes. Si lo que necesitas es escribir una comedia con sentido, esta puede ser una excelente lección de cómo aprovechar el absurdo de la vida cotidiana para contar buenas historias y crear personajes entrañables.

9. Death note

Ya sé que no es novedad, pero apenas la vi. Evita la peli: esta serie es una demostración de que los aspectos culturales no solo dan contexto a la narración, sino que son su raíz y sustento. Si además te interesa crear tramas inspiradas en una constante lucha de argumentos o usar el ensayo para construir tensión dentro de tu novela, esta serie te dará herramientas para hacerlo.

10. The Young Pope

Lo que Breaking Bad logró transformando a un hombre sencillo en un megalómano, aquí se logra mostrando a un megalómano que esconde a un chico vulnerable en su interior. Para mí fue la mejor serie del año. Toca, valientemente, una multitud de temas oscuros relacionados con la Iglesia Católica pero no pierde de foco la humanidad de su protagonista. El tema de la fe, la vanidad y el poder, son apenas la mitad de lo que abarca. Llena de aciertos en su manejo del subtexto y la ironía (resultado de un inteligente soundtrack), tiene momentos que son verdaderas dosis de poesía, un recurso que toda buena novela debe contemplar.


Fotografía: Tim Mossholder / Unsplash

Separados al nacer


Saca el diván

Por Edna Montes


La vida es dura, eso es cierto. El verdadero problema es cómo explicarle a la gente que siempre has sentido que algo te falta. Hay un vacío que no puedes explicar que te deja como… ¿una papa sin catsup? Bueno, es complicado.

Vas triste por ahí, nada nuevo, hasta que un día… te topas con esa persona. Entras en pánico. El parecido es increíble, es tu doble exacto (o todo aquello que serías si fueras del otro sexo). ¡Malditas drogas!, son idénticos. Esto no puede ser una coincidencia. Las explicaciones acuden a tu mente a la velocidad de la luz ¿Se trata de un experimento genético?, ¿conspiración Illuminati?, ¿una broma de mal gusto? Desde luego que no pueden ser gemelos separados al nacer ¡eso es un cliché!

El shock va pasando cuando descubres que no ser tan único como creías no es una cosa mala. Es bueno tener alguien tan torpe y obsesionado con la combinación menta-chocolate como tú.  Además, es como volver a casa. De pronto, aquél vacío existencial desaparece y te ves obligado a admitir que los milagros pasan. En la ficción, al menos. Antes cargabas el peso del mundo en tus hombros, pero ahora que lo repartes todo es más llevadero. Es hora de pedirle a papá y/o mamá algunas explicaciones. ¡Menos mal que no son mellizos cariñosos! (Sí, los estoy viendo Cersei y Jaime; también a ustedes, Luke y Leia)

Este recurso narrativo tiene muchas posibilidades: gemelos del mismo sexo, mellizos, amigos inseparables o enemigos incansables. Fiel a su dualidad, da las mismas oportunidades a la comedia que al drama. Incluso al siempre adorado gemelo maligno. La imaginación es el límite.

Más allá de las oportunidades cómicas y dramáticas de la trama, los hermanos separados al nacer no pierden vigencia porque nos recuerdan que todos añoramos esa parte bella y luminosa que nos muestre lo mejor de nosotros mismos. Quizá también que lo peor no es tan malo como nosotros lo vemos desde el punto de vista de nuestro juez interno. Al final, saber que pertenecemos a un lugar, con todas nuestras peculiaridades y rarezas, es algo que alimenta el alma. Una historia digna de ser contada.


Canción:

Thompson Twins- Hold me now


Recapitulando:

Separados al nacer

Fórmula:

Los protagonistas son hermanos (a menudo gemelos o mellizos)/Alguna situación propicia que sean separados justo después de nacer/ Condiciones azarosas los reúnen/ Pasan una crisis de adaptación o conflicto/ Descubren su verdadera condición de hermanos/ Viven aventuras juntos o se enfrentan como enemigos.

Como lo viste en:

Netflix: de la palabra amor y sus derivados


Lente anónima

Por Mariana Mota

Acuñar el término amante exclusivamente a las personas quizás sea un poco reduccionista. Y, por otro lado, dicen que el excesivo uso de la palabra cae en la exageración y el absurdo: el amor es privilegio para personas, o seres vivos; no para objetos. Uno no ama los frijoles, la montaña o los vestidos; pero sí al papá o a la esposa. Y ya no digamos cuando saltamos de una expresión simplona como amo Netflix a una enfermiza como Netflix es mi amante. Yo soy otra de esas tantas enfermas que así lo dirían.

Algunos incluso se apropian de la carga activa de la relación al decir soy amante de los tacos, como si fueran ellos, los individuos, quienes brindan el placer al alimento; a mí me parece que funciona al revés: hacerla mi amante significa que es ella, la plataforma digital en este caso, quien me satisface a mí, mientras que yo pasivamente me dedico a recibir. Evito hacer planes en el exterior, me desvelo, disminuyo mi tiempo de productividad; todo porque sé que algo en ella me va a erizar la piel, o me va a acelerar el pulso, o al menos me va a entretener: efectos que provoca un amante en su amado.

Y como cualquier relación basada en el placer, existen ciertas rutinas sagradas que funcionan distintamente para cada tipología: solteros (que son completamente libres en la elección de su programación y que quizás pasen un tiempo excesivo en la plataforma), casados/arrejuntados (que, aunque puedan seguir programas de manera individual en sus tiempos libres, generalmente se aplastan en la cama o en el sillón juntos, van comentando lo que observan y hacen pausas para los besitos y caricias), roomies (que gozan de la individualidad sin remordimiento y la mezclan con la compañía ocasional o frecuente y recomendaciones del otro). Y como buen amante, también provoca remordimientos: cuando la elección fue azarosa y terrible, o cuando se invierte más tiempo buscando que viendo.

Además de ese ritual sagrado que se genera en el espacio donde reposa la televisión o la computadora, hay relaciones muy íntimas con la pantalla de cada aparato: el universo de posibilidades es tan vasto que, aunque en seis días me puedo echar una temporada completa de una serie que acaban de subir, un par de días después suben trece capítulos más de aquella otra que me eché hace seis meses y cuya historia ya no tenía tan fresca.

Una y otra van desfilando las temporadas (y películas y documentales, por supuesto). Ahorita, por ejemplo, me divierte la quinta temporada de Orange is the new black, y me fascina la primera de Mr. Selfridge (que ya tiene cuatro temporadas pero que apenas descubrí.¡Largo camino por recorrer!). Y mi espíritu ansioso espera la tercera de How to get away with murder, la cuarta de Bates Motel, la segunda de Jessica Jones, la tercera de The affaire, la séptima de The walking dead. Y prefiero dejarme sorprender cuando encienda la televisión y vea las palabras mágicas: nuevos episodios; contrario a muchos que investigan y saben si esas temporadas tan esperadas llegarán, o si el rating no dio para eso. El factor sorpresa aumenta la satisfacción.

El festival de Cannes podrá iniciar guerra contra Netflix, y tendrá sus razones válidas, pero de que es un mejor amante el formato digital, inmediato, multi-sala e igualmente internacional, lo es. Para mí sí, y creo que para otros tantos millones de personas también. Y ya le estoy echando el ojo a HBO: ¡las posibilidades se multiplican y un tiempo valioso escurre en mi sillón!

Adultos buenos para nada


Saca el diván

Por Edna Montes

“¡Tú lo hiciste, Fulano!”, claro, porque un niño tiene la habilidad física para destrozar una casa, matar a un pelotón, pintar una habitación entera de sangre o provocar un temblor. Completamente lógico. Bueno, al menos estos adultos te culparon del desastre; otros no se enteran de nada o de plano ni siquiera están ahí.

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Es así como llegamos al punto en el que no puedes pedir una chela en un bar ni ver pelis clasificación C, pero ya te toca pelear contra el Mal Supremo. Eso sí, con los adultos no cuentes para nada. Da igual si el muñeco poseído sostiene un cuchillo en sus caras o los malvados aliens se estacionan en tu jardín perfecto de suburbio: “Es que los niños tienen mucha imaginación”. De ahí pueden esfumarse como ninjas o hacerte la misión aún más difícil. ¿Pelearás con uñas y dientes para que te crean? ¡Suerte con eso! Estarás en el delgado límite de irte a tu recámara sin cenar o envuelto en una camisa de fuerza.

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Todo puede empeorar, en este mecanismo narrativo no sólo existen los adultos negligentes, también están los maltratadores. Esos que no contentos con que el monstruo de la semana te persiga o tus amigos caigan como moscas, hacen que prefieras luchar contra los vampiros o el payaso asesino.

Incluso a ti como espectador te desesperan, admítelo. Más de una vez le has gritado a un personaje que deje de ser obtuso y POR FAVOR le crea ya al mocoso(a). Casi se te derrama la bilis cuando castigan a los menores por algo que obviamente no hicieron, o peor tantito los maltratan por gusto. En el fondo, hasta sientes algo de satisfacción mientras te repites que tú sí les harías caso a los protagonistas.

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Este elemento es fundamental en algunas tramas juveniles e infantiles. En honor a la verdad, muchas aventuras escolares y adolescentes serían imposibles si los papás o  profesores resultaran funcionales. En ocasiones más que un caso de adultos buenos para nada, se trata de uno en donde la mala comunicación mata. Los menores no confían en los mayores, por lo tanto no piden ayuda.

Mientras son peras o manzanas, me parece que si algo aprendemos de consumir ficción para evadir la adultez que no pedimos pero que la vida nos enjaretó, es a nunca dejar de ser niños. Sí un pequeñín te dice que hay un demonio, vampiro, alien o adulto terrible conspirando desde las sombras, ¿por qué no le crees un poquito?, para variar. Por favor, por favor, POR FAVOR, nunca seas ESE adulto nefasto.

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Recapitulando:

Adultos buenos para nada

Fórmula:

Una terrible amenaza se cierne sobre el mundo/ los adultos no se dan cuenta o son incapaces en todos los aspectos/un grupo de niños o adolescentes debe salvar el día.

Como lo viste en:

Loveless (Anime, JC Staff/TV Asahi, 2005)
Suzumiya Haruhi no Yūutsu (Anime, Kyoto Animation, 2006)
Calvin y Hobbes (Comic, Bill Watterson, 1985-1995)
Peanuts (Comic, Charles M. Schulz)
The Goonies (Película, Richard Donner, 1985)
Hocus Pocus (Película, Kenny Ortega, 1993)
Pesadilla en la calle del infierno (Película, Wes Craven, 1984)
Eso (Libro, Stephen King, 1986)
Matilda (Libro, Roal Dahl, 1988)
Una serie de eventos desafortunados (Libros, Lemony Snicket/Daniel Handler 1999-2006)
Buffy (Serie, Joss Whedon, 1997-2003)

Cástulo Aceves: Lista negra 2016

Dentro de una pecera, el rostro de un sujeto lucha por no aspirar el agua. La cortina de burbujas se pasea por su rostro al tiempo que sus ojos se abren demasiado, incapaces de enfocar a las carpas que se alejan a las esquinas intentando escapar inútilmente. El interrogador, un hombre de barba entrecana, saca su rostro del agua de un tirón. El sujeto no sabe el tiempo que ha pasado desde que iba caminando por la calle, rumbo a una farmacia de una cadena tapatía, cuando se le cerró un auto. Pensó que no volvería a verlos, pero allí estaban los dos interrogadores barbados esperándole. Sube, le dijo el más joven, de barba oscura y completamente pelón, apuntándole con un arma. Que rápido se pasó el año, fue lo único que atinó a decir antes de que le cubrieran la cabeza y le dieran un par de cachazos.

Ya conoces la rutina, le dice el interrogador, empieza a hablar. ¡Animal! Grita el sujeto antes de una nueva inmersión. Al volver a sacar su rostro, agrega: No, espere. Quise decir: “El miedo a los animales”, de Enrique Serna. Una novela policiaca llena de humor negro, que deja muy mal parado tanto al mundo policiaco como al cultural. A pesar de haber sido escrita hace veinte años, sigue tan vigente que uno es capaz de casi reconocer a los escritores en quienes basa sus personajes. Es tan divertida e inteligente, que no solo me pareció un gran libro, sino que probablemente se convertirá en uno de cabecera para un proyecto que tengo entre manos. ¡Confiesa entonces! Le grita el interrogador antes de volver a sumergirlo en el agua.

Después de escupir una carpa koi, el sujeto sigue dando nombres y obras, esperando así lo dejen ir. Esta “El niño 44” de Tom Rob Smith. Una novela que trata de un agente de inteligencia en la Unión Soviética, que presionado por los líderes para encontrar enemigos del estado, topa con el dilema moral de acusar a un inocente. A partir de allí todo se va volviendo en su contra, hasta que da con un asesino serial y se propone como misión personal detenerlo, a pesar de haber perdido rango, casa y credibilidad. Es una novela interesante, que atrapa al lector, a pesar de su tamaño y aparente lentitud al inició, la trama se acelera hasta llevarnos a un final insospechado.

¡Espere! Grita el sujeto ante el empujón del interrogador para volverlo a sumergir. También está “Las Fauces del Abismo” de Ignacio Padilla. Un libro de cuentos que funciona como bestiario fantástico. Por ejemplo están las “kaní”, una especie de tortuga que habita las cloacas de Murano y cuya concha tiene el secreto para los espejos y vidrios más cristalinos del mundo. O la influencia de los simios en la historia del arte. O de arañas capaces de inyectar los recuerdos de una persona en otra, hacerte olvidar o recordar demasiado. Pero también cuentos que nos llevan a sitios enigmáticos. Un libro interesante y divertido, escrito con imaginación y mostrando su maestría en  recursos narrativos.

Sigue hablando, le indican después de unos minutos de silencio. Puedo hablar de lo que vi. Por ejemplo “Luther”. Trata de un detective obsesivo, que a pesar de que su vida se desmorona no deja de cumplir con su deber:  resolver el caso. Un programa inteligente, de apenas dieciséis capítulos entre cuatro temporadas, que es un gran referente en cuanto a historias policiacas actuales.

También esta “Black Mirror”, una serie que recuerda a “La dimensión desconocida”, donde cada programa es una historia diferente, lo que la acerca más a un libro de cuentos que a una novela. Esta serie es de ciencia ficción inmediata, tratando temas como redes sociales, viralización de contenidos, almacenamiento de recuerdos, manipulación mediática e inteligencia artificial. No había visto ninguna temporada, pero debido a que son apenas trece capítulos entre tres temporadas se es capaz de verla en poco tiempo. Si bien su humor y contenido pueden no atraer a todos, es una de las propuestas más profundas y perturbadoras que he visto.

No olvido a “Westworld”, una serie de ciencia ficción en la cual vemos un “parque de diversiones” ambientado en el viejo oeste, que es habitado por robots, que llegan a demostrar más humanidad que los visitantes. ¿No había una película llamada así? Pregunta uno de los interrogadores. Si, de los ochentas, y en ella también se basa un capítulo de Los Simpsons, donde los animatrónicos de una isla enloquecen. La serie me pareció muy entretenida, estéticamente bella, con un buen ritmo y casi imprescindible en la lista de programas por ver.

Hablando de escritores esta la serie “The Affair”, que nos cuenta del romance de un escritor con una mujer que conoce en Montauk, ciudad turística a donde él viaja con su familia en verano. Contada en dos hilos narrativos, con versiones y puntos de vista a veces confrontados y cambiados en detalles, nos permite saber de una historia dramática, vertiginosa y angustiante. Pero además de la relación sentimental, la serie nos aproxima a la resolución de un crimen, que es el motor que nos mueve por cada capítulo manteniendo el interés. Solo vi la primer temporada, pero espero ansioso la segunda.

Otra serie de escritores que me impacto fue la última temporada de “Californication“. Esta serie sigue la vida del novelista Hank Moody poco tiempo después de que se mudó a California debido a que hicieron una película basada en su primer novela. Su vida en Los Ángeles cae en una espiral de auto destrucción, que siembre está al borde del abismo, pero se mantiene a flote gracias a su concepto de la vida, el  cariño a su hija y, a pesar de rompimientos, infidelidades y accidentes, el amor a la que él considera su alma gemela. La serie, que empezó en el 2007, me acompaño en mis primeros años de matrimonio, pero me quede en la sexta temporada. No solo es tremendamente divertida, sino que está llena de guiños a novelas, canciones de rock y situaciones que reconocerán quienes se han propuesto la idílica misión de “Escribir”. Hace unas cuantas semanas me di cuenta que estaba en Netflix y debo confesar que la séptima temporada me conmovió al final, cuando él finalmente… ¡#HistoriasSinSpoilers!, le gritan los interrogadores al tiempo que vuelven a sumergir su rostro en la pecera.

Has hablado mucho, pero queremos nombres cercanos. , dice tosiendo el sujeto, les daré nombres. Esta el libro Afecciones desordenadas de la cachanilla Nylsa Martínez. Un libro de cuentos de género negro. Los dos primeros nos hablan de los jóvenes en la ciudad de Mexicalli, en historias donde vemos como su vida cotidiana se ve invadida por la violencia del narcotráfico. Con el cuento “Hojas de taquigrafía verdes” nos encontramos con una detective poco convencional, que se da a la tarea de investigar la misteriosa muerte del dueño de un bolerama. Sigue con la historia de una arqueóloga con miedo a las alturas que está a punto de un gran descubrimiento. Termina con la historia de un crimen que es secreto familiar.  Con cuentos amenos, interesantes y bien escritos, la autora nos lleva, inmersos en su lenguaje muy particular de frontera, a ese punto que es Mexicalli. Pero no habría que hablar solo de este libro, sino decir que es parte de una colección llamada “En la mira”, de Editorial Artificios, que se dio a la tarea de publicar libros de género negro. Algunos de los autores son Omar Delgado, Iván Farias, Daniel Salinas Basave, José Manuel Di Bella, José Salvador Ruiz, José Juan Aboytia y Gabriel Trujillo Muñoz. Los recomiendo todos.

Muy bien, dice con sorna uno de los interrogadores, pero queremos saber de tus secuaces. Después de que sumergen el rostro del sujeto varias veces en la pecera, indica que empezará a hablar. Puedo hablar del libro “¡Canta, herida!” de Gabriel Rodríguez Liceaga, un bello libro de cuentos con el que ganó el concurso Agustín Yañez en el 2015, en el cual explora distintos lugares, formas de hablar y de entender el mundo de la ciudad de México. “Las conspiraciones fallidas” de Eric Uribares, libro de cuentos con el que ganó el premio Sonora en el 2015, que con humor negrísimo e hilarante nos habla de conspiraciones, revolucionarios postmodernos, guerrillas urbanas y traficantes. Con eso tenemos para encerrarte por décadas, dice uno de los interrogadores, asociación delictuosa con tremendo sujeto. Mañana mismo lo agarramos, dice el barbado más joven. Si lo encuentran, dice el sujeto interrogado, nadie sabe si está en Ciudad de México o Tlaquepaque. También “Todos las ruidos del mundo” de Cecilia Magaña, con cuentos que exploran el sonido en la vida cotidiana, que navegan en los detalles y nos llevan a la profundidad de sus personajes. O la novela “Lejanos Guerreros”, de Héctor Palacios, que nos habla de un samurái llegado a la Nueva España, la cual sobresale por su temática y ritmo trepidante, su capacidad para hacernos imaginar una historia que nos será cercana. También la novela “Los demonios de la sangre”, de Alejandro Paniagua, historia sobrecogedora de una familia cuyo negocio familiar, un rastro, parece permear con su aroma a sangre y muerte a todos los miembros. Novela profunda, escrita con estilo descarnado y que nos lleva al abismo que es alma de cada personaje. Incluso esta “Los no muertos“, novela moderna y divertida que habla sobre las crisis de edad y la vida rutinaria, contraponiéndola a una peligrosa plaga que se extiende por el país, de la cual solo se tienen rumores urbanos. Esta última escrita por James Nuño… No bien pronuncia el apellido, el interrogador de barba oscura y pelón le sumerge la cabeza en el agua. ¡Ya! ¿No? Ya me mareaste con tanto nombre.

Ahora el problema es callarlo, comenta uno de los interrogadores a su compañero. El sujeto sigue hablando de libros, instantáneas, cuentos, encuentros, películas y series. Deciden dejarlo allí amarrado, mareando a las carpas que nadan vertiginosas dentro de su pecera. Ya volverán a buscarlo en un año.


* Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío o pez carpa koi fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Lista negra

por CÁSTULO ACEVES

El cono de luz cae sobre el sujeto amarrado a una silla, el interrogatorio aún no termina. Dos hombres rondan la zona iluminada, ambos barbados, intentado obtener la información. ¡Nombres, necesitamos nombres! Dice el más joven de ambos. Se acerca, tira un puñetazo al estomago, un golpe de revés al rostro. Un líquido oscuro vuela emergiendo de la boca. Está bien, dice el interrogado mientras hace gárgaras de sangre, les daré la información.

Una confesión, suelta exhausto el sujeto. Confiesa entonces, dice el mayor de los interrogadores, cuya barba entrecana empieza a parecer un código de barras. Confieso que no había leído a Rafael Bernal. ¿Confiesas? Respondió el joven tomándolo del cuello. Si, resopla el interrogado, quienquiera escribir género negro debe, por lo menos, haberlo leído. Si es posible, recitarlo.

Leí El Complot Mongol, una novela que no solo es considerada la primera novela negra en México, sino una piedra fundacional. El detective Filiberto García es un hombre rudo, matón a sueldo, ya en el ocaso de su vida. Se ve arrojado a un caso que implica un conflicto de intereses entre Estados Unidos y Rusia en plena guerra fría. Es una historia vertiginosa que se resuelve con inteligencia, humor y acción. Es capaz de reflejarnos, a manera de caricatura, una sociedad corrupta gobernada por políticos sin escrúpulos. ¿Entonces? Preguntan los barbados. Nada, concluye el hombre amarrado a la silla, es pura ficción.

También leí El Hombre Ilustrado. ¿Por qué lo hiciste? Porque leer a Ray Bradbury siempre es un placer. ¡No creo que sólo por eso! Interpela el joven barbado haciendo un amague de golpe. Porque quería escribir un cuento, y en ella aparece una mujer cuyos tatuajes son premoniciones del futuro. Supuse que si iba a tocar ese tema, necesitaba leer el libro. Es un libro de cuentos integrados bajo una premisa, que un primer personaje conoce a un hombre completamente tatuado, cada imagen tiene vida propia y relata una historia. Los interrogadores lo observan en silencio, él sabe que debe continuar. No hay forma de equivocarse con un libro de Bradbury, pero me parecieron memorables varios cuentos: “La lluvia”, sobre una expedición en un mundo donde nunca deja de llover; “Los desterrados”, donde Poe, Bierce, Blackwood, Dickens, y muchos otros escritores conviven en Marte; “Calidoscopio”, sobre un astronauta perdido en el espacio, cayendo hacia la tierra; y “El cohete”, un conmovedor cuento sobre lo que es capaz de hacer un padre por mantener la ilusión y alegría de sus hijos.

No necesitan golpearlo de nuevo. Los Evangelios de la Rabia, del escritor Rafael Medina. Es un libro de cuentos cuyo tema central es la religión, o más bien, sobre sus símbolos. Un hombre que revive su crucifixión con cada alto en una esquina de la ciudad, un niño en cuyas rabietas invoca plagas terribles, una niña que esconde sus estigmas, una mujer acosada por una virgen que la quiere de mensajera, etcétera. Todos desbordan humor negro, escritos con un estilo fugaz, preciso y delirante. Los interrogadores barbados sonríen complacidos.

¿Pero es que no viste nada? Arremete de nuevo uno de los interrogadores, ¡habla!  El hombre en la silla levanta el rostro, ya cansado: Gotham.

 

¿Las precuelas de Batman? No son precuelas, corrige el interrogado, solo es una serie de detectives con personajes sacados del universo del hombre murciélago. Es cierto, es divertido ver a la que pudiera ser la versión infantil de Gatúbela, Hiedra Venenosa o Bruce. Pero más allá de estos guiños, los crímenes están bien llevados, los diálogos son inteligentes y la forma en que esta armada la historia es interesante.

¿Qué más? Insiste el barbado joven. Daredevil es imprescindible.

Queda poco por decir de esta magnífica serie: sus personajes profundos, su forma de relatar dinámica, su gran fotografía, sus escenas de pelea memorables. En fin, suspira el interrogado, es el mejor ejemplo de cómo debe hacerse un programa o película de superhéroes. Después de ella, lo que viene tiene la vara muy alta.

¿Puedo hablar de música? Pregunta el interrogado. Los barbados se miran entre ellos. Si mencionas un disco o autor de trova no amanecerás vivo. “Solo Noir”, de la Francia Jazzline Orchestra, un grupo con poco más de una década de creación, que tocan desde jazz suave a música lounge.


En este álbum todas las piezas están inspiradas en las películas de detectives del siglo pasado. Son perfectas para acompañar la lectura, para escribir una noche, para ir tras una mujer acusada de un delito, para buscar venganza en un sórdido bar lleno de matones, para encontrar al culpable del último crimen de la última ciudad del mundo. Uno de los hombres lo abofetea. El sujeto agradece: Me deje llevar.

Aun falta algo, le dice uno de los barbados, algo que no nos has querido decir. ¿La nueva temporada de True Detective?

Contesta, sin pensarlo mucho, el sujeto amarrado. De inmediato empieza a recibir todo tipo de golpes. ¡Esperen! No estoy diciendo que la recomiendo, aclara en medio de quejidos. Sé que muchos la odiaron, que después de la historia entre policiaca y de horror de la primera temporada esperaban otra cosa. Yo también me sentí así al inicio, pero es interesante. Es otro tipo de historia negra: policías caídos en el vacío existencial, mafiosos duros pero carismáticos, un misterio que se rebela poco a poco, la violencia inclemente en una ciudad gobernada por criminales. Solo hay perdonar el final, esos últimos minutos, o pretender que no existieron, que fueron un mal sueño. El mismo Nic Pizzolato habla sobre el final de la primera temporada en una entrevista, menciona el arco de aprendizaje de vida de los personajes, él cree en los finales optimistas.  ¿En cuál libro? ¡Dinos nombres! True Detective, antología de lecturas no obligatorias.

¿Lo leíste? No, responde el interrogado, lo estoy leyendo apenas, por eso no lo había mencionado. Esta muy interesante, habla sobre la influencia en el programa de varios autores, incluyendo un texto de cada uno. Menciona a Bierce, Lovecraft y Chambers como bases para la parte del horror. En lo filosófico mencina a Nietzsche y Schopenhauer. Por lo policiaco incluye a Hammet, Ligotti, Barron y Bolaño. ¿Roberto Bolaño? Insiste el mayor de los barbados. Así es, contesta el sujeto amarrado a la silla, sabiendo que ese último nombre es el explica porque compró el libro.

Con eso será suficiente, dice uno de los interrogadores al tiempo que ambos se ponen de pie. ¿Y piensan dejarme así? Claro que no, dice uno de ellos. Justo antes de salir presiona el apagador. Tenemos que ahorrar luz, alcanza a escuchar el sujeto amarrado en una silla antes de que se cierre la puerta.

Nota: Este relato es ficción. Cualquier parecido con una persona, escritor o editor real es meramente coincidencia. Ningún tapatío fue lastimado en la elaboración de este texto.

 

Nueve y más historias del 2014 / Rafael Villegas

Brevísima nota del editor

En pasados días pedimos a algunos de nuestros autores que conformaran una lista con los libros y/o albums y/o cómics y/o películas-series que más habían disfrutado en el pasado 2014 (no necesariamente editados o filmados o exhibidos en este año), esta es la primera de ella, la selección de Rafael Villegas.


 

Me invitaron a dejar de comer en exceso navideño y mejor unirme al frenesí de las listas de fin de año. No conozco argumento realmente convincente para dedicar tiempo de las vacaciones a escribir listas en vez de pasarlo ayudándole a tu madre a hacer tamales de camarón. Como sea, acá va mi lista, precedida por una breve pero importante…

ADVERTENCIA: En esta lista no hay libros. Me acabo de dar cuenta de que no leí nada publicado en 2014. Mentira, sí leí libros publicados en 2014, pero éstos son de amigos de la vida y de Facebook. Con puros libros de conocidos no se puede hacer una lista decente. Creo. En esta lista tampoco hay crítica, ni sinopsis, ni análisis.

 

TRUE DETECTIVE (TEMPORADA 1), de Nic Pizzolatto

“El tiempo es un círculo plano”. La humedísima humedad del sur estadounidense. John Lee Hooker en un soundtrack memorable. Un imaginario con referencias a Chambers y Ligotti. La continuidad del proceso de “maconegización” de Matthew McConaughey.

 GONE GIRL, de David Fincher

Amazing Amy. Las dos voces de la novela original de Gillian Flynn. El destino del personaje de Neil Patrick Harris. Lo inapropiado del selfie y de la sonrisa en medio de la tragedia.

JODOROWSKY’S DUNE, de Frank Pavich

La mera posibilidad de que Jodorowsky y no Lynch hubiera dirigido una adaptación de la novela de Frank Herbert. Orson Welles como el Barón Hakonnen. La trinidad maldita: Giger, Moebius, O’Bannon. Dalí, el actor mejor pagado del mundo.

BIRDMAN, de Alejandro González Iñárritu

El cine de superhéroes como fantasía masturbatoria de una sociedad en perpetua adolescencia. Michael Keaton. “Crazy” en el tráiler. “De qué hablamos cuando hablamos de amor”. La ciudad de Nueva York, fuente inagotable de casi lo que sea. Lubezki.

LOUIE (TEMPORADA 4), de Louis C.K.

Louis C.K. haciendo lo que se le pega la gana con la comedia. Louie golpea accidentalmente a una chica en una casa de los Hamptons y, repentinamente, redefine aquello de lo que se supone nos podemos reír. Vanessa habla sobre las mujeres gordas. El inglés y el húngaro son lenguas distintas. El sobrepeso desborda con facilidad el agua de las tinas. Jane aún está soñando.

ORANGE IS THE NEW BLACK (TEMPORADA 2), de Jenji Kohan

La nueva dentadura de “Pennsatucky”. Sophia, a diferencia del resto de las mujeres de la prisión, ha diseñado su propia vagina. Los ojos locos. El teléfono sirve para no pagar zapatos. Según Sam Healy, guardia gurrumino como ninguno, el amor es aprender ucraniano. Jason Biggs no ha abandonado American Pie, y así está bien.

P.T. SILENT HILLS (videojuego), de Hideo Kojima y Guillermo del Toro

El crédito del teaser es de Kojima (sospecho, llámenme malpensado). P.T. se desarrolla para ser resuelto en una semana de juego; al final, como siempre, algún púber japonés ha logrado pasarlo el mismo día del lanzamiento. Una casa potencialmente infinita. Acción limitada (caminar, ver, ver más cerca), atmosférica, más cerebral que física.

BOYHOOD, de Richard Linklater

Mi película favorita del año. El momento nos envuelve. 12 años para ver crecer una historia.

FOXCATCHER, de Bennett Miller

Todo el dinero de Estados Unidos para volverse un águila dorada. La chamarra dorada del entrenador. Un campo de Pennsylvania donde antes y después la gente muere. Steve Carell deja la oficina en Scranton, Pennsylvania, por una mansión en la granja Foxcatcher, Pennsylvania. Seúl 88. Mi debilidad por las películas deportivas.

OTRAS HISTORIAS

The Tale of the Princess Kaguya, de Isao Takahata; Two Days, One Night, de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne; The Babadook, de Jennifer Kent; Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch; Snowpiercer, de Joon-ho Bong; Comedians In Cars Getting Coffee, temporadas 3, 4 y 5, de Jerry Seinfeld; Wild, de Jean-Marc Vallée; Borgman, Alex van Wamerdam; The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson; The Knick (temporada 1), de Steven Soderbergh; Parks and Recreation (temporada 6), de Greg Daniels y Michael Schur; Under the Skin, de Jonathan Glazer; The Imitation Game, de Morten Tyldum; The Evil Within (videojuego), de Shinji Mikami; A Most Violent Year, de J.C. Chandor; Nightcrawler, de Dan Gilroy; Maps to the Stars, de David Cronenberg; The Theory of Everything, de James Marsh; Blue Ruin, de Jeremy Saulnier; Whiplash, de Damien Chazelle; A Most Wanted Man, de Anton Corbijn; Coherence, de James Ward Byrkit.