Etiqueta: Terror

El edificio de la aventura


Saca el diván

Por Edna Montes


Hay quien dice que estar encerrado entre cuatro paredes es malo, pero no en este caso (a menos que seas claustrofóbico, claro está). El punto es que ahora, por azares del destino, has llegado al maravilloso lugar donde todo sucede. Esta bonita demarcación en la que te harás un héroe o heroína. Ah, claro y donde perderás a mucha de la gente que amas en aras de la simetría literaria.

Es esta escuela de magia, potencialmente mortal y llena de autoridades negligentes, los jóvenes de hoy se transforman en los salvadores del mundo (a MUY corto plazo). En sus bonitos bosques llenos de criaturas hambrientas te sentirás como en casa. Siempre y cuando te las ingenies para no terminar en su estómago.

Este mecanismo literario funciona porque nos aísla de lo mundano. La magia parece haberse rendido, abandonó la cotidianeidad hace tiempo. El tedio nos mata y las esperanzas en  un futuro mejor se diluyen lento. Entonces, notamos que aún quedan refugios, enclaves mágicos donde  la vida nos ofreces todo aquello que  verdad añoramos: POSIBILIDADES.

Ahí,  enclavados en un lugar especial, viven todos nuestros sueños (y pesadillas) esperando que demos el último salto de fe para tomarlos.

El edificio de la aventura funciona muy bien en la fantasía, la ciencia ficción y el terror. El ambiente reducido es más fácil de controlar para el dios cruel (cof, cof, cof quise decir el autor) de la historia. Ahí las alegrías y los dolores de los personajes se magnifican. Esto les ayuda a llegar más rápido a nuestro corazón que una hamburguesa con tocino. Además, nos da una saludable dosis de alejamiento de la realidad y ¡vaya que a todos nos hace falta de vez en cuando!

La construcción no es forzosamente el lugar donde toda la historia ocurre, también puede tratarse de una guarida súper tecnológica donde el héroe se prepara para comenzar la aventura. Sí, te hablo a ti Bruce Wayne. Es donde las opciones se despliegan para ofrecer al lector una idea de lo que puede ocurrir más adelante.

Que un elemento literario no pierda vigencia es una muestra de que somos animales de costumbres, pero también de la maravillosa capacidad de la humanidad para crear miles de historias diferentes partiendo de elementos, en apariencia, comunes. El verdadero origen de toda aventura es la imaginación y eso, por sí mismo, ya es maravilloso.


Canción:
Rush- The Temples of Syrinx


Recapitulando:

El edificio de la aventura

Fórmula:

El protagonista es llevado o viaja a un nuevo lugar/El edificio, escuela o guarida detona la aventura/ Entre esos muros (o delimitación) el personaje principal cumple sus objetivos.

Como lo viste en:

 


Fotografía: Okamatsu Fujikawa / Unsplash

Cortázar: el terror sin monstruos  


Orilla de letras

Por Rodrigo Chanampe

Un antiguo hotel de Montevideo es el escenario. Cortázar, antes que nada, establece la atmósfera. El protagonista es un hombre de negocios. Como en todo relato, un incidente rompe la calma; en este caso, los quejidos de un bebé, un llanto inconsolable proveniente de la habitación contigua, la cual se suponía ocupada sólo por una mujer.

La puerta condenada es un cuento que perturba sin necesidad de estridencias o la aparición de sangre; lo hace desde la elegancia y economía de recursos. El gran Julio, sabe que el terror brota en las ausencias, en los vacíos, en las preguntas ante lo inusual. Al final de cuentas, Cortázar no hace más que aplicar la fórmula planteada por la vida misma: no hay nada peor que la incertidumbre, el tormento reside en la falta de respuestas.

Estoy seguro que ninguna frase podrá hacerme sentir lo vivido la noche del veinticuatro de marzo de este año. Presenciar la agonía de mi padre, cómo fue perdiendo el aire poco a poco, aún consciente, mientras intentábamos sostenerlo a la vida. Tal vez los médicos, desde el primer minuto de ese día sabían que el desenlace estaba sellado. Eran sólo cuervos de blanco, aguardando por lágrimas frescas.

La muerte es un monstruo que nunca entenderemos. Enfermedades terminales, la tortura, la desaparición de un ser querido, el distanciamiento, son una lista de los golpes que nos plantea el paso por este mundo. Todos ellos, son verdaderos seres espectrales y criaturas con dientes afilados que nos rasgan hasta dejarnos sin fuerzas. Nos desangran a plena luz del día, sin lunas llenas o juegos demoníacos. Son bestias sin pudor y no hace falta adornarlas con cuernos.

Los peores coletazos de la vida nos dejan descolocados. Distantes a la aceptación. Colmados de cuestionamientos para entender los porqués. Nos negamos a comprender las reglas bajo las que funciona este juego. Como el personaje de Cortázar, intentamos hallar una explicación para acariciar la paz.

Supongo que escribir de terror, poblar la literatura de fantasmas y otros seres provocadores de horror es una forma de vestir con palabras a lo inevitable. Al colocarle un traje al verdadero villano, podemos lidiar con su presencia. Así, inventamos mecanismos para destruir antagonistas, porque ante la muerte ninguna herramienta será útil. No hay balas de plata ni estacas en el corazón capaz de destruirla. El escape, por más astuto, siempre es momentáneo.

El final de este texto de Cortázar, ilustra con más fuerza lo dicho en el párrafo anterior. El protagonista, cuando alcanza una verdad, por fin logra la estabilidad emocional y aterriza con tranquilidad en la almohada. Cuando poseemos una certeza, cuando incluso aceptamos lo fantástico, abrazamos al miedo y sólo nos resta la resignación.

Escribir terror nunca ha sido lo mío, mis lecturas no van encaminadas por ese rumbo y durante el año veo pocas películas del género. Sin embargo, al leer a Cortázar es fácil darse cuenta que no es necesario un rasgo particular para ser parte de este club de escritores malditos que se pintan las uñas o sólo pasean por la ciudad si la noche los protege. El enfrentarse a la existencia y a sus preguntas, narrar sobre el dolor de esta vida, nos vuelve parte, a todos, de ese círculo. Es probable que sin proponérselo, el filósofo Emil Cioran, con cada uno de sus aforismos y ensayos acerca de la condición humana, estaba construyendo la más grande obra del terror jamás escrita.

Adultos buenos para nada


Saca el diván

Por Edna Montes

“¡Tú lo hiciste, Fulano!”, claro, porque un niño tiene la habilidad física para destrozar una casa, matar a un pelotón, pintar una habitación entera de sangre o provocar un temblor. Completamente lógico. Bueno, al menos estos adultos te culparon del desastre; otros no se enteran de nada o de plano ni siquiera están ahí.

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Es así como llegamos al punto en el que no puedes pedir una chela en un bar ni ver pelis clasificación C, pero ya te toca pelear contra el Mal Supremo. Eso sí, con los adultos no cuentes para nada. Da igual si el muñeco poseído sostiene un cuchillo en sus caras o los malvados aliens se estacionan en tu jardín perfecto de suburbio: “Es que los niños tienen mucha imaginación”. De ahí pueden esfumarse como ninjas o hacerte la misión aún más difícil. ¿Pelearás con uñas y dientes para que te crean? ¡Suerte con eso! Estarás en el delgado límite de irte a tu recámara sin cenar o envuelto en una camisa de fuerza.

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Todo puede empeorar, en este mecanismo narrativo no sólo existen los adultos negligentes, también están los maltratadores. Esos que no contentos con que el monstruo de la semana te persiga o tus amigos caigan como moscas, hacen que prefieras luchar contra los vampiros o el payaso asesino.

Incluso a ti como espectador te desesperan, admítelo. Más de una vez le has gritado a un personaje que deje de ser obtuso y POR FAVOR le crea ya al mocoso(a). Casi se te derrama la bilis cuando castigan a los menores por algo que obviamente no hicieron, o peor tantito los maltratan por gusto. En el fondo, hasta sientes algo de satisfacción mientras te repites que tú sí les harías caso a los protagonistas.

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Este elemento es fundamental en algunas tramas juveniles e infantiles. En honor a la verdad, muchas aventuras escolares y adolescentes serían imposibles si los papás o  profesores resultaran funcionales. En ocasiones más que un caso de adultos buenos para nada, se trata de uno en donde la mala comunicación mata. Los menores no confían en los mayores, por lo tanto no piden ayuda.

Mientras son peras o manzanas, me parece que si algo aprendemos de consumir ficción para evadir la adultez que no pedimos pero que la vida nos enjaretó, es a nunca dejar de ser niños. Sí un pequeñín te dice que hay un demonio, vampiro, alien o adulto terrible conspirando desde las sombras, ¿por qué no le crees un poquito?, para variar. Por favor, por favor, POR FAVOR, nunca seas ESE adulto nefasto.

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Recapitulando:

Adultos buenos para nada

Fórmula:

Una terrible amenaza se cierne sobre el mundo/ los adultos no se dan cuenta o son incapaces en todos los aspectos/un grupo de niños o adolescentes debe salvar el día.

Como lo viste en:

Loveless (Anime, JC Staff/TV Asahi, 2005)
Suzumiya Haruhi no Yūutsu (Anime, Kyoto Animation, 2006)
Calvin y Hobbes (Comic, Bill Watterson, 1985-1995)
Peanuts (Comic, Charles M. Schulz)
The Goonies (Película, Richard Donner, 1985)
Hocus Pocus (Película, Kenny Ortega, 1993)
Pesadilla en la calle del infierno (Película, Wes Craven, 1984)
Eso (Libro, Stephen King, 1986)
Matilda (Libro, Roal Dahl, 1988)
Una serie de eventos desafortunados (Libros, Lemony Snicket/Daniel Handler 1999-2006)
Buffy (Serie, Joss Whedon, 1997-2003)

El “bax” nuestro de cada día


Buscando a Wakefield

Por Cecilia Magaña

El siete de febrero, uno de mis contactos de Facebook, el escritor y periodista Jorge Alberto Pérez, publicó una crónica brevísima sobre una reunión entre dos personas de la tercera edad; al principio todo parecía un reencuentro: “¿Eres tú?” dijo ella, “¡Ya llegaste!, pensé que no ibas a venir”, respondió él. Conforme Jorge fue escuchando más —porque a todos nos gusta el chisme, no nos hagamos— se dio cuenta de que era una especie de cita a ciegas: “no te ves tan diferente en las fotos”, dijo uno, y a partir de aquí Jorge ya no recuerda quién dijo qué, porque estaba armando una serie de posibilidades maravillosas: ¿sería que un sitio de citas para adultos mayores los había reunido? ¿o habrían recurrido a Tinder? Seguro un tercero, un amigo en común los había convocado a ese lugar en el centro, donde Jorge pudo ser testigo de su reunión e inventarse, así nomás, una historia que luego nos compartió a manera de postal, narrando su versión, mucho más interesante que la realidad.

Hace un par de semanas, en el camión, una niña de unos ocho años, sentada junto a la ventanilla, escribía con mucha concentración en un cuaderno. Javier venía conmigo y los dos, de pie y bien sujetos de los asientos contiguos, nos asomamos discretamente, como que no quería la cosa. Para nuestra sorpresa, la niñita, cuyo inocente hermano mayor dormitaba a su lado, escribía una carta en la que decía que odiaba a todos menos a su mamá y los mandaba a la chingada. Agregando más insultos con horrorosa ortografía, la niña nos miró de reojo y arrancó la hoja. Al vernos descubiertos, nos pusimos a platicar de tonterías, como si todavía fuera posible engañarla. Unas cuantas paradas más adelante, la niña y su hermano llegaron a su destino, pero ella nos había dejado, doblada y entremetida en la ranura de la ventanilla, su hoja llena de mentadas. Seguramente era una broma, pero nosotros nos creamos historias terribles y no nos atrevimos a tomar el papel. Quizás sólo era una broma muy al estilo del clásico “puto el que lo lea”, pero nos lo tomamos muy mal.

 


#TodosLosRuidosdelMundo #HistoriasSinSpoilers

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El año pasado, por andar chismeando con el mismo método, pude leer lo que un chavo de unos veinte años, con apariencia inofensiva y particularmente flaco, escribía en su celular: “sabemos tu nombre, sabemos donde vives y te tenemos vigilado, César. Quédate bien atento a tu celular y ponte verga”. Mientras el chavo se bajaba del camión —los sociópatas que usan la misma ruta que yo, siempre van a destinos más cercanos que el mío— deseé que César no se pusiera verga, sino trucha, y no cayera. También quise pensar que no era cierto, que no acababa de presenciar un delito de manera tan casual.

Puede ser que, al igual que la historia de amor millenial entre dos viejitos que se creó Jorge y la anécdota de la niña con su cartita de odio, el extorsionador por whatsapp sea otra ficción que se parece mucho a los mitos y leyendas con los que asustan a mi mamá. Esas que se envían como cadenas y alertan sobre horrorosas arañas debajo de los excusados en restaurantes públicos, sobre secuestradores que te hipnotizan con tarjetas impregnadas de LSD o engañándote con sospechosas lociones.

Justamente, el miércoles pasado, un hombre le reportaba al guardia de seguridad de la Librería del Fondo de Cultura Económica, que allá afuera, en el camellón, había una muchachita vendiendo perfumes. “Alerte a la clientela, son secuestradores”, dijo el señor, y se fue muy tranquilo de haber hecho una diferencia, aunque el pobre guardia en realidad no es un policía y su trabajo es revisar que nadie se lleve libros gratis.

La historia de amor — o de sexo casual, si fue Tinder lo que unió a los viejitos— que Jorge se inventó, tuvo sólo un comentario: “Le hace falta tensión y una pizca de malicia a tu relato, ver más bax…” ¿Será que nos gustan más las historias de terror? ¿Las que nos enojan, como la historia del “guapa” que nos contó la semana pasada Tamara de Anda? ¿Por qué será que no nos cuestionamos la malicia y el bax que le echamos a esas historias?

Quizá preferimos darle más espacio a las historias que nos asustan, que nos inquietan, y que nos dan la excusa de —como la niña del cuaderno— mentarnos la madre.

El que controla la palabra controla su mundo

11 preguntas para conocer a Enrique Urbina
y una playlist

[Enrique Urbina es autor de Raíces, publicado por Editorial Paraíso Perdido]

La playlist

1. ¿Escribir es una profesión, un asunto de vida o muerte, o un hobby?
Uno puede escribir para vivir de ello, para que el mundo no le gane o para ocupar sus ratos libres. O para las tres cosas. Cada una necesita de distintos grados de disciplina pero todas se tienen que hacer con conciencia. Escribir puede ser lo que uno quiera pero sabiendo qué función tendrá para quien lo hace. Por eso cuando alguien quiere escribir hace novelas o cuentos o poemas u otras cosas raras; porque llenan o equilibran algo que necesitamos. Si no fuera así, leeríamos nuestras listas del súper como obras maestras; no habría diferencia entre un garabato y una estructura literaria cuidadosamente diseñada.

2. ¿Para qué escribir?
Para sobre-vivir, para hacer cosas, para cambiarlas. Para moldear la realidad. Porque en la escritura se usa el elemento alquímico por excelencia: la palabra. Y la palabra, ya lo sabemos, crea. O destruye. No le podemos negar la potencia tan extraña que tiene. Y tampoco deberíamos negarnos sus posibilidades. El que controla la palabra controla su mundo y, sí es bueno en ello, puede hasta afectar el de otros… Suena a plan de villano, pero creo que esto está más allá del bien y del mal. Se escribe para crear algo, lo que sea, yo preferiría que fuera una experiencia que provoque ecos en la forma en que el lector vive su mundo. No hablo de epifanías ni nada iluminador. Tal vez sólo que una sombra de su cuarto se aclare o respire diferente en esos momentos. Cambios sutiles con efectos profundos. Porque al final algún cambio debe de haber; algo se tiene que cuestionar. Así es el lenguaje literario (y el artístico, en general). Se encargan de desafiar al lenguaje funcional. Hacen caos de lo útil, de lo que usamos para comunicarnos, y lo reordenan en otras cosas. Hubiera sido peor el castigo para Eva y Adán si hubieran escrito un libro en vez de comer del Árbol. Por eso creo que escribir es importante siempre. Nos hace ir más cerca y más allá de lo que vivimos a diario.

Escribir es una actividad muy rara porque no es placentera, pero se sigue haciendo porque es necesaria. Yo estaría perdido sin la escritura (y también sin la lectura, porque son los polos contrarios de una misma cosa).

3. ¿Cómo fue que decidiste ser escritor?
Decidí que iba a escribir y que la escritura iba a ser parte fundamental de mi vida. Nunca decidí ser escritor. Eso lo deciden otros. O uno mismo, pero ya cuando hay una trayectoria que lo respalde *se pone los lentes hacia atrás*. Pero sí: hasta que uno no tiene lectores ajenos a sus círculos inmediatos, que busquen el material que uno hace y que paguen por ello, hasta ese momento no se es escritor. Tampoco es como que se hace una votación a mano levantada para decidirlo. Cualquiera que escribe es y no es escritor. Se es escritor porque se escribe. Fin. Pero “escritor”, la palabra, tiene una como mayúscula fantasma en su primera letra. Llamarse a sí mismo escritor cuando lo leen sólo los amigos me parece un acto de egocentrismo barato y patético. Uno se gana ser escritor, no se decide.

Ahora, decidí escribir porque quería decir algo, quería que me escucharan sin oír mi voz, quería hacer cosas en los lectores. Después me di cuenta de que ya no podía dejar de hacerlo. Que siempre quise hacerlo. Porque cuando dejo de escribir las cosas se vuelven, poco a poco, insoportables.

4. Libros que te marcaron y por qué:
Soy parte de la generación que lee gracias a Harry Potter. Le tengo un profundo cariño porque fueron los primeros libros que busqué solo en la librería, pero fueron Los mitos de Cthulhu los que me despertaron la pasión por la lectura y la escritura. Y por la música. En ese momento yo estaba obsesionado con Metallica y, sobre todo, con Cliff Burton, el primer bajista de la banda que murió en un accidente de tránsito. Cliff era como el alma de la banda; él escribía y componía, y en sus discos hay alusiones a las obras de Lovecraft. Me llamó la atención el nombre Cthulhu, conseguí un libro con su nombre en la portada y me enamoré de inmediato.

5. ¿Qué escritor o escritores podrías mencionar como una invitación a leer?
Philip K. Dick
, Neil Gaiman, Chuck Palanhiuk, Amparo Dávila, H.P. Lovecraft, David Wong, Bernardo Esquinca, Alejandra Pizarnik, Luis Felipe Fabre. Aunque nunca es suficiente. Regalarlos y recomendarlos no da ninguna garantía. Deberíamos, mejor, hacer invitaciones formales (impresas, en letra cursiva, con papel beige o algo así) para ello. Tal vez así, medio obligando, medio arreando, la gente lea. Save The Date.

#LecturasExtremas #Raíces #EditorialParaísoPerdido

6. ¿Alguna ceremonia o rutina para escribir?
Soy muy disperso y no puedo escribir mucho, así que intento escribir diario aunque sean unas líneas antes de desconcentrarme. También escucho música para escribir. El género depende del estado de ánimo que necesite para en lo que esté. No tiene nada que ver con la pregunta, pero pienso que en unos años escribir en silencio, para cualquier persona, será una práctica imposible.

7. ¿Qué estás leyendo en estos días?
Una biografía de Alan Moore, Kubla Khan de Julián Herbert y Varia invención de Juan José Arreola.

8. ¿Qué libro no pudiste terminar?
Cuántos no… he intentado, por ejemplo, con varios de Alejo Carpentier, pero nada más la cabeza no me da para ello. A It, de King, le tengo que dar otra oportunidad.

9. ¿Personaje literario favorito?
Madame Bovary, Bartleby, Swamp Thing, Borges, los personajes de Philip K. Dick. Todos unos losers que cultivan su inutilidad y poca importancia en el mundo hasta consecuencias devastadoras.

10. ¿Algún lugar o momento favorito para escribir?
En la noche porque el cliché no estaría completo y porque es cuando hay menos movimiento hay a mi alrededor.

11. ¿Mezcal, Whisky, Ron, Tequila…? ¿Algún otro?
Mezcal, uno sin etiqueta, casero, y garañona, una bebida color verde Cthulhu de Metepec. Mi hígado no está de acuerdo con mis elecciones.

Lecturas instantáneas

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar Louisiana de Rafael Villegas.

Para descargar Eutanasia de Édgar Velasco.

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar Acteón de Cástulo Aceves.

Para descargar Florecimiento de Rogelio Vega

#LecturasExtremas #EditorialParaísoPerdido

Para descargar El apocalipsis llama a la puerta de Carlos Bustos.

Para descargar Bombones de Samuel Íñiguez Chávez.


Con ustedes, la “Biblioteca instantánea”

Primeros títulos: Pedazos de Sergio Vicencio, Bartolomé de Luis Miguel Estrada Orozco y Amniótico de Alfredo Carrera

 

La colección Instantánea surgió en 2013 como una serie de plaquettes de narrativa cuyo objetivo principal era presentar, de manera breve, contundente y atractiva, el trabajo de los narradores jaliscienses contemporáneos. El pasado abril presentamos los números 26 a 30, con los cuales cerramos una primera etapa de la colección, pues consideramos que su propósito se había alcanzado.

Sin embargo, la serie fue exitosa y causó impacto en otras latitudes del país, tanto que seguimos recibiendo obra de nuevos autores y los lectores preguntaban regularmente si habría novedades. Es por eso que presentaremos los primeros números de Biblioteca Instantánea: una segunda época más ambiciosa con un nuevo enfoque y diseño que buscará difundir el trabajo de narradores e ilustradores de todo el país. La cita en Guadalajara es el jueves 30 de junio a las 19:00 horas en la librería del Fondo de Cultura Económica (Avenida Chapultepec Sur 198), y en Morelia el viernes 1 de julio a las 19:00 horas en el Jardín de las rosas. Los tres primeros títulos son los siguientes:

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #SergioVicencio #ErnestoSaavedra

Pedazos

Hay lugares en los que deambula la muerte: sitios como el Chat Malheureaux donde ocurren sucesos que sólo tienen lugar en los recovecos de nuestra imaginación: perversiones, fantasías extremas y deliciosas pesadillas; o en un avión a diez mil metros de altura, mientras se habla con un extraño de las posibilidades latentes en un vuelo. En este par de Pedazos, Sergio Vicencio nos adentra en una vorágine de miedos y deseos tumultuosos, con personajes e historias que nos hacen preguntarnos si estamos preparados para enfrentar nuestro destino. Ilustración de portada: Ernesto Saavedra.

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #LuisMiguelEstrada #EfrénJiménez

Bartolomé

Lo que debía ser un típica escapada a la playa para un grupo de jóvenes amigos, se complica cuando deciden ir a Bartolomé, lugar que cuenta con una obscuray mortal leyenda. Cuando uno de ellos apuesta todo el dinero que tienen con los misteriosos lugareños, la aventura se sale de control. A partir de este momento los días parecen conspirar para que ninguno regrese a casa, pues el precio que deben pagar será más alto de lo que imaginaban. Ilustración de portada: Efrén Jiménez.

#Instantanea #EditorialParaísoPerdido #AlfredoCarrera #ElenaMacías

Amniótico

El despertar con la sal del recuerdo ahogándote, el encierro intentando escapar de tu propio odio; un viaje que busca desesperadamente el olvido, el fuego que marca, la guerra que arrebata, una bala que no llega, una promesa que se carga hasta el final. Con una prosa inteligente y relatos memorables, los cuentos de Alfredo Carrera nos sumergen en historias densas y asfixiantes, cuyos personajes se hunden en el abismo arrastrándonos con ellos. Ilustración de portada: Elena Macías.

 

Enrique Urbina, autor de “Raíces”

ENRIQUE URBINA

Ciudad de México, 1993. Cursa la licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana. Tiene una columna, Apuntes de nigromancia, sobre videojuegos y arte fantástico en Penumbria. Textos suyos han sido publicados en las revistas electrónicas Plesiosaurio, Axxón y Fantasía Austral. Ha sido incluido en las antologías Penumbria Año I, Microhorror, La imaginación en México, Viaje a la oscuridad y 50 demonios. Fue ganador del premio Fantasista de Hierro XI y segundo lugar en el concurso de poesía de ciencia ficción José María Mendiola 2015. #Instantánea#NuestrosAutores #AutoresExtremos

Soundtrack para escuchar “Voraz” de Néstor Robles

Narraciones que agitan los huesos

Por ALEJANDRO JUÁREZ

Hay historias que te brincan encima para revolverte mente y entrañas: nunca serás el mismo después de encontrarte con ellas. Algunas llegan envueltas en ropajes elegantes, bajo las que se esconden manos descarnadas. Otras sonríen con dientes afilados antes de lanzarse a tu garganta para morder con ferocidad. Otras más te roban el aliento para devolvértelo en la última línea o imagen. Les comparto algunas de las que disfruté durante 2015 (por primera ocasión, o en plena y deliciosa revisitación), en diversos formatos, de distintos géneros y de todo el planeta.

The chained coffin and others. De Mike Mignola (escritor y dibujante). Con un estilo tan sobrio como elegante, Mignola nos presenta una colección de historias ilustradas sobre Hellboy, su peculiar héroe, destinado a conquistar la Tierra y convertirse en rey del infierno (nada menos) tras asumir el manto de Bestia del Apocalipsis. Sin embargo, él rechaza este destino, lo que da pie a un sinfín de aventuras. En medio de un desfile de fantasmas, homúnculos decididos a trascender su vida artificial, una bruja de cuya vida depende el destino de Rusia, lobos inmortales y vengativos,  se desvela parte del origen del misterioso niño-infernal. Una de las historias, “A Christmas underground” tiene el plus relativo a la temporada, pues transcurre en la últimas horas de Nochebuena. Ahí aprendemos que no todos los príncipes son benévolos ni todos los conejos blancos te llevan a la tierra de las maravillas.

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. De entre la amplia creación del maestro colombiano destaca esta breve joya, publicada en 1981, que anuncia desde la primera página el asesinato de un hombre a manos de sus rivales, los gemelos Vicario.  A lo largo de la trama, narrada en estilo casi periodístico, resalta la fatalidad que se confabula para que los asesinos, que parecen desear que alguien los detenga, estén obligados a concretar el crimen: debido a un cúmulo de casualidades, todos los que podrían cambiar el destino de la víctima y sus verdugos están impedidos de actuar y la sangre llega, como se anticipó. Al cerrar el libro casi puede escucharse el martilleo implacable de la vida, que a veces, se haga lo que se haga, desemboca en el abismo de la muerte.

No habrá final feliz, de Paco Ignacio Taibo II. Un soldado romano aparece muerto en el baño de un edificio del Distrito Federal, en el cual tiene su despacho un personaje casi imposible: Belascoaran Shayne, detective mexicano. A partir de este hecho, el protagonista debe desenredar una madeja que incluye a un escapista que entrena grupos paramilitares, el fantasma de la corrupción que se las arregla para subsidiar ataques contra disidentes, utilizando la infraestructura del metro capitalino; rencores personales convertidos en sangre entre el miedo y la indiferencia de la ciudadanía. La historia vivisecciona a la Ciudad de México, convertida en personaje contradictorio y descarnado, hasta llegar a su conclusión, amarga y brutal, como se anuncia desde el título. Imperdible.

Las siete víctimas de un pájaro, cuentos policiacos chinos. Peculiar compendio de historias que combina la narración criminal con un lenguaje casi poético, que describe acciones violentas, motivadas por la lujuria, la codicia y el miedo, todas ambientadas  en la antigua China.  El cuento que da título al volumen es peculiar y fascinante: demuestra que la cosas más sencilla y hermosa puede ser causal de destrucción, al agitar las bajas pasiones, latentes bajo la piel humana. Destaca en varias de las historias el papel de las fuerzas gubernamentales, cuya forma más común de construir un caso es torturar a los sospechosos, a veces hasta matarlos.  Cosas de la ficción, seguramente. Originalmente publicado por el Fondo de Cultura Económica, también está disponible en Google books.

Sandman-4

The Sandman (en español). Volumen IV, “Estación de niebla”, de Nel Gaiman. Hay eventos que son bien recibidos, aún si llegan con  24 años de retraso. La publicación de Sandman en México es una de ellas. El cómic, que convirtió en leyenda a su autor, narra las pericias de Sueño, uno de los Eternos del universo, encargado de regir el reino onírico para todos los seres pensantes. Su labor conlleva retos y dificultades, pero pocas tan complicadas como retar al mismo Lucifer para rescatar el alma de una antigua amante, entregada al castigo infinito por Sueño en un momento de rabia. Porque si hay algo que distingue a este Eterno (hermano menor de la Muerte), además de su inteligencia, es su enorme orgullo. Las fuentes de las que bebe el autor son tan variadas como la mitología griega y judeo-cristiana,  las leyendas celtas, los cuentos de hadas (los originales, con toda su carga de oscuridad y seres tan extravagantes como peligrosos) y la cultura underground de Inglaterra y los EUA. Bienvenidos sean todos. Lean y duerman bien, si pueden.

Canciones que cantan los muertos, de George R. R. Martin. Ahora que este autor se ha vuelto tan popular, merced al impresionante éxito televisivo de Juego de Tronos, muchos olvidan la alta calidad de sus textos previos. Esta colección de cuentos, cuyo eje rector es la sensación de terror que son capaces de provocar, es muestra fehaciente de su rica imaginación y de la solidez y cohesión de los universos que recrea. A mi gusto, destaca la narración “Los reyes de la arena”, una bien lograda mezcla de ciencia ficción y narrativa de horror, que refleja el hastío de un apostador aficionado, que lo lleva a adquirir una colonia de insectos extraterrestres, los cuales resultan ser mucho más de lo que parecían en un principio. Los giros de la historia, bien dosificados y contundentes, conducen al lector a un desenlace tan terrible como creíble.

The evil whitin.  Desarrollado por Tango Gameworks bajo la dirección de Shinji Takami. Este juego de video del género survival horror cumple lo que promete: mucha acción, una historia sólida y macabra, monstruos horripilantes y una atmósfera densa y oscura, de la que se tiene la sensación de que no será posible escapar. Los escenarios del juego pueden ser tan sencillos como un bosque en el crepúsculo o una vieja construcción, o tan alucinantes como el interior de un cerebro que palpita y reacciona ante los impulsos de las drogas. No apto para corazones débiles ni amantes de los finales felices.

Dulces sueños mamá (título original: Ich seh, Ich seh).  Esta cinta austríaca, dirigida por Veronika Franz y Severin Fiala, muestra que hasta detrás de lo más sencillo e inocente acecha la locura y, por supuesto, la muerte. Dos gemelos de unos once años habitan una hermosa pero aislada casa en el bosque, en la que esperan la llegada de su madre, quien aparece vendada del rostro como si hubiera recibido una intervención médica. La mujer, fría y distante, por momentos es dura hasta la crueldad y los niños, sorprendentemente autónomos, no tienen  manera de conseguir apoyo de otros adultos. A través del áspero contacto cotidiano y las revelaciones de los sueños de los hijos, se construye la sospecha de la que la recién llegada es una extraña que intenta suplantar a su verdadera madre.  Pero si es así ¿dónde está ella y que fue lo que le pasó? ¿vive aún? La violencia de la cinta llega en pequeñas dosis, administradas de forma revulsiva por los tres personajes. La verdad se revela hasta el final, de forma que difícilmente será olvidada por el espectador. La cinta tuvo una exhibición limitada en 2015, pero se anunció su corrida comercial en 2016. Corra a verla o búsquela en video.