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Todos los sonidos


Omnifón

Por Profesor Roque
Twitter: @mambosatan

En esta mi primera colaboración para este blog, inauguro esta columna bautizada con el nombre de probablemente el primer sintetizador hecho en México: Omnifón, que se podría traducir como “todos los sonidos”. Este artefacto fue inventado en los años sesenta por el ingeniero Raúl Pavón, antecediendo al famoso sintetizador Moog. El nombre de Omnifón y su implicación de “todos los sonidos” sirve de pretexto para que en esta columna se hable de música y las muchas aristas que tiene en nuestra vida. No se trata solo de rock, ya que se pretende abordar otros ritmos, cercanos o alejados, de esa música. En esta ocasión me permito escribir sobre los sellos discográficos.

Generalmente cuando se habla de sellos discográficos en la mayoría de sitios Web o revistas especializadas se contemplan los sellos “legendarios” que han sido semillero de bandas pop o jazz, a saber: 4AD, Chess, Motown, Rough Trade, WARP y otros tan sobados y repetidos en diferentes publicaciones ya sea online o físicas. Siempre se dejan atrás otros géneros porque no encajan dentro del perfil “moderno” de la mayoría de las publicaciones que tienen que ver con la música y, si acaso, mencionan Blue Note por el Jazz y la Deutsche Grammophon como ejemplo de música clásica; pero como este asunto se trata precisamente de música, les pondré algunos sellos que considero interesantes o “curiosos” por la historia detrás de ellos y lo que editaron, siendo posibles santos griales para coleccionistas de cosas raras o melómanos puros.


Choson Raekodoen

omnifon, #HistoriasSinSpoilers

Comenzaré con la Compañía Fonográfica de Corea del Norte, o Choson Raekodoen su nombre en coreano. Aunque me hubiese gustado mas que se llamara “Compañía del Pueblo Trabajador de Corea del Norte” o algo así que tanto les gusta a los regímenes comunistas.

Entre lo poco que he podido investigar acerca del origen de la empresa, dado el carácter cerrado del llamado “País ermitaño”, solo he podido encontrar que posiblemente se fundó en los años 1950s, probablemente después de la Guerra de Corea (1950-1953). Esta difunta empresa probablemente sirvió como vehículo de propaganda política del país asiático a través de canciones tradicionales del folclor coreano y de loas a los dictadores en turno (básicamente solo fueron para el Gran Líder, y el Amado Líder, o sea al fundador de la República Democrática de Corea y su hijo, respectivamente).

Esta idea me parece nada desdeñable dada la inclusión de los títulos de las canciones traducidos al inglés, el idioma del odiado enemigo del pueblo, con lo que fundamento mi hipótesis de que eran más que nada un arma de propaganda, ya que nos vamos a encontrar con encantadores títulos como: “Buenos días al amado líder”, “Las mujeres soldados difunden la semilla de la felicidad”, “Deseándole al líder que tenga buena salud”, y otras linduras por el mismo estilo, además de incluir las ediciones especiales para los festivales de los estudiantes y de la juventud internacional con números musicales tan llegadores, los cuales cito a continuación: “Pyongyang les da la bienvenida”, “El futuro será de los jóvenes y de los estudiantes”. Atención, el conseguir estos discos es más una labor de coleccionistas enfermos que otra cosa, pues el tenerlos sirven más como anécdota que de disfrute auditivo, porque difícilmente creo que alguien goce de los varios volúmenes de la banda del ejercito popular Norcoreano, con joyas encantadoras tales como la “Canción del General Kim Il Sung”, “La canción del General Kim Jong Il” (para que no se quejen de que no existe igualdad), la “Canción del querido camarada Kim Kong Il”.

Entre el cambio de tecnologías y el abandono paulatino del vinil dejando paso al Disco Compacto, sumando las locuras de los amados líderes de la dinastía Kim y su maravillosa idea de probar armas atómicas, lograron que el mundo prestara oídos no a sus canciones pero sí a la amenaza de una guerra nuclear y consiguiendo que fueran bloqueados comercialmente, y con la crisis económica y la hambruna provocada por el bloqueo comercial al gobierno de norcoreano se hizo evidente que mantener una disquera con música que pocos estén dispuestos a comprar no era viable comercialmente y desapareció en los años noventa como manufacturera de vinil y se transformo en fabricante de CDs, ahí es donde dejaron de interesarme. Aunque con el nuevo auge del disco en vinil, no creo descabellado mandar a maquilar vinilos a Pyongyang, si es que sus maquinas aún existen.

Jugoton

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Es 1947, tan solo dos años después de liberar Yugoslavia de la bota nazi, es fundada la que se convertiría en la empresa fonográfica mas grande de la extinta Federación Socialista. Podríamos pensar que por tratarse de un sello derivado de un régimen rojo lo más factible es que fuera otro caso de vehículo de propaganda política, igual que en el caso anterior con Norcorea. Pero Yugoslavia se desmarcó en 1948 de las políticas de Moscú y fue uno de los principales impulsores del llamado movimiento de países no alineados, por lo que gozó de cierta independencia y libertad dentro de sus fronteras. Precisamente por romper con la Unión Soviética en tiempo de la guerra fría es que esta disquera puede resultar interesante a los lectores por dos cosas:

Primero, al no tener acceso al financiamiento soviético se vio obligada a buscar otros mercados, lo que abrió la posibilidad de hacer negocios con el llamado “mundo libre” y el virus del rock que se gestó en EU en los años de la posguerra, junto con otros ritmos “decadentes” pudo entrar a las ondas hertzianas del país balcánico.

Comencemos con el acceso al rock, ese engendro de mal que infectaba a la juventud del mundo y los hacia bailar como posesos. Ni los mas férreos guardianes de la moral pudieron evitar su propagación hacia las fronteras donde el proletariado era el rey, y a finales de los años setenta y principios de los ochenta la juventud yugoslava también bailaba con los compilados de post-punk y new wave que Jugoton editaba, tales como Paket aranžman (Paquete tour) y Artistička radna akcija (Trabajo de Acción Artístico), que mostraban una selección de bandas nacionales que tenían un potencial comercial entre los jóvenes. El primero es considerado el segundo mejor disco de rock de Yugoslavia, además de convertirse en un clásico instantáneo, y aún es influencia para las bandas que han surgido después de la desintegración del país balcánico. La idea era tener bandas de jóvenes en sus veintes, representativas de la escena punk y new wave del país, entre las que sobresale Električni Orgazam, agrupación que hasta la fecha sigue en activo. El segundo disco es una joya a buscar entre los coleccionistas de discos en el mundo.

 

Otro de las grupos musicales que Jugoton editó y vale la pena mencionar fue Bijelo Dugme (botón blanco), posiblemente el conjunto más famoso en Yugoslavia y que además fue la banda donde Goran Bregovic comenzó sus andanzas en el mundo de la música. Aunque inicialmente fueron una banda más de hard rock, lentamente fueron virando hacia las raíces balcánicas ,lo que impactaría sobre todo en la música de Bregovic.

 

La segunda característica curiosa del sello fue que, al no tener el apoyo propagandístico de Stalin, Tito y sus seguidores tuvieron que buscar otra fuente de propaganda para su revolución social, y qué mejor que la Revolución Mexicana, generadora de infinidad de canciones y de películas que reflejaban esa lucha de pueblo sufrido levantándose hacia el burgués opresor.

Un ejemplo palpable fue la edición del llamado Yu-Mex, una serie de discos de cantantes locales que interpretaban canciones mexicanas de la revolución, gracias al impacto del cine mexicano de la época de oro que les llegó al corazón. Un poco de información acerca de esta serie de discos, que no fue única de Jugoton, ya que muchas otras discográficas yugoslavas se dedicaron a sacar discos de canciones mexicanas, puede ser vista en la pagina http://www.mihamazzini.com/ovitki/default.html que menciona algo de la música mexicana que se escuchó en los años cincuenta en esa parte de Europa Oriental. La aceptación de la música mexicana en Yugoslavia o los estados que nacieron a la posterior desaparición del país no debe resultar extraña, ya que si han escuchado a Goran Bregovic podrán notar que son músicas muy afines.

Con la desaparición de Yugoslavia se vino el ocaso de la disquera que terminó convertida en Croatia Records, y de alguna manera ha continuado editando música rock y algo de Turbo, ese engendro de electrónica, balkan beat y onda grupera: lo juro, ya que tuve la ¿suerte? de ir en un taxi por las calles de Belgrado cuyo conductor tenia su USB llena de Turbo cuando de repente apareció “Su Majestad Mi banda El Mexicano” con su Baile de Caballito mezclado a la perfección con los ritmosfrenéticos del Balkan Beat.

Falcon Records

Falcon records, #HistoriasSinSpoilers

Ya que estamos mencionando la música mexicana y su influencia en otra música no podemos dejar de lado a una leyenda en cuanto a música norteña se refiere, y más cuando se trata del legendario sello texano (Tejano and proud! como dice la raza que vive cruzando el Río Bravo) Falcon Records, fundada en 1948 en McAllen por Don Arnaldo Ramírez (Mr. Falcon). Se trata uno de los dos sellos más influyentes en cuanto a música norteña se refiere, junto con Ideal Records.

Los grupos que grabaron y fueron editados por el sello incluyen tanto mexicanos como texanos, con leyendas mexicanas como Los Alegres de Terán, Carlos y José y el gran Luis Pérez Meza, cuya música y ritmos norteños hacen que imagináramos el norte de México como si de una película del Piporro se tratara. De allende la frontera se editaron discos de verdaderas diosas musicales, como la verdadera reina del Tex Mex: Lydia Mendoza, mejor conocida como La Alondra de la frontera, cantante texana que puso en alto la música mexicana y que logró ser inmortalizada en una estampilla postal de EU, además de serle otorgada la medalla de las artes por el congreso yanqui. Otra reina que tuvo su música en este sello fue Doña Chelo Silva, la reina del arrabal, que empequeñece a Paquita la del Barrio con su música y actitud. Básicamente estamos hablando de un sello de verdadera sangre azul con tantas reinas en su catálogo.

 

Falcon también impulsa de cierta manera la naciente escena chicana, ya que de los años  sesenta y setenta graba a uno de los grupos pioneros de Texas, con un nombre de campeonato: Tortilla Factory, que por desgracia hoy en día están olvidados.

Si uno busca entre los discos editados por este peculiar sello se encontrará sorpresas como Los Chapala Beach Boys, que además de composiciones propias también tocaban covers de los Beatles. La cosecha de rock no se quedo solo ahí, ya que editaron algunos sencillos de los Teen Tops para el mercado estadounidense.

La evolución de la música norteña es bien documentada en la ediciones del virtuoso  del acordeón, el muy añorado Steve Jordan, alias “El Parche”, que incursionó en otros terrenos no tan ajenos a la polka como lo fue el rock. Una de sus actuaciones puede verse en la película que dirigió David Byrne —sí, el cantante de Talking Heads— en True Stories, donde comparte el escenario con Tito Larriva, pionero del punk en EU y mexicano inquieto que ha forjado nombre en el país vecino y su escena independiente.

No puede faltar la nota de leyenda en este sello, ya que así como Factory Records firmó a todas las bandas importantes de Manchester menos a The Smiths, el caso se repite con Falcon Records, a cuyo roster le hicieron falta Mingo Saldívar y el legendario Flaco Jiménez para de esa manera tener a los tres texanos que cambiaron la forma de tocar el acordeón.


Podcast y transmisión en vivo

Algunas canciones del genero chicano pueden ser escuchadas en el podcast del programa Omnifón:

https://www.mixcloud.com/profesor…/omnifon-12-de-junio-2017/

Cada lunes por www.psiconauta.net estaré programando de las 22:00 a las 00:00 horas diferentes géneros musicales que puedes acompañar con la lectura de esta columna.

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